Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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jueves, 9 de febrero de 2012

Si conoces el futuro utiliza el "market timing", si no lo conoces utiliza el "value investing"

Seria facil invertir si conocieramos el futuro, sabriamos cuando los precios han llegado al fondo para comprar y tambien cuando estuvieran en la cima para vender. El market timing seria el rey. La realidad es que el futuro es incierto. Hay dos tipos de inversores: los que saben que no conocen el futuro, y los que no saben que no conocen el futuro pero creen saberlo. Respecto al futuro no hace mucha diferencia ya que creamos o no saber lo que va a pasar en el futuro, este va a ser desconocido para ambas clases de inversores, lo que si va a ser muy diferente es como estos dos inversores se iran a preparar para el futuro. Si alguien no sabe como llegar a un sitio, estudiara un mapa, ira con cuidado, buscara informaciones, se llevara un GPS. Si cree que sabe donde va no hara ninguna de estas cosas. Lo mismo en las inversiones, el inversor que sabe que no sabe, tratara de ponerse en las mejores condiciones para enfrentar el incierto futuro, tratara de controlar lo que puede, y puede hacer mucho. Puede saber cuando compra barato, aunque no puede saber que compra al precio mas bajo. Puede controlar los riesgos, el riesgo de estar invertido y que el precio baje y el riesgo de no estar invertido y que los precios suban. El primero no es agradable, el segundo no tiene excusas. El inversor que sabe que no sabe se focalizara en el proceso de inversion y no en el resultado, sabe que el resultado no siempre esta a su favor, pero si lo estara en el largo plazo cuando la "buena" y "mala" suerte se hayan eliminado mutuamente. El inversor que sabe que no sabe es un seguidor del value investing, el que cree que sabe el futuro es el que utiliza el market timing. 

Una de las cualidades innatas del buen inversor value es la humildad. ¿Por qué? Porque reconocer nuestra ignorancia es el paso previo para poder aprender. Buffett y Munger saben que no pueden predecir el comportamiento de los mercados, que no pueden saber cuál será la tendencia a corto y medio plazo, y ese conocimiento de la propia ignorancia les hace fuertes. El inversor value se concentra en el proceso y no en el resultado.Los resultados llegan como consecuencia del proceso previo y correcto de toma de decisiones. Si yo sólo miro los resultados a la hora de invertir en un fondo, me puedo estar equivocando ya que éstos pueden ser consecuencia del azar, de una subida casual de algún sector o zona geográfica determinada.

Me gustaría compartir con vosotros la historia real del Bambú japonés: Si sembramos su semilla. al año no ha brotado nada, tampoco a los dos, tres, cuatro, cinco, ni seis años. Un analista técnico, dado que cinco años son ,para él, una eternidad, tras seis años sin resultados abandonaría el huerto. Que hace el inversor value, sigue esperando pacientemente. Y qué ocurre al séptimo año, pues que mágicamente llega a nacer una planta que alcanza los 30-40 metros en apenas dos semanas. Qué pasa, qué crece de golpe? Pues aparentemente a los ojos de alguien poco informado podría ser así; durante los 6 años previos la planta crece ininterrumpidamente pero lo hace en el subsuelo, desarrollando el apárato radicular que permita ese crecimiento aereo tan espectacular.
La semilla del bambú japonés forma parte del escudo heráldico de los value.
Einstein dijo que el interés compuesto era la mayor fuerza de la galaxia y creo que fue Arquímedes quien dijo aquello de: Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Siguiendo el simil de la ley de la palanca, el punto de apoyo son las acciones y activos sólidos y dependiendo de la longitud de la palanca, la fuerza que hagamos será mayor, pues bien para mi la longitud de la palanza representa el tiempo, a mayor tiempo transcurrido mejores resultados tendrán los value en sus inversiones.
Mi punto de apoyo es muy sólido y mi palanca larguísima, por lo tanto mi fuerza, apoyada en el interés compuesto, es enorme y mi riesgo nulo o practicamente despreciable. Yo no tengo que regar el huerto -como los analistas técnicos- casi a diario, me basta con esperar siete años.

miércoles, 8 de febrero de 2012

-THE SUPERINVESTORS OF GRAHAM AND DODDSVILLE.

The Superinvestors of Graham and Doddsville es un articulo de la revista de la Columbia Business Schoolbasado a su vez en una transcripción de una charla que tuvo lugar en la Universidad de Columbia en 1.984 conmemorando el quincuagésimo aniversario del libro escrito por Benjamín Graham y David L. Dodd “Security Analisis”.

