Yo como particular,no podré valorar bien el balance de una compañía,no podré ganar nunca a los mejores gestores.Por eso concluí que lo más razonable es delegar esa responsabilidad y destinar todo mi esfuerzo a buscarlos(fondos VALUE).Soy un enamorado del VALUE INVESTING, por eso tengo la mayoría de mi patrimonio bajo el criterio de inversión value.
Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.
"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés
La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .
Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.
"Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle
Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto
Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.
¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?
domingo, 22 de abril de 2012
La mejor y más sincera entrevista de un político de la historia.
Un vídeo buenísimo. Una entrevista sensacional, de las que desgracidadamente es imposible ver en nuestro país. Esta entrevista, a parte de abrir los ojos y la mente a más de uno, emana cultura económica y política de principio a fin. Ron Paul, un político que no se muerde la lengua y no se censura a sí mismo cuando habla de cualquier tema, al contrario que el resto de políticos y partidos, donde el populismo es el pan de cada día. Y esta es la razón principal de por qué se le ha obviado y silenciado desde los medios de información durante la campaña presidencial americana:
Solo cabe hacer un apunte en el vídeo: Cuando Ron Paul se refiere a "liberal" es lo que en USA conocen como progresista/socialista. Lo que en el mundo hispano conocemos como "liberal", allí en USA es Libertarian (o libertario también aquí).
domingo, 16 de octubre de 2011
El sistema bancario es basicamente una especie de concesion estatal.
miércoles, 26 de mayo de 2010
El sistema financiero no es libre
Por Juan Ramón Rallo
Uno está bastante cansado de escuchar que vivimos en un sistema financiero totalmente libre y desregulado, en el que ha campado a sus anchas una excesiva avaricia humana que nos ha llevado a la desastrosa crisis actual. |
Conviene, pues, aclarar nuevamente por qué el sistema bancario no tiene demasiado de libre, o, en todo caso, por qué tiene tanto de libre como cualquier industria que recibe milmillonarias subvenciones y sobre cuyo gasto no se ejerce un control demasiado estricto.
Empecemos por lo básico: el negocio de los bancos consiste en pedir prestado para poder prestar. Algo bastante sencillo. Mucha gente no sabe cómo rentabilizar sus euros y se los presta a un banco al 3%; luego, ese banco examina sus oportunidades de inversión y los presta a su vez al 6%, lucrándose con el diferencial entre el tipo de interés que paga y el tipo de interés que cobra.
¿Y por qué podemos estar seguros de que el banco cumplirá con sus promesas? No se trata, claro, de una certeza absoluta, pero si aquél ha pedido prestados previamente los euros que ahora nos promete entregar, es evidente que dispone de la materia prima necesaria para ello.
Ahora bien, ¿qué sucedería si el banco no pidiera prestado el dinero a nadie y nos concediera una hipoteca con la promesa de que nos entregará unos euros que no tiene? La intuición nos dice que el banco no podría cumplir su promesa, pero lo cierto es que podría pedir prestados a posteriori los euros que necesita a otros agentes económicos: por ejemplo, a otros bancos (esto es lo que generalmente se conoce como mercado interbancario).
En esta última opción, si me ha concedido una hipoteca por 15 años, el banco debería pedir prestados los euros en el interbancario por otros 15 años, para que cuando yo le devuelva el dinero (más sus intereses) él pueda emplearlo en amortizar sus deudas. Pero ahora supongamos que el banco se da cuenta de que el tipo de interés que ha de pagar por pedir prestados euros a 15 años es muy superior al que debe abonar para pedirlos prestados a un año. ¿No le vendría mejor hacer esto último? Un gestor prudente diría: "Renovar quince veces en quince años un préstamo puede ser complicado, sobre todo si no sabemos cuáles serán los tipos de interés dentro de cinco o diez años". Un gestor imprudente, en cambio, sentenciaría: "Adelante".
Así pues, comprobamos que los bancos pueden prestar dinero a largo plazo (hipotecas) endeudándose a corto (préstamos a un año –o incluso a un día– en el interbancario), lo que obviamente incrementa su capacidad para prestar dinero a tipos cada vez más bajos: de ahí a la orgía crediticia (responsable de la crisis actual) que vivimos entre 2002 y 2006 no media una gran distancia.
