Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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lunes, 27 de mayo de 2013

La bolsa

Hasta el momento no he conocido ningún pais en el que todas las empresas hayan quebrado y todas las personas que tuvieran su dinero invertido en la bolsa se hayan arruinado.
Pero si ha sucedido , y en más ocasiones de las que sería deseable ( guerras, quiebras de Estados por la mala gestión de los políticos, etc.), que todos los billetes, monedas, cuentas corrientes, depósitos bancarios, deuda pública, etc.  de un país hayan sido anulados de la noche a la mañana y hayan perdido en un instante y sin tiempo para reaccionar el 100% de su valor para siempre y sin posibilidad de recuperación.
En estas situaciones extremas ( guerras , quiebras de estados y similares) lógicamente el valor de las acciones  y los inmuebles( todos los activos reales) se resiente mucho , pero con el tiempo y una vez que la situación se reconduce recuperan su valor anterior al desastre y lo acaban superando. Quizá con una moneda distinta a la que existía unos años antes pero el valor ( la verdadera riqueza) se recupera aunque se tarde tiempo y no sea fácil. Sin embargo los billetes, cuentas, bonos y demás anulados ya no se recuperan nunca.

¿ Por qué el activo real más rentable es la bolsa?

Las acciones son activos reales que representan una parte de una empresa, sus fábricas, sus instalaciones, sus redes comerciales, su tecnología, sus productos, sus clientes etc.

La inflación provoca que con el paso del tiempo las cosas cuesten más caras. Es más cara la electricidad, el peaje de las autopistas, la comida, los automóviles, la ropa, etc. Y todos esos productos y servicios los venden empresas, que de esa forma ( al elevarse los precios de ventas) ven aumentar sus ingresos, sus beneficios y los dividendos que pagan a sus accionistas.

Es mejor tener acciones que inmuebles porque la actividad empresarial, a largo plazo , está en expansión. La gente cada vez necesita y desea más productos y servicios. Por el contrario hay muy pocas personas que quieran vivir de alquiler de forma permanente. El alquiler es una solución temporal a la que se pone fin tan pronto como se puede. Además los alquileres de las viviendas depende del sueldo medio de la población. Históricamente los beneficios de las empresas de calidad crecen a tasas mucho más altas que el sueldo medio, por lo que los dividendos también crecen a tasas más altas que los alquileres a largo plazo.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿ Es la crisis consecuencia del sistema capitalista o del socialismo monetario imperante en el sector financiero?


La propaganda oficial de los medios y de todos los colectivistas ha sido que el sistema capitalista ha fallado y que se necesita de más regulación e intervención en dicho sector para evitar futuras crisis ( Basilea I, II, III ....) .

Por Antonio España 

Algunos puntos para reflexionar si la banca opera verdaderamente bajo los principios del libre mercado o, por el contrario, es intervencionismo disfrazado:

* ¿En un mercado libre se fijan los precios por un órgano de planificación centralizada? En la banca los interviene un banco central (los tipos de interés son los precios del sector financiero), creando importantes distorsiones que causan los ciclos de burbujas y depresiones

* ¿En un mercado libre existen órganos de planificación centralizada? Continuando con lo anterior, además de fijar los precios, el banco central controla la cantida de dinero en circulación, establece los coeficientes de caja, fija las provisiones que han de hacer y, recientemente hasta dicen qué tipo se pueden pagar a los depositantes

* ¿En un mercado libre se conceden privilegios a un grupo específico de empresas para que se queden con los beneficios pero socialicen sus pérdidas en caso de dificultad (rescates)?

* ¿En un mercado libre el estado retiene el monopolio de "fabricación" de la materia prima? En la banca, la materia prima es el dinero, monopolio del estado, quien a su vez, concede a la banca (y sólo a la banca) el privilegio de crear dinero de la nada por vía de la reserva fraccionaria.
* ¿En un mercado libre el estado actúa de prestamista de última instancia, ofreciendo dinero barato a la banca privilegiada cuando nadie más le concede crédito?

* ¿En un mercado libre los puestos de consejero se asignan según cuotas de los partidos políticos y los sindicatos? (Por cierto, ¿quiénes han fallado, las cajas altamente politizadas o los bancos más privados?)

* ¿En un mercado libre hay restricciones al establecimiento de nuevos entrantes? Miremos la regulación y los requisitos para obtener una ficha bancaria (que concede el banco central) y luego intentemos abrir un banco... ¿Nadie se ha preguntado por qué siendo un negocio tan rentable, con tantos privilegios y con garantía de socializar pérdidas, no se crean bancos nuevos cada día? ¿No será que el estado garantiza el pastel a los que ya hay?

Dicho todo lo cual, ¿puede seguir manteniéndose que el fallo de la banca es el fallo de lo privado?

viernes, 11 de enero de 2013

Cómo otros están saliendo ya de la crisis


Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Como cantara John Lennon, imaginen un país que haya sufrido en el 2008 y el 2009 una crisis tan severa o más que la nuestra pero que, gracias a poner en marcha una serie de reformas, haya crecido un 5,5% en el 2011 y vaya a crecer un 3,5% en el 2012. Imaginen, además, que dicho país haya logrado este éxito precisamente por hacer caso omiso de las recomendaciones de los economistas keynesianos de turno, encabezados por un tal Krugman. Imaginen que mientras conseguían lo imposible, prácticamente solos, el establishment tildara su experimento de “locura neoliberal”. Imaginen, por último, que este país eligiera voluntariamente el camino aparentemente más difícil, es decir, el de no devaluar su moneda.

Este país es Letonia, una de las tres pequeñas repúblicas bálticas aplastadas durante décadas bajo la pesada bota del paraíso socialista soviético. Mucho de cuanto voy a contar podría referirse también a Estonia, pero el caso letón está particularmente bien documentado en un librito titulado How Latvia Came Through The Financial Crisis, escrito por un economista sueco experto en economías postcomunistas y por el propio Primer Ministro de Letonia. Desgraciadamente ninguno de nuestros preparados políticos lo habrá leído, entre otras razones porque está en inglés y, ya saben, “it’s very difficult, todo esto”.

Durante los años del boom, Letonia se ve aupada por una burbuja de colosales proporciones. Los precios inmobiliarios se multiplican por tres en cinco años y una gran euforia se desata en la sociedad letona. El Gobierno, en vez de operar con superávits, aumenta el nivel de gasto en la misma proporción en que se incrementa la recaudación (¿les suena?). Cuando llega el otoño del 2008, el país sufre con especial crudeza la crisis financiera. Un pánico bancario afecta a Parex Bank, con un 20% de los activos del sistema financiero, que en tres meses pierde la cuarta parte de sus depósitos y debe ser intervenido por el Estado, el cual compra el 51% del capital a sus dueños por dos lats (tres euros). El eurobono letón a diez años alcanza el 12% de rentabilidad. En este momento, se forma un nuevo Gobierno que decide afrontar la realidad con determinación. Va a comenzar uno de los mayores experimentos de devaluación interna: la Revolución de la Austeridad.