El artículo se reproduce en muchos libros de Buffet y en ediciones de “El inversor Inteligente”. Como señala el editor, el ensayo de Buffet ofrece un fascinante estudio de cómo los discípulos de Graham han utilizado el estilo “value” para alcanzar un fenomenal éxito en el mercado de valores.

Michael Jensen profesor de la universidad de Rochester firme partidario por aquellas fechas, como buena parte del sector académico, de la teoría eficiente de los mercados, afirmaba que batir a los mercados es simplemente una cuestión de azar. Aceptando el desafío Buffet utiliza el azar como punto de arranque para refutar la teoría eficiente de los mercados y defender el “value investing”.

Me gustaría aclarar que la traducción que a continuación se expone y que utilizaré en el libro que actualmente estoy preparando, es una adaptación personal y no se corresponde ni a su sentido literal ni al texto original completo. El texto original en ingles puede consultarse aquí.





Buffet:

¿Buscar valores con un importante descuento (“margen de seguridad”) respecto a su valor, es a día de hoy (1984) una manera de abordar el mercado o por el contrario se trata de un sistema caduco?

Muchos de los sectores académicos consideran que se trata de un sistema pasado de moda. Argumentan que el mercado de valores es eficiente; esto es, que los precios de las acciones en cada momento ya reflejan todo lo que se conoce acerca de las expectativas de una empresa y sobre el estado de la economía. No hay acciones infravaloradas, argumentan estos teóricos, porque hay buenos analistas de acciones que utilizan toda la información disponible para garantizar indefectiblemente que los precios son los correctos. Los inversores que parecen superar al mercado año tras año lo consiguen porque tienen suerte. Si los precios reflejan toda la información disponible, este tipo de técnica de inversión debe ser descartada”, escriben algunos de los académicos.

Tal vez. Pero yo quiero referirme a un grupo de inversores que, año tras año, han superado el índice Standard & Poor's 500. La hipótesis acerca de si esto es, o no, pura casualidad merece por lo menos un examen más detenido. Es fundamental para valorar este análisis tener en cuenta el hecho de que estos inversores que han superado a los índices y posteriormente citaré, eran conocidos míos desde hace más de quince años y en su momento ya los había identificado como inversores superiores a la media.

Antes de comenzar este análisis, me gustaría que imaginéis un concurso nacional de lanzamiento de moneda al aire. Asumid que vamos a llegar hasta 225 millones de estadounidenses mañana por la mañana y les vamos a pedir, a todos, que apuesten un dólar. Los que acierten ganan un dólar que les pagaran los que no aciertan. Cada día los perdedores abandonan y al día siguiente las apuestas hechas por todos los ganadores se ponen de nuevo en marcha. Después de diez lanzamientos al aire tendremos, aproximadamente, 220,000 personas en EEUU que habrán acertado consecutivamente en los diez lanzamientos.

Este grupo probablemente empezará a sentirse un poco “crecido”. Es lo que tiene la naturaleza humana. Tratarán de ser modestos pero en las fiestas, ocasionalmente, señalaran a atractivos miembros del sexo opuesto su técnica y las maravillosas ideas que ellos aportan al campo de los lanzamientos de moneda. 

En otros diez días tendremos 215 personas que habrán acertado sus 20 lanzamientos de moneda de forma consecutiva y que en consecuencia, cada uno habrá convertido su dólar inicial en poco más de un millón de dólares. 225 millones de dólares se pierden, 225 millones de dólares se ganan. Para entonces, este grupo ganador “perderá la cabeza” .Probablemente escribirán libros sobre “Cómo convertí un dólar en millones en veinte días trabajando treinta segundos por la mañana”. Peor aún, probablemente empezarán a impartir seminarios por todo el país sobre eficiencia en el lanzamiento al aire de las monedas y a enfrentarse a escépticos profesores con, “¿ si no puede hacerse, por qué hay 215 de nosotros que lo hemos conseguido?”.

Pero entonces algún profesor de alguna escuela de negocios señalará que el resultado sería el mismo si en lugar de personas hubieran sido 225 orangutanes los que hubieran participado en el ejercicio. 215 orangutanes seleccionados al azar conseguirían los mismos 20 aciertos consecutivos.

Me gustaría argumentar, sin embargo, que hay algunas diferencias importantes en los ejemplos que voy a presentar.