La operación bancaria de prestar a largo y endeudarse a corto podría no tener demasiadas consecuencias si sólo la realizara un banco. El problema viene cuando la practican todos, o una mayoría. En ese caso, en algún momento el sistema bancario tendrá la necesidad de renovar a corto plazo enormes cantidades de dinero que simplemente no existen y que, por tanto, no podrán serles prestadas. Simplemente, los bancos habrán prometido entregar más dinero del existente y, por tanto, no podrán cumplir sus promesas. Entonces, cuando las entidades se están peleando por unos fondos insuficientes para satisfacer a todos, los tipos de los depósitos a la vista y del interbancario se dispararán (es lo que sucedió entre agosto de 2007 y julio de 2008). Lo normal sería que algunos bancos suspendieran pagos y otros sobrevivieran tras sufrir ciertas pérdidas, lo que probablemente tendería a disciplinarlos y a volverlos más prudentes.
Pero el banco central de turno entrará en escena antes de que las entidades más alocadas se hagan responsables de sus decisiones. Si no existe dinero suficiente para que todos los bancos puedan refinanciarse, ¿por qué no crear, al menos temporalmente, ese dinero? El banco central se instituye como prestamista de última instancia: si nadie os presta el dinero, acudid a mí que os lo prestaré, aunque deba crearlo de la nada. Así que los bancos, agobiados por unos pagos a corto plazo imposibles de refinanciar, ven saciada su sed en los generosos arroyos de su salvador.
Antiguamente, el banco central tenía ciertos límites a esta creación, digamos,desprendida de dinero: debía convertir los euros (o los dólares, las libras, los marcos...) en oro. Si se pasaba de la raya a la hora de crear divisa para refinanciar a los bancos, inmediatamente padecía una fuga de oro que limitaba su actividad. Hoy, las cosas son bien distintas. Los bancos centrales no deben convertir sus billetes en cosa alguna, de modo que en principio pueden crear tanto dinero como solicitudes por parte de los bancos reciban. Ahora bien, tampoco seamos ingenuos: la creación de dinero sí tiene una consecuencia, hoy generalmente se admitida: la inflación.
Este andamio, levantado sobre un lodazal, es lo que sostiene nuestro sistema financiero "libre y desregulado": los bancos gozan del privilegio de pedir prestado dinero a una entidad monopolista, el banco central, que puede crearlo ilimitadamente porque no tiene la obligación de convertirlo en nada y que puede trasladar a la ciudadanía el coste de esa disparatada decisión a través de la inflación porque, a su vez, otra entidad monopolista, el Estado, nos obliga a utilizar en nuestras transacciones cotidianas ese dinero de pacotilla.
Si esto –privilegios, monopolios, promesas incumplidas, cursos forzosos, envilecimiento de la moneda...– es un sistema libre y desregulado, ¿cómo serán los intervenidos y regulados? Porque, en efecto, puede que los privilegiados banqueros tengan las manos libres para cometer todas, o casi todas, las tropelías e imprudencias que se les ocurran, pero en un sistema de libre mercado sufrirían ellos las consecuencias y no serían rescatados por monopolio alguno. Si los bancos centrales no hubiesen refinanciado todas las promesas incobrables que los bancos fueron contrayendo desde 2002, en lugar de una masiva quiebra en 2008 habría sido necesaria una pequeña reestructuración de los balances, y, desde luego, ni familias ni empresas hubiesen acumulado tantísima deuda en proyectos inviables debido a los artificialmente bajos tipos de interés .
Pero vamos, en fin, que sí, sigamos con la cantilena de que esto lo ha provocado el mercado libre y no el ultraintervenido sector financiero, así los disparates que hoy cometen los consejeros delegados de los bancos los podrán cometer, con idénticas consecuencias, los mandados de los políticos. Ah, que eso ya se hace. En las denominadas cajas de ahorros... Vaya, ni siquiera podemos echarle imaginación al dogma ideológico...
viernes, 8 de mayo de 2009
Sino se reforma el sistema financiero cada década se tendrán crisis

Jesús Huerta de Soto, catedrático de Economía Política en la Universidad Rey Juan Carlos de España, advierte que sin reformas cada década se tendrán crisis.
¿Hacia dónde va la crisis?
– Primero hay que reconocer que venimos de varios años de vivir una expansión artificial que es responsabilidad de los bancos centrales del mundo que redujeron las tasas de interés, incluso a niveles reales negativos con lo que se envió un mensaje a los empresarios que se podían endeudar y emprender aventuras arriesgadas porque existía mucho dinero disponible, eso originó una burbuja especulativa que llevó a inversiones indebidas. El mercado que es muy eficiente logró detectar ese error.
