Yo como particular,no podré valorar bien el balance de una compañía,no podré ganar nunca a los mejores gestores.Por eso concluí que lo más razonable es delegar esa responsabilidad y destinar todo mi esfuerzo a buscarlos(fondos VALUE).Soy un enamorado del VALUE INVESTING, por eso tengo la mayoría de mi patrimonio bajo el criterio de inversión value.
Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.
"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés
La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .
Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.
"Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle
Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto
Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.
¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?
lunes, 27 de mayo de 2013
La bolsa
miércoles, 16 de enero de 2013
¿ Es la crisis consecuencia del sistema capitalista o del socialismo monetario imperante en el sector financiero?

viernes, 11 de enero de 2013
Cómo otros están saliendo ya de la crisis
Fernando del Pino Calvo-Sotelo
Como cantara John Lennon, imaginen un país que haya sufrido en el 2008 y el 2009 una crisis tan severa o más que la nuestra pero que, gracias a poner en marcha una serie de reformas, haya crecido un 5,5% en el 2011 y vaya a crecer un 3,5% en el 2012. Imaginen, además, que dicho país haya logrado este éxito precisamente por hacer caso omiso de las recomendaciones de los economistas keynesianos de turno, encabezados por un tal Krugman. Imaginen que mientras conseguían lo imposible, prácticamente solos, el establishment tildara su experimento de “locura neoliberal”. Imaginen, por último, que este país eligiera voluntariamente el camino aparentemente más difícil, es decir, el de no devaluar su moneda.
Este país es Letonia, una de las tres pequeñas repúblicas bálticas aplastadas durante décadas bajo la pesada bota del paraíso socialista soviético. Mucho de cuanto voy a contar podría referirse también a Estonia, pero el caso letón está particularmente bien documentado en un librito titulado How Latvia Came Through The Financial Crisis, escrito por un economista sueco experto en economías postcomunistas y por el propio Primer Ministro de Letonia. Desgraciadamente ninguno de nuestros preparados políticos lo habrá leído, entre otras razones porque está en inglés y, ya saben, “it’s very difficult, todo esto”.
Durante los años del boom, Letonia se ve aupada por una burbuja de colosales proporciones. Los precios inmobiliarios se multiplican por tres en cinco años y una gran euforia se desata en la sociedad letona. El Gobierno, en vez de operar con superávits, aumenta el nivel de gasto en la misma proporción en que se incrementa la recaudación (¿les suena?). Cuando llega el otoño del 2008, el país sufre con especial crudeza la crisis financiera. Un pánico bancario afecta a Parex Bank, con un 20% de los activos del sistema financiero, que en tres meses pierde la cuarta parte de sus depósitos y debe ser intervenido por el Estado, el cual compra el 51% del capital a sus dueños por dos lats (tres euros). El eurobono letón a diez años alcanza el 12% de rentabilidad. En este momento, se forma un nuevo Gobierno que decide afrontar la realidad con determinación. Va a comenzar uno de los mayores experimentos de devaluación interna: la Revolución de la Austeridad.
En un plazo de un año, las agencias gubernamentales pasan de 76 a 25; el número de funcionarios se reduce en un 30%, y se fija el objetivo de que su número no exceda del 8% de la población activa (en España es más del doble). El salario medio del funcionario se recorta sustancialmente para equipararse al del sector privado, que se reduce en un 10%. El 12% de las escuelas cierran y se establece un sistema que incentiva la eficiencia y la calidad en vez de el volumen de recursos empleados. La única partida de gasto que no sufre recortes son las pensiones, que el Tribunal Constitucional letón ordena mantener intactas. Se reducen sustancialmente las trabas y trámites regulatorios facilitando así a las empresas su labor como creadores de riqueza. Como consecuencia, Letonia escala hasta el número 24 en el ranking del World Bank Doing Business Index, el índice que mide la facilidad para hacer negocios en cada país (España ocupa el puesto 44, justo por debajo del Perú). Por último, ni el Gobierno ni la banca intentan impedir el ajuste de precios inmobiliarios y éstos caen un 70%, corrigiendo de forma natural, rápida y necesaria los excesos anteriores para poder recomenzar así sobre terreno firme.