Por un lado, si (a) Había 225 millones de orangutanes distribuidos más o menos entre la población de EE.UU; si (b) Si quedaron 215 ganadores después de veinte días; y si ( c) Si coincide que 40 de los orangutanes procedían de un único zoo en Omaha, se podría concluir con bastante seguridad que has dado con algo. En consecuencia, es probable que pidas al cuidador del zoo que te comente lo que les está dando de comer, si realizan ejercicios especiales, qué libros leen, y quién sabe qué más. 
Esto es, si te encontrases con cualquier otra concentración realmente extraordinaria de éxito, es posible que desees analizar si podrías identificar alguna característica inusual en ese grupo. Toda investigación científica sigue un patrón. Si se trata de analizar las posibles causas de un tipo raro de cáncer - por ejemplo 1500 casos en un año en EEUU- y se encuentra que 400 de ellos ocurren en algún pequeño pueblo minero en Montana, interesaría centrarse en el agua de allí, o el tipo de trabajo de los afectados, u otras variables. Está claro que no es azar que 400, de entre un grupo de 1500, procedan de un área pequeña. No se conocen necesariamente los factores que ocasionarían la enfermedad pero si se sabe dónde buscar.

Hay formas de buscar el origen de estas “rarezas” que son distintas que la puramente geográfica. Además del aspecto geográfico existe lo que llamo el origen intelectual. Encontrar un desproporcionado número de aciertos al lanzar una moneda al aire en el mundo de la inversión y que un alto número de ellos proceda de un pequeño “pueblo intelectual” que podría llamarse GRAHAM Y DODDSVILLE, no puede explicar que una concentración tan significativa de ganadores tenga su origen en la suerte. 

Ahora supongamos que vives en una sociedad fuertemente patriarcal y cada familia en EEUU está compuesta por diez miembros. Si asumimos que la cultura patriarcal en ese pueblo era tan fuerte que cada miembro de una familia se identificaba con lo que decía el padre, al final del periodo de veinte días, tendrías 215 ganadores, pero te darías cuenta que proceden solamente de 21,5 familias puesto que todos los miembros de una familia han actuado siguiendo los dictados marcados por el padre.

Algunos ingenuos pueden decir que los aciertos se deben a un importante factor hereditario, pero esta cuestión sería irrelevante porque simplemente significaría que realmente no tenías 215 ganadores individuales, sino más bien 21,5 familias distribuidas al azar y dirigidas por su respectivo patriarca que son los que realmente serían los ganadores.

En este grupo de inversores de éxito (“familia”) que quiero considerar, ha habido un patriarca intelectual común, Ben Graham. Pero en este caso “los hijos” que abandonan la casa de este patriarca intelectual han encaminado “sus lanzamientos” de una manera muy distinta unos de otros. Han ido a diferentes lugares y compraron y vendieron diferentes acciones. Sin embargo han tenido, en su conjunto, un historial que simplemente no puede explicarse por razón de la suerte o del azar. El éxito conjunto no puede explicarse por el hecho de que todos ellos están realizando los lanzamientos de forma idéntica porque un líder les estuviera indicando, exactamente, como hacerlo.

El patriarca simplemente se ha limitado a establecer el esquema intelectual en la toma de decisiones pero cada estudiante ha decidido aplicar la teoría a su manera.

El esquema de pensamiento común de los seguidores de Graham-and Doddsville es éste; buscan discrepancias entre el valor total de un negocio y el precio en el mercado. Esencialmente aprovechan esas discrepancias ignorando la teoría del mercado eficiente o si las acciones se compraron el lunes o jueves, o si es enero o julio, etc...

Cuando los hombres de negocios compran empresas -que es justamente lo que están haciendo los seguidores de Graham & Dodd a través de acciones- dudo que se decidan a comprar en función del día de la semana o el mes. Si a la hora de comprar un negocio completo no se hace ninguna diferencia en si está siendo comprado un lunes o un viernes, me desconcierta como los académicos invierten tiempo y esfuerzo en analizar si existe alguna diferencia cuando lo que se compra son acciones , es decir parte de ese negocio. 

Los inversores que siguen a Graham y Dodd, huelga decir, no entran a discutir “la beta”, patrones de precios o la covarianza de los rendimientos entre los valores. Esas son cuestiones que no les interesan lo mas mínimo, es más, muchos de ellos tendrían problemas hasta para definir esos conceptos.

Los seguidores de Graham & Dodd se centran simplemente en dos variables; precio y valor.

Siempre me ha parecido extraordinario que existan multitud de estudios sobre el comportamiento de los precios y el volumen, materia de los chartistas. ¿Podéis imaginar comprar un negocio completo simplemente porque su precio ha subido la semana pasada y la anterior?

La razón de que muchos estudios se realicen sobre las variables de precio y volumen, es que ahora, en la era de los ordenadores, se dispone de un sin fin de datos sobre ellos. Pero dichos estudios no tienen utilidad alguna; es simplemente que los datos están ahí y los académicos han trabajado duro para aprender a manejarlos. Una vez que estas habilidades son adquiridas, parece “un pecado” no usarlos, incluso si el uso no tiene utilidad o todavía peor, si su uso es contraproducente. Como dijo un amigo, a un hombre con un martillo, todo le parece un clavo”.

