Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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miércoles, 30 de abril de 2014

Distribución de la rentabilidad de las acciones a largo plazo

Es muy común que cuando los analistas o los medios de comunicación hablan sobre la rentabilidad de la bolsa durante un período de tiempo, lo hagan únicamente de la rentabilidad que han tenido los principales índices bursátiles, como el S&P500 en los Estados Unidos, el EuroStoxx50 en Europa o el Ibex35 en España. No obstante, los índices están compuestos por un gran número de compañías que pueden tener un comportamiento muy diferente, que es lo que veremos en este artículo.
En este artículo expondré los resultados del estudio “ The Capitalism Distribution” llevado a cabo por la gestora  Longboard Asset Management en el que analizan la  distribución de la rentabilidad de las acciones de la bolsa estadounidense entre 1.983 y 2.006, y expondré brevemente las conclusiones que podemos sacar en limpio de este interesante estudio.
fuente: http://www.academiadeinversion.com/distribucion-de-la-rentabilidad-de-las-acciones-en-bolsa/

jueves, 9 de enero de 2014

Estamos a un 9% de conseguir máximos históricos en el IBEX 35.

Sabías que hay índices bursátiles que incluyen los dividendos que dan las empresas como el DAX 30 alemán y otros no como el IBEX 35. Si tuviéramos en cuenta los dividendos al IBEX 35 solo le faltaría subir  un  poco más de un 9% para estar en máximos históricos como están muchas otros índices.

http://www.infobolsa.es/indice/ibex_35_div.

Ahora mismo cotiza a 23.308 y su máximo histórico fue en Noviembre de 2007 en 25.470.

- Nominalmente nos falta poco mas de un 9% para alcanzar máximos históricos.

Hay índices como el Ibex 35 que no tiene en cuenta los dividendos y las ampliaciones de capital gratuitas, y el Ibex 35 es de los índices que más dividendos ha repartido estos años, por lo que no tiene sentido compararlo con otros índices. Un índice que no tiene en cuenta los dividendos y los splits gratuitos transmite información engañosa o distorsionada sobre su rentabilidad, y muchos estudios y publicaciones que critican la rentabilidad de la bolsa a largo plazo suelen usar estos tipos de índices que no tiene en cuenta los dividendos que en el Ibex 35 son del 5-6% anual. Así en 2013 el Ibex 35 subió un 21% y teniendo en cuenta los dividendos la subida fue superior al 26%.

La bolsa es más rentable de lo que parece a primera vista, porque la mayoría de los estudios y artículos que aparecen en medios de comunicación , libros etc. , utilizan índices que no incluyen los dividendos. (Dow Jones ,IBEX 35...etc)

Los datos históricos demuestra que la bolsa es el lugar más rentable y seguro a largo plazo y es el sitio ideal para hacerse rico, pero requiere de una cualidad que pocos tienen paciencia.

Hay muchos estudios sobre la rentabilidad de la bolsa a largo plazo, unos dicen que la bolsa es una buena inversión y otros no , ¿ a cual debemos hacer caso?
Al hora de analizar un estudio en bolsa se debe mirar:
1. Si se ha tenido en cuenta los dividendos en el mismo ya que sino se tiene en cuenta cualquier conclusión que saquemos es errónea.
2. Las fechas que se han escogido para hacer el estudio. Algunos estudios ponen como ejemplo inversores que hubieran comprado todo de golpe en el punto alto de una burbuja y hubieran vendido todo de golpe en el punto bajo de un ciclo bajista.
Ejemplo. Estudios del Dow Jones que no tiene en cuenta los dividendos y que utiliza como fechas entrar en el año 2000 en plena burbuja de internet y salir en el año 2010 en una de la crisis peores del último siglo, hablan de pérdidas para el inversor del 10-15% de su dinero.Como ven el no usar  los dividendos y el usar unas fechas concretas para para entrar de golpe y salir, se hace para distorsionar la información, para transmitir al ciudadano que la bolsa es una mala inversión a largo plazo, pero si analizamos correctamente esos estudios la conclusión que debía extraerse es : 
Si invirtiendo todo de golpe en plena burbuja año 2000 y vendiendo todo de golpe en plena crisis subprime año 2010 y teniendo en cuenta los dividendos hubiéramos ganado dinero que habría pasado en caso de diversificar las entradas, no pillar una burbuja y teniendo una evolución favorable de la economía.