Letonia tenía entonces un sistema fiscal basado en tipos impositivos proporcionales, que se quieren mantener: las rentas del trabajo se gravaban a un tipo único del 23%, los dividendos, al 10%, el IVA al 18%, el Impuesto de Sociedades al 15% y un Impuesto de Seguridad Social del 33%. El aumento de impuestos afectó fundamentalmente al IVA y al IRPF, que pasó del 23% al 26%, y comenzaron a gravarse las plusvalías al 15%, hasta entonces exentas (sí, exentas).Tomen nota, por favor, de los tipos impositivos que se pagan en otros países. En Letonia tampoco hay Impuesto de Sucesiones, ni, naturalmente, Impuesto sobre el Patrimonio, extinguido en todo el mundo desarrollado salvo en la menguante Francia y en nuestro país, siempre el perrito faldero de su vecino en estos temas.
En total, el 75% del peso del ajuste fiscal del primer año de Gobierno letón recayó en la reducción del gasto público. Por el contrario, nuestro actual Gobierno, lastrado por tanto plomo socialista en sus azules alas, ha basado el ajuste en exprimir aún más a los contribuyentes más explotados de la UE (¡que ya es decir!) y no en reducir el mastodóntico tamaño del Estado y el ingobernable y quebrado sistema autonómico. El Gobierno letón redujo en su primer año el gasto público un 7% de su PIB, lo que en España equivaldría a 70.000 millones de euros. Vendiéndolo como un alarde de audacia, el Gobierno español se despacha en su primer año con una mini reducción de gasto del 0,7% del PIB, la décima parte, promesa que probablemente incumpla, como tantas otras.
¿Cuál ha sido en Letonia el resultado de una política de austeridad basada fundamentalmente en el adelgazamiento del Estado y la eliminación del despilfarro en vez de en el aumento de impuestos? El PIB, que se contrajo un 18% en el 2009 como consecuencia de la reducción del gasto, se estabilizó en el 2010 y ha crecido en 2011 y 2012 un 5,5% y un 3,5%, respectivamente. Mientras, en España estamos en estado de recesión crónica. Pero ya sabemos lo cuestionable que es el PIB. Una medida más clara es el desempleo. El paro letón subió de un mínimo del 6% en plena burbuja a un máximo del 21% a comienzos del 2010; comenzó entonces a disminuir y hoy en día es del 13,5%, y bajando. En España, por contra, es del 26%, y subiendo. Letonia comenzó la crisis con sólo un 9% de deuda sobre PIB y alcanzó un máximo del 44%, y ya está descendiendo. En España este ratio de deuda es el doble, pues continúa desbocada. Para el Gobierno letón austeridad supone reducir drásticamente el gasto público y desregular, y eso ha funcionado; para nuestro Gobierno, austeridad significa subir los impuestos y mantener intactos los privilegios de la clase política, y eso, además de ser injusto, no va a funcionar.
Este verano el Banco Central Europeo cometió la torpeza de anunciar un programa de compra de bonos destinado a reducir la prima de riesgo que pagamos los países periféricos, eliminando de un plumazo la motivación para reformar el sector público. Dicho anuncio fue suficiente para lograr una tregua en los mercados que no ha hecho más que desincentivar a nuestro Gobierno, de por sí poco sobrado de ímpetu reformador, para acometer la radical reducción del tamaño del Estado que España necesita para salir de ésta.
Después de la lamentable gestión del anterior Gobierno, la falta de voluntad del actual para reducir el gasto público resulta injustificable e imperdonable. Con sus mini reformitas no vamos a ninguna parte. Las repúblicas bálticas, por el contrario, han mostrado un camino duro, pero realista, sólido y exitoso. O lo seguimos o suspenderemos pagos, así de simple.
viernes, 22 de junio de 2012
Documental: Fraude por qué la gran recesión
"Las depresiones y el desempleo masivo no son causados por el libre mercado sino por la interferencia del estado en la economía" - Ludwig von Mises
La gran recesión no ha sido culpa del libre mercado. Por contra, su causa debe buscarse en la profunda intervención del estado y los bancos centrales en la economía, provocando, de manera fraudulenta, ciclos recurrentes de expansión artificial, burbuja y recesión económica que terminan pagando todos los ciudadanos.
Ficha técnica
título: fraude. por qué la gran recesión
año: 2012
producción: amagifilms (ver web)
duración: 68 minutos.
soporte: full hd, 2:35:1
rodaje: madrid, varsovia, londres, parís
fraude. por qué la gran recesión (documental completo) from amagifilms on Vimeo.
