Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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lunes, 7 de febrero de 2011

Origen de la pobreza, conocimiento humano

El origen de la pobreza

Podemos ser muchos y ricos o pocos y pobres. Hayek

En el libro la fatal arrogancia ( los errores del socialismo) Hayek presenta una teoría de la población casi revolucionaria y opuestos al de Malthus que ha apoyado la mayoría de los denominados intelectuales o progresistas. De acuerdo con Hayek, el hombre no es un factor de  producción de tipo homogéneo ( la ratas son homogéneas y mientras tengan comida seguirán reproduciéndose), sino que es un ser humano único, irrepetible y eminentemente creativo, capaz de descubrir constantemente nuevos fines y medios, generando con ello una nueva información que hace avanzar hacia cotas inimaginables la civilización.

En economía las limitaciones no son materiales sino de ideas, información y conocimiento que es lo que hace avanzar la sociedad, porque basta por ejemplo descubrir un carburador que consuma la mitad de combustible para que de la noche a la mañana se haya descubierto el doble de las reservas de petróleo.

Por tanto, al ser la sociedad no un sistema económico productor de cosas materiales, sino un orden extensivo generador de conocimiento e información( es decir se hace necesario el aumento de la población para que la división del trabajo se extienda horizontal y verticalmente, haciéndose  con ello posible el avance de la civilización véase el libro socialismo, cálculo económico  y función empresarial de Huerta de Soto para más información), el aumento continuo de la población no sólo es la condición teóricamente  necesaria para el desarrollo económico, social y cultural, sino además es la consecuencia más típica del proceso de evolución social. Los problemas surgen para el desarrollo de la civilización cuando no se respeta las instituciones tradicionales de la propiedad privada y otras pautas comportamiento como es la moral, el derecho, la familia que son necesarias para el progreso  y hace posible la vida en sociedad.

Ejemplo:  Supongamos que cada  cerp “0” de estos es el conocimiento que tiene cada ser humano en su cabeza. Pues con 7000 millones de habitantes tendríamos:
000000000000000000000000000000= 7000 millones de personas creando nuevas ideas, conocimientos, información.

Si la población se redujera una décima parte (ejemplo por la explosión de una enorme bomba de neutrones)
000000= 700 millones de personas
, y nos quedáramos 700 millones de personas en la tierra veríamos que seríamos mucho más pobres porque a pesar de tener las bibliotecas , ordenadores y todo, esa población no podría sostener el conocimiento que tenía 7000 millones de personas.

Dos cuestiones importantes:

¿ Entonces  por qué se muere de hambre las personas  en África que tienen muchas población y en otros continentes no?
 Ya lo explicaré con mas detalle el origen de la pobreza no está en el aumento de la población sino en el  estatismo o socialismo: El proceso de cooperación social  que es el mercado ya os comenté que es lo más difícil de estudiar a pesar las apariencias estudiar economía es más difícil que estudiar ciencias naturales . El mercado es un proceso voluntario de intercambios, de información y conocimiento y lo que debe hacer el gobernante es regularlo lo menos posible, para que lo entendáis pongo este ejemplo, el cerebro es la parte del cuerpo más difíciles de operar ya que cualquier intervención no correcta puede tener gravísimas consecuencias en la salud del paciente, con lo que el doctor sólo estará dispuesto a tocar esa parte del cuerpo en las situaciones más difíciles porque no le queda más remedio porque haya un tumor etc... Porque el neurocirujano sabe que lo mejor es no tocarlo. Lo mismo pasa con el mercado cuando menos se toque y se regule mejor irá la economía y el país, pero se hace jsutamente lo contrario por el discurso socialista ( salario mínimo, impuestos, regulaciones, pensiones públicas, convenios colectivos, manipulación de los tipos de interés, privilegios a los bancos no haciendo cumplir el contrato de depósitos etc.... Dosis y más dosis de regulaciones).

¿Cuál es el límite máximo de conocimiento que puede soportar la Tierra?


El físico matemático Frank J. Tipler, dice que el límite máximo a la expansión del conocimiento y al desarrollo económico en la tierra en la época presente es de 10 elevado a 64 bits( por lo que sería posible  aumentar en 100 billones de veces los límites físicos de crecimiento hasta ahora considerados); y si consideramos las posibilidades de expansión del conocimiento humano en los próximos siglos, o incluso miles de años, no sólo en nuestro presente planeta , sino extendiéndonos también a lo largo de todo el universo, las posibilidades de desarrollo de la civilización humana y del crecimiento económico, cultural y social del hombre carecen de límites y por tanto son infinitas.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Retrato de F.A. Hayek


Frase: "Mientras más planifica el Estado, más difícil le resulta a los individuos planificar". F.A. Hayek

Hayek ha sido una de las figuras intelectuales más importantes del siglo que ahora termina. Filósofo multidisciplinar, gran pensador liberal y Premio Nobel de Economía, F.A. Hayek (1899-1992) escribió una amplísima obra que es cada vez mejor conocida, y que está teniendo tan gran influencia en los más variados ámbitos que los próximos años podrán calificarse, sin duda alguna, como los años de la "era de Hayek" en la historia del pensamiento económico, político y social.

