Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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miércoles, 27 de enero de 2016

¿ Y si la seguridad estuviera en el riesgo?


El ciudadano de a pie piensa que su dinero está más seguro en su banco o en la renta fija, pero nada más lejos de la realidad. Existe algo que se llama inflación. La subida de precios es el asesino silencioso de cualquier capital, de hecho el verdadero riesgo es no invertir. Otro riesgo es la posibilidad de quiebra del bancos / gobiernos, esto parecía impensable hace 8 años pero la caída de Lehman Brothers lo cambió todo. El gobierno aumentó fondo de garantía de depósitos desde importes de 20.000 euros hasta importes iguales ó inferiores a 100.000 euros, lo cual sobre el papel es buena idea, pero en caso de un colapso general del sistema financiero español esto no sirve de nada.
Es más, el tándem Gobierno-Bancos le dirán lo contrario, y es verdad. Usted siempre recuperará su dinero. En el caso de un colapso grave, se imprimiría dinero de forma masiva y a usted le devolverían sus 100.000 euros pero esta impresión de dinero generaría una inflación muy elevada y el poder real de compra, que es lo que importa, sería nulo o muy bajo.

La adicción de los gobiernos a imprimir dinero de forma descontrolada es evidente. Casi todos los países del mundo desarrollado han adoptado medidas tipo QE. Hace 10 años, un escenario de hiperinflación parecía difícil en Venezuela, pero acabó sucediendo y la inflación alcanzó cotas record del 150% en el 2015, la más alta del mundo, a día de hoy. Esto significa que el poder real de compra de 100.000 bolívares pasó a ser de 40.000. ¿Cómo se explica entonces que el mercado bursátil de Venezuela se haya multiplicado por 3x en 2015? La respuesta es que la bolsa es un activo real. Las empresas producen bienes que necesita la sociedad. Si los salarios y materias primas suben de precio debido a la inflación, las empresas suben sus precios. De esta forma los beneficios nominales aumentan, aunque los beneficios reales (ajustados por la inflación) suban más despacio.Supongamos que una empresa de supermercados tiene ventas anuales de 1.000 bolívares con unos costes de materiales y personal de 900 bolívares. El beneficio antes de impuestos es de 100 bolívares. Si aparece una inflación del 150% en un año, los salarios y los costes de materias primas suben a 2250. Como la gente sigue necesitando comida y bienes básicos la empresa sube los precios en la misma proporción que los bienes y los salarios. Las ventas aumentan a 2.500 bolívares. De esta forma el beneficio antes de impuestos es de 250 bolívares. Las acciones cotizan a un múltiple sobre beneficios. Si asumimos múltiplos contantes el precio de la acción debería subir un 150%. El Índice venezolano de hecho ha subido más, un 200%. ( este ejemplo es solo valido en empresas con bajo componente en importaciones ).Sin embargo las personas que poseen bonos no reciben más intereses anuales cuando sube la inflación.La persona que invirtió 100.000 bolívares en la bolsa de Venezuela en 2015 tiene ahora 300.000, pero le afecta de igual forma la inflación, por este efecto, su poder real de compra rondaría los 120.000 bolívares. Sin duda, esto es mucho mejor que, el inversor “prudente” que ha visto como su patrimonio solo compra un 40% de la cantidad inicial.

Desde España se sigue con especial interés todo lo que sucede en Argentina y el lector seguro que ha oído hablar del “corralito” argentino. Este término tan curioso, no es más que otra devaluación masiva de la moneda con el objetivo de salvar el sistema financiero. Los depositantes de bancos y tenedores de renta fija, lo perdieron casi todo. Sin embargo, el inversor prudente de activos reales, corrió diferente suerte.En los primeros compases de la crisis argentina, la Bolsa (índice Merval) bajó de un nivel de 400 puntos a la zona de los 200 puntos (este movimiento se demostró que no era fruto del riesgo, sino de la volatilidad), desde el corralito del 2001 el índice Merval ha escalado hasta los 10.000 puntos. Multiplicando por 50x desde el fatídico corralito. Durante estos años la inflación ha promediado el 10% anual.
Los bancos suelen pagar en los plazos fijos un interés igual o inferior a la inflación. Una persona que haya dejado 100.000 pesos en un banco Argentino incluso después de la crisis de 2001, como mucho ha preservado el poder de compra si asumimos como verdaderas las cifras del gobierno respecto a la inflación. Si la persona fue más “prudente” y no invirtió en nada, gracias a la inflación esos 100.000 pesos tendrían hoy en día un poder de compra de tan solo 22.800 pesos.El inversor que tenía bolsa ha multiplicado por 25x su inversión, habiendo tenido que sufrir entre medias, la caída del 50%+ en el corralito. El rendimiento medio de la bolsa argentina ha sido del 25% anual en estos 15 años, pero el efecto de la subida de precios resta un 10% anual, el valor real de 100.000 pesos invertidos en bolsa es de unos 700.000 pesos y su valor nominal sería de 2,5 millones de pesos. La diferencia es abismal.¿Pero a qué viene preocuparse ahora por la inflación si todo el mundo habla de deflación? Es cierto que será difícil que en el mundo desarrollado veamos semejantes niveles de inflación como los citados anteriormente, pero todo es posible con los continuos experimentos monetarios. El único escenario muy desfavorable para las acciones es la deflación de la que tanto se habla. Pensamos que es poco probable dada la afición que tienen los gobiernes de usar las imprentas de moneda y timbre. La economía está estructurada para favorecer la inflación. Es un impuesto al que se es muy difícil de renunciar.

