Imaginad que un amigo me presta 1000 euros a un año. Yo, en lugar de tener el dinero parado, decido prestárselos a un empresario de mi barrio a 10 años. Aquí ya surge un problema de descalce de plazos: me he endeudado a un año y lo estoy prestando a 10. Pero ahora imaginemos que yo pienso o calculo que ese empresario al que le he prestado 1000 euros a 10 años no me pedirá cada año que le desembolse más de 100 euros. Por tanto, ¿por qué voy a tener 900 euros parados? Así, busco a nueve empresarios más que piense que se van a comportar como el anterior (es decir, que les voy a prestar 1000 euros pero sólo me pedirán anualmente el desembolso de 100). Por tanto, he concedido préstamos por 10000 euros pero sólo cuento con unas reservas de 1000. Por tanto, mi multiplicador ¿bancario? es de 10. Cuando termine el primer año, le pediré a mi amigo que me vuelva a prestar otros 1000 euros por otro año. Si mis cálculos son acertados y los empresarios no me piden más de 100 euros cada año, ni siquiera caeré en suspensión de pagos.
Pues bien, ¿realmente estoy creando dinero de la nada? ¿O simplemente estoy asumiendo unas deudas que no puedo asumir a la vista? Los bancos funcionan así con una salvedad: los empresarios a los que les he prestado el dinero a su vez me lo vuelven a prestar por el importe que no han dispuesto (esto es, los empresarios redepositan en el sistema bancario el dinero que se les ha prestado). Pero esto sólo sirve como alivio para las presiones de retirada de dinero de los bancos, no cambia la naturaleza de la operación.
Así, un banco calcula que las retiradas de depósitos que experimentarán cada día serán iguales a las entradas de caja que tendrán. Por eso restringen el crédito en momentos de tensión crediticia: si no prestan más dinero, paralizan las nuevas salidas de dinero y se quedan sólo con las entradas (repago de préstamos o captación de nuevos depósitos).
Pero no crean nuevo dinero, sólo ponen en circulación los saldos no dispuestos por sus depositantes (en el ejemplo anterior, yo prestaba el dinero cuyo reembolso no me reclamaban los empresarios a los que se lo había prestado).
Otra cosa es que esto sea sostenible. La gente no mantiene saldos de liquidez porque renuncie a utilizar esos fondos (y por tanto que puedan inmovilizarse a largo plazo) sino porque quiere tenerlos inmediatamente disponibles para cuando quiera. Dicho de otra manera, el ciclo austriaco demuestra que si yo les presto a los empresarios ese dinero: a) a medio plazo los empresarios comenzarán a reclamar el desembolso de más de 100 euros al año y b) mi amigo dejará de renovarme el préstamo anual antes de que terminen los 10 años.
http://www.juandemariana.org/comentario/3504/g20/persecucion/paraisos/fiscales/
saludos
Desde mi punto de vista, el descalce de plazos no es un problema si se opera sin reserva fraccionaria. Historicamente han surgido mercados para el descalce de plazos y es casi un asunto estadístico.
ResponderEliminarEl problema se da si el préstamo no tiene base en ahorro real. Es decir, el problema existe cuando hay reserva fraccionaria.