viernes, 12 de abril de 2013

Profundo estudio sobre la libertad económica en España y por CCAA



Las Comunidades Autónomas españolas se comportan, por tanto, de la misma forma que los países, regiones o estados analizados en índices similares al nuestro. 
Las Comunidades con mayor libertad económica tienen un PIB per cápita más elevado. Y, en el extremo opuesto, las que obtienen peores valores en el Índice son las de PIB per cápita más reducido. 
Lo peor de todo es que las diferencias en las políticas económicas y sociales entre las CCAA se acrecientan a lo largo del tiempo, y todo parece indicar que la crisis económica no hará sino agudizar estos contrastes. Estamos seguros, por tanto, que las próximas ediciones de este Índice serán capaces de reflejar tanto éste como otros interesantes fenómenos fruto de la descentralización autonómica. 


http://www.madridnetwork.org/Info/Documentos/ILE_2011.pdf







jueves, 16 de febrero de 2012

50 Estudios sobre las estrategias que han funcionando en Bolsa

La gestora Value Tweedy Browne Company recoge las conclusiones de más de 50 estudios académicos llamado "What Has Worked in Investing", demostrando las estrategias que han funcionado en bolsa (precio bajo en relación a los activos, precio bajo en relación a los beneficios, compras por parte de los insiders, bajadas de cotización significativas y baja capitalización bursátil).
What Has Worked in Investing

miércoles, 25 de enero de 2012

Si su bisabuelo hubiera invertido en bolsa en 1900...

La bolsa siempre gana.  A muy largo plazo, por supuesto. Este es el principal resumen del informe anual que Credit Suisse realiza sobre la evolución de la renta variable, los bonos del Tesoro y los depósitos desde 1900 hasta la actualidad.
Esto ha ocurrido así en los diecinueve países seleccionados, independientemente de guerras, depresiones y dictadurasUna vez descontada la inflaciónsi hubieran llegado a sus manos 1.000 dólares invertidos en 1900 en un índice mundial de bolsas, hoy tendría 375.000 dólares.
Si la inversión la hubiera hecho en bonos del Tesoro, tendría 6.100 dólares. ¿Y en depósitos? 2.900 dólares. El periodo en que sale peor parada la inversión en renta variable respecto a los bonos va de 2001 a 2010, que se mantuvo en 2011. Aunque el informe no alcanza a contarlo, en 2011 la inversión en el T-Bond estadounidense a 10 años obtuvo una rentabilidad del 30% (la rentabilidad se comporta de forma inversa al precio).
El informe confirma que el peso del mundo anglosajón en las bolsas no ha cambiado en 110 años. Estados Unidos y el Reino Unido representaban la mitad del mercado de renta variable en 1900. Igual que ahora. Simplemente, el peso ha variado a favor de los americanos. España, que no aparecía en 1900, es hoy la decimoquinta bolsa del mundo en capitalización. Japón y las potencias europeas se mantienen entre los principales mercados y en 2010 confirman su presencia como plazas fuertes Canadá y Australia. Este país y Suráfrica (ver gráfico) son los dos que mejores rentabilidades han ofrecido a los inversores. En ambos casos, las empresas mineras representan alrededor de una cuarta parte de sus bolsas.
A finales de los setenta, España era uno de los países con uno de los peores comportamientos bursátiles de la historia. La consolidación de la democracia originó una edad dorada de las inversiones en bolsa que han permitido que un supuesto euro invertido en 1900 hoy valiera 48,7, con una rentabilidad anual del 3,6%.
En 1980 tenía un valor de 2,47. Teniendo en cuenta la inflación, el euro de 1900 valdría hoy 26.297.  Comparado con la evolución de la renta variable, los bonos del Tesoro se han multiplicado por 4,1 y la rentabilidad que ofrecen los depósitos un 1,5.
Tras las dos caídas sufridas en 2010 (-17,43%) y 2011 (-13,11%), los inversores del siglo XXI tienen razones  para mirar con escepticismo la historia. Un euro invertido en bolsa española el 2 de enero de 2000 valdría en la actualidad 0,73 céntimos. La década no ha sido para recordar. Pero, si tenemos en cuenta qué ha ocurrido con la evolución del Ibex 35 desde su inicio el 14 de enero de 1992, los resultados son otros. La rentabilidad nominal ha aumentado  un 215%, que tras descontar el 83,1%  de inflación acumulada hasta diciembre de 2011, se queda en un 131,9%. Sólo la inversión en vivienda, incluyendo la corrección de estos últimos años, supera la revalorización de las acciones. El ladrillo sigue vivo.
¿Quiere esto decir algo para el futuro? A aquellos inversores que van a dormir pensando en cuánto han caído sus valores ese día habría que entrenarles a ser más pacientes. Si el sistema aprende a corregirse tras estos años de toboganes -esta es la esencia del capitalismo- y las personas, empresas y los gobiernos creemos y apostamos por un progreso sostenible y civilizado de nuestro planeta, las inversiones en bolsa mantendrán una tendencia siempre alcista a diez, veinte y treinta años vista. Naturalmente, la edad y situación económica del inversor cuenta lo suficiente para que pueda ser flexible y haga los deberes para que una mala racha, como la que estamos viviendo desde el año 2000, no le haga más daño.
Vivimos un periodo donde se pone en tela de juicio hasta la inversión más segura, lo que ha quedado demostrado al pagarse intereses negativos por los bonos alemanes. El miedo a no perder atenaza a pequeños ahorradores y grandes patrimonios. Pero no hemos vivido situaciones como los cierres  bancarios de Estados Unidos de 1932 y 1933 ni las economías occidentales caerán un 10%. Aunque muchos piensen que la bolsa es lo más parecido a un casino, a largo plazo no es así.