En un plazo de un año, las agencias gubernamentales pasan de 76 a 25; el número de funcionarios se reduce en un 30%, y se fija el objetivo de que su número no exceda del 8% de la población activa (en España es más del doble). El salario medio del funcionario se recorta sustancialmente para equipararse al del sector privado, que se reduce en un 10%. El 12% de las escuelas cierran y se establece un sistema que incentiva la eficiencia y la calidad en vez de el volumen de recursos empleados. La única partida de gasto que no sufre recortes son las pensiones, que el Tribunal Constitucional letón ordena mantener intactas. Se reducen sustancialmente las trabas y trámites regulatorios facilitando así a las empresas su labor como creadores de riqueza. Como consecuencia, Letonia escala hasta el número 24 en el ranking del World Bank Doing Business Index, el índice que mide la facilidad para hacer negocios en cada país (España ocupa el puesto 44, justo por debajo del Perú). Por último, ni el Gobierno ni la banca intentan impedir el ajuste de precios inmobiliarios y éstos caen un 70%, corrigiendo de forma natural, rápida y necesaria los excesos anteriores para poder recomenzar así sobre terreno firme.

Letonia tenía entonces un sistema fiscal basado en tipos impositivos proporcionales, que se quieren mantener: las rentas del trabajo se gravaban a un tipo único del 23%, los dividendos, al 10%, el IVA al 18%, el Impuesto de Sociedades al 15% y un Impuesto de Seguridad Social del 33%. El aumento de impuestos afectó fundamentalmente al IVA y al IRPF, que pasó del 23% al 26%, y comenzaron a gravarse las plusvalías al 15%, hasta entonces exentas (sí, exentas).Tomen nota, por favor, de los tipos impositivos que se pagan en otros países. En Letonia tampoco hay Impuesto de Sucesiones, ni, naturalmente, Impuesto sobre el Patrimonio, extinguido en todo el mundo desarrollado salvo en la menguante Francia y en nuestro país, siempre el perrito faldero de su vecino en estos temas.

En total, el 75% del peso del ajuste fiscal del primer año de Gobierno letón recayó en la reducción del gasto público.  Por el contrario, nuestro actual Gobierno, lastrado por tanto plomo socialista en sus azules alas, ha basado el ajuste en exprimir aún más a los contribuyentes más explotados de la UE (¡que ya es decir!) y no en reducir el mastodóntico tamaño del Estado y el ingobernable y quebrado sistema autonómico. El Gobierno letón redujo en su primer año el gasto público un 7% de su PIB, lo que en España equivaldría a 70.000 millones de euros. Vendiéndolo como un alarde de audacia, el Gobierno español se despacha en su primer año con una mini reducción de gasto del 0,7% del PIB, la décima parte, promesa que probablemente incumpla, como tantas otras.

¿Cuál ha sido en Letonia el resultado de una política de austeridad basada fundamentalmente en el adelgazamiento del Estado y la eliminación del despilfarro en vez de en el aumento de impuestos? El PIB, que se contrajo un 18% en el 2009 como consecuencia de la reducción del gasto, se estabilizó en el 2010 y ha crecido en 2011 y 2012 un 5,5% y un 3,5%, respectivamente. Mientras, en España estamos en estado de recesión crónica. Pero ya sabemos lo cuestionable que es el PIB. Una medida más clara es el desempleo. El paro letón subió de un mínimo del 6% en plena burbuja a un máximo del 21% a comienzos del 2010; comenzó entonces a disminuir y hoy en día es del 13,5%, y bajando. En España, por contra, es del 26%, y subiendo. Letonia comenzó la crisis con sólo un 9% de deuda sobre PIB y alcanzó un máximo del 44%, y ya está descendiendo. En España este ratio de deuda es el doble, pues continúa desbocada. Para el Gobierno letón austeridad supone reducir drásticamente el gasto público y desregular, y eso ha funcionado; para nuestro Gobierno, austeridad significa subir los impuestos y  mantener intactos los privilegios de la clase política, y eso, además de ser injusto, no va a funcionar.

Este verano el Banco Central Europeo cometió la torpeza de anunciar un programa de compra de bonos destinado a reducir la prima de riesgo que pagamos los países periféricos, eliminando de un plumazo la motivación para reformar el sector público. Dicho anuncio fue suficiente para lograr una tregua en los mercados que no ha hecho más que desincentivar a nuestro Gobierno, de por sí poco sobrado de ímpetu reformador, para acometer la radical reducción del tamaño del Estado que España necesita para salir de ésta.

Después de la lamentable gestión del anterior Gobierno, la falta de voluntad del actual para reducir el gasto público resulta injustificable e imperdonable. Con sus mini reformitas no vamos a ninguna parte. Las repúblicas bálticas, por el contrario, han mostrado un camino duro, pero realista, sólido y exitoso. O lo seguimos o suspenderemos pagos, así de simple.

viernes, 22 de junio de 2012

Documental: Fraude por qué la gran recesión


‎"Las depresiones y el desempleo masivo no son causados por el libre mercado sino por la interferencia del estado en la economía" - Ludwig von Mises


La gran recesión no ha sido culpa del libre mercado. Por contra, su causa debe buscarse en la profunda intervención del estado y los bancos centrales en la economía, provocando, de manera fraudulenta, ciclos recurrentes de expansión artificial, burbuja y recesión económica que terminan pagando todos los ciudadanos.


Ficha técnica

título: fraude. por qué la gran recesión
año: 2012
producción: amagifilms (ver web)
duración: 68 minutos.
soporte: full hd, 2:35:1
rodaje: madrid, varsovia, londres, parís



fraude. por qué la gran recesión (documental completo) from amagifilms on Vimeo.

También recomiendo este artículo: ¿Por qué hay una crisis en el euro?

sábado, 9 de junio de 2012

España, rescatada


 ‎"Hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación. Uno es por la espada. El otro es por deuda."-John Adams, 1826


 Capitalismo es igual a privatizar beneficios y privatizar pérdidas. ¿Se cumple lo segundo? No. Pues entonces no culpen al capitalismo.