También recomiendo este artículo: ¿Por qué hay una crisis en el euro?
sábado, 9 de junio de 2012
España, rescatada
"Hay dos formas de conquistar y esclavizar a una nación. Uno es por la espada. El otro es por deuda."-John Adams, 1826
Capitalismo es igual a privatizar beneficios y privatizar pérdidas. ¿Se cumple lo segundo? No. Pues entonces no culpen al capitalismo.
Por Juan Ramón Rallo
Escuchadas todas las partes, ya podemos formarnos una primera idea sobre el plan de rescate (sí, rescate) del Eurogrupo a España. Ahí van:
Es un rescate en toda regla pero sin condiciones al Gobierno: El PP se está esforzando sobremanera en sostener que no estamos ante un rescate porque la asistencia financiera no es idéntica a la prestada a Irlanda, Grecia o Portugal. En estos casos, la Troika rescató a los gobiernos que eran incapaces de emitir deuda en el mercado a tipos de interés competitivos. En nuestro caso, parece que no ha sido así, pero sólo lo parece. En realidad, el Gobierno había decidido recapitalizar con fondos públicos a la banca española… pero se sabía incapaz de emitir 100.000 millones de euros en el mercado sin que los tipos de interés se le fueran a la estratosfera. Por consiguiente, al final estamos en lo mismo: se le presta asistencia al Gobierno para sus objetivos de gasto (en este caso, de gasto dirigido a recapitalizar bancos). El Eurogrupo es taxativo a este respecto: el dinero se le presta al FROB, que actúa como agente del Gobierno. Sí, del Gobierno, no de los bancos.
El dinero no lo devolverá la banca, sino los contribuyentes: Esta excusa oficial es esencial por un doble motivo. Primero, sirve para aplacar los ánimos de una ciudadanía a la que se le ha añadido, de golpe y porrazo, unas deudas de más de 2.000 euros por cabeza para salvar a los malos inversores de la banca. Segundo, tratándose de una inversión que se espera que vaya a ser recuperada, no computa como déficit. En realidad, es todo puro teatro. Como ya ha sucedido con los 4.500 millones famosos de Bankia, no estamos ante una operación gubernamental dirigida a proporcionar liquidez a la banca, sino que va orientada a tapar colosales agujeros de estas entidades. El dinero no se le va a devolver al FROB (o al menos no en un futuro previsible… dentro de 20 años, quién sabe) y, por tanto, será el contribuyente español quien tenga que amortizarlo con Europa. Debería contar como déficit, pero se manipularán las cuentas a la griega con la connivencia de Eurostat.
No es positivo que haya sido un rescate sin condiciones: El Partido Popular ha pretendido convertir los intereses del partido en los intereses de la nación. Desde luego, un rescate condicionado habría sido una humillación en toda regla para el PP. Sería tanto como decirles que son unos completos inútiles incapaces de hacer una a derechas contando con mayoría española en casi toda España. La nación, en cambio, sí necesitaba que se le impusieran al Gobierno condiciones muy serias de reducción del déficit público por el lado de los gastos, pues tenemos un déficit público exorbitado: el 8,9% en 2011. El PP no quería una tutela, y al final se ha salido con la suya en perjuicio de los españoles.
El déficit no aumenta, pero la solvencia del Reino de España sí se resiente: El déficit a efectos de Eurostat es una mera argucia contable de importancia limitada a la burocracia bruselense. Lo que les interesa a los inversores es el monto total de deuda pública viva y su capacidad para amortizarla por parte del Gobierno. El rescate del Eurogrupo no eleva el déficit, pero sí eleva la deuda en unos 10 puntos del PIB. Aunque a corto plazo se despejan incertidumbres sobre cómo se iba a financiar el rescate bancario español (cabía el riesgo de que el Gobierno del PP quisiera emitir los 100.000 millones directamente en el mercado, lo que habría sido su tumba, como lo fue la de Irlanda) y probablemente contribuya a relajar la prima de riesgo, a medio plazo será sólo un nuevo clavo en el ataúd de la solvencia del sector público. Con este plan nos iremos, como mínimo, a una deuda sobre el PIB del 90% para finales de 2012. Con una economía esclerotizada como la española, el servicio de la deuda va siendo cada vez más inverosímil.