Hayek nació en una familia de académicos y altos funcionarios en la que la vida intelectual y universitaria era muy valorada, pero nunca fue un estudiante brillante: una gran y desordenada curiosidad intelectual le impedía concentrarse con aplicación en las diferentes asignaturas. Según confesión propia, si tomaba apuntes no podía comprender lo que escuchaba y como era incapaz de retener de memoria las explicaciones de sus profesores, se veía obligado a reproducir siempre ex novo y con gran esfuerzo los razonamientos que deseaba exponer. Como indica en su artículo "Dos tipos de mente", Hayek achacaba su fructífera capacidad intelectual precisamente al proceso mental, aparentemente desordenado e intuitivo, que le caracterizaba y que tanto contrastaba con la mente de otros teóricos de la Escuela Austríaca que, como Böhm Bawerk o el propio von Mises, dominaban absolutamente su materia y eran capaces de exponerla, incluso oralmente, con gran rigor y claridad.

Terminada la I Guerra Mundial, y tras regresar del frente (donde Hayek contrajo la malaria y aprendió algo de italiano), ingresó en la Universidad de Viena, entonces un hervidero de corrientes y discusiones intelectuales sin parangón en el mundo (aún está por hacer un análisis riguroso del por qué se dio este fenómeno en la Viena de la posguerra). Dubitativo entre la psicología y las ciencias jurídicas y sociales, se decidió por estas últimas, especializándose en Economía Política de la mano de Friedrich von Wieser, quizás el representante más confuso y ecléctico de la segunda generación de economistas de la Escuela Austríaca de Economía.

Según confesión propia, el Hayek de aquellos años no se diferenciaba mucho del resto de sus compañeros en lo que a ideas políticas se refiere: era un socialista "fabiano" que, siguiendo los pasos de su maestro Wieser, pensaba que la benigna intervención del Estado era capaz de mejorar el orden social. Fue la lectura del análisis crítico del socialismo publicado por von Mises en 1922 con el título de Die Gemeinwirtschaft, la que hizo que Hayek abandonara los ideales socialistas que abrazó en su primera juventud (Robbins y Röpke, entre muchos otros, también tuvieron una experiencia semejante como resultado de la lectura del libro de von Mises). A partir de entonces, y gracias a una recomendación de Wieser, Hayek empezó a colaborar estrechamente con von Mises en el ámbito profesional, primero en la oficina de reparaciones de guerra que dirigía von Mises y después en el Instituto Austríaco del Ciclo Económico que éste había fundado. También colaboró con él en el terreno académico, llegando a ser uno de los participantes más productivos del seminario de teoría económica que von Mises mantenía quincenalmente en su despacho de Secretario General de la Cámara de Comercio de Viena.

Hayek debe a von Mises el punto de partida de casi todo lo que hizo en teoría económica. Gracias a von Mises, Hayek abandonó gran parte de la malsana influencia de Wieser y retomó el tronco fundamental de la concepción austríaca de la economía, que teniendo su origen en Menger, y habiendo sido enriquecida por Böhm Bawerk, von Mises se había propuesto desarrollar y defender frente a las veleidades de teóricos positivistas, como Schumpeter, o más proclives al modelo de equilibrio, como Wieser. Las relaciones entre el maestro von Mises y el discípulo Hayek fueron hasta cierto punto curiosas. Por un lado, de gran admiración y respeto. Pero por otro, de cierto distanciamiento, según las épocas y circunstancias, con cierta insistencia por parte de Hayek en resaltar la independencia intelectual respecto de un maestro que sin embargo, y como reconocía el propio Hayek, a la larga siempre acababa respaldado en sus tesis por la evolución de la realidad.

A partir de 1931, y gracias a otro discípulo de von Mises, Lionel Robbins, Hayek ocupó una cátedra hasta 1949 en la London School of Economics, convirtiéndose en el principal exponente en lengua inglesa de las aportaciones de la Escuela Austríaca de Economía. Hayek siempre mantuvo una exquisita cortesía académica con todos sus oponentes, a los que nunca achacó mala fe sino tan sólo el error intelectual. Así ocurrió, por ejemplo, en sus polémicas con los teóricos socialistas, con Keynes y con Knight y la Escuela de Chicago, a todos los cuales se opuso no sólo en cuestiones metodológicas, sino también en teoría monetaria, del capital y de los ciclos. Hayek, por ejemplo, llegó a decir que después de la Teoría General de Keynes, el libro más peligroso para la ciencia económica habían sido los Ensayos sobre economía positiva de Milton Friedman. Jamás tuvo una palabra de queja o de reproche, ni siquiera cuando fue objeto de injustos y furibundos ataques por parte de Keynes, o cuando fue vetado por los miembros del departamento de economía de Chicago, cuya arrogancia les impidió aceptar la entrada de un "teórico de la Escuela Austríaca" en sus filas. Afortunadamente Hayek sí fue admitido -sin salario oficial, pues su remuneración fue pagada por una fundación privada- en el departamento de ciencias sociales y humanidades de esa misma Universidad, en la que Hayek pudo escribir su monumental obra sobre Los fundamentos de la libertad.