A continuación Buffet realiza un repaso en la rentabilidad obtenida por los compañeros que trabajaron con él entre 1954 y 1956 en Graham-Newman Corporation y otros colegas conocidos. El análisis se refiere a datos obtenidos por ellos en diferentes periodos entre 1957 y 1984. y se nombra a inversores legendarios como Walter Shloss, Tom Knapp (Tweedy Browne Partners), Bill Ruane (Sequoia Fund), o Charlie Munger.


Buffet aclara que :

“…entre ellos apenas hubo duplicidad en sus carteras, unos tenían carteras muy concentradas como Munger y otros como Shloss muy diversificadas. Pero todos tienen un punto en común; seleccionar las acciones basándose en las discrepancias entre valor y precio.

Unos con formación económica y otros como Munger o Rick Guerin, sin ella”.



Además destaca Buffet:

“…es muy importante entender que este grupo ha asumido un riesgo mucho menor que la media, en muchos casos durante años en los que el mercado tuvo un comportamiento muy malo. 

Aunque entre ellos difieren en el estilo, todos mentalmente, actúan como si estuvieran comprando negocios, no comprando las acciones. Algunos de ellos, en ocasiones, han comprado el negocio en su totalidad pero a menudo simplemente se han limitado a comprar pequeñas partes de un negocio a través de acciones. Lo destacable es que su actitud, ya sea comprando la totalidad o una pequeña parte de un negocio, es siempre la misma; todos aprovechan la diferencia entre el precio del mercado y su valor intrínseco.

Estoy convencido de que hay mucha ineficiencia en el mercado. Todos estos inversores, seguidores de Graham and Doddsville, lo que han hecho es explotar con éxito las diferencias entre precio y valor.

En “value investing” si compras un billete de dólar por 60 centavos, es más arriesgado que si lo compras por 40 centavos, pero paradójicamente la expectativa de recompensa es mayor en el último caso. Cuanto mayor es el potencial de revalorización en la cartera de valores, menor será el riesgo existente”.



A continuación utiliza como ejemplo para explicar porque al comprar más barato el riesgo disminuye, a la Compañía The Washington Company:

“Con una valoración estimada de 400 millones de dólares, la empresa se vendía en el mercado en 1974 por 80 millones. Si la hubiéramos comprado por ese precio y posteriormente baja hasta 40 millones de dólares, su beta hubiera aumentado. A la gente que piensa en la beta como medida de riesgo y teniendo en cuenta que la beta habrá aumentado al bajar el precio, esa beta les llevará a la conclusión de que la acción tiene más riesgo si se compra a 40 millones que si se hace a 80 millones. Esto es realmente Alicia en el País de las Maravillas. Nunca he sido capaz de averiguar la razón por la cual es más arriesgado comprar 400 millones en propiedades por 40 millones de dólares que hacerlo por 80 millones de dólares.

Pero para que todo esto funcione es necesario tener los conocimientos necesarios para ser capaz de estimar la valoración del negocio y a continuación aplicar lo que Ben Graham llama tener un margen de seguridad. No trates de comprar negocios que valen 83 millones de dólares por 80 millones de dólares. Tienes que darte un gran margen. Cuando construyes un puente insistes en que pueda aguantar 30.000 libras cuando realmente solo van a pasar camiones de 10.000 libras. Ese mismo principio funciona también en la inversión.”



Buffet concluye explicando las razones por las que pone a disposición de los demás sus conocimientos y experiencias:

“Algunas personas con visión muy comercial pueden preguntarse porque escribo este artículo. Atrayendo a muchas personas al estilo “value” necesariamente se estrecharán los márgenes entre precio y valor. 

Únicamente puedo decir que el “secreto” ha estado ahí fuera durante 50 años (ahora serían 75 años), desde que Ben Graham y Dave Dodd escribieron “Security Analysis”, sin embargo no he visto una tendencia hacia el estilo “value” de inversión en mis 35 años de actividad. Parece que existe alguna perversa característica en el ser humano por la que le gusta complicar las cosas.

En cualquier caso el mundo académico se ha apartado durante los últimos 30 años de la enseñanza del “value investing” . Es probable que continúe de esa manera”.



Han pasado otros 25 años y definitivamente el verdadero “value investing” ha seguido prosperando y batiendo sistemáticamente al mercado.

Como ejemplo de inversores “value” que en los últimos años, con diferentes aproximaciones, han batido claramente al mercado,



Los mejores de la “década perdida” según Mornignstar.

