Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



viernes, 13 de noviembre de 2009

Parte IV: Estudio sobre la adquisición , conservación y mantenimiento de riqueza

Camino de la independencia con Robert Kiyosaki

Una peligrosa confusión entre las ideas de riqueza y de consumo sumen arriesgadamente a las clases medias, e incluso altas, en dinámicas de gasto que buscan muchas veces estatus más que verdadero bienestar económico. El bienestar reside en los activos (pisos, acciones, fondos de inversión...) que son capaces de generar rentas autónomas independientes del trabajo, y no en adquirir más bienes de consumo que esquilman nuestras finanzas en lugar de fortalecernos.

En un artículo precedente vimos cómo Robert Kiyosaki construía su autopista hacia la riqueza basándose en tres etapas:

  1. Jugar en más de un cuadrante a la hora de obtener ingresos. Es decir, no limitarse sólo a ser empleado por cuenta ajena, sino expandir las fuentes de ingresos hacia las inversiones, el trabajo por cuenta propia y en su caso la creación de empresas.
  2. Ir construyendo nuestra columna de activos para hacer que el dinero trabaje por nosotros, y
  3. Aprovechar al máximo los beneficios de la capitalización compuesta y tratar de acceder a una fiscalidad menos confiscatoria utilizando las herramientas desgraciadamente sólo reservadas a los más pudientes.

Sin embargo, por motivos de espacio, quedaron pendientes de repasar algunos de los principios más generales sobre los que Kiyosaki construye su propuesta. Dentro del apartado de requisitos previos nos encontramos con la necesidad de un cambio de mentalidad, de buscar nuevos maestros alternativos a la educación formal y de reconsiderar la errónea idea de los pobres de que rico es quien más consume, en vez de quien más activos tiene.

El cambio de mentalidad

La posición de Kiyosaki es clara: “Cualquiera puede hacerlo”. Repasando su propia experiencia descubrimos que él no era emprendedor y adquirió tales cualidades. Pero alcanzar la autonomía financiera, nos advierte, sólo se puede lograr con una sabia combinación de tiempo, conocimientos y mentalidad.

Cuanto más pronto se empiece más margen tendremos tanto para encontrar nuestro propio camino como para beneficiarnos de la capitalización compuesta.

Cada uno de nosotros tenemos un conocimiento propio, tácito, intransmisible derivado de nuestra experiencia vital que nos ayudará a descubrir las oportunidades de ganancia que se nos presenten. Son las líneas generales las que nos proporciona el autor en el libro. Unos principios más que suficientes para empezar. Los conocimientos específicos (los propios de cada sujeto), de nosotros mismos y de nuestra situación, sólo nosotros los conocemos. Cada uno debe optar por su camino. Debe identificar su valía y sus capacidades y ser un buen observador del entorno que le rodea para poder operar en él. Es a nosotros a los que nos corresponde determinar qué fuentes de rentas buscar o en qué bienes invertir. Hay personas que prefieren los inmuebles, otras las acciones, otras su propio negocio.

En cuanto a la mentalidad, Kiyosaki nos previene de la férrea voluntad requerida para alcanzar la autosuficiencia financiera. Llegar a ella es como ascender a una montaña, por una trocha de cabras, llena de zarzas y rodeada de precipicios. Muchos no lo podrán conseguir, simplemente porque no tienen o no quieren desarrollar esta aptitud. Para ellos sarcásticamente se aconseja que ingresen primero en el cuerpo de marines o en un convento de cartujos para adquirir la disciplina de la que carecen. Y es que gran parte de nuestros malos hábitos son consecuencia a la vez de la práctica adquirida de obrar en un determinado sentido, y la falta la voluntad y el valor para cambiarlos.

La quiebra de la educación tradicional. La necesidad de buscar nuevos maestros.

A lo largo de nuestras vidas, se nos ha preparado para que alcancemos títulos universitarios, con la esperanza de que lleven aparejados un buen salario. Nuestro país, más que ninguno, es una demostración del fracaso de este modelo. Existe demasiado sub-empleado con titulación universitaria. Nuestros estudios, y en ellos se pueden incluir los que tienen por objeto el estudio de la economía, escasamente nos forman para ejercer un trabajo. En materia de dinero, la formación recibida, o es nula, o, lo que es peor, está equivocada. Para alcanzar la independencia financiera es necesario encontrar nuevos maestros, mentores versados en la creación y administración de la riqueza y necesario también es adquirir por cuenta propia esos conocimientos que lamentablemente la educación oficializada persiste en ignorar.

La diferencia entre cómo operan ricos y pobres.