Por Juan Ramón Rallo
Escuchadas todas las partes, ya podemos formarnos una primera idea sobre el plan de rescate (sí, rescate) del Eurogrupo a España. Ahí van:
Es un rescate en toda regla pero sin condiciones al Gobierno: El PP se está esforzando sobremanera en sostener que no estamos ante un rescate porque la asistencia financiera no es idéntica a la prestada a Irlanda, Grecia o Portugal. En estos casos, la Troika rescató a los gobiernos que eran incapaces de emitir deuda en el mercado a tipos de interés competitivos. En nuestro caso, parece que no ha sido así, pero sólo lo parece. En realidad, el Gobierno había decidido recapitalizar con fondos públicos a la banca española… pero se sabía incapaz de emitir 100.000 millones de euros en el mercado sin que los tipos de interés se le fueran a la estratosfera. Por consiguiente, al final estamos en lo mismo: se le presta asistencia al Gobierno para sus objetivos de gasto (en este caso, de gasto dirigido a recapitalizar bancos). El Eurogrupo es taxativo a este respecto: el dinero se le presta al FROB, que actúa como agente del Gobierno. Sí, del Gobierno, no de los bancos.
El dinero no lo devolverá la banca, sino los contribuyentes: Esta excusa oficial es esencial por un doble motivo. Primero, sirve para aplacar los ánimos de una ciudadanía a la que se le ha añadido, de golpe y porrazo, unas deudas de más de 2.000 euros por cabeza para salvar a los malos inversores de la banca. Segundo, tratándose de una inversión que se espera que vaya a ser recuperada, no computa como déficit. En realidad, es todo puro teatro. Como ya ha sucedido con los 4.500 millones famosos de Bankia, no estamos ante una operación gubernamental dirigida a proporcionar liquidez a la banca, sino que va orientada a tapar colosales agujeros de estas entidades. El dinero no se le va a devolver al FROB (o al menos no en un futuro previsible… dentro de 20 años, quién sabe) y, por tanto, será el contribuyente español quien tenga que amortizarlo con Europa. Debería contar como déficit, pero se manipularán las cuentas a la griega con la connivencia de Eurostat.
No es positivo que haya sido un rescate sin condiciones: El Partido Popular ha pretendido convertir los intereses del partido en los intereses de la nación. Desde luego, un rescate condicionado habría sido una humillación en toda regla para el PP. Sería tanto como decirles que son unos completos inútiles incapaces de hacer una a derechas contando con mayoría española en casi toda España. La nación, en cambio, sí necesitaba que se le impusieran al Gobierno condiciones muy serias de reducción del déficit público por el lado de los gastos, pues tenemos un déficit público exorbitado: el 8,9% en 2011. El PP no quería una tutela, y al final se ha salido con la suya en perjuicio de los españoles.
El déficit no aumenta, pero la solvencia del Reino de España sí se resiente: El déficit a efectos de Eurostat es una mera argucia contable de importancia limitada a la burocracia bruselense. Lo que les interesa a los inversores es el monto total de deuda pública viva y su capacidad para amortizarla por parte del Gobierno. El rescate del Eurogrupo no eleva el déficit, pero sí eleva la deuda en unos 10 puntos del PIB. Aunque a corto plazo se despejan incertidumbres sobre cómo se iba a financiar el rescate bancario español (cabía el riesgo de que el Gobierno del PP quisiera emitir los 100.000 millones directamente en el mercado, lo que habría sido su tumba, como lo fue la de Irlanda) y probablemente contribuya a relajar la prima de riesgo, a medio plazo será sólo un nuevo clavo en el ataúd de la solvencia del sector público. Con este plan nos iremos, como mínimo, a una deuda sobre el PIB del 90% para finales de 2012. Con una economía esclerotizada como la española, el servicio de la deuda va siendo cada vez más inverosímil.
Los bancos no volverán a dar crédito a partir de ahora: Aunque otro brillante pretexto oficial para justificar este saqueo al contribuyente sea que, gracias a la inyección de capital, los bancos volverán a dar crédito a partir de ahora, este razonamiento es erróneo por dos motivos. Uno atañe al lado de la oferta de crédito, es decir, de los bancos: con estos 100.000 millones la recapitalización del sistema financiero español NO se ha completado. Faltan otros 50.000 millones que muy probablemente se lograrán en año y medio o dos años a través de provisiones contra beneficios de la banca. Pero de momento, no hay saneamiento total (lo único positivo que, acaso, pueda esperarse por esta vía es que los bancos comiencen a sacar a la venta todos los activos adjudicados y depreciados que tienen en sus balances, pero hasta el momento han acreditado una extraordinaria lentitud en este sentido). El otro motivo, más importante, atañe a la demanda de crédito: si ahora mismo no hay crédito en la economía española no es porque los bancos no tuviesen capacidad para extenderlo hasta la fecha (hay bancos perfectamente solventes que han limitado al máximo su exposición a España, y en general toda la banca seguía prestándole al Gobierno), sino porque no se fían de la viabilidad de la economía española. Esto no ha cambiado en absoluto, si acaso ha empeorado con los 100.000 millones adicionales de endeudamiento. España sigue siendo un sistema económico hiperendeudado y totalmente desequilibrado, cuya capacidad para generar suficiente riqueza con la que amortizar su losa de deuda es más que discutible. La potencial insolvencia del Reino de España significa que nuestra salida del euro es una posibilidad muy real y, ante tal contingencia, muy pocos se arriesgan a invertir (cualquier activo español puede perder de la noche a la mañana un 30%-40% de su valor). Mientras no haya un saneamiento del conjunto de la economía (Gobierno, familias y empresas) el crédito no volverá a fluir, pues seguirá tratándose de una operación altamente arriesgada que muy pocos querrán acometer. Por eso era tan importante que Bruselas atara en corto al Gobierno y, por eso, lo de hoy ha sido sólo un fiasco dirigido a que el contribuyente español pague las pérdidas de los bancos españoles.
Sí había alternativa a la socialización de deudas: La alternativa que de verdad hubiese contribuido a sanear nuestra economía y que no hubiese castigado al ya muy sufrido contribuyente es la capitalización de deuda (o bail-in). A saber, convertir a parte de los acreedores de los bancos insolventes en accionistas. Esta solución, mucho más justa y adecuada que la socialización de pérdidas, se ha descartado por miedo a que se generara un pánico bancario en España. Extraño argumento en un país cuya banca vive desde hace meses enchufada a la financiación del BCE en más de 300.000 millones de euros.
En definitiva, estamos ante un parche más a un problema muchísimo mayor y más complejo que el de inyectarles el 10% del PIB español a nuestras entidades financieras. El Gobierno del PP sigue careciendo de una visión global del problema (acaso porque no le interesan las soluciones liberales que de ahí se desprenden) y, por tanto, continúa improvisando y cargándole el muerto al contribuyente como ya lo hacía el de Zapatero. A corto plazo será un paliativo de la histeria que vivíamos en los mercados para financiarnos; a medio y largo plazo, un fracaso más.
Por resumirlo: los españoles debemos 100.000 millones más sin que nuestros políticos vayan a notar restricción alguna en su muy dispendiosa predisposición a gastar nuestro dinero. Y los únicos que de verdad salen bien parados de la operación son los acreedores de los bancos quebrados; es decir, justamente aquellos que en un sistema realmente capitalista habrían cargado con la responsabilidad de sus errores de inversión.


domingo, 26 de febrero de 2012

La próxima crisis financiera (Overdose: The Next Financial Crisis)




El documental Sobredosis: La próxima crisis financiera (Overdose: The Next Financial Crisis) del director Martin Borgs -siguiendo la hoja de ruta marcada por el libro Una tormenta perfecta (titulado en inglés Financial Fiasco) de Johan Norberg, quien además es narrador del documental- pregunta si antes de concederles a los políticos, banqueros y burócratas más poder sobre la economía, acaso no deberíamos primero examinar qué hicieron con todo el poder y los recursos. Se habla de una gran crisis del capitalismo, pero es necesario replantear que en realidad puede tratarse del colapso de las instituciones políticas y los estados, y de una gran crisis del intervencionismo provocada por sus medidas de estímulo fallidas en todo el mundo y su expansión inútil de las deudas públicas. Para quienes están muy familiarizados con este tipo de información “Sobredosis” no contiene grandes sorpresas, pero es un trabajo notable por la claridad y sencillez con la que resume diez años de desastre económico mundial. Ya no hay excusas para hacerse el inocente o el desinformado. Con trabajos como éste, todo el mundo puede y debe saber lo que hay.