Fuente: Morningstar
De 1-1- 2000 a 16-11-2009
Índice de referencia
Bruce Berkowitz
+13,02%
-0,39%
Jean Marie Eveillard
+12,5%
-0,88%
Donald Yachtman
+11,97%
-0,39%
Charlie Dreifuss
+11,98%
-0,39%


Otros grandes gestores.

Fuente : Gurufocus
De 1-1- 2000 a 31-12-2009
Índice de referencia
Martin Whitman
+10,3%
-8,1%
Robert Rodriguez
+12,4%
-8,1%
Warren Buffet
+12,2%
-8,1%
Cristopher Brown
+4,7%
-8,1%




Incluso en España

Fuente Bestinver
De 30-10-2001 a 30-10-2010
Índice de referencia
Bestinfond
+14,5%
-3,8%
Best. Internacional
+9%
-2,2%



Para los que piensen que superar al mercado por 15 o 20 puntos de media durante 10 años no es para tanto, les aconsejo que se pongan unos números en una hoja de cálculo y mediten la diferencia.

Afortunadamente para los que creemos en este modelo de inversión las cosas no han cambiado demasiado en los últimos 25 años ni entre los inversores ni en el mundo académico. Según Wikipedia en un estudio realizado en el año 2004 de 23.000 documentos elaborados en el ámbito universitario solo hay 20 referencias a alguna publicación relacionada con Warren Buffet, sin duda el mejor inversor en acciones (y probablemente empresario) de las últimas generaciones.

Muchos en ese mundo lo siguen considerando una pura cuestión de suerte.

Pero ya lo dijo Buffet en 1984 y los datos anteriores confirman que sus manifestaciones se encuentran plenamente vigentes:
“los barcos navegarán alrededor del mundo, pero los partidarios de que la tierra es plana continuarán floreciendo. Mientras, en el mercado, seguirán existiendo amplias discrepancias entre precio y valor, y quienes lean a Graham & Dodd continuarán prosperando".
Fuente

viernes, 6 de mayo de 2011

¿Se pueden evitar los chicharros en Bolsa?


Ciertos indicadores son claves para determinar si una determinada acción está o no sobrevalorada, minorando así de forma sustancial el riesgo.