Los bancos no volverán a dar crédito a partir de ahora: Aunque otro brillante pretexto oficial para justificar este saqueo al contribuyente sea que, gracias a la inyección de capital, los bancos volverán a dar crédito a partir de ahora, este razonamiento es erróneo por dos motivos. Uno atañe al lado de la oferta de crédito, es decir, de los bancos: con estos 100.000 millones la recapitalización del sistema financiero español NO se ha completado. Faltan otros 50.000 millones que muy probablemente se lograrán en año y medio o dos años a través de provisiones contra beneficios de la banca. Pero de momento, no hay saneamiento total (lo único positivo que, acaso, pueda esperarse por esta vía es que los bancos comiencen a sacar a la venta todos los activos adjudicados y depreciados que tienen en sus balances, pero hasta el momento han acreditado una extraordinaria lentitud en este sentido). El otro motivo, más importante, atañe a la demanda de crédito: si ahora mismo no hay crédito en la economía española no es porque los bancos no tuviesen capacidad para extenderlo hasta la fecha (hay bancos perfectamente solventes que han limitado al máximo su exposición a España, y en general toda la banca seguía prestándole al Gobierno), sino porque no se fían de la viabilidad de la economía española. Esto no ha cambiado en absoluto, si acaso ha empeorado con los 100.000 millones adicionales de endeudamiento. España sigue siendo un sistema económico hiperendeudado y totalmente desequilibrado, cuya capacidad para generar suficiente riqueza con la que amortizar su losa de deuda es más que discutible. La potencial insolvencia del Reino de España significa que nuestra salida del euro es una posibilidad muy real y, ante tal contingencia, muy pocos se arriesgan a invertir (cualquier activo español puede perder de la noche a la mañana un 30%-40% de su valor). Mientras no haya un saneamiento del conjunto de la economía (Gobierno, familias y empresas) el crédito no volverá a fluir, pues seguirá tratándose de una operación altamente arriesgada que muy pocos querrán acometer. Por eso era tan importante que Bruselas atara en corto al Gobierno y, por eso, lo de hoy ha sido sólo un fiasco dirigido a que el contribuyente español pague las pérdidas de los bancos españoles.
Sí había alternativa a la socialización de deudas: La alternativa que de verdad hubiese contribuido a sanear nuestra economía y que no hubiese castigado al ya muy sufrido contribuyente es la capitalización de deuda (o bail-in). A saber, convertir a parte de los acreedores de los bancos insolventes en accionistas. Esta solución, mucho más justa y adecuada que la socialización de pérdidas, se ha descartado por miedo a que se generara un pánico bancario en España. Extraño argumento en un país cuya banca vive desde hace meses enchufada a la financiación del BCE en más de 300.000 millones de euros.
En definitiva, estamos ante un parche más a un problema muchísimo mayor y más complejo que el de inyectarles el 10% del PIB español a nuestras entidades financieras. El Gobierno del PP sigue careciendo de una visión global del problema (acaso porque no le interesan las soluciones liberales que de ahí se desprenden) y, por tanto, continúa improvisando y cargándole el muerto al contribuyente como ya lo hacía el de Zapatero. A corto plazo será un paliativo de la histeria que vivíamos en los mercados para financiarnos; a medio y largo plazo, un fracaso más.
Por resumirlo: los españoles debemos 100.000 millones más sin que nuestros políticos vayan a notar restricción alguna en su muy dispendiosa predisposición a gastar nuestro dinero. Y los únicos que de verdad salen bien parados de la operación son los acreedores de los bancos quebrados; es decir, justamente aquellos que en un sistema realmente capitalista habrían cargado con la responsabilidad de sus errores de inversión.