Cuando realizamos un diagnóstico profundo acerca del gran desafío de la humanidad en los tiempos presentes, encontramos que el mapa de la gran crisis sistémica que enfrentamos está compuesto por cuatro elementos principales, altamente interrelacionados: Economía, Energía, Presión Demográfica y Medio Ambiente. En tiempos de crisis las sociedades buscan líderes fuertes y soluciones simples. Pero… ¿Qué pasaría si los artilugios económicos que se están planteando somo solución son los mismos errores que provocaron el desastre? El documental Overdose describe y analiza la historia de la mayor crisis económica de nuestra época: la que aún está por venir.
Cuando estalló la burbuja financiera global, la solución fue bajar las tasas de interés e inyectar miles de millones de dólares sin respaldo a un sistema bancario enfermo. Justamente esa solución fue el problema, y por eso la próxima crisis será peor aún. Los gobiernos ya se están quedando sin combustible para alimentar la economía. Puede ser que todavía estén en condiciones de salvar a los bancos, pero de ahora en adelante la pregunta más inquietante es quién salvará a los gobiernos…

Las previsiones apuntan a que el gigantesco endeudamiento sin precedentes de todos los países superará el 100% del PIB en breve. La economía de Grecia e Islandia ya se derrumbaron. Hay otros países que están en la cuerda floja… ¿Cuál será el próximo? ¿Qué sucederá cuando se produzca el inevitable efecto dominó en toda la economía mundial?

Esta tormenta que conmueve al planeta comenzó a gestarse en los Estados Unidos, cuando el Congreso a instancias del gobierno federal decidió impulsar masivos planes hipotecarios de vivienda, inclusive para quienes no podrían pagarlos. En dicha oportunidad el mercado acuñó el ingenioso acrónimo NINA: “Ningún ingreso. Ningún activo. Ningún problema”. Dicho esquema basado en las corporaciones privadas Fannie Mae y Freddie Mac que estaban patrocinadas por el Estado, generó en todo el mundo una burbuja financiera de proporciones sin precedentes.

¿Querías irte de vacaciones? ¿Deseabas renovar todo tu guardarropa o cambiar el vehículo? Sólo tenías que usar tu casa como si fuera un banco, hipotecándola y pidiendo el dinero prestado. ¿Por qué trabajar en actividades productivas si se puede ganar dinero tan fácilmente? Mientras el gobierno garantizaba todos esos préstamos sin respaldo, era de tontos no continuar endeudándose sin límites. Y para apagar el incendio la Reserva Federal no tuvo mejor idea que darle más alcohol a los ebrios, inyectando nuevos paquetes de estímulo millonarios en un sistema virtualmente quebrado.

Varios de los analistas entrevistados en este documental habían anticipado el desenlace de toda esta locura y la orgía del dinero sin respaldo, pero fueron ridiculizados y hostigados cuando en medio del auge de la fiesta y la borrachera del consumo, intentaron una y otra vez advertir sobre las catastróficas e inevitables consecuencias que tal descontrol tendría en el futuro.

Sin embargo aún hoy continúa aplicándose esta lógica financiera sin sentido, con rescates estatales gigantescos a compañías quebradas, y más creación de dinero ficticio para mantener en funcionamiento artificialmente la economía.

Overdose aporta una visión razonada sobre el inevitable final que tendrá todo esto, advirtiéndonos que la peor crisis financiera jamás vista, es la que nos está esperando.

martes, 21 de febrero de 2012

De cuando se invierte sin conocer las consecuencias de la economía socialista (perdón keynesiana)‏

El pisito


Esta es la historia de la especulación con un piso que hizo rico a un matrimonio y que en su vejez sobrevive de la caridad.

Es la historia de un pisito comprado en 1967 por un millón de pesetas, 6.000 euros, y que sin grandes agobios permitió adquirir otro que con el boom inmobiliario en 2007 llegó a valer 700.000 euros, 116 millones de pesetas.

El valor inicial del pisito equivalía al sueldo de ambos de tres años. Con pocos esfuerzos tenían pagada la hipoteca en 1985.

Lo vendieron entonces por tres millones de pesetas y compraron otro valorado en el doble, seis millones, unos 36.000 euros.

Y como ambos llegaron a ganar entonces unas 250.000 pesetas, tenían pagada la hipoteca del nuevo piso en 2002.

El valor de esta segunda vivienda subía rápidamente desde los últimos 1980. En 2003 valía ya 40 millones de pesetas, que corresponden a 240.000 euros. En 2007, había llegado a 700.000 euros.

Unos asalariados que empezaron con un millón de pesetas –sus dos hijos tenían carrera y trabajo—y ahora poseían nominalmente esos 700.000 euros, 116 millones de pesetas.

Se jubilaron y la especulación inmobiliaria era maravillosa, por lo que vendieron el piso y compraron otro de 1,2 millones pensando en venderlo poco después en 1,5 millones. Vejez tranquila, de viajes y cruceros.

Instantáneamente, se hundió el mercado. No podían pagar la hipoteca con las pensiones de ambos y nadie les compraba por lo que pedían. Sus hijos, ya casados, y sus mujeres, cayeron en el paro.

El banco ha echado a todos del piso, y además tienen que seguir pagándolo.

Viven de la pensión de ambos en un lejano pueblo inhóspito: ellos, sus hijos, nueras y cuatro nietos, y recogen diariamente comida en locales de esos meapilas religiosos a los que ellos, laicos y progresistas, despreciaban tanto.

Fuente

domingo, 25 de diciembre de 2011

Regalo de Navidad

Creo que este puede ser un buen regalo de Navidad para muchos. Atención al documental que está montando Amagi Films sobre la crisis desde una perspectiva austriaca: http://vimeo.com/34169396

La gran recesión no ha sido culpa del libre mercado. Por contra, su causa debe buscarse en la profunda intervención del estado y los bancos centrales en la economía, provocando, de manera fraudulenta, ciclos recurrentes de auge artificial, burbuja y recesión económica que terminan pagando todos los ciudadanos.

martes, 13 de diciembre de 2011

Si España saliera del Euro, ¿que españoles lo pasaría peor y quienes mejor?

Si España saliera del Euro, ¿que españoles lo pasaría peor y quienes mejor?

1ºQuien peor lo pasaría es aquellos españoles con deudas o hipotecas  en euros distinta a la nueva Peseta que adoptaríamos y que seria muy negativo al incrementarse la deuda en la misma proporción en que se devalúa la moneda.(40 o 50% crecerían su deudas como mínimo)


Por otro lado quien tuviera acciones de empresas españolas habría que analizar su deuda y en la moneda que esta referenciada. Si la deuda estuviera en Euros, afectaría muy negativamente, ya que esta crecería en la misma proporción que se devaluara la moneda.