Primero, deberíamos ponernos de acuerdo en qué entendemos por chicharro. Una correcta definición bien podría ser la siguiente: valores de baja capitalización (número de acciones en circulación por precio de mercado) que presentan, a priori, un riesgo elevado. Sin embargo, lo complicado es qué entender por "riesgo elevado", y más aún cómo evaluar si existe o no tal riesgo.
Para ello, se puede tomar como ejemplo una compañía que cumple con el perfil de chicharro y que, haciendo uso de un análisis al más puro estilo value-investing, se podría haber evitado un quebranto patrimonial en el caso de haber caído a su "encanto". Es el caso de American Superconductor Corporation (AMSC).
Recientemente, un inversor bursátil tuvo a bien compartir con la comunidad financiera (a través de Rankia) una mala experiencia personal: el 11 de febrero había decidido comprar acciones de AMSC a un precio de 27,60 dólares. El 6 de abril la cotización cayó casi un 50% para situarse en 14,47.
Inmediatamente, me pregunté: ¿qué le hubiera recomendado de haberme pedido consejo ese mismo 11 de febrero minutos antes de ejecutar la orden de compra? Veamos.
Primero, la información. Debemos manejar el mayor volumen de información posible. A fecha de 11 de febrero de 2011 contamos con el acceso a dos fuentes de vital importancia: por un lado, el último informe anual, publicado el 27 de mayo de 2010 y que hace referencia al período que va desde el 1 de abril de 2009 al 31 de marzo de 2010 (la empresa no cierra su contabilidad en diciembre, como la mayoría); y por otro, el último informe trimestral, publicado el 3 de febrero de 2011, y que hace referencia al período que va desde el 1 de octubre de 2010 hasta el 31 de diciembre de 2010.
Ambos documentos se pueden encontrar en la base de datos EDGAR (http://www.sec.gov/edgar.shtml) de la U.S. Security and Exchange Commission (SEC).
El gráfico de cotización mostrado anteriormente también suministra información ya que, combinado con el beneficio por acción, puede orientar sobre si la acción peca de sobrevalorada.
Ya tenemos, pues, las herramientas. Pasemos ahora al análisis. Comencemos por el precio de la acción. Recordemos que nuestro inversor compró a 27,60 dólares. ¿Caro? Veamos su PER, esto es, las veces que el precio contiene al beneficio por acción (BPA) o, dicho de otro modo, los años que tienen que pasar para que con ese beneficio anual cubramos el precio pagado.
Como la última información disponible se corresponde con el último trimestre (entre octubre y diciembre de 2010), partiremos de aquí para obtener una estimación del beneficio por acción anual (beneficio todavía no publicado, ya que las cuentas no estarán disponibles hasta este mes de mayo).
El siguiente cuadro, extraído del informe, arroja dos datos que permiten su cálculo: el BPA (net income per common share) acumulado de los últimos 9 meses (0,75) y el BPA del último trimestre (0,33) -tomamos el diluido (Diluted) ya que recoge el efecto que tendría la puesta en circulación de unas acciones todavía pendientes de emisión, bien sea, por ejemplo, por la existencia de remuneración a los empleados en forma de stock options o deuda convertible en acciones-.
Asumiendo que la empresa repite en el cuarto trimestre el BPA del tercero, basta con sumar las dos cifras apuntadas para obtener una estimación razonable del BPA anual: 1,08 dólares por acción. Eso nos da un PER de 25,55. Es decir, tardaríamos más de 25 años en recuperar nuestra inversión inicial.Caro no, ¡carísimo!
Vayamos ahora a los fundamentales de la empresa. Nos centraremos sólo en dos para descartar la inversión: su trayectoria en lo que a resultados se refiere y el grado de diversificación del negocio y de la clientela.
La siguiente tabla se ha extraído del último informe anual publicado (mayo de 2010). En ella se detalla la composición del Patrimonio Neto y Pasivo de la empresa, esto es, el desglose de sus fuentes de financiación.
Así, a grandes rasgos, podemos decir que una empresa obtiene financiación a partir de tres fuentes: emitiendo acciones, emitiendo deuda o reinvirtiendo los beneficios. La deuda figura en el Pasivo, mientras que la emisión de acciones (con la prima correspondiente) y la retención de beneficios figuran en el Patrimonio Neto.
Y es en esta última fuente en la que deben centrar su atención. El propio nombre de la partida"Accumulated deficit" nos revela una dura realidad: lo único que la empresa ha sido capaz de retener son pérdidas. La cifra del 2010 (columna de la izquierda) habla por sí sola: las pérdidas acumuladas se elevan a casi 411 millones de dólares (las cifras del balance están en miles).
¿Es elevada esta cifra? Pongámosla en relación al importe total de los activos de la empresa. Por equivalencia contable, el importe de los activos coincide con el montante de la financiación necesaria para adquirirlos, esto es, una cifra ligeramente superior a los 400 millones que refleja la última fila de la tabla (Total liabilities and stockholders’ equity, o Total pasivo y patrimonio neto). Conclusión: ha acumulado pérdidas por un valor superior a sus activos. Para echar a correr...
Hablemos ahora de la cifra de negocio de la empresa y su grado de diversificación, tanto en productos como en clientela. Pocas veces una tabla y un comentario son tan devastadores. Atentos a la siguiente foto:
De momento, dos cosas: que la línea de negocio que da nombre a la empresa (Superconductors) sólo representa el 2% del total de las ventas, y que el 98% de las ventas se centran en una única línea de negocio (Power Systems).
Pero lo más importante y que retrata a la perfección el Talón de Aquiles de esta empresa es el hecho de que el ¡¡75% de las ventas!! recae sobre un único comprador, la compañía china Sinovel.
Y ahora, la pregunta clave: ¿qué le ocurriría a la cotización si esta relación comercial se deteriora? En este link se puede consultar la nota de prensa que emitió la empresa AMSC el día 5 de abril de 2011, el día previo a su descalabro bursátil del 50%. Uno de los párrafos de esa nota comienza así: "On March 31, 2011, Sinovel Wind Group Co., Ltd. (Sinovel) refused to accept contracted shipment [...]". Es decir, que de momento paralizan las compras...
Y ya para concluir, sólo un apunte adicional. En un artículo anterior, se analizaba la compra de Warren Buffett de la química Lubrizol y de cuánto había pagado por ella. Para obtener una primera aproximación a lo que podría ser una estimación conservadora del valor de la acción, les sugería calcular un simple cociente: el BPA entre una rentabilidad exigida del 7,5% -las matemáticas nos dicen que el valor actual de una renta perpetua descontada a una tasa constante es, precisamente, el cociente entre esa renta y la tasa de descuento-.
Volvamos a poner en práctica ese consejo. Para ello, tomamos el BPA que estimamos anteriormente (1,08) y lo dividimos por ese 7,5% (tasa de descuento que equivale a un razonable PER de 13,33). ¿Resultado? 14,40. ¿Hasta dónde cayó la acción de AMSC en la sesión del pasado 6 de abril? Pues a14,47. ¿Casualidad?
Otro artículo interesante en Libremercado:¿Por qué Buffett compró la química Lubrizol?

sábado, 9 de abril de 2011

El Análisis Técnico según un Value

Dejo aquí un maravilloso artículo de un blog que se cerró por motivos profesionales del bloggero. Una pena porque era una gran fuente de sabiduría value.