jueves, 19 de enero de 2012

Ver las cosas con perspectiva ayuda a no cometer errores de inversión.

Invertir en momentos de incertidumbre

La magnitud de las turbulencias que han vivido recientemente los mercados ha pesado ciertamente sobre la confianza de los inversores y a muchos los ha dejado con dudas sobre la inversión en Bolsa. Sin embargo, la volatilidad en los mercados no es un fenómeno nuevo y aunque muchas crisis han dejado una huella indeleble en las mentes de los inversores particulares, pocos son los que recuerdan que después de cada crisis los 
mercados tienden a recuperar sus niveles anteriores en un periodo relativamente corto. Bajo estas líneas vamos a recordar cuál es el patrón de las rentabilidades a largo plazo de las Bolsas y la importancia de ceñirse a principios de inversión ampliamente contrastados.  

ES SÓLO OTRA CRISIS EN LOS MERCADOS  

Hundimientos de divisas, ataques terroristas, quiebras de fondos de inversión libre... muchas son las crisis que han afectado a las Bolsas durante el último siglo. Muchos recordarán perfectamente la crisis financiera asiática de 1997, la burbuja puntocom en 1999 y las pérdidas provocadas por los ataques terroristas de 2001. No pocos inversores siguen sufriendo las consecuencias de la crisis crediticia de 2008 y la posterior recesión mundial.
A los mercados no les gusta la incertidumbre y a menudo reaccionan excesivamente ante los acontecimientos. El cortoplacismo que define psicológicamente a los mercados supone a menudo que los inversores reaccionan ante los acontecimientos poniéndose en el peor de los casos. Si a ello le añadimos el espíritu gregario que también caracteriza el comportamiento de los inversores, el resultado puede ser una enorme disparidad entre las valoraciones bursátiles y la riqueza neta de las empresas que presentan dichas valoraciones.
Los inversores caen en lo mismo una y otra vez: no ven las crisis con perspectiva. Fijarse en lo que ha sucedido un poco más allá de la historia más inmediata puede enseñarles muchas lecciones. Por muy desagradables que sean los desplomes de los mercados, la historia demuestra que si bien las Bolsas reaccionan con fuerza ante grandes acontecimientos, suelen retomar la senda alcista en un espacio de tiempo muy corto.

EN POCAS PALABRAS 

  •  La volatilidad de los mercados está minando de nuevo la confianza de los inversores, que se enfrentan a mayores incertidumbres en relación con el euro, la disposición de EE.UU. para detener la escalada de su déficit público y la capacidad de China para sobreponerse a estas dificultades que vienen del exterior.
  •  Las crisis no son situaciones nuevas en los mercados. Muchas son las que se han sucedido y todas han dejado lecciones que aprender.
  • Las crisis en los mercados brindan también valiosas lecciones a los inversores. Ante la incertidumbre sobre las consecuencias para sus activos, muchos optan por vender sus inversiones en momentos que suelen ser los peores para tomar esas importantes decisiones.
  •  No desviarse del plan trazado y mirar con perspectiva las crisis del pasado y la evolución a largo plazo de las Bolsas es vital para que los esfuerzos de creación de riqueza tengan éxito.


A LARGO PLAZO, LA DISCIPLINA DA FRUTO  

Como hemos visto, los mercados se mueven en ciclos. En periodos cortos, los mercados pueden ser más volátiles y generar un amplio espectro de rentabilidades positivas y negativas. Sin embargo, cuanto más tiempo se mantenga la inversión, mayor es la probabilidad de que dicha inversión genere una rentabilidad positiva. Como se muestra en el gráfico que figura debajo, la inversión en renta variable mundial en periodos de 12 años o más no ha generado rentabilidades negativas. 