Además de la deuda habría que analizar caso por caso el origen de las ventas de estas compañías, ya que si las ventas estuvieran en moneda idéntica a la deuda, es efecto podría ser neutral (dependiendo de la relación deuda / ventas). Si las ventas fueran en moneda distinta y esta es la moneda “ganadora” (que se revaluara) el efecto sería positivo para la compañía (ganaría más pesetas) y al revés, si las ventas fuera en moneda perdedora las compañías sufrirían (ganarían menos).

2º Se beneficiaría las personas que tuviera acciones en Europa ( que no fuera España). Porque las inversiones seguirían estando en Euro / Francos Suizos / Libras y por tanto el efecto seria positivo ya que ganaríamos poder adquisitivo en España al devaluarse la Peseta frente a estas monedas.

Ante esa situación estaríamos (siempre y ojala que sea una suposición que no se cumpla) ante una situación en la que los activos financieros( depósitos bancarios, cuentas de ahorro etc..), en contra de los activos reales ( acciones, inmuebles, tierras,materias primas... etc), sufrirían enormes perdidas de valor, como ya se ha visto en muchos casos históricos. En todos ellos, el único activo que en el medio / largo plazo se salvó fueron los activos reales, en especial las compañías sin deuda y con capacidad y gestión suficiente para seguir funcionando en ese difícil entorno. En todos esos casos mencionados las inversiones en compañías (en el equity) permitió a los accionistas mantener su poder adquisitivo.

Desde mi  punto de vista la mejor forma de protegerse ante el peor escenario posible es invirtiendo nuestro dinero activos reales, en especial acciones de compañías sólidas, con ventajas competitivas importantes y duraderas, con poca o nula deuda, con modelos de negocio contrastados / sin amenazas y con negocios globalizados (o “globalizables” – lo que no venda en una parte del mundo que lo pueda vender en otra parte del mundo).

domingo, 4 de diciembre de 2011

LA CRISIS FINANCIERA EXPLICADA DE MANERA SENCILLA

Por Fernando Nogales


Lección "austriaca" en lenguaje popular o de cómo se crean las crisis financieras keynesianas basadas no en el ahorro previo, sino en el crédito no sustentado en el ahorro.

Heidi es la propietaria de un bar en Berlín, que ha comprado con un préstamo bancario. Como es natural, quiere aumentar las ventas, y decide permitir que sus clientes, la mayoría de los cuales son alcohólicos en paro, beban hoy y paguen otro día. Va anotando en un cuaderno todo lo que consumen cada uno de sus clientes. Esta es una manera como otra cualquiera de concederles préstamos.
Nota: Pero en realidad, no le entra en caja ningún dinero físico.

Muy pronto, gracias al boca a boca, el bar de Heidi se empieza a llenar de más clientes.
Como sus clientes no tienen que pagar al instante, Heidi decide aumentar los beneficios subiendo el precio de la cerveza y del vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficios aumenta vertiginosamente.
Nota: Pero en realidad, es un margen de beneficios virtual, ficticio; la caja sigue estando vacía de ingresos contantes.

Un empleado del banco más cercano, muy emprendedor, y que trabaja de director en la sección de servicio al cliente, se da cuenta de que las deudas de los clientes del bar son activos de alto valor, y decide aumentar la cantidad del préstamo a Heidi. El empleado del banco no ve ninguna razón para preocuparse, ya que el préstamo bancario tiene como base para su devolución las deudas de los clientes del bar.
Nota: ¿Vais pillando la dimensión del castillo de naipes?

En las oficinas del banco los directivos convierten estos activos bancarios en "bebida-bonos", "alco-bonos" y "vomita-bonos" bancarios. Estos bonos pasan a comercializarse y a cambiar de manos en el mercado financiero internacional. Nadie comprende en realidad qué significan los nombres tan raros de esos bonos; tampoco entienden qué garantía tienen estos bonos, ni siquiera si tienen alguna garantía o no. Pero como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos sube también constantemente.
Nota: El castillo de naipes crece y crece y no para de crecer, pero todo es un camelo; no hay detrás solidez monetaria que lo sustente. Todo son "bonos", es decir, papelitos que "representan" tener valor siempre y cuando el castillo de naipes se sostenga.

Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que, por cierto, despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de demandar a Heidi el pago de su préstamo bancario; y Heidi, a su vez, exige a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el bar.
Pero, claro está, los clientes no pueden pagar las deudas. 

Nota: ¡¡¡Porque siguen sin tener ni un céntimo!!! Han podido beber cada día en el bar porque "se comprometían" a pagar sus deudas, pero el dinero físico no existe.

Heidi no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota.

Nota: Y Heidi pierde el bar.

Los "bebida-bonos" y los "alco-bonos" sufren una caída de un 95% de su valor. Los "vomito-bonos" van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.
Las compañías que proveen al bar de Heidi, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de cerveza tiene que vender el negocio a otra compañía de la competencia.

Nota: Porque los proveedores de vinos y cervezas también le fiaban a Heidi, creyendo que estaban seguros de que cobrarían con creces al cabo del tiempo. Como no han podido cobrar dado que el dinero no existe, la deuda de Heidi se los ha comido a ellos.

El gobierno interviene para salvar al banco, tras conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos.
Para poder financiar el rescate del banco, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que pagaránlos abstemios.
Nota: Que es lo que de verdad ha pasado. Con los impuestos de los ciudadanos inocentes, los gobiernos han tapado el agujero financiero creado por la estupidez de los bancos. 