La parte en la que Kiyosaki explica cómo opera un sujeto rico y otro pobre es especialmente afortunada. El rico vive, y muy bien en ocasiones, de una pequeña parte del dinero proveniente de las remuneraciones de sus colosales columnas de activos. El resto lo reinvierte. Nunca desmoviliza el principal para sufragar lujos. A diferencia del pobre que llega a entramparse para conseguirlos. No sólo eso. Los ricos además están sometidos a sistemas fiscales y tributarios menos gravosos. Los ricos pagan sus impuestos una vez deducidos gran parte de sus gastos, los pobres pagan a Hacienda sobre sus ingresos brutos. A efectos prácticos sólo una que vez se ha cumplido con Hacienda es lícito empezar a ahorrar.

No terminan ahí las diferencias. Los ricos jamás aceptan un empleo sólo por el sueldo evitando de esta forma quedar atrapados en la “carrera de la rata”. Mientras los pobres ahorran dinero gastando mucho tiempo, los ricos gastan dinero para ahorrar su tiempo. Los ricos utilizan sus gastos para convertirse en cada vez más ricos. Los pobres los utilizan para empobrecerse gastando y hasta endeudándose en un consumo que su estatus en realidad no les permitiría asumir.

Para concluir, una reflexión: La clave de la creación de riqueza la tiene quien sabe responder a la pregunta: ¿cómo llenar la columna de activos sin llegar a comprarlos ya generados? A fin de cuentas, como nos advierte Kiyosaki, un negocio consiste en gastar dinero pagando a la gente para que cree activos, añadiendo que la razón por la que los pobres y la clase media tienen dificultades en incrementar sus activos de este modo suele ser que aprecian el dinero más que esta clase de verdaderos activos.

Robert Kiyosaki: las ideas de un iconoclasta

Pocas figuras en el mundo de las finanzas personales son actualmente tan controvertidas como Robert T. Kiyosaki. Es suficiente con leer la multitud de páginas que en Internet tratan de su persona y sus escritos. Es uno de esos autores a los que se odia o se ama. Aunque me identifico más con los segundos, trataré de ser objetivo al hacer el repaso de sus ideas.

La lectura de su primer libro, “Padre Rico, Padre Pobre”, me produjo un inmenso placer. El libro es, o pretende ser, una guía hacia la “autosuficiencia financiera” o, lo que es lo mismo, con este libro Kiyosaki pretende que podamos “vivir sin tener que trabajar”. Extraordinario conocedor de la naturaleza humana, Kiyosaki defiende, a mi juicio con éxito, que alcanzar dicho objetivo es algo a la vez deseable y perfectamente legítimo.

Pero Kiyosaki es también un iconoclasta y con este libro trata de derribar una serie de mitos, como por ejemplo:

-Que, para ganar dinero, es necesario ser rico o tener dinero,

-Que es fundamental la educación formal, específicamente la universitaria, para tener éxito en la vida; o

-Que una casa es siempre un activo.

La obra de Kiyosaki es sencilla, clara y muy amena. Define perfectamente situaciones de la vida con las que todos nos sentimos identificados, resultando de esta manera tremendamente útil y accesible. El autor asume riesgos al tratar de forma bastante novedosa diferentes materias cotidianas, muy útiles para el neófito. Sin ánimo de ser exhaustivo, ahí va un resumen de algunas de estas cuestiones:

Primer paso: ¿trabajar para los demás o para uno mismo?

¿Cuál es la mejor fuente de la que obtener los ingresos? En su segundo libro, “Cashflow, el cuadrante del flujo del dinero”, Kiyosaki clasifica hasta cuatro “tipos ideales” de personas según su fuente predominante de ingresos: empleado, autónomo, empresario e inversor. En principio, cualquiera es buena. Pero ser exclusivamente un trabajador por cuenta ajena es muy arriesgado. Se tiene la tendencia de adecuar los gastos, no solo a los ingresos actuales, sino también a los ingresos esperados. Así, en una situación de crisis económica o de reconversión industrial, la inmensa mayoría de los trabajadores por cuenta ajena carece de los medios económicos para hacer frente a sus pagos, si ese trabajador resulta despedido.

Para Kiyosaki, el mayor problema no es siquiera este, sino un problema más bien de índole espiritual. Una persona acostumbrada a recibir remuneración, teóricamente “segura” por parte de un empresario, se acostumbra a ser dependiente. O lo que es lo mismo, “no responde tan bien” ante un entorno dinámico. No se dedica a buscar nuevas oportunidades, no ve otras opciones, y difícilmente va a acometer actividades que le supongan riesgos. Actividades todas estas que requieren un entrenamiento.

Segundo paso: el destino de nuestros ingresos. La construcción de la columna de activos.

El segundo de los puntos que Kiyosaki trata de establecer es qué hacer o qué se debería hacer con el dinero. Para ello define de una forma personal, pero creo que muy acertada, lo que para él es un activo y lo que es un pasivo. En líneas generales, establece