Hablar de Análisis Técnico y Análisis Fundamental, es como discutir sobre las religiones: se respeta a los de otros credos, aunque desde la perspectiva de quien sabe que su religión es la verdadera. Y es que, aunque el AT cuenta con todo mi respeto, se sostiene sobre pies de barro y presenta errores de concepto tan graves, que personalmente lo considero un arte/ciencia inútil.

Dejando a un lado la tendencia habitual de los técnicos de operar en el corto plazo (esto es algo que, si bien es cierto que hacen la mayoría, hay algunos técnicos que operan a medio plazo), el principal problema que le veo al AT es que trata a todo lo que cotiza de igual manera. Da lo mismo que esté analizando el Ibex, que el crudo, que el franco suizo, que Telefónica, que Jazztel. Para los técnicos todo lo anterior es igual, puesto que reducen la realidad de las bolsas a simples series numéricas.

El hecho de reducirlo todo a una serie numérica, supone que la única realidad del AT es el movimiento de las cotizaciones. Esta realidad, basada exclusivamente en el componente psicológico del mercado, cambia permanentemente. Esto implica que las percepciones del analista técnico sobre la serie numérica que está analizando sea extremadamente volátil.

El principal problema que supone el hecho de basar todo el análisis en el comportamiento caprichoso y emocional de las cotizaciones, es que es el precio el que marca el rumbo. Es como el viandante que, simplemente, se deja llevar por la multitud sin tener claro hacia dónde va. No tiene un objetivo, no tiene un mapa, no tiene ningún tipo de referencia. Simplemente va donde le llevan y esto, al final, no implica más que nuestro viandante está perdido.

Aunque los analistas técnicos intentan disimular este hecho con órdenes stop loss, toda suerte de indicadores y líneas de tendencia, divergencias, análisis del volumen y algunas teorías deterministas bastante más exotéricas (me refiero, por supuesto, a la Onda de Elliot y teorías similares), me recuerdan bastante al inversor que opera “por intuición”. En el momento en que compran, ambos están seguros de sus análisis pero en cuanto el precio empieza a moverse de una forma que no habían esperado, ambos tipos de inversores se encuentran perdidos.

Otro de los problemas derivados de centrarse exclusivamente en el precio, es que el AT exige comprar cuando un valor está caro y vender cuando está barato. Este es un comportamiento que siempre me pareció fascinante. Por ejemplo, con FCC en la zona de 40€, más de uno me comentaba que prefería esperar a la zona de 45€-50€ para comprar. ¿Cómo se puede preferir comprar algo entre un 12,50% y un 25% más caro? ¿Cómo se puede sacrificar de esta manera rentabilidad por dividendo?

Supongo que es por la creencia de: “a 50€ FCC ya es alcista y, sin embargo, si compramos a 40€ nos exponemos a que el valor siga cayendo un 50% más”. Si, efectivamente, la zona de 50€ fuera un punto de no retorno garantizado y una vez traspasado la acción no cayera más, pase. El problema es que no hay nada que nos asegure que de 50€ no caiga de nuevo a 40€ y, desde ahí, continúe con la caída del 50%. El resultado es que hemos comprado peor, se mire por donde se mire.

Ese afán determinista del AT es otro problema. Emplean todas sus fuerzas en predecir algo impredecible y, por tanto, las equivocaciones se suceden. Esto es algo que los analistas técnicos más experimentados conocen perfectamente. Las medidas que toman para evitar males mayores son principalmente dos: 1) el empleo de alguna de las técnicas de Money Management y 2) un férreo control psicológico tanto para aguantar la presión de la pérdida como para seguir una disciplina operativa. Dichas medidas, aunque fascinantes, cometen el mismo error que el AT: 1) suponen que siguiendo con disciplina su sistema de especulación van a ser capaces de controlar el precio a largo plazo y 2) determinan los niveles de stop, a partir de los cuales su escenario ya no tiene validad, como si algo asegurase que “una vez vuelva a 40€, FCC ya no puede subir más”.

Esta obsesión por el control del precio me parece aun más increíble cuando analizamos una operación de analista técnico. Hay un punto para el AT en que toda serie numérica deja de ser un caos y cobra sentido. Lo más normal es después de la formación de una figura chartista o cuando el precio rompe una resistencia. Cuando la resistencia es rota, todo cobra sentido y aparece de la nada la senda alcista en el valor. El caos, de pronto, es orden. Es orden hasta que deja de serlo, claro. El precio vuelve a caer y, de nuevo en el caos, se ejecuta la orden de stop loss. De pronto, la resistencia vuelve a superarse y de nuevo el orden. A los pocos días vuelve el caos y la orden de stop loss. La tercera vez que la resistencia es superada, el técnico decide no comprar porque hay una divergencia bajista en el MACD. Naturalmente, el precio sube sin parar. Al técnico que diga que nunca le pasó esto, o nunca ha operado o miente.