jueves, 7 de junio de 2012
Del espejismo de los estímulos a la falsa austeridad pública: la política fiscal ante la Gran Recesión
martes, 28 de febrero de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
La próxima crisis financiera (Overdose: The Next Financial Crisis)
El documental Sobredosis: La próxima crisis financiera (Overdose: The Next Financial Crisis) del director Martin Borgs -siguiendo la hoja de ruta marcada por el libro Una tormenta perfecta (titulado en inglés Financial Fiasco) de Johan Norberg, quien además es narrador del documental- pregunta si antes de concederles a los políticos, banqueros y burócratas más poder sobre la economía, acaso no deberíamos primero examinar qué hicieron con todo el poder y los recursos. Se habla de una gran crisis del capitalismo, pero es necesario replantear que en realidad puede tratarse del colapso de las instituciones políticas y los estados, y de una gran crisis del intervencionismo provocada por sus medidas de estímulo fallidas en todo el mundo y su expansión inútil de las deudas públicas. Para quienes están muy familiarizados con este tipo de información “Sobredosis” no contiene grandes sorpresas, pero es un trabajo notable por la claridad y sencillez con la que resume diez años de desastre económico mundial. Ya no hay excusas para hacerse el inocente o el desinformado. Con trabajos como éste, todo el mundo puede y debe saber lo que hay.
Cuando realizamos un diagnóstico profundo acerca del gran desafío de la humanidad en los tiempos presentes, encontramos que el mapa de la gran crisis sistémica que enfrentamos está compuesto por cuatro elementos principales, altamente interrelacionados: Economía, Energía, Presión Demográfica y Medio Ambiente. En tiempos de crisis las sociedades buscan líderes fuertes y soluciones simples. Pero… ¿Qué pasaría si los artilugios económicos que se están planteando somo solución son los mismos errores que provocaron el desastre? El documental Overdose describe y analiza la historia de la mayor crisis económica de nuestra época: la que aún está por venir.
Cuando estalló la burbuja financiera global, la solución fue bajar las tasas de interés e inyectar miles de millones de dólares sin respaldo a un sistema bancario enfermo. Justamente esa solución fue el problema, y por eso la próxima crisis será peor aún. Los gobiernos ya se están quedando sin combustible para alimentar la economía. Puede ser que todavía estén en condiciones de salvar a los bancos, pero de ahora en adelante la pregunta más inquietante es quién salvará a los gobiernos…
Las previsiones apuntan a que el gigantesco endeudamiento sin precedentes de todos los países superará el 100% del PIB en breve. La economía de Grecia e Islandia ya se derrumbaron. Hay otros países que están en la cuerda floja… ¿Cuál será el próximo? ¿Qué sucederá cuando se produzca el inevitable efecto dominó en toda la economía mundial?
Esta tormenta que conmueve al planeta comenzó a gestarse en los Estados Unidos, cuando el Congreso a instancias del gobierno federal decidió impulsar masivos planes hipotecarios de vivienda, inclusive para quienes no podrían pagarlos. En dicha oportunidad el mercado acuñó el ingenioso acrónimo NINA: “Ningún ingreso. Ningún activo. Ningún problema”. Dicho esquema basado en las corporaciones privadas Fannie Mae y Freddie Mac que estaban patrocinadas por el Estado, generó en todo el mundo una burbuja financiera de proporciones sin precedentes.
¿Querías irte de vacaciones? ¿Deseabas renovar todo tu guardarropa o cambiar el vehículo? Sólo tenías que usar tu casa como si fuera un banco, hipotecándola y pidiendo el dinero prestado. ¿Por qué trabajar en actividades productivas si se puede ganar dinero tan fácilmente? Mientras el gobierno garantizaba todos esos préstamos sin respaldo, era de tontos no continuar endeudándose sin límites. Y para apagar el incendio la Reserva Federal no tuvo mejor idea que darle más alcohol a los ebrios, inyectando nuevos paquetes de estímulo millonarios en un sistema virtualmente quebrado.
Varios de los analistas entrevistados en este documental habían anticipado el desenlace de toda esta locura y la orgía del dinero sin respaldo, pero fueron ridiculizados y hostigados cuando en medio del auge de la fiesta y la borrachera del consumo, intentaron una y otra vez advertir sobre las catastróficas e inevitables consecuencias que tal descontrol tendría en el futuro.
Sin embargo aún hoy continúa aplicándose esta lógica financiera sin sentido, con rescates estatales gigantescos a compañías quebradas, y más creación de dinero ficticio para mantener en funcionamiento artificialmente la economía.
Overdose aporta una visión razonada sobre el inevitable final que tendrá todo esto, advirtiéndonos que la peor crisis financiera jamás vista, es la que nos está esperando.
martes, 21 de febrero de 2012
De cuando se invierte sin conocer las consecuencias de la economía socialista (perdón keynesiana)
Esta es la historia de la especulación con un piso que hizo rico a un matrimonio y que en su vejez sobrevive de la caridad.