Comprensiblemente, puede resultar difícil invertir con confianza cuando los mercados son volátiles. Sin embargo, no hay que dejar que los movimientos a corto plazo de los mercados alteren la disciplina de inversión. Mantener la calma y adoptar un enfoque de inversión sistemático y disciplinado podría ayudar a capear la volatilidad y ofrecer la oportunidad de comprar activos de calidad a precios más atractivos que los que registraban cuando los mercados estaban más altos.

TIEMPO EN EL MERCADO, NO LOS TIEMPOS DEL MERCADO  
Resulta extremadamente difícil predecir cuándo es tiempo de entrar en el mercado o salir de él. La velocidad a la que los mercados reaccionan ante las noticias significa que las cotizaciones ya han absorbido el impacto de los acontecimientos. Cuando los mercados se giran, lo hacen deprisa. Los que intentan encontrar el mejor momento para entrar y salir podrían terminar perdiéndose el rebote. El gráfico que figura debajo ilustra el efecto que sufre un inversor en Bolsa estadounidense que se pierde las rentabilidades del mercado en los mejores días de los últimos 10 años. Perderse sólo los 10 mejores días del mercado desde 2001 dejará una cartera en territorio negativo.







EL VALOR DE LOS DIVIDENDOS 

Cuando las cosas van bien y la Bolsa sube con fuerza, las rentabilidades adicionales que ofrecen los dividendos pueden considerarse como poco más que testimoniales. Sin embargo, cuando los mercados dan muestras de debilidad, la rentabilidad adicional que genera el dividendo se convierte en una parte valiosa de la rentabilidad total. El efecto de los dividendos se amplifica con el tiempo debido al efecto de capitalización derivado de la reinversión de dividendos. Por ejemplo, 1.000 dólares invertidos en la Bolsa asiática durante los últimos diez años habrían crecido hasta un total de 2.138 dólares en septiembre de 2011. Pero si se hubieran reinvertido los dividendos, esa cantidad se situaría en 2.789 dólares: ¡un 30% más!

Los dividendos también pueden ser más predecibles que los beneficios empresariales y las cotizaciones, ya que muchas empresas generalmente se esfuerzan por mantener su política de dividendo incluso cuando sus beneficios caen temporalmente.
Conclusión :Nos encontramos en un inicio de 2012  que nos presenta un PER de 9,84 para el IBEX y del 11,81 para el DAX. Niveles históricamente bajos si los comparamos con la media. Por eso de cara a los próximos años nos encontramos en un buen momento para invetir.










sábado, 19 de febrero de 2011

¿Que queréis pensiones públicas= más pobreza o privadas= más riqueza?


Hay numerosos estudios realizados sobre cuánto podría ganar un ciudadano si capitalizara (invirtiera) lo que le quita cada año la Seguridad Social. Quizás uno de los más completos y claro sea el que realizó hace unos años el Instituto Juan de Mariana (Juan Ramón Rallo, Raquel Merino y Philipp Bagus).


Los autores cogieron dos supuestos: un trabajador con el sueldo medio y otro con el salario mínimo interprofesional. Supusieron que cada uno de ellos aportaba al Ibex 35 lo mismo que a la Seguridad Social (y reinvertía beneficios, por supuesto). Incluso, para aquéllos que aleguen que el sistema también debe cubrir a los más necesitados (discapacitados, gente que no ha podido cotizar, etc...), hacen el cálculo suponiendo que el 25% de lo acumulado va a parar a un fondo común para cubrir estas necesidades.


Las conclusiones a las que llegaron no pueden ser más demoledoras para el sistema público en vigor. Un trabajador medio que hubiera entrado al mercado laboral con 25 años en 1992 podría jubilarse en 2012 con una pensión de, aproximadamente, 2.169 euros. Y quitando ese 25% de fondo común (un porcentaje mayor del que seguramente sería necesario), aún le quedarían 1.627 euros al mes.


Pero no sólo este trabajador, más o menos favorecido, que cobra el sueldo medio podría jubilarse dignamente a una edad más temprana que con el sistema público. Alguien que hubiese cobrado sólo el salario mínimo interprofesional también podría retirarse con 45 años y cobrar unos 780 euros al mes (una cantidad baja, pero en línea con la pensión media actual, próxima a los 870 euros al mes).


Y si en vez de jubilarse con 45 años lo hacen con 55 (tras treinta años trabajando), las cantidades se disparan. Frente a estas cifras, más de la mitad de los pensionistas españoles cobran menos de 800 euros a los 65 años. Y sin ningún capital acumulado que poder legar a sus descendientes en caso de fallecimiento.