Sin embargo, el AT tiene una gran virtud que nunca tendrá el AF: una gran campaña de marketing. El AT genera comisiones y cualquiera puede adquirir muchos conocimientos de AT en poco tiempo, con la simple lectura de un manual (el típico es el Murphy). Esto mueve mucho dinero y por eso existe mucho interés en que todo el mundo conozca el AT. Lo que más me impresiona, es lo bien que funciona el AT a toro pasado. Y lo asombroso es la importancia que se le da a tantos y tantos ejemplos a toro pasado. Hace poco, en los comentarios, uno de los lectores me decía que Intel dio orden de venta cerca de $28. La verdad es que no sé qué decir.

El AT siempre me pareció toreo de salón. Todo parece muy fácil desde la barrera pero, a la hora de la verdad, todas esas virtudes que tenía sobre el papel, desaparecen. Si Intel dio orden de venta en $28, supongo que todo el mundo (menos yo, que soy idiota) habrá vendido futuros de Intel como bestias. Y buenas rentabilidades habrán conseguido. Y supongo que todos los técnicos habrán comprado futuros del crudo a $20 o a $25. Comprar Coca-Cola a $40 era cosa de idiotas (como yo) porque a ese precio seguía en el rango lateral del que no salía desde hacía 5 años. Comprarla, sin embargo, a $50 era una buena operación. Esa confianza del analista técnico es algo que también me llamó mucho la atención.

Pero lo que más me sorprende es ver que alguien como Emilio Botín no haya vendido todas sus acciones de Banco de Santander. ¡¡¡Por el amor de Dios, Don Emilio, si a 14,50€ el Santander era venta!!! ¿Y qué me dicen de Baldomero Falcones comprando más de un millón de euros en FCC a 46€? Este señor no sabe nada de bolsa... ¡Madre mía, EK, si FCC dio venta cerca de los 80€! ¡Florentino, ACS es bajista! ¡Que todos los grandes empresarios vendan sus acciones bajistas! Personalmente, cuando Sam Walton venda todos sus títulos de Wal-Mart, yo venderé las mías. Lo mismo haré cuando "el Señor Johnsons" venda sus acciones de Johnson & Johnson. Mientras ellos mantengan, mantendré yo.

Y es que los grandes inversores, los mejores, los que serán recordados por sus éxitos, son aquellos que han invertido en empresas de alta calidad y las han mantenido durante décadas. No importa que la cotización sea bajista mientras las ventajas competitivas de la compañía sigan inalteradas. Es la inversión empresarial la que llena los puestos de la Lista Forbes. Es la estrategia de comprar buenas empresas a precios bajos la que ofrece más rentabilidad a largo plazo.

Siempre pienso en las referencias de técnicos y fundamentales para percibir las diferencias en rentabilidad entre unos y otros. Jesse Livermore y Warren Buffett. Dos historias muy distintas, aunque sólo sea porque uno está entre los tres primeros de la Lista Forbes y otro se reventó la tapa de los sesos con un Colt calibre 32 en el retrete de un hotel neoyorquino totalmente arruinado. Es cierto que la inmensa mayoría de los fundamentales no apareceremos nunca en la Lista Forbes y que, gracias a Dios, los técnicos no tienden al suicidio. Sin embargo, si tengo que seguir los pasos de alguno, prefiero que sean los de Buffett.

Naturalmente, mi crítica al AT se basa en la creencia de que AT y Value Investing son dos métodos de inversión irreconciliables. Como comenté hace más de un año, creo que combinar AT y Value Investing es un error y debido a la necesidad de elegir, sin duda, me quedo con el Value.

En breve hablaremos de la religión verdadera: La inversión value. :)

NOTA: Todo esto no es más que mi punto de vista sobre el AT. No busco la polémica barriobajera de programa del corazón, sino el debate positivo y argumentado. Desde luego, no pretendo que los seguidores del AT se pasen al AF sino, simplemente, exponer las ideas de cada uno. Hay que hacer un esfuerzo porque cada uno tiene claro que los otros están equivocados y que la propia es la religión verdadera. Así que cuento con vuestra madurez y educación. Si alguien se ha sentido ofendido por algo, que lo diga, lo argumente y modificaré el post. Un saludo a todos.