Es la historia de un pisito comprado en 1967 por un millón de pesetas, 6.000 euros, y que sin grandes agobios permitió adquirir otro que con el boom inmobiliario en 2007 llegó a valer 700.000 euros, 116 millones de pesetas.
El valor inicial del pisito equivalía al sueldo de ambos de tres años. Con pocos esfuerzos tenían pagada la hipoteca en 1985.
Lo vendieron entonces por tres millones de pesetas y compraron otro valorado en el doble, seis millones, unos 36.000 euros.
Y como ambos llegaron a ganar entonces unas 250.000 pesetas, tenían pagada la hipoteca del nuevo piso en 2002.
El valor de esta segunda vivienda subía rápidamente desde los últimos 1980. En 2003 valía ya 40 millones de pesetas, que corresponden a 240.000 euros. En 2007, había llegado a 700.000 euros.
Unos asalariados que empezaron con un millón de pesetas –sus dos hijos tenían carrera y trabajo—y ahora poseían nominalmente esos 700.000 euros, 116 millones de pesetas.
Se jubilaron y la especulación inmobiliaria era maravillosa, por lo que vendieron el piso y compraron otro de 1,2 millones pensando en venderlo poco después en 1,5 millones. Vejez tranquila, de viajes y cruceros.
Instantáneamente, se hundió el mercado. No podían pagar la hipoteca con las pensiones de ambos y nadie les compraba por lo que pedían. Sus hijos, ya casados, y sus mujeres, cayeron en el paro.
El banco ha echado a todos del piso, y además tienen que seguir pagándolo.
Viven de la pensión de ambos en un lejano pueblo inhóspito: ellos, sus hijos, nueras y cuatro nietos, y recogen diariamente comida en locales de esos meapilas religiosos a los que ellos, laicos y progresistas, despreciaban tanto.
Fuente
domingo, 25 de diciembre de 2011
Regalo de Navidad
Creo que este puede ser un buen regalo de Navidad para muchos. Atención al documental que está montando Amagi Films sobre la crisis desde una perspectiva austriaca: http://vimeo.com/34169396
La gran recesión no ha sido culpa del libre mercado. Por contra, su causa debe buscarse en la profunda intervención del estado y los bancos centrales en la economía, provocando, de manera fraudulenta, ciclos recurrentes de auge artificial, burbuja y recesión económica que terminan pagando todos los ciudadanos.
martes, 13 de diciembre de 2011
Si España saliera del Euro, ¿que españoles lo pasaría peor y quienes mejor?
1ºQuien peor lo pasaría es aquellos españoles con deudas o hipotecas en euros distinta a la nueva Peseta que adoptaríamos y que seria muy negativo al incrementarse la deuda en la misma proporción en que se devalúa la moneda.(40 o 50% crecerían su deudas como mínimo)
Por otro lado quien tuviera acciones de empresas españolas habría que analizar su deuda y en la moneda que esta referenciada. Si la deuda estuviera en Euros, afectaría muy negativamente, ya que esta crecería en la misma proporción que se devaluara la moneda.
Además de la deuda habría que analizar caso por caso el origen de las ventas de estas compañías, ya que si las ventas estuvieran en moneda idéntica a la deuda, es efecto podría ser neutral (dependiendo de la relación deuda / ventas). Si las ventas fueran en moneda distinta y esta es la moneda “ganadora” (que se revaluara) el efecto sería positivo para la compañía (ganaría más pesetas) y al revés, si las ventas fuera en moneda perdedora las compañías sufrirían (ganarían menos).
2º Se beneficiaría las personas que tuviera acciones en Europa ( que no fuera España). Porque las inversiones seguirían estando en Euro / Francos Suizos / Libras y por tanto el efecto seria positivo ya que ganaríamos poder adquisitivo en España al devaluarse la Peseta frente a estas monedas.