lunes, 28 de noviembre de 2011

De la crisis de deuda soberana a la crisis de la moneda

Estimados amigos,
Por su interés reproducimos a continuación el artículo publicado por Antonio España el día 15/11/2011 en El Confidencial:
Imagínense por un momento que forman parte de una investigación sociológica que estudia un grupo de pastores que comparten un pequeño prado con pastos. En esta situación, ¿cómo creen que se comportará un pastor que actúe racionalmente en su propio interés? Lo más normal es que éste tienda a incrementar su cabaña, pues pronto descubrirá que puede capturar el beneficio en su totalidad de la mayor producción que le supone tener más cabezas de ganado, mientras que el coste en términos de menos pasto disponible se diluye proporcionalmente entre todos los pastores.
Ya se ve que si todos los pastores son sensatos, el pastizal tiene los días contados, dado que todo el grupo actuará de igual manera. Y así se produce la tragedia: se acaban los pastos, las ovejas perecen de hambre y los pastores se van al paro. Este ejemplo, que no es mío sino de Garrett Hardin, ilustra lo que se conoce como la tragedia de los comunes, o más correctamente de los bienes comunales, y es justo lo que está pasando con el euro y la crisis de deuda, que va camino de convertirse en una crisis de divisa en toda regla.
La tragedia de los bienes comunales fue descrita por Hardin en 1968 en un artículo que publicó en la revista Science y viene a ilustrar una situación en la que un grupo de individuos que comparten un recurso limitado, actuando de forma independiente y buscando racionalmente su interés individual terminan por destruir el recurso comunal pese a que eso es lo que menos les conviene a todos.
Pues bien, otro tanto ocurre con el euro, tal y como explica Philipp Bagus en su libro The Tragedy of the Euro*, publicado hace un año y que harían bien los políticos europeos en leérselo, subrayarlo y aprendérselo de memoria. Porque pese a la rapidez con que se desarrollan los acontecimientos, esta obra está hoy más que de actualidad con el caso no sólo de Grecia sino de Italia, que de momento se ha puesto por delante de nosotros en la cola de los rescates, pese a que, según anunciaba el viernes pasado el FT y ayer mismo McCoy en estas mismas páginas, en España seguimos siendo firmes candidatos al bail out.
Según la teoría que desarrolla Bagus, el euro permite que se produzca un efecto de redistribución involuntaria de la renta desde los países más serios en la gestión de sus cuentas hacia los países más díscolos y con tendencia a incurrir en mayores déficits. Esta redistribución ofrece a los políticos de estos países un poderoso incentivo a seguir gastando y retrasar sine die los impopulares ajustes y reformas que son necesarios, pues disfrutan de todos los beneficios electorales de este curso de acción.
Sin embargo, ese comportamiento fiscalmente irresponsable se traduce en déficits que han de ser financiados mediante la emisión de deuda pública. Deuda pública que esos estados no son capaces de pagar por sí mismos porque no generan caja suficiente. Y entonces debe intervenir el BCE, ya sea explícitamente mediante un rescate, ya sea sotto voce mediante compras de bonos soberanos en el mercado secundario —o incluso primario, pues con Mario Draghi uno puede esperarse cualquier cosa visto su estreno a los mandos del BCE.
Son pues los países más díscolos fiscalmente hablando, los más beneficiados por el paraguas común del sistema monetario fiduciario que es el euro, creándose en opinión de Bagus, y que yo comparto, una especie de carrera por imprimir más dinero que puede llevarnos a que la moneda única estalle en mil pedazos, tal y como estamos viendo.
Pues las intervenciones del BCE suponen en el fondo una monetización de la deuda que han contraído los países periféricos pero que pagan todos los ciudadanos que cobran sus nóminas y tienen sus ahorros en unos euros que valen cada vez menos. Entre ellos los alemanes, claro, que ven cómo merman sus ahorros para que los españoles, los italianos y los griegos mantengamos nuestro tren de vida. En esta tesitura, y por mal que nos caiga Angela Merkel, no es de extrañar que los alemanes estén un poco hasta las narices de los simpáticos vecinos del sur, cuando con el Bundesbank y el marco no les iba nada mal y el euro, sin embargo, no les está trayendo más que dolores de cabeza.
¿Cuál es entonces el camino que llevamos? Pues bien, vayámonos por un momento al origen de la crisis. Como ya he mencionado aquí en otras ocasiones, ésta se origina en la expansión del crédito no respaldado por el ahorro que causan los gobiernos y sus aliados, los bancos, reduciendo artificialmente los tipos de interés y multiplicando los préstamos merced al privilegio de la reserva fraccionaria.
Esto generó una fase de boom bien conocida que se materializó en una burbuja inmobiliaria. Cuando estalló la burbuja, en lugar de dejar que las fuerzas espontáneas del libre mercado actuaran para liquidar las malas inversiones y así poder volver a crecer de manera sana, el estado intervino cortocircuitando el proceso de ajuste y originando mayores problemas a futuro —futuro que ya está aquí.
No sólo se evitó una rápida recuperación tras un brusco pero breve ajuste que permitiera reubicar los recursos productivos allí donde eran realmente demandados, sino que además se hipotecó el futuro, al dilapidar el gobierno cualquier superávit acumulado en la fase expansiva y endeudarse hasta la ceja para salvar a los sectores de la construcción y del automóvil con sendos planes de estímulo fiscal, para luego tener que salvar al sector financiero, con especial protagonismo de las cajas de ahorros.
Resulta pues que la deuda generada —y multiplicada— en la fase de expansión previa, ha ido pasando de las familias y las empresas (crisis de la economía real) a los bancos, de los bancos (crisis financiera) a los estados, de los estados (crisis de la deuda soberana) al BCE y del BCE (crisis de la divisa) a... ¿a dónde?
Y en esas estamos. O sea, que se masca la tragedia, sí.
Me cuesta pensar que el euro, que fue una decisión política y no económica, se deshaga para que cada país vuelva a su divisa inicial. Con respecto al euro de dos velocidades, tampoco veo claro que a alemanes y franceses les interese quedarse prácticamente solos en un euro A de primera división. Sería un equilibrio político demasiado complicado para ambos países sin el contrapeso de países del tamaño de Italia o España y no veo que les reportara grandes ventajas con respecto a la vuelta a sus divisas originarias.
Por otro lado, el euro B con toda probabilidad, con Grecia o sin Grecia, se vería devaluado casi inmediatamente. Esto supondría un alivio para estos países pero en la práctica representa un default de su deuda pública —que devolverían en una moneda devaluada—, y tendría un importante impacto sobre los países del euro A, a los que a corto plazo les serviría de poco la doble velocidad.
¿Qué debería pasar? Que se tomaran medidas de ajuste en serio, reduciendo drásticamente el gasto público, recortando donde haya que recortar y privatizando lo que se pueda, que es mucho todavía. Bajando impuestos todo lo que el déficit permitiera para no incurrir en más deuda. Reduciendo el tamaño del sector público para liberar recursos y crédito para las empresas privadas. Dejando actuar las fuerzas espontáneas del mercado para que se terminen de liquidar los errores de inversión del pasado, sin rescates y sin medidas para salvar supuestamente ninguna empresa ni sector. Y flexibilizando y liberalizando la economía para que los recursos productivos puedan reubicarse sin trabas allí donde son necesarios y hoy no están llegando.
¿Qué va a pasar? Honestamente, creo que es impredecible, pues con estos políticos nunca se sabe. Miren ustedes el resultado de la última cumbre. Aunque ya nos lo anticipaba el dicho popular: reunión de pastores, oveja...