Porque hay que tener en cuenta que esa pensión sería la renta del capital acumulado. Y ese capital sería importantísimo, cercano al millón de euros en algunos casos. Es decir, que los españoles serían más ricos, estarían más tranquilos ante su futuro y podrían dejar a sus hijos una herencia mucho más importante. Con el sistema actual, si un trabajador muere con 65 años, todo lo que ha cotizado se evapora; con un sistema de capitalización, se lo quedarían sus herederos.


Evidentemente, no serían los ricos, que ya tienen sus propios planes privados, los que se beneficiarían de esto, sino las clases medias y los más pobres, que dispondrían de unas pagas dignas y podrían jubilarse mucho antes. Pero claro, entonces no estarían en manos de sus políticos, que cada mes les recuerdan que el dinero de sus pensiones sale de los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno controla.


Está claro que los sinvergüenzas de los políticos gobiernan en contra y a espaldas del pueblo. Ellos viven en su mundo y a los demás que le den morcilla. Chilen llevan 30 años con unas pensiones privadas que crecen de media un 9% y esta generando unas rentas que harán que en la próxima generación supere a España en renta per cápita. Tiene un paro del 8% y creciendo entre el 5 al 7%.
más información : http://www.juandemariana.org/pdf/061116sociedad_propietarios.pdf 
http://www.scribd.com/doc/41994134/Value-Inverstors-Legendarios

domingo, 16 de enero de 2011

IBEX 35: Rentabilidad y creación de valor

IBEX 35: 1991-2010  Rentabilidad y creación de valor
Hay que completar ese estudio con el siguiente artículo:

El barbero rico y el interés compuesto

Juan Ramón Rallo

&quote&quoteSi hubiese invertido el equivalente a 10.000 euros de hoy cada lustro años desde 1975, hoy podría jubilarse con un patrimonio de 330.000 euros. Usted habría metido 70.000 euros y la bolsa le hubiese regalado 260.000.