https://www.unience.com/blogs-financieros/TrueValue1/carta_anual_2015_accionistas_true_value_fi?utm_campaign=website&utm_source=sendgrid.com&utm_medium=email

lunes, 24 de febrero de 2014

A mas libertad económica ( capitalismo) mas prosperidad

A continuación os dejo la rentabilidad obtenida durante la última década por los índices bursátiles correspondientes de los países mas libres económicamente y desarrollados o lo que es lo mismo decir los países mas capitalistas, incluidos los dividendos.
HONG KONG = +8,56%
SINGAPUR = +10.42%
AUSTRALIA= + 10.68%
NUEVA ZELANDA = +7.32%
SUIZA = +9%
CANADA = +8.83%
DINAMARCA= +13.32%
Formula para salir de la pobreza= Trabajo, ahorro y capitalismo.
Formula para seguir en la pobreza= Socialismo (Venezuela).
Pero todavía no os dais cuenta que el socialismo es el gran opio del pueblo.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Desempeño de clases de activos en USD, comparativa de la rentabilidad anual de 1973-2013

El equipo de análisis de BullionVault ha creado una tabla comparativa con rendimientos de las principales clases de activos en los últimos 40 años. 

El oro muestra que es el más variable, siendo el primero de la tabla siete veces. Además, en la última década (2005- 2011) aparece entre los tres activos de mayor rendimiento durante un tiempo récord de siete años consecutivos. Solo los fideicomisos inmobiliarios se acercan (seis años consecutivos: 1979-1984).

El oro tiende a tener un mejor desempeño cuando las acciones caen y sufre cuando las acciones suben, tal y como ha ocurrido en 2013. En los diez años que el oro se ha colocado entre los tres activos de mejor desempeño, las acciones han terminado entre los tres peores activos en seis ocasiones. De las 17 veces que las acciones EE.UU. han terminado entre los tres mejores, el oro ha terminado entre los tres peores, 13 veces.

Los datos son prueba de lo que ha pasado y sirven para advertir de lo que puede pasar en el futuro. La lección que se aprende es que, sin lugar a dudas, la diversificación es clave. 


Fuente BullionVault

viernes, 8 de noviembre de 2013

Un gráfico fascinante: retorno total bolsa española

Fuente Inbestia
Si un inversor paciente hubiera comprado y reinvertido dividendos de bolsa española desde 1969 hasta 31 octubre de 2013, hubiera multiplicado 58 veces su dinero o 36 veces si tenemos en cuenta la inflación. 
Para hacernos una idea. Si uno pudiera multiplicar su fortuna así en el mercado inmobiliario, significaría que, si tenía una casa hace cuarenta y cuatro años, ahora tendría 36 casas. Y no solo eso. No es lo mismo lidiar en el burocrático y lento mercado inmobiliario, que lidiar en el mucho más líquido mercado de acciones. 
El mercado de acciones, ha demostrado que es el mejor lugar en el que depositar los ahorros si uno tiene el estómago y el conocimiento para ser un buen inversor pasivo. Pero, lamentablemente, ser un inversor pasivo requiere de mucha inteligencia, conocimiento, sosiego y templanza. No se confunda, yo no soy un inversor pasivo, conozco mi habilidad. Pero la enorme mayoría de inversores harían mejor dejando de comportarse como chimpacés gritones para convertirse en corajudos inversores pasivos. 
El sistema capitalista, a pesar de todos los obstáculos que se encuentra, es tan poderoso y procede de una lógica tan natural, que siempre al final se acaba imponiendo. Por eso, todas nuestras ideas bursátiles, por muy elaboradas que sean, han de supeditarse a esta realidad. Mientras haya un sistema capitalista o semicapitalista en marcha, la bolsa va a subir porque el capitalismo genera crecimiento y la bolsa acaba reflejando ese crecimiento. 
Cuando aceptamos esto y aceptamos que una casa se convierten en 36 si uno invierte en acciones en vez de en el sector inmobiliario, entonces podemos empezar a hablar de bolsa. 
Fuente http://inbestia.com/blogs/post/un-grafico-fascinante-retorno-total-bolsa-espanola