martes, 11 de octubre de 2011

Camino hacia la insolvencia y más allá


Por Juan Ramón Rallo
Fase 1 (2002-2007): los bancos privados, empujados por los bajísimos tipos de interés de los bancos centrales, expanden de manera desproporcionada el crédito y llenan sus balances de la archiconocida basura de préstamos al ladrillo europeo y estadounidense. ¿Resultado? Colapso del sistema bancario y posterior ronda de rescates estatales para estabilizar el sistema de cobros y pagos.
Fase 2 (2008-2011): esos mismos bancos privados y centrales, sin haber saneado del todo sus malas inversiones anteriores y todavía a medio capitalizar, comienzan a financiar los enormes déficits públicos de los Estados que les han rescatado (déficits que, salvo excepciones como la irlandesa, no traían causa en el rescate de la banca, sino en esa mala ideología económica llamada keynesianismo). ¿Resultado? Los déficits públicos no consiguen impulsar el crecimiento sostenible, por cuanto sólo contribuyen a retrasar la reestructuración de la economía privada, y esos Estados amenazan con suspender pagos y con llevarse por delante a los bancos que fueron objeto de su milmillonario rescate previo.
No será necesario que diga que estamos a punto de concluir esa segunda fase: la quiebra de Grecia ya se antoja inevitable debido al rechazo de su Gobierno a enajenar los 300.000 millones de euros de activos que posee en cartera, y Francia ve que su sistema bancario, enormemente expuesto a los pasivos helenos, se tambalea. Pero no son los únicos: los bancos y cajas españoles, cuando todavía no han digerido ni mucho menos sus impagados créditos a promotores, se encuentran con que sus tenencias de deuda pública española y portuguesa se hallan seriamente depreciadas y en riesgo cierto de sufrir una quita. La diferencia es que Francia todavía tendría algún margen para volver a recapitalizar a su banca, pero nosotros, como es obvio, ya no poseeríamos semejante opción (el quebrado no puede rescatarse a sí mismo): deberíamos recurrir a la caridad de nuestros acreedores europeos o directamente salir del euro.
Sorprende, pues, que en medio de esta crítica coyuntura, en la que la supervivencia misma de la moneda única está en juego, todavía sean legión quienes consideren que éste no es el momento de la austeridad y de cuadrar las cuentas, sino más bien el de seguir colocándole nuestra deuda pública a la banca privada o, en su caso, al Banco Central Europeo. Hacia la insolvencia y más allá, parecen gritar. Mas volvamos a lo básico: una crisis derivada del exceso de deuda privada no se soluciona añadiendo al explosivo cóctel ingentes cantidades de deuda pública; unos bancos insolventes no se sanean llenando sus balances de nuevos activos tóxicos; la inversión a largo plazo necesaria para reestructurar nuestras economías no se incentiva ni subiendo impuestos ni creando las condiciones para salir forzados del euro mediante una devaluación de caballo. Al revés, necesitábamos amasar un enorme volumen de ahorro para amortizar deuda e invertir en nuevos modelos de negocio, pero nuestros Gobiernos se lo han zampado en sobredimensionar su gasto.
En definitiva, la fase 1 de la crisis fue causada por la expansión crediticia generada un sistema financiero intervenido y privilegiado hasta las cejas. La fase 2, potencialmente mucho más devastadora, la han causado directamente nuestros manirrotos gobernantes. Y, cómo no, los keynesianos aplaudieron entonces y aplauden ahora todas estas ruinosas políticas financieras: sus bajos tipos de interés para impulsar el crecimiento generaron a partir de 2002 la orgía crediticia de la burbuja y sus déficits públicos para sacarnos de la recesión están abocándonos al abismo de la depresión . ¿Quién dijo libre mercado?

martes, 20 de septiembre de 2011

¿ Que hacer con tu dinero invertido en bolsa cuando vienen crisis como esta y se reduce considerablemente?


Pues he leído todo tipos de propuestas:
1º por un lado están los Bogleheads que proponen reducir tu inversión en renta variable conforme  te aproximas a la edad de jubilación así una persona de 70 años tendría invertido el 60-70% invertido en bonos y el 30-40% en bolsa. 
2º Los chartistas usan los stop loss.
3º Y luego está la opción que a mi mas me convencen ( en parte también por mi edad 31 años )que es  seguir manteniendo el dinero en bolsa pero que conforme se acerque la edad en que quieras recibir rentas , mas dinero debe ir destinado a acciones que den dividendos.
-3.1 la Bolsa es el activo mas rentable que existe , en los últimos 200 años frente una inflación media del 4%, los bonos y las letras ofrecieron un TAE del 5%, mientras la renta variable arroja una rentabilidad  media anual cercana al 10%. Por eso sii tienes una renta por dividendo asegurada que te da lo suficiente para vivir bien por muy mal que vaya la bolsa, no veo necesidad a salirse de ella, pues ahí obtienes seguridad a costa de quitarles riqueza futura a tus hijos. Si no la tienes asegurada, entonces sí, habría que reducir la exposición a los activos más volátiles a corto.

Si tomamos por ejemplo el crack de 1929 que propició  una bajada del índice del 89%, y pensamos que un inversor desde el punto más alto hubiera ido realizando inversiones regulares cada mes a lo largo de la caída, llegamos a la sorprendete conclusión de que en menos de 4 años ese inversor hubiera obtenido una rentabilidad mayorque invirtiendo en Letras del Tesoro. Si hubiera mantenido su inversión durante 30 años, habría obtenido una tasa de rentabilidad media del 13%

-3.2 Puede resultar paradójico pero la renta variable es el activo menos arriesgado a largo plazo( El largo plazo en bolsa son 20 años, lo que pasa es que los fondos value conssiguen reducirlo a 10 años).
J Siegel, demuestra en su libro  Stocks for the long run,como la bolsa americana a un plazo superior a 20 años deja de tener riesgo, y , sin embargo, los bonos y las letras siguen teniendo retornos  mínimos negativos íncluso a 30años.
(Una acción es como un bono con valor del principal y del dividendo creciente.)

Actualmente mi patrimonio lo conforman 3 fondos value a nivel, europeo y  emergentes y un fondo indexado de la bolsa americana, mi patrimonio en acciones por mi cuenta en muy pequeño, con lo que la idea es , conforme aumente mi patrimonio ir destinando poco a poco parte delos beneficios a empresas con dividendos. ¿por qué digo esto?

En la Gran Depresión de los años 30 en USA las empresas siguieron repartiendo dividendos, y de hecho esta fue la estrategia (salvo traders superbuenos, que alguno habría digo yo) que mejor funcionó durante todos esos años.

¿Es posible perder dinero en bolsa con una inversión a largo plazo?
Si una empresa quiebra pierdes todo lo que hayas invertido en ella. Lo que sucede es que las probabilidades de que te suceda esto en un blue chip son bajísimas.
Y las probabilidades de que quiebren todos los blue chips españoles a la vez son prácticamente nulas. Voy más allá, si eso llegara a suceder seguramente lo que menos te importaría serían tus inversiones, y no te librarías de un cataclismo así invirtiendo en cualquier otra cosa como deuda del Estado o inmuebles. Sería una situación apocalíptica que no podemos prever.

Mirando casos extremos (como guerras o crisis) del pasado el activo que mejor resiste normalmente son las acciones.Vea este vídeo:http://www.youtube.com/watch?v=uy1qbeL94hQ
Lo primero que se suele hacer al acabar una guerra (y perderla) es anular la deuda pública y los billetes, cuentas y depósitos. La "garantía del Estado" en esos casos suele ser 0. Generalmente se crea una nueva moneda que se reparte entre la población de formas impredecibles. A veces se le da a cada persona una fracción mínima de lo que tenía y otras se da una cantida fija a todo el mundo. 

Por ejemplo, en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial se anuló todo el dinero y se dió a cada alemán 50 marcos nuevos.