The Wealthy Barber, o El barbero rico, es un excelente ensayo novelado sobre finanzas personales destinado a explicar a las clases medias cómo amasar un abultado patrimonio a lo largo de sus vidas sin comerse demasiado la cabeza. El protagonista, Roy Miller, un humilde barbero de barrio que logró acumular un importante capital a lo largo de su vida, les va explicando a tres treintañeros sin experiencia qué hacer con su dinero para que puedan jubilarse como millonarios.
Si bien el libro está repleto de consejos, las tres recomendaciones fundamentales de Roy Miller son: a) ahorrar cada mes un 10% del salario para b) invertirlo periódicamente en un fondo de inversión que proporcione c) un rendimiento nominal de alrededor del 15% anual.
Al comienzo, los tres treintañeros se sienten estafados por los consejos de Miller. ¿Una rentabilidad anual del 15%? ¿Acaso es eso posible? Y además, ¿qué pasa con la inflación? ¿No se comería esa extraordinaria rentabilidad? Pero pronto la decepción da paso a la esperanza. Los fondos extraordinarios que proporcionan rentabilidades extraordinarias existen: se llaman fondos de inversión que se guían por los principios de la inversión del valor. En España, sin ir más lejos, tenemos a Bestinver, que desde 1993 acumula una rentabilidad anual media del 17,5%.
¿Y qué sucede con la inflación? Pues obviamente ésta se come nuestra rentabilidad –no descubro América si digo que el Gobierno nos roba mediante los impuestos ymediante la inflación–. Pero, como dice nuestro sabio Roy Miller, "es la persona que no ahorra [e invierte] la que tiene que preocuparse por la inflación". Si quienes ahorran y obtienen una atractiva rentabilidad sobre su inversión pueden verse con el agua al cuello por culpa de la inflación, ¿qué no le sucederá a quien ni ahorre ni invierta?
Algo así cabría contestar de entrada a la precipitada conclusión que algunos medios de comunicación han extraído a cuenta de un reciente informe de Pablo Fernández y Luis Corres sobre la rentabilidad media de la bolsa de Madrid durante los últimos 70 años. Agárrense fuerte: según el paper de estos dos economistas, ¡la bolsa de Madrid todavía no ha recuperado el nivel de 1974 si tenemos en cuenta la inflación! Horror. Adiós al capitalismo popular y a las pensiones de capitalización, ¿no?
Pues no, no tan deprisa. Aunque los titulares suelen ser muy escandalosos, también tienden a resultar engañosos. Como los dos autores del artículo reconocen, si tenemos en cuenta los dividendos que han pagado las empresas de la bolsa madrileña entre 1974 y 2010, el capital que hubiésemos invertido en 1974 se hubiese duplicado para 2010 en términos reales (descontando la inflación). Así pues, lejos de no haber recuperado el nivel de 1974, la bolsa lo ha duplicado cuando tenemos en cuenta los dividendos: en realidad lo que la bolsa no ha recuperado es el nivel de 2006, pues está más alta que en cualquiera de los ejercicios anteriores.
¿Es eso mucho? Bueno, en apariencia no: la rentabilidad anual media entre 1974 y 2010 apenas alcanza el 3,15% real. Sin embargo, quizá no deberíamos olvidar que la economía no ha crecido más que eso durante ese período y, sobre todo, que la inflación anual media entre 1974 y 2010 ha sido del 22,5%: o dicho de otra manera, la inversión en la bolsa madrileña nos hubiese permitido proteger nuestro poder adquisitivo entre 1974 y 2010 y, además, nos hubiese proporcionado una rentabilidad anual media del 3,15%.
Imagine que en 1974 disponía de 50.000 pesetas. De haberlas guardado debajo del colchón, hoy tendrían un valor de 41 pesetas; en cambio, de haberlas invertido en la bolsa madrileña su valor a día de hoy sería de 145.000. No está tan mal.
Sin embargo, podría estar mejor. Hagámosle caso al sabio de Roy Miller; releamos su segundo consejo: invertir periódicamente en bolsa. Es un consejo aparentemente sencillo y superfluo pero que esconde enormes beneficios: si invertimos año tras año en bolsa, compraremos acciones en momentos en los que están muy caras (como en 1974) pero también en otros que están muy baratas (como en 1980).
Supongamos que hubiésemos invertido en la bolsa madrileña una cantidad fija cada 5 años desde 1975. Atendiendo al estudio de estos dos economistas, ¿sabe cuál habría sido la rentabilidad anual media de su dinero una vez descontada la inflación? El 7%. Pongámosle un rostro más humano a los porcentajes: si usted hubiese invertido el equivalente a 10.000 euros de hoy cada lustro (2.000 euros al año o el 10% del salario medio en España) desde 1975, hoy podría jubilarse con un patrimonio de 330.000 euros. Usted habría metido 70.000 euros a lo largo de 35 años y la bolsa le hubiese regalado 260.000... y además le habría protegido de una inflación brutal.
Parece, pues, que la capitalización no está tan mal después de todo. Y eso que nos hemos conformado con replicar el índice madrileño: ni nos hemos preocupado por buscar fondos de inversión excelentes como Bestinver o por haber invertido desde España en bolsas extranjeras que, como la estadounidense, han proporcionado una mayor rentabilidad real.
Como dice Roy Miller: basta con ahorrar un 10% de nuestra renta e invertirla periódicamente en la bolsa que tenemos al lado de casa para jubilarnos con un patrimonio decente. Cosas del capitalismo y de la sociedad de propietarios.
Juan Ramón Rallo es jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Marianaprofesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y de ISEAD y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores, galardonado con el Premio Libre Empresa 2010.

Fuente del artículo aquí

domingo, 2 de enero de 2011

El problema de la inversión en vivienda

La vivienda se ha convertido por derecho propio en el azote de nuestra economía gracias a un desmedido afán de los ahorradores por convertirse en propietarios, de los Ayuntamientos por engrosar sus arcas y de los promotores por  sacar el máximo rendimiento a su actividad sin pensar en la sostenibilidad de la misma, además, por supuesto, del papel de los bancos como prestamistas que no tuvieron en cuenta las normas básicas sobre medición de riesgos a la hora de conceder crédito. Sólo así puede explicarse una burbuja inmobiliaria de las dimensiones de la española, que ha dejado a la mitad de la banca y sobre todo de las cajas en una situación límite.
Esta reflexión llega a colación de una noticia que ayer pudimos ver en todos los medios de comunicación:Los jóvenes tendrían que cobrar el doble para poder comprar un piso. La cifra mágica son 2.267,64 euros al mes o 27.211,66 euros al año, según el Observatorio de la Vivienda del Consejo de la Juventud (CJE), lo que  supone un 74,62% más que el salario medio actual. De forma resumida, el CJE ha basado sus cálculos en una  capacidad de endeudamiento razonable de no más del 30% de los ingresos -quienes quieran acceder al informe completo pueden hacerlo aquí-