Ante esa situación estaríamos (siempre y ojala que sea una suposición que no se cumpla) ante una situación en la que los activos financieros( depósitos bancarios, cuentas de ahorro etc..), en contra de los activos reales ( acciones, inmuebles, tierras,materias primas... etc), sufrirían enormes perdidas de valor, como ya se ha visto en muchos casos históricos. En todos ellos, el único activo que en el medio / largo plazo se salvó fueron los activos reales, en especial las compañías sin deuda y con capacidad y gestión suficiente para seguir funcionando en ese difícil entorno. En todos esos casos mencionados las inversiones en compañías (en el equity) permitió a los accionistas mantener su poder adquisitivo.
Desde mi punto de vista la mejor forma de protegerse ante el peor escenario posible es invirtiendo nuestro dinero activos reales, en especial acciones de compañías sólidas, con ventajas competitivas importantes y duraderas, con poca o nula deuda, con modelos de negocio contrastados / sin amenazas y con negocios globalizados (o “globalizables” – lo que no venda en una parte del mundo que lo pueda vender en otra parte del mundo).
domingo, 4 de diciembre de 2011
LA CRISIS FINANCIERA EXPLICADA DE MANERA SENCILLA
lunes, 28 de noviembre de 2011
De la crisis de deuda soberana a la crisis de la moneda
Por su interés reproducimos a continuación el artículo publicado por Antonio España el día 15/11/2011 en El Confidencial:
Imagínense por un momento que forman parte de una investigación sociológica que estudia un grupo de pastores que comparten un pequeño prado con pastos. En esta situación, ¿cómo creen que se comportará un pastor que actúe racionalmente en su propio interés? Lo más normal es que éste tienda a incrementar su cabaña, pues pronto descubrirá que puede capturar el beneficio en su totalidad de la mayor producción que le supone tener más cabezas de ganado, mientras que el coste en términos de menos pasto disponible se diluye proporcionalmente entre todos los pastores.
Ya se ve que si todos los pastores son sensatos, el pastizal tiene los días contados, dado que todo el grupo actuará de igual manera. Y así se produce la tragedia: se acaban los pastos, las ovejas perecen de hambre y los pastores se van al paro. Este ejemplo, que no es mío sino de Garrett Hardin, ilustra lo que se conoce como la tragedia de los comunes, o más correctamente de los bienes comunales, y es justo lo que está pasando con el euro y la crisis de deuda, que va camino de convertirse en una crisis de divisa en toda regla.
La tragedia de los bienes comunales fue descrita por Hardin en 1968 en un artículo que publicó en la revista Science y viene a ilustrar una situación en la que un grupo de individuos que comparten un recurso limitado, actuando de forma independiente y buscando racionalmente su interés individual terminan por destruir el recurso comunal pese a que eso es lo que menos les conviene a todos.
Pues bien, otro tanto ocurre con el euro, tal y como explica Philipp Bagus en su libro The Tragedy of the Euro*, publicado hace un año y que harían bien los políticos europeos en leérselo, subrayarlo y aprendérselo de memoria. Porque pese a la rapidez con que se desarrollan los acontecimientos, esta obra está hoy más que de actualidad con el caso no sólo de Grecia sino de Italia, que de momento se ha puesto por delante de nosotros en la cola de los rescates, pese a que, según anunciaba el viernes pasado el FT y ayer mismo McCoy en estas mismas páginas, en España seguimos siendo firmes candidatos al bail out.
Según la teoría que desarrolla Bagus, el euro permite que se produzca un efecto de redistribución involuntaria de la renta desde los países más serios en la gestión de sus cuentas hacia los países más díscolos y con tendencia a incurrir en mayores déficits. Esta redistribución ofrece a los políticos de estos países un poderoso incentivo a seguir gastando y retrasar sine die los impopulares ajustes y reformas que son necesarios, pues disfrutan de todos los beneficios electorales de este curso de acción.
Sin embargo, ese comportamiento fiscalmente irresponsable se traduce en déficits que han de ser financiados mediante la emisión de deuda pública. Deuda pública que esos estados no son capaces de pagar por sí mismos porque no generan caja suficiente. Y entonces debe intervenir el BCE, ya sea explícitamente mediante un rescate, ya sea sotto voce mediante compras de bonos soberanos en el mercado secundario —o incluso primario, pues con Mario Draghi uno puede esperarse cualquier cosa visto su estreno a los mandos del BCE.