domingo, 3 de noviembre de 2013

La renta variable como el mejor activo para crear un patrimonio

Fuente quietinvestement

Vistos los acontecimientos de los últimos 6 años en el mercado de valores el título de este post bien podría parecer una broma macabra. No obstante, hablamos muy en serio porque “somos engañados por la apariencia de la verdad” tal como sentenció el célebre poeta romano Horacio hace más de dos mil años.
     La “apariencia de la verdad” en este caso parece justificar el abandonar de por vida la inversión bursátil y buscar el abrazo y refugio de otras alternativas de aspecto más seguro. Sin embargo, si afirmamos rotundamente que la renta variable es el mejor activo en aras a crear un patrimonio lo hacemos por dos motivos fundamentales: 
         -Es el activo más rentable a largo plazo.
        -Es, además, el activo más seguro.
Extrañas afirmaciones las nuestras en un mundo donde se halla consagrada la máxima según la cual a mayor rentabilidad mayor riesgo. Quizá esto sea cierto si estamos hablando de comprar el lunes por la mañana y vender el martes por la tarde. O si no tenemos claro lo que es realmente una acción y pensamos que se trata de un “producto financiero.”
No obstante, si partimos de que una acción representa una parte alícuota de un negocio en funcionamiento cuyo valor es independiente del precio a que cotice y que, además, el riesgo es la acertada combinación entre probabilidad de acierto tras un análisis razonado y consecuencias no irreversibles del error, lo cierto es que muy pronto llegaremos a la conclusión de que lo expuesto anteriormente tiene visos de tener más sentido que las “apariencias de lo verdadero.”
La renta variable es el activo más rentable a largo plazo
Frente a una inflación media del 4% y una rentabilidad media del 5% ofrecida por la renta fija, los mercados de valores han proporcionado unas tasas de retorno del 10% anual. Jeremy Siegel, en “Stocks for the long-run”, ha analizado estadísticamente 200 años de historia de la bolsa americana. Sus conclusiones pueden aplicarse igualmente a cualquier otro mercado bursátil suficientemente desarrollado y que, por tanto, tienda a generar eficiencia.
Las acciones baten a la renta fija casi siempre o siempre. En períodos de 10 años, el 80% de las veces y en períodos de 30 años, el 100%. No es de extrañar que así sea dado que una acción, como antes hemos señalado, representa la participación en un negocio que puede crecer o expandirse. Además, en los mercados de valores se encuentran, por regla general, la mayoría de las empresas más importantes y representativas de una economía así como las más innovadoras. Comprar acciones es invertir en el progreso económico y en el desarrollo de la sociedad, que tiende a ser ascendente independientemente de que su marcha hacia arriba adquiera la forma de dientes de sierra.
El inversor en renta fija gubernamental o corporativa no es más que un suministrador de dinero de estas entidades. Obtendrá un interés anual fijo por su inversión y la devolución del capital una vez finalizado el plazo. Invertir en renta fija le convierte a usted en prestamista, en acreedor. Posee usted activos nominales o fiduciarios cuya rentabilidad depende de la confianza y solvencia que inspire el deudor. Invertir en acciones le convierte en propietario de un activo real.
La propiedad inmobiliaria también incrementa su valor a largo plazo puesto que resiste con éxito a la inflación y porque hablamos, además, del bien material más importante y útil de nuestra vida. Sin embargo, sus retornos no son tan consistentes como los de las acciones. Se le achaca también falta de liquidez, lo cual constituye una crítica excesiva dado que la iliquidez o liquidez de cualquier activo, incluidas las acciones, dependerá al final del precio al que se esté dispuesto a comprar y vender.
Las materias primas constituyen un activo muy cíclico y volátil. Su rendimiento a largo plazo ha sido bajo y plantean el grave inconveniente de la obsolescencia tecnológica. La mejora constante de la ciencia y la tecnología hace que aumente año tras año la eficiencia en la explotación y uso de las materias primas. Es quizá uno de los activos de más difícil previsión futura y valoración presente.
El oro es una materia prima especial dado que funciona como valor refugio y constituye la moneda universal que espontáneamente ha elegido la humanidad. El oro de por sí no produce nada, no genera ningún tipo de rendimiento. Sin embargo, en un mundo donde la única moneda de curso legal tiene carácter fiduciario y cuya cantidad depende no de la oferta y la demanda real de dinero sino de la decisión intervencionista y regulatoria de organismos gubernamentales, el oro funciona como protección ante la perenne tendencia de los estados a imprimir la riqueza en papel. Dado que los gobiernos son siempre deudores y tienen fuertes incentivos para continuar gastando y seguir, por tanto, endeudados, la manipulación del tipo de interés y el envilecimiento de la moneda no va a desaparecer de su agenda. Es complicado ver un futuro donde no se siga usando la inflación como impuesto invisible que favorece al deudor y al monopolista institucional de la creación de dinero. Como activo es uno de los más volátiles y su rentabilidad a largo plazo ha sido peor que la de las acciones.
La renta variable es el activo más seguro a largo plazo
Esta afirmación tan paradójica y contraintuitiva posee, sin embargo, fundamentos muy sólidos. El principal de ellos consiste en la naturaleza de activo real de las acciones, lo cual significa que en su precio se incorpora la inflación. Ésta va a seguir existiendo a no ser que los gobiernos que controlan la creación de moneda se conviertan en extraños entes frugales y ahorradores. No creemos que esto vaya a suceder porque los gobiernos son instituciones regidas por personas, esto es, políticos. El principal incentivo de un político es ser elegido y, después, reelegido en el proceso electoral. Para ganar las elecciones hay que obtener más votos que los otros candidatos y los votos se “compran” en el “mercado de votos”, que suele abrir cada cuatro años.
Las promesas de los políticos pasan siempre por cambiar esto o aquello o hacer lo otro y deshacer lo de más allá. En todos los casos suponen gasto público o, lo que es lo mismo, detraer recursos económicos de parte de la población para entregárselos a otra parte de la población. El resultado final es el endeudamiento. Los impuestos, ya muy elevados, son impopulares para los ciudadanos presentes pero no tanto para los ciudadanos futuros que aún no han nacido o para los que aún no pueden votar y también para los que no votan nunca. El tinglado estatal necesita siempre de más y más recursos. La deuda los pone a su alcance. El monopolio de la creación de dinero y la manipulación consiguiente de los tipos de interés provoca que el recurso a la inflación, aunque ésta sea moderada, constituya una constante tentación en el comportamiento gubernamental porque de esta manera la deuda se diluye.
Las acciones mantienen razonablemente bien su poder adquisitivo en el tiempo porque suponen la participación del inversor, en calidad de propietario, en un activo real ligado al crecimiento económico y desarrollo de la sociedad. Ambos están protagonizados por las empresas que venden los productos y ofrecen los servicios que todas las personas consumen cada día.
Apunte final
Ahora que sabemos que la renta variable es el activo más rentable y seguro a largo plazo y por qué, surge la cuestión de cómo invertir en la misma con éxito. Este interrogante no es superfluo ni mucho menos porque, como veremos próximamente,la cuestión del cómo invertir en renta variable está indisolublemente unida a que la afirmación con la cual hemos titulado este post sea o no correcta.

