El atractivo que en general siempre despierta en los seres humanos la posibilidad de prever el futuro de la renta variable de forma matemática, estadística o utilizando cualquier otra herramienta más o menos científica, ha llevado al desarrollo del análisis cuantitativo, del análisis Técnico (chartismo), así como de cientos de “algoritmos mágicos”, que de nuevo confunden CIENCIA con ACCION HUMANA.
La evolución de las empresas que prosperan/se hunden no puede pues ser captada por modelos ni gráficos porque las Acciones Humanas son las que la determinan, y éstas son por definición mucho más ricas, variadas e impredecibles de lo que la ciencia es capaz de captar.
La inversión en acciones no es un fenómeno CIENTIFICO como la medición de la distribución del importe de los daños en accidentes de tráfico o una reacción química de laboratorio; suben las acciones de las compañías que prosperan y caen las acciones de las compañías que no prosperan.
Ahora bien, las empresas están gestionadas por personas individuales que realizan una multitud de acciones humanas a través del tiempo movidas por una multitud de fines; y a la vez, las empresas viven en un entorno de cambio constante, resultante de infinitas acciones humanas de otros seres individuales. Así, una empresa prospera o se hunde como consecuencia de lo acertado/equivocado de las decisiones de los empresarios, además de muchos otros factores exógenos causados por la suma de una multiplicidad infinita de ACCIONES HUMANAS (que afectan por ejemplo a los tipos de interés, precios del petróleo, e infinidad de otras variables). Lo único cierto es que el devenir de las empresas no es modelizable, ni puede ser enteramente captado por la matemática o la estadística, porque no pertenece al campo de la Ciencia, sino al de la Acción Humana.
Muchos coincidirán conmigo en que “La Bolsa” es un gran negocio sobre todo para el sinfín de intermediarios que viven de comisiones (brokers, gestores, corporate bankers), y cuyo incentivo principal es VENDER, en lugar de “crear riqueza para sus clientes”. Este colectivo fomenta la especulación, crea burbujas, y en suma “equivoca” al cliente, creando en general la ilusión de que “se puede ganar un 20% en bolsa con relativa rapidez”. Buffet ya explicó que el mercado a corto plazo es una “voting machine” y a largo plazo una “weighting machine”. O en otras palabras, irracional y exagerado a corto plazo, y buen barómetro del valor de las empresas a largo plazo.
saludos
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