Son pues los países más díscolos fiscalmente hablando, los más beneficiados por el paraguas común del sistema monetario fiduciario que es el euro, creándose en opinión de Bagus, y que yo comparto, una especie de carrera por imprimir más dinero que puede llevarnos a que la moneda única estalle en mil pedazos, tal y como estamos viendo.
Pues las intervenciones del BCE suponen en el fondo una monetización de la deuda que han contraído los países periféricos pero que pagan todos los ciudadanos que cobran sus nóminas y tienen sus ahorros en unos euros que valen cada vez menos. Entre ellos los alemanes, claro, que ven cómo merman sus ahorros para que los españoles, los italianos y los griegos mantengamos nuestro tren de vida. En esta tesitura, y por mal que nos caiga Angela Merkel, no es de extrañar que los alemanes estén un poco hasta las narices de los simpáticos vecinos del sur, cuando con el Bundesbank y el marco no les iba nada mal y el euro, sin embargo, no les está trayendo más que dolores de cabeza.
¿Cuál es entonces el camino que llevamos? Pues bien, vayámonos por un momento al origen de la crisis. Como ya he mencionado aquí en otras ocasiones, ésta se origina en la expansión del crédito no respaldado por el ahorro que causan los gobiernos y sus aliados, los bancos, reduciendo artificialmente los tipos de interés y multiplicando los préstamos merced al privilegio de la reserva fraccionaria.
Esto generó una fase de boom bien conocida que se materializó en una burbuja inmobiliaria. Cuando estalló la burbuja, en lugar de dejar que las fuerzas espontáneas del libre mercado actuaran para liquidar las malas inversiones y así poder volver a crecer de manera sana, el estado intervino cortocircuitando el proceso de ajuste y originando mayores problemas a futuro —futuro que ya está aquí.
No sólo se evitó una rápida recuperación tras un brusco pero breve ajuste que permitiera reubicar los recursos productivos allí donde eran realmente demandados, sino que además se hipotecó el futuro, al dilapidar el gobierno cualquier superávit acumulado en la fase expansiva y endeudarse hasta la ceja para salvar a los sectores de la construcción y del automóvil con sendos planes de estímulo fiscal, para luego tener que salvar al sector financiero, con especial protagonismo de las cajas de ahorros.
Resulta pues que la deuda generada —y multiplicada— en la fase de expansión previa, ha ido pasando de las familias y las empresas (crisis de la economía real) a los bancos, de los bancos (crisis financiera) a los estados, de los estados (crisis de la deuda soberana) al BCE y del BCE (crisis de la divisa) a... ¿a dónde?
Y en esas estamos. O sea, que se masca la tragedia, sí.
Me cuesta pensar que el euro, que fue una decisión política y no económica, se deshaga para que cada país vuelva a su divisa inicial. Con respecto al euro de dos velocidades, tampoco veo claro que a alemanes y franceses les interese quedarse prácticamente solos en un euro A de primera división. Sería un equilibrio político demasiado complicado para ambos países sin el contrapeso de países del tamaño de Italia o España y no veo que les reportara grandes ventajas con respecto a la vuelta a sus divisas originarias.
Por otro lado, el euro B con toda probabilidad, con Grecia o sin Grecia, se vería devaluado casi inmediatamente. Esto supondría un alivio para estos países pero en la práctica representa un default de su deuda pública —que devolverían en una moneda devaluada—, y tendría un importante impacto sobre los países del euro A, a los que a corto plazo les serviría de poco la doble velocidad.
¿Qué debería pasar? Que se tomaran medidas de ajuste en serio, reduciendo drásticamente el gasto público, recortando donde haya que recortar y privatizando lo que se pueda, que es mucho todavía. Bajando impuestos todo lo que el déficit permitiera para no incurrir en más deuda. Reduciendo el tamaño del sector público para liberar recursos y crédito para las empresas privadas. Dejando actuar las fuerzas espontáneas del mercado para que se terminen de liquidar los errores de inversión del pasado, sin rescates y sin medidas para salvar supuestamente ninguna empresa ni sector. Y flexibilizando y liberalizando la economía para que los recursos productivos puedan reubicarse sin trabas allí donde son necesarios y hoy no están llegando.
¿Qué va a pasar? Honestamente, creo que es impredecible, pues con estos políticos nunca se sabe. Miren ustedes el resultado de la última cumbre. Aunque ya nos lo anticipaba el dicho popular: reunión de pastores, oveja...