Hayek no tuvo mucha suerte en el ámbito personal. En 1949 destrozó su familia cuando decidió divorciarse para casarse con su amor imposible de primera juventud: una prima suya que se había casado con otro hombre y a la que volvió a encontrar por casualidad cuando fue a visitar a sus familiares vieneses tras la II Guerra Mundial. El coste que para Hayek y su familia tuvo esta decisión fue enorme. Sus amigos ingleses, encabezados por Robbins, le abandonaron, y parece ser que el disgusto del divorcio le costó la vida a su primera mujer, aunque éste fue siempre un tema "tabú" sobre el que Hayek y sus más próximos allegados nunca quisieron hablar. El caso es que Hayek no se reconcilió con Robbins hasta muchos años después, con motivo de la boda de su hijo Lawrence, y se vio obligado a "exiliarse" en EE.UU. durante los años 50 y parte de los 60. Hayek empezó además a sufrir importantes achaques de salud: primero fueron problemas metabólicos que le dejaron extraordinariamente delgado, después una sordera creciente le convirtió en un intelectual hasta cierto punto distante en el trato personal; por último, agudos y recurrentes ataques de depresión le dejaban postrado e intelectualmente improductivo durante largas temporadas. (En el prólogo de Derecho, legislación y libertad, declara que en algunos momentos llegó a pensar que los problemas de salud que le aquejaban le impedirían acabar el libro.) No sabemos hasta qué punto estas duras experiencias personales reafirmaron en Hayek el convencimiento sobre la importancia vital que los comportamientos morales de tipo pautado tienen para preservar la vida individual y social del ser humano, pero al advertir el énfasis que Hayek da en sus obras a este tema, uno tiene la impresión de que este motivo ha sido desarrollado por alguien que sabía muy bien, de primera mano, de qué estaba hablando.

Todos estos achaques de salud (física y mental) desaparecieron casi milagrosamente cuando Hayek recibió el Premio Nobel de Economía en 1974. A partir de entonces sintió que salía de su aislamiento académico e inició una frenética actividad que le llevó a viajar por todo el mundo exponiendo sus ideas y logrando culminar varios libros más. El último, La fatal arrogancia: los errores del socialismo fue publicado cuando casi contaba 90 años de edad.

Hayek siempre quiso mantenerse al margen de la actividad política. Es más, consideraba incompatibles el papel del intelectual, que tiene que hacer de la verdad científica el norte de su vida, y el del político, siempre obligado a someterse al dictado de la opinión pública de cada momento para conseguir votos. Por eso consideraba que a la larga serían mucho más productivos los esfuerzos dirigidos a convencer a los intelectuales (de ahí su éxito a la hora de crear la Sociedad liberal Mont Pèlerin) o a cambiar el estado de la opinión pública (Hayek disuadió de entrar en política a Anthony Fisher, convenciéndole de que sería mucho más útil crear el Institute of Economic Affairs y más tarde la Atlas Research Foundation, para difundir el ideario liberal por todo el mundo). De modo que sin las iniciativas estratégicas tomadas por Hayek no cabe concebir que se hubiera producido el cambio en la opinión pública y en el ámbito intelectual que llevó a la revolución liberal-conservadora que tuvo lugar en los EE.UU. de Reagan y en la Inglaterra de Margaret Thatcher, y que tanta influencia ha tenido y sigue teniendo en todo el mundo.

Por último hemos de hacer un breve comentario sobre las relaciones de Hayek con la religión. Bautizado como católico, desde joven abandonó la práctica religiosa y se hizo agnóstico. No obstante, con el paso de los años fue comprendiendo cada vez mejor, en general, el papel clave que la religión tiene para estructurar el cumplimiento de las normas pautadas que fundamentan la sociedad y, en particular, la importancia que los teólogos españoles de nuestro Siglo de Oro tuvieron como precursores de la moderna ciencia económica y social. Es más, en 1992, el pensador católico Michael Novak sorprendió al mundo intelectual cuando hizo pública la extensa conversación personal que el Papa Juan Pablo II y Hayek mantuvieron antes del fallecimiento de éste, de manera que existen signos inequívocos de la gran influencia que el pensamiento de Hayek tuvo en la encíclica Centesimus annus y en particular en sus capítulos 31 y 32, todos ellos llenos de importantes aportaciones hayekianas. Nunca sabremos si este agnóstico declarado, en los últimos momentos de su vida, pudo dar los pasos que son necesarios para comprender y aceptar a ese ser supremo "antropomórfico que superaba, con mucho, su capacidad de comprensión". Pero de lo que sí podemos estar seguros es de que comprendió como nadie los riesgos del endiosamiento de la razón humana y el papel clave que tiene la religión para evitarlos, hasta el punto de que, como indica Hayek en la última frase que escribió en su último libro, "de esta cuestión puede depender la supervivencia de toda nuestra civilización".

Artículo original de la revista La Ilustración Liberal Nº 4