Pero los que tenían acciones de laVolkswagen, Mercedes o el Deutsche Bank las siguieron teniendo (las mismas, claro, el que tenía 100 acciones antes de la guerra siguió teniendo 100 acciones despues) y fueron los que primero recuperaron su patrimonio.

En la Gran Depresión de los años 30 en USA las empresas siguieron repartiendo dividendos, y de hecho esta fue la estrategia (salvo traders superbuenos, que alguno habría) que mejor funcionó durante todos esos años.

Si ves otras guerras suele suceder lo mismo, lo peor es tener billetes, depósitos, cuentas o deuda pública. A veces se anulan directamente y de un día para otro se pierde el 100% y otras se entra en un período de hiperinflación en el que se tarda unas pocas semanas o meses en perder el 99,99999% del valor del dinero.


La bolsa de Japón siempre se pone como ejemplo de que la inversión a largo plazo no siempre funciona pero en aquellos momentos eran precisamente los inversores de largo plazo los que advertían de que aquello era una locurta insostenible y los que recomendaban no comprar.


Por dar algunas referencias a finales de los 80 el precio de las viviendas en Japón se establecía en centimetros cuadrados (no metros), lo que da idea de la sobrevaloración a la que llegaron. Los terrenos en los que está el palacio imperial tenían un valor estimado superior al de todo el terreno del estado de California (que es mayor que España) con sus inmuebles incluídos. En cuanto a las empresas lo normal era que tuvieran un PER de varios cientos de veces.

Es decir, el conjunto de los activos inmobiliarios y financieros tenía una sobrevaloración totalmente disparatada y sin comparación con la situación actual de Europa y USA. Es lógico que tarden muchas décadas (incluso varias generaciones) en corregir esa sobrevaloración, pero nosotros no hemos vivido nada parecido a eso en Europa y USA. Nuestras burbujas inmobiliarias no tienen comparación posible con la japonesa y el conjunto de la Bolsa no está caro ni mucho menos desde un punto de vista histórico, más bien lo contrario.

Lo más parecido que hemos vivido nosotros a la burbuja de Japón de finales de los 80 fue la burbuja de internet del año 2001. Jazztel, por ejemplo, alcanzo un máximo en Enero de 2001 de 22 euros aproximadamente. Desde un punto de vista fundamental ese precio era una sobrvaloración irracional. ActualmenteJazztel cotiza a unos 3,5 euros aproximadamente y lo más probable en mi opinión es que en el año 2026 (25 años despues de su máximo) siga cotizando por debajo de aquellos 22 euros, incluso muy por debajo. No es descartable en absoluto queJazztel nunca vuelva a alcanzar aquellos 22 euros, y mucho menos si los actualizamos con la inflación, que es lo que se debe hacer.

¿Por qué son las bolsas el activo mas rentable que existe?

En primer lugar las empresas que producen bienes o prestan servicios, suelen trasladar los procesos inflacionarios a los precios de sus productos y servicios. Si no fuera asi, se agotaria la producción. Por lo tanto es la mejor forma de luchar contra la perdida de poder adquisitivo por la subida de la inflación

En segundo lugar la rentabilidad del S&P 500 desde 1926 a 2002 ha sido del 10,2% descontado la inflación del poco mas del 3% de ese periodo nos da una rentabilidad neta del 7,1% ( En España con su entrada en la Union Europea en 1986 ha obtenido unas rentabilidad media del 10-11% descontado la inflación).Y en ese periodo (1926-2002)hemos de tener en cuenta una Gran Depresión, una Guerra Mundial, crisis del sistema monetario, crisis energéticas, burbujas tecnológicas y atentados terroristas. Digamos que ha pasado un poco de todo y aun así, de haber invertido en el S&P 500 habríamos obtenido una rentabilidad compuesta anual real del 7%.

En otras palabras, si invertimos en una cartera con las mayores empresas del país y no logramos rentabilidades atractivas, significará que muy mal estará la economía del país. Y en ese contexto, aun cuando sacaras todo tu dinero de la bolsa, pocas oportunidades tendrías en cualquier otro lado. Si la Bolsa va mal durante muchos años, pocas cosas o nada irá bien.
Recuerden compren Blue Chips


Ejemplo real de un inversor de éxito:
Hace unos años apareció en la prensa una curiosa noticia. Un policía municipal ya jubilado, soltero y sin hijos, falleció en 1998 dejando en su testamento el mandato de que su patrimonio se utilizara para hacer obras de beneficencia. El 'hobby' de este buen hombre era la bolsa, a la que se dedicó sobre todo después de jubilarse, por lo que la herencia estaba constituida por su vivienda habitual (bastante humilde) y la cartera de acciones reunida desde cero, con el dinero que iba ahorrando.

La sorpresa de los encargados de ejecutar el testamento fue mayúscula cuando constataron que el valor liquidativo de la cartera ascendía a casi 600 millones de pesetas( 3.600.000€). Su estrategia no era nada sofisticada, la describía como comprar valores seguros y 'sentarse' sobre ellos. Tampoco lo era la composición de la cartera: 24 valores de bolsa española correspondiendo las mayores participaciones a Unión Fenosa, Banco Santander y Telefónica.

Los relativamente modestos ahorros se habían multiplicado gracias a una combinación de factores típica de las estrategias de inversión a largo plazo. La 'magia del interés compuesto', es decir, que las rentabilidades se van calculando sobre bases cada vez mayores, por lo que la rentabilidad absoluta acumulada a lo largo del tiempo tiende a crecer de manera exponencial. La reinversión sistemática de las rentas obtenidas lo que genera rentas adicionales, que a su vez se reinvierten... otro proceso exponencial. La gestión correcta del riesgo, reflejada en la amplia diversificación y en la búsqueda de solidez. Y una dosis de buena suerte,al coincidir la etapa final, la más importante donde se concentra la mayor parte de la rentabilidad en cifras absolutas, con un ciclo alcista secular.

En definitiva, las 'cuatro G' de Kostolany', ideas (simples pero correctas), dinero (procedente de su compulsiva pasión por el ahorro), paciencia (aguantar los valores sin dejarse conmover por las caídas ni por las subidas) y suerte (aunque la suerte se busca, es difícil aprovechar un ciclo alcista si se está esperando a que 'las cosas se aclaren').

Otro ejemplo real: Me escribe un hombre sobre su inversión y me dice lo siguiente: "Yo tengo acciones de Telefónica desde 1983. Los dividendos y lo que ahorro lo invierto sistemáticamente en nuevas acciones, sin vender nada. Ahora tengo 33.400 acciones de Telefónicas( con un dividendo de 1,75€ por acción en 2011 me genera 58450€ al año de dividendos y sigo comprando para dejarselas a mis hijos.


Llamar 'inversores' a quienes venden en cuanto ganan un 5 o un 10% y van acumulando una 'cartera de inversión a largo' con las acciones que empiezan a bajar y se sitúan de manera permanente por debajo del nivel de compra es no comprender, incluso insultar, a los verdaderos inversores.
Saludos