jueves, 24 de enero de 2013

No se pierdan los próximos 2 o 3 años de bolsa.

Según Jaume Puig en 2013 las bolsas siguen siendo muy baratas pese a las subidas y tenemos como mínimos dos muy buenos años bursátiles por delante. Las apuestas de GVC Gaesco siguen siendo las mismas que para el 2012, sectores cíclicos y la inversión en Europa y Japón. Comenta que el valor del Ibex está por encima de los 14.000, es decir, cotiza con gran descuento y que el plazo que da de subidas bursátiles de dos años es por el tiempo que le queda por converger.

 El que España este mal no significa que el resto del mundo esté igual. En 2012 el planeta creció al 3.2% , en 2013 se estima un crecimiento del 3.5%, y en 2014 más del 4%. Tenga en cuenta que cuando el mundo crece más de un 3% los beneficios de las empresas crecen fuerte, y si a eso le sumamos el tremendo ajuste de costes realizados estos años de crisis por las empresas, partiremos de un margen de beneficios mayor que nos beneficiaremos todos los accionistas. Esto es la maravilla del capitalismo y de la globalización que permite a cualquier persona aprovecharse del crecimiento mundial pese a vivir en un país quebrado y en crisis.
  Vean esta conferencia:

miércoles, 31 de octubre de 2012

La bolsa siempre sube antes de que el paro baje

La tasa de paro, casi siempre y en todas las economías, solo se empieza a estabilizar tiempo después de que las recesiones acaben y por supuesto tiempo después de que el 
 mercado de valores haya hecho suelo.


Amigos expertos, grabad esto a fuego en vuestra mente: La bolsa no se mueve por los datos presentes, sino por la expectativa de los datos futuros. Las expectativas se basan en si un dato macroeconómico está acelerándose o desacelerándose. 


Veamos la bolsa española : 
En la recesión de principios de los 90, el mercado no descendió mucho pero, como en toda recesión, descendió. Observen como la bolsa española hizo suelo (línea azul vertical) tiempo antes de que la tasa de paro hiciera techo. Tanto tiempo que la diferencia fue de hasta casi 2 años. ¡ casi 2 años!

Imagen 
Conclusión: La economía española está en recesión pero que la recesión se está desacelerando y eso me hace ser optimista con respecto a la economía y a la bolsa.  

No se dejen engañar por los que establecen relaciones lineales entre paro y economía o bolsa. No caigan en esa trampa. 


Fuente del artículo aquí.
  
Un saludo

miércoles, 21 de marzo de 2012

Visualizando la década perdida

Cuando mencionamos la expresión "década pérdida" nos referimos a que las cotizaciones de las bolsas europeas y americanas siguen en los mismos niveles que hace 10 años. Este aspecto se puede ver reflejado de forma gráfica en la imagen inferior. Como podrán comprobar, han transcurrido más de 12 años desde enero del 2000 y las bolsas americanas (S&P 500), europeas (FTSE 100, DAX ó CAC 40) y japonesas (NIKKEI 225) se encuentran en niveles parecidos o inferiores a los iniciales (en el caso japones cerca de un 50% por debajo)

Históricamente, periodos nulos de rentabilidad en las bolsas suelen preceder a periodos fuertemente alcistas de los mercados. Si a este aspecto estadístico, le sumamos nuestra visión macroeconómica (aquí y aquí), se podría decir que estamos en una gran oportunidad de formar una excelente cartera de inversión para la próxima decada.

Por lo que respecta a los mercados emergentes se ve como, a pesar de la crisis subprime del 2008, han otorgado unas rentabilidades anualizadas positivas y, en algunos casos como la bolsa de la India, cercanas al 20% anual, si bien esto se ha cobrado un importante peaje en forma de gran volatilidad.

En definitiva, pensamos que las bolsas europeas y americanas deberán cerrar el "gap" existente entre cotizaciones y valor de las mismas, ya que casi nadie duda de que las empresas que cotizan en los índices son mejores empresas (en términos de ingresos, beneficios, rentabilidad, etc.) que hace 10 años, es decir, han aumentado de valor, mientras que las cotizaciones no lo han hecho; esto es, tenemos un mayor "margen de seguridad".
Si tras un doble recesión en Europa (2008 y 2011 más leve) no es momento de comprar RV, creo que nunca lo será entonces.
Pensamos que las bolsas europeas y americanas deberán cerrar el "gap" existente entre cotizaciones y valor de las mismas, ya que casi nadie duda de que las empresas que cotizan en los índices son mejores empresas (en términos de ingresos, beneficios, rentabilidad, etc.) que hace 10 años, es decir, han aumentado de valor, mientras que las cotizaciones no lo han hecho; esto es, tenemos un mayor "margen de seguridad". Como dicen los value, el tiempo es el mejor aliado de una buena inversión.



viernes, 10 de febrero de 2012

Buffett: la bolsa lo hará mejor que el oro y los bonos... y es mucho más segura

Según el Oráculo de Omaha, los tipos están demasiado bajos y los bonos son más arriesgados de lo que parece. Y actualmente el oro es improductivo.

Warren Buffett ha planteado su estrategia de inversión. La bolsa, o la inversión en cualquier activo 'productivo', se demostrará como el ganador por mucho sobre los bonos o el oro "durante un largo período de tiempo" y "lo más importante, será el activo más seguro de lejos".

Buffett plantea su argumento en un artículo que aparecerá en el número de Fortune que se publicará el 27 de febrero pero que ya ha aparecido en su web. Él considera que se trata de una 'adaptación' de su próxima carta anual a los accionistas de su fondo, Berkshire Hathaway.

En el artículo, Buffett sostiene que los bonos "deberían venir con una advertencia" ahora mismo, porque los tipos de interés no son lo suficientemente altos para anular la inflación y los impuestos. Y aunque los bonos, y otras inversiones basadas en las divisas, tienen la reputación de ser segura, "en verdad están entre los activos más peligrosos".

Buffett reconoce que Berkshire tiene en cartera bonos del Tesoro de EEUU, pero sólo para asegurarse de que la empresa tiene un acceso rápido a la liquidez si le hiciera falta de repente.

En cuanto a los activos 'no productivos', especialmente el oro, Buffett sostiene que "sus tenedores no está inspirados por lo que el activo puede producir. Se mantendrá muerto para siempre-, sino por la creencia de que otros lo desearán todavía más ávidamente en el futuro".

Aunque una subida de precios puede animar incluso a los escépticos a sumarse a la tendencia, "las burbujas que se han hecho lo suficientemente grandes inevitablemente estallan".

Buffett escribe que si todo el oro del mundo se metiera en un cubo enorme, valdría 9,6 billones de dólares a su precio actual de 1.750 dólares por onza. Por esa cantidad de dinero, "podríamos comprar todos los cereales de EEUU (400 millones de acres con una producción de unos 200.000 millones anuales) más 16 Exxon Mobils (la empresa más rentable del mundo, que gana más de 40.000 millones al año)".

Y otro billón se quedaría fuera. "Dentro de un siglo, los 400 millones de acres agrícolas habrá producido asombrosas cantidades de maíz, trigo, algodón y otros cultivos, y seguirán produciendo esas mercancías valiosas en cualquier divisa. Exxon Mobil probablemente habrá repartido billones de dólares en dividendos a sus accionistas y también mantendrá activos que valen muchos más billones (y recuerden que tendríamos 16 Exxons). Las 170.000 toneladas de oro no habrán cambiado de tamaño y seguirán siendo incapaces de producir nada".

No se trata de una posición nueva para Buffett. Desee hace varios años, prefiere a la bolsa frente a la deuda y al oro.
Fuente

sábado, 17 de diciembre de 2011

Inversores en Bolsa: ¡Aguantad!

No es una idea mía, sino de la gestora BlackRock, que administra miles de millones en todo el mundo. "Los inversores deben estar preparados para aceptar más volatilidad a corto plazo, con vistas a poder aprovechar la oportunidad a largo plazo que supone invertir en valores de alta calidfad y a exponerse a la subida que esperamos se hagan evidentes en un periodo de uno a tes años", ha explicado en una nota el gestor del fondo BGF Global Allocation Fund de BlackRock Dennis Stattman. El mensaje es que las valoraciones de las empresas que cotizan en el mercado "son las más bajas de las últimas décadas". Si pinchan en este archivo podrán ver los impresionantes ratios de PER (relación entre precio y beneficios por acción) a los que cotizan los valores del Ibex 35, ese simpático índice que, con la incorporación de DÍA, pasará a ser el Ibex 36. Los niveles son históricamente bajos, aunque, tal y como están las cosas, pueden llegar a ser incluso más bajos. El equipo de BlackRock ve oportunidades particulares de inversión en Europa, "donde hay empresas de calidad cotizando a cinco y seis veces los beneficios". La oportunidad, con temple y sabiendo dónde invertir, es realmente única.
El principal problema de Europa, la crisis soberana, es la cuestión que gravita sobre el corto plazo y genera volatilidad. "Las autoridades de la Unión Europea reconocen que tienen que permanecer unidas para resolver la crisis. Esto es algo que lleva tiempo y sería un error confundir la falta de resolución a corto plazo con incompetencia por parte de los políticos europeos", advierte el equipo de la gestora.
En la Bolsa, todo es cuestión del momento en el que se invierta. Entre las numerosas pantallas que están funcionando en la oficina, una de ellas es la de Infobolsa dando los precios del Ibex en tiempo real. Esta mañana a primera hora, prácticamente todos los valores estaban en azul, salvo un par de líneas. Unos instantes después, todo se tiñó de rojo y ahora anda una mixtura sin demasiada dirección, prueba de la volatilidad constante del mercado. No hay en estos momentos ningún gran índice que acumule ganancias este año. De hecho, en la atribulada zona del euro, todos pierden más de un 10%. En el siguiente archivo de Bloomberg se puede ver la compleja singladura del Ibex durante este año tan difícil. Pero, repetimos, todo es cuestión del momento en el que se invierta. Un valor puede caer un 6% durante una sola sesión, como ya ha ocurrido muchas veces este año y lo más probable es que no haya un solo inversor que haya sufrido semejante pérdida; de hecho, lo más seguro es que muchos hayan obtenido grandes rentabilidades al vender sus acciones. De hecho, me consta que hay inversores que habiendo entrado en el Ibex 35 en la segunda mitad del año (-20,5%), están obteniendo rendimientos netamente superiores al 20%.
Desde luego, lo peor que puede hacer un inversor cuando todo está cayendo es ponerse a deshacer posiciones como un loco, incurriendo en fuertes pérdidas. A veces es inevitable. Eso ocurre sobre todo cuando el inversor comete el lamentable error de invertir un dinero que no tiene o que en realidad precisa de inmediato. Bueno, eso es algo que nunca se debería hacer. También cuando uno se equivoca e invierte en cosas raras (lo llaman productos sofisticados) o yerra con el valor (es decir, ha intentado especular y eso tiene un precio), o, peor aún, cuando se deja abducir por la permanente campaña de las entidades financieras que venden duros a seis pesetas, mientras tratan de convencer a los clientes de que en realidad se trata de duros a cuatro pesetas. En cualquier caso, la clave de toda inversión bursátil es invertir siempre un dinero que no necesita, eso librará a los ahorradores de mucho estrés innecesario y, por supuesto, no meter el dinero en nada que no se entienda.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Cómo ganar en bolsa a largo plazo


A pesar de la crisis financiera, la inversión en bolsa española desde el año 2000 consigue batir a la inflación e incluso aportar un plus de rentabilidad si se tiene en cuenta la remuneración al accionista.

Una de las creencias comunmente aceptadas en el mundo de la inversión es que la apuesta por la renta variable siempre es rentable en el largo plazo. Pero con el advenimiento de la crisis financiera en julio de 2007 y el posterior desplome de las bolsas, el mito se ha caído para muchos inversores. Las bajadas han sido tan pronunciadas que han barrido de un plumazo las rentabilidades obtenidas en diez años. Se habla así de la década perdida de la renta variable.
Si se tiene en cuenta la cotización de los índices desde diciembre de 2000, las pérdidas a día de hoy se sitúan, en la mayor parte de los casos, en doble dígito. El Ibex 35 se deja un 15,3%. El CAC francés, un 54,1% y el EuroStoxx 50, un 58,9%. El S&P estadounidense logra frenar la caída hasta el 14,4%, mientras que el Nikkei japonés se desploma hasta el 37,9%. Sin embargo, a pesar de lo abrumadoras que son las cifras, el panorama no ha sido tan negro si se tienen en cuenta los dividendos repartidos por las compañías.
Reinvertir o no reinvertir
Cuando una compañía reparte dividendos, el inversor tiene dos opciones. Una de ellas es reinvertirlos en la propia compañía. Esta estrategia, característica de los fondos de inversión, resulta rentable cuando las acciones suben, ya que al haber utilizado los dividendos cobrados para comprar aún más acciones, los beneficios finales son aún mayores. Así, en un año alcista como fue 2009, el Ibex se anotó un 29,8%, mientras que si se tiene en cuenta la reinversión de dividendos, subía un 37,8%. En cambio, en un mercado bajista como el que se dio en 2010, el selectivo español se dejó un 17,4%. Con dividendos la caída se modera hasta el 12,9%. 
La segunda opción es reservar los dividendos para otros usos o como colchón de liquidez. En este caso, la remuneración percibida puede compensar las posibles pérdidas en las que incurra el inversor cuando la tendencia del mercado sea bajista.
En el caso del parqué español, los dividendos repartidos por las compañías han resultado clave para atenuar las pérdidas de los accionistas. De hecho, si se analiza la evolución de los valores del Índice General de la Bolsa de Madrid desde diciembre del año 2000, el cobro de dividendos no sólo compensa las caídas en las cotizaciones desde esa fecha, sino que permiten obtener rentabilidades positivas, según cálculos facilitados por BME.

De este modo, una inversión de 10.000 euros en acciones del Mercado Continuo (siguiendo los mismos pesos que otorga el Índice General a cada compañía) que hubiera sido realizada a cierre de 2000, habría caído un 4,53% hasta el 15 de septiembre de este año. La inversión inicial se habría reducido, por tanto, hasta los 9.547 euros. Por otro lado, el inversor habría cobrado hasta 4.851 euros en concepto de dividendos en ese periodo, lo que supone una rentabilidad del 48,5% respecto a la inversión inicial.
Si el inversor hubiera mantenido estos dividendos aparte (sin reinvertirlos), la rentabilidad final de la inversión, teniendo en cuenta el impacto negativo de las caídas de las bolsas y el efecto positivo de los dividendos, habría sido del 43,9%. En otras palabras, sus 10.000 euros se habrían convertido en 14.398, lo que supone una rentabilidad anualizada del 3,47%.
De este modo, y apesar de la mala racha bursátil, la inversión en renta variable habría conseguido alcanzar la meta básica para cualquier inversor: batir a la inflación. Según cálculos de BME, el efecto que supuso el alza de los precios en ese periodo se habría llevado por delante el 35,04% del patrimonio acumulado en esas fechas. Pero como la rentabilidad de la bolsa española, dividendos incluidos, fue del 43,9%, el accionista sigue obteniendo un retorno positivo para su inversión (ver ilustración).
Si se descuenta, por tanto, el efecto inflacionista, los 10.000 euros invertidos se habrían convertido en 10.894, lo que supone una rentabilidad del 8,94% (del 0,8% en términos anualizados).
Cara a cara con los bonos
Teniendo en cuenta los dividendos, la rentabilidad de la bolsa española en la última década no se sitúa muy lejana a la de los activos sin riesgo. El interés que ofrecían las obligaciones del Estado a 10 años en diciembre de 2000 era del 5,24% anual. Si se extienden las características de este bono a un periodo de 10,7 años (que es el tiempo que ha transcurrido desde entonces), la rentabilidad sería del 55,02% (4,18% anualizado). Descontando el efecto de la inflación, el 19,98%. En consecuencia, un inversor que hubiera dedicado 10.000 euros a la inversión en deuda pública española, tendría hoy 11.998 euros, una vez descontado el efecto de la subida de precios.
La diferencia de rentabilidad entre ambos activos en términos anualizados no es muy grande. Un inversor que hubiera apostado por la renta variable española en 2000, habría obtenido un retorno neto del 0,8% en términos anualizados, mientras que el inversor en deuda pública habría conseguido menos de un punto porcentual más (el 1,72%), anualmente.
Esta simulación permite hacerse una idea del importante papel que juegan los dividendos a la hora de contribuir a la rentabilidad de la bolsa en el largo plazo. Sin embargo, hay que tener en cuenta varios factores que inciden en que esa rentabilidad llegue finalmente al bolsillo del accionista. Por un lado, el hecho de no reinvertir los dividendos en acciones no implica que el inversor los deposite en una cuenta como colchón de cara a futuras caídas (podría haberlos gastado o dedicado a otro tipo de activos).
Por otro lado, el supuesto parte de la base de que el inversor ha tenido la paciencia de aguantar el chaparrón a través de la tormenta bursátil. Un escenario que no resulta muy probable, teniendo en cuenta que muchos inversores se dejan llevar por el pánico y tienden a vender cuando las acciones se encuentran en plena caída.
No obstante, y dejando estos factores a un lado, lo cierto es que la apuesta bursátil en la última década no tiene por qué arrojar resultados negativos. “A largo plazo, la inversión en renta variable (con dividendos incluidos de una u otra manera) es prácticamente siempre positiva y superior a otras inversiones financieras similares”, afirma Javier Garrido, subdirector del Servicio de Estudios de BME.
La bolsa también resulta un activo atractivo si se tienen en cuenta otros periodos históricos y no sólo la última década. En Bolsas y Mercados han llevado a cabo un análisis en el que comparan la inversión en renta variable con la inversión en deuda a largo y corto plazo desde 1980 hasta 2010 utilizando datos mensuales. Según este análisis, en los 241 períodos de 11,7 años (que son los años transcurridos desde el año 2000 hasta ahora) contenidos en ese plazo, la rentabilidad de la bolsa es positiva en todos los casos, con un promedio de un 15,75% anual (frente a un promedio del 11,76% de la deuda a largo plazo). La rentabilidad máxima fue del 25,14% y la mínima, del 3,36%. Este análisis, que supone la reinversión de dividendos y de cupones, concluye que en el 87% de los casos (210 períodos de 11,7 años) la rentabilidad de la bolsa es mejor que la de la deuda a largo plazo.
Beneficio de las compañías
La afirmación de que la renta variable es rentable en el largo plazo no sólo se apoya en los resultados históricos. En teoría, las bolsas tienden a reflejar el crecimiento de los beneficios de las compañías y si se coge un periodo temporal lo suficientemente largo, se consigue desligar el efecto negativo que puede suponer el ciclo económico sobre estas empresas. Lo difícil es determinar cómo de largo tiene que ser el periodo de espera. ¿Es una década tiempo suficiente? Según algunos expertos, para garantizar resultados positivos, habría que esperar algo más. 
En Atlas Capital han analizado la evolución de la bolsa americana desde la Gran Depresión y afirman que en periodos de 13 a 15 años, la renta variable es el activo más rentable. “El problema es que mucha gente no está dispuesta a esperar tanto. Prefieren plazos de 5 a 8 años”, comenta Belén Alarcón, directora de la EAFI de Abante. Según la experta, desde 1929 hasta 2008, el crecimiento del índice S&P se corresponde con el de los beneficios de las empresas. Un crecimiento que, en un ciclo económico completo, se situaría en el 6%.
Esto demuestra que “en el largo plazo, la teoría se cumple, pero en el corto, hay irracionalidades”. Como demostró la caída de los mercados tras la tormenta subprime, la volatilidad puede llegar a ser extrema e influir decisivamente en la conducta psicológica del inversor.
Por tanto, la clave está en mantener la inversión sin ceder al pánico y en elegir, en la medida de lo posible, el mejor momento para posicionarse en bolsa. Según Alarcón, si se cumple con esas dos condiciones, la rentabilidad que cabe esperar se sitúa entre el 8% y el 10%.
Una forma de evaluar si el momento actual es propicio para la inversión es analizar el PER histórico de las bolsas. La experta señala que el PER histórico medio de la bolsa americana se sitúa en 16 veces. Actualmente se encuentra en 12,3 veces (y el Ibex ronda las 6,6 veces). “Ahora mismo el mercado está barato a 5 o 7 años vista”, concluye la experta.
Los que teman no tener la puntería suficiente para acertar con el momento de mercado tienen otra opción a su alcance, que es introducir pequeñas cantidades periódicamente. De este modo, se consigue neutralizar los vaivenes bursátiles en el largo plazo, ya que el inversor habría comprado tanto cuando el mercado estaba caro como cuando estaba barato.
Mirando a emergentes
El problema de elegir el mejor momento para posicionarse en bolsa es que pueden pasar años hasta que llegue de nuevo una situación idónea para invertir. Pero en este aspecto, el inversor cuenta con otro as en la manga: la diversificación geográfica.
Aunque las bolsas de las economías desarrolladas han vivido desplomes de doble dígito en la última década, los mercados emergentes consiguen pasar la prueba con nota. Con datos de Fidelity para el periodo 2000-2010, la bolsa rusa ha crecido un 567%, la mexicana, un 381% y la brasileña un 304%. “Nosotros lo llamamos un mundo a dos velocidades”, explica Antonio Salido, responsable de Márketing de la gestora en España.
La inversión en emergentes aportaría así crecimiento a la cartera, mientras que la apuesta por los desarrollados, y particularmente por las compañías con mayor rentabilidad por dividendo, proporcionaría un plus de estabilidad.

viernes, 11 de febrero de 2011

¿Y si la bolsa se estanca durante una década?


Juan Ramón Rallo

&quote&quoteUna bolsa deprimida es un problema para quien quiera jubilarse durante ese período –y tampoco del todo, pues seguiría percibiendo los dividendos–, pero es una bendición para quien esté ahorrando y capitalizándose.
Gran parte del miedo en torno a las fluctuaciones del precio de las acciones y al supuesto "riesgo" de que durante un largo período de tiempo éstas se encuentren deprimidas parte de un error de base: no saber qué estamos comprando. No me voy a extender ahora mucho sobre este asunto, pues en el futuro trataré de reflexionar con más detalle sobre el mismo, pero sí deseo lanzar el mensaje fundamental: comprar una acción es comprar parte de una empresa; y comprar participaciones en un índice es comprar particiones en una selección de las mejores empresas de un país.
Por consiguiente, si nuestro objetivo es jubilarnos en 20, 30 ó 40 años, no deberíamos tener miedo a que la bolsa se estancara o cayera de precio durante la próxima década. Al contrario, deberíamos considerar ese escenario de depresión como una oportunidad única para volvernos ricos, para acaparar tantas participaciones en empresas excelentes como podamos. Una bolsa deprimida es un problema para quien quiera jubilarse durante ese período –y tampoco del todo, pues seguiría percibiendo los dividendos–, pero es una bendición para quien esté ahorrando y capitalizándose.
Como en tantas otras cosas, conviene tener en cuenta el enorme sentido común del mejor inversor de la historia, Warren Buffett:
Una pregunta corta: si tienes la intención de comer hamburguesas a lo largo de toda tu vida y no eres un vendedor de hamburguesas, ¿qué preferirías? ¿Que éstas se mantuvieran caras o baratas durante toda tu vida? O, de la misma manera, si vas a ir renovando tu coche cada cinco años y no eres un productor de automóviles, ¿preferirías que los coches estuvieran caros o baratos? Como es obvio, estas preguntas se contestan por sí mismas.
Pero vayamos ahora a la pregunta final del examen: si esperas ser un ahorrador durante los próximos cinco años, ¿qué preferirías? ¿Que el precio de las acciones subiera o bajara? La mayor parte de los inversores se equivocan por entero. Aun cuando van a ser ahorradores durante muchísimos años, se entusiasman cuando los precios de las acciones suben y se deprimen cuando caen. En efecto, se regocijan de que el precio de las hamburguesas que van a comprar haya aumentado. La reacción no tiene sentido. Sólo aquellos que van a vender acciones en el futuro cercano deberían alegrarse de que el precio de las acciones subiera. Aquellos que van a adquirirlas deberían preferir precios estancados o decrecientes.
La manada nos arrastra a comprar cuando todo el mundo está comprando y a vender cuando todo el mundo está vendiendo, cuando lo inteligente, si estamos seguros de la calidad de la compañía o del índice analizado, sería justo al revés: comprar cuando todos venden y vender cuando todos compran.
¿Que la bolsa va a tener una mala década? Está por ver, pero muchos –los que estén a más de diez años de la jubilación– deberían desear que fuera así.
Juan Ramón Rallo es jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Marianaprofesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y de ISEAD y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores, galardonado con el Premio Libre Empresa 2010. Puede seguirlo en Twitter.