Lo cierto es que estos datos invitan a hacer una reflexión sobre el desmedido afán de convertirse en propietarios por parte de la mayoría de ahorradores cuando, como explica Fernando Encinar , jefe del departamento de estudios de Idealistaen una reciente entrevista “la compra de una vivienda es una de las decisiones más irracionales que toma el ser humano. Es curioso porque es la inversión más grande que hacemos pero también la más irracional porque entre compra y al alquiler, lo racional es alquilar. En el momento que haces números, salen a cuenta”. Más allá de la elección entre alquiler o compra, lo cierto es que desde un punto de vista inversor, la vivienda no es la mejor alternativa.
Como hace tiempo comenté en Dinero Expertoen vivienda no se invierte. Los datos hablan por sí solos cuando se compara la compra de una casa con la bolsa y otros productos financieros en términos de inversión. El problema es que gracias a la burbuja inmobiliaria nos hemos acostumbrado a ver el ladrillo como una inversión sin riesgo que crece a ritmos superiores al 10% anual cuando la historia nos dice otra cosa.
Para demostrarlo Tristán el subastero nos trae un gráfico con el precio histórico de la vivienda en Estados Unidos. Basta con un primer vistazo para darse cuenta de las oscilaciones y de que la progresión en el precio no es ni mucho menos lineal. Pero podemos ir un poco más allá y comprar la rentabilidad de dos operaciones: por una lado la venta de una vivienda y por otra la inversión en bolsa: Una casa comprada por 75.000 euros en 1990 y vendida en 2009 por 175.000 frente a invertir ese dinero en Bolsa -y para simplificarlo más en el Ibex 35.



En el fondo, resulta lógico, ya que la vivienda es un activo que se deteriora con el paso del tiempo y cuyo único medio para revalorizarse es la escasez del suelo.  Lo que no es razonable es comprar una vivienda por 100.000 euros y pretender venderla por 250.000 al cabo de tres años. Pero incluso en esos grandes negocios inmobiliarios la rentabilidad que se obtiene está muy por debajo de lo que se puede ganar en bolsa, sobre todo si tenemos en cuenta maravillas como el interés compuesto, que ya trataremos en otro artículo.
Si ya incluímos la variante del alquiler en la ecuación los datos son todavía más claros.Veamos qué opción es más rentable desde un punto de vista financiero partiendo de un capital inicial de 50.000 euros que destinaríamos a la compra de una vivienda de 200.000 euros, siguiendo un ejemplo de Lycka Bonita. Para ello tendremos que:
  • Calcular el precio por el que deberíamos que vender la casa a los 20 años para RECUPERAR la inversión. Considera una inflación anual constante del 2,5% y una hipoteca contratada a un tipo fijo de 4,5% -hacerlo a tipo variable resultaría mucho más complicado-.
  • Calcular los beneficios de invertir esos 50.000 € en depósitos del 2,5 % TAE de 6 meses durante 20 años, en el mismo escenario de inflación anual constante del 2,5 %
La respuesta parece bastante clara. Si tomamos la inversión en vivienda sólo como inversiónlos números nos van a decir que en ningún caso compremos -si bien también existen estudios que determinan que comprar resulta más rentable al cabo de cinco años-. Sin embargo, cada año cientos de personas se endeudan durante 20 años o más para convertirse en propietarios ¿Hacen mal? Desd un punto de vista exclusivamente inversor sí, pero es que al final una vivienda es algo más que una inversión. Es donde van a estar nuestros seres queridos, pertenencias y nuestra vida, a fin de cuentas, y por eso resultan tan complicado invertir en vivienda, aunque sea la inversión más importante de nuestras vidas.







miércoles, 27 de octubre de 2010

EL LARGO PLAZO, UN BRILLANTE ALIADO DE LA INVERSIÓN EN BOLSA

EL LARGO PLAZO, UN BRILLANTE ALIADO DE LA INVERSIÓN EN BOLSA
El eslogan “haz que tu dinero trabaje por ti” señala un objetivo perseguido por cualquier tipo de inversor. Las técnicas y estrategias utilizadas para lograrlo son muchas, pero con independencia de las mismas los datos y reflexiones que se muestran en este artículo subrayan que el transcurso del tiempo es un aliado brillante para tratar de alcanzar el fin propuesto, especialmente en el caso de la inversión en Bolsa. En los últimos 30 años (entre enero de 1980 y junio de 2010) una inversión de 100 euros al Índice Total de la Bolsa española se habría convertido en 9.254 corrientes y en 1.862 euros reales (si descontamos el efecto de la inflación). Estos resultados equivalen a tasas anuales de rendimiento continuo del 16,05% y el 10,09%. En ese mismo período una inversión simulada de 100 euros en un bono de deuda pública a largo plazo se habría convertido en 2.576 euros corrientes, un 11,27% anual. En principio son números nada despreciables, aunque establecer categóricamente si son altos o bajos no es nuestra intención y depende del peso que cada inversor atribuya a un conjunto de factores que aquí no hemos tenido en cuenta (liquidez, costes asociados a la inversión, fiscalidad,…). Sin embargo, esos y otros números si apoyan el argumento central del trabajo presentado: que el largo plazo incide positivamente en el rendimiento de la inversión en acciones cotizadas y en otras alternativas de inversión basadas en activos de renta fija. En las tres décadas contempladas en nuestro análisis, la inversión en Bolsa alcanza resultados positivos en todos los períodos superiores a 6 años en términos corrientes y de 11 en términos reales. La tasa anual mínima de rendimiento es del 4,57% para períodos de 12 años y superior en todos los casos al 7,5% para períodos de 13 años o más.
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El comportamiento del pequeño inversor en Bolsa puede determinar su rentabilidad

Nuestro comportamiento como inversor, nuestra forma de tomar las decisiones, impacta de forma directa en nuestros resultados en Bolsa. Es cierto que no existe una única forma de ganar de manera consistente en los mercados, pero lo cierto es que hay ciertos comportamientos que nos harán tenerlo mucho mas complicado.


En ese sentido los estudios sobre Behavioural Finance, nos dan muchas pistas sobre que tipo de conductas debemos tratar de corregir a la hora de invertir. Sin embargo pocos de ellos realmente aportan datos estadísticos reales.

Un estudio de una Universidad, realizado por Arvid O. I. Hoffmann, Hersh CEFRIN y Joost M. E. Pennings aporta un poco de luz sobre esta tema y extrae conclusiones muy interesantes que pueden ayudar al pequeño inversor a elegir la forma mas sencilla de encontrar la rentabilidad. Con una muestra de más de 5.500 inversores y con acceso a la rentabilidad de sus carteras, el estudio obtiene conclusiones realmente interesantes.

Las conclusiones más importantes se reflejan en dos gráficos. El primero representa la rentabilidad de un inversor en media mensualmente en función de su principal objetivo a la hora de invertir.




La primera conclusión es que si nuestro principal objetivo es especular en el mercado o invertimos como un hobby, nuestra rentabilidad en media será peor que si nuestro objetivo está más en el largo plazo, en el ahorro para la jubilación o el incremento de nuestro patrimonio.


En media la gente más joven suele decantarse por acudir al mercado para especular, con una operativa mucho más frecuente y la mayor rotación de la cartera. Los inversores con menor rotación de cartera son los que buscan construir un ahorro para la jubilación.



Los inversores dedicados a incrementar su patrimonio son los que cuentan con unas carteras con un mayor capital, mientras que lo que afrontan la bolsa como un entretenimiento son los que menor dinero mantienen.



Otro dato interesante del estudio afirma que la confianza afecta en mayor medida a los hombres lo que les lleva a sobre operar teniendo unos peores resultados que las mujeres.



Una de las preguntas más interesantes que responde el estudio es respecto a las estadísticas de los resultados dependiendo de la estrategia que siga el inversor en su operativa. Este gráfico recoge la rentabilidad media del inversor mensualmente en función de la estrategia que sigue.



Los datos vienen a demostrar que una aproximación fundamental tendrá una mayor rentabilidad para el pequeño inversor frente a una aproximación más técnica. Incluso una aproximación basada en la intuición funciona mejor que una aproximación fundamental.

¿Funciona la intuición? Pues el estudio comenta que la intuición acompañada por el seguimiento de las noticias financieras es la mejor opción. Un extraño resultado, pero que podría explicarse si pensamos que probablemente el inversor tenga intuiciones en su ámbito de conocimiento profesional.

Del estudio se puede sacar la siguiente conclusión conclusión, el pequeño inversor debería aproximarse a la bolsa con una visión de largo plazo, con una pequeña rotación de la cartera y con una aproximación basada en su conocimiento profesional (intuiciones) o en análisis fundamental.

Mi experiencia personal concuerda con las conclusiones del estudio. Es relativamente fácil encontrar personas con rentabilidades positivas en bolsa, en inversores de largo plazo y con poco movimiento de carteras. El corto plazo es un entorno mucho más complejo y el análisis técnico ofrece una falsa sensación de control para un inversor novato, dado que es una técnica que requiere de una amplia experiencia para poder encontrar rentabilidades positivas. Los profesionales que he conocido con rentabilidades positivas en análisis técnico son personas con amplia experiencia en mercados.

Jesús Pérez Sánchez

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