La crisis financiera está desde el año pasado y ahora lo que viene es la recesión, que es una etapa sana, algo como la resaca en la que el mercado descubre los errores y se pone a reestructurarlos.
¿Cuánto tiempo tomará superar esta recesión mundial?
– El mercado es muy eficiente detectando los errores y reajustándolos, si no hay intervenciones del Estado la recesión será profunda, pero rápida: en “V”. Ahora si los Estados intervienen puede ser que el proceso de recuperación se detenga. Yo soy optimista, porque los grandilocuentes planes de salvamento entre lo que se diseñan, hacen y funcionan, tomarán muchos meses y para cuando tengan algún efecto ya nos habremos recuperado.
¿Qué tiene que cambiar luego de la crisis financiera?
– Estas crisis se han repetido desde hace 200 años como consecuencia del intervencionismo de los bancos centrales y de los gobiernos. No hay economía de mercado en el ámbito financiero porque existen los bancos centrales que fijan la masa monetaria y las tasas de interés, algo absurdo porque es un precio clave que debe fijar el mercado. Para evitar que esto suceda hay que reformar el sistema monetario y financiero para liberalizarlo.
¿Cómo debe ser esa reforma?
– Primero hay que eliminar los bancos centrales. Exigir un encaje bancario del cien por ciento para los depósitos a la vista y en tercer lugar reestablecer el patrón oro, es decir que la masa monetaria no la fije la autoridad pública, porque tiene tentaciones políticas para manipularla.
Precisa eliminar lo que queda de socialismo en el ámbito financiero de las economías occidentales, es decir los bancos centrales monopolistas que fijan el tipo de cambio y la masa monetaria. Desapareció el socialismo real, pero existe socialismo en el ámbito financiero que es vital para una economía y causa las etapas de auge, expansión y recesión.
Pero el centro de la crisis viene del corazón del capitalismo.
– No, es justo lo contrario. Viene del corazón del socialismo e intervencionismo. Hay un banco central que controla el sistema financiero y por culpa del estatismo en el ámbito financiero y que impacta en el sistema a través de la banca libre que actúa con privilegios (encaje bancario) es que tenemos estas crisis. Lo que es una tragedia es que se venda a la ciudadanía que estas crisis son del capitalismo.
¿Sin cambios se pueden esperar nuevas crisis?
– Si no se hace la reforma cada siete o diez años sucederán (crisis) porque la economía se recupera y la gente empieza a pedir préstamos y ningún banquero central se atreve a subir la tasa de interés.
http://www.elperiodico.com.gt/es/20090504/economia/99596/
viernes, 17 de abril de 2009
Un ejemplo de lo que hace los bancos con nuestro dinero
Pues bien, ¿realmente estoy creando dinero de la nada? ¿O simplemente estoy asumiendo unas deudas que no puedo asumir a la vista? Los bancos funcionan así con una salvedad: los empresarios a los que les he prestado el dinero a su vez me lo vuelven a prestar por el importe que no han dispuesto (esto es, los empresarios redepositan en el sistema bancario el dinero que se les ha prestado). Pero esto sólo sirve como alivio para las presiones de retirada de dinero de los bancos, no cambia la naturaleza de la operación.
Así, un banco calcula que las retiradas de depósitos que experimentarán cada día serán iguales a las entradas de caja que tendrán. Por eso restringen el crédito en momentos de tensión crediticia: si no prestan más dinero, paralizan las nuevas salidas de dinero y se quedan sólo con las entradas (repago de préstamos o captación de nuevos depósitos).
Pero no crean nuevo dinero, sólo ponen en circulación los saldos no dispuestos por sus depositantes (en el ejemplo anterior, yo prestaba el dinero cuyo reembolso no me reclamaban los empresarios a los que se lo había prestado).
Otra cosa es que esto sea sostenible. La gente no mantiene saldos de liquidez porque renuncie a utilizar esos fondos (y por tanto que puedan inmovilizarse a largo plazo) sino porque quiere tenerlos inmediatamente disponibles para cuando quiera. Dicho de otra manera, el ciclo austriaco demuestra que si yo les presto a los empresarios ese dinero: a) a medio plazo los empresarios comenzarán a reclamar el desembolso de más de 100 euros al año y b) mi amigo dejará de renovarme el préstamo anual antes de que terminen los 10 años.
http://www.juandemariana.org/comentario/3504/g20/persecucion/paraisos/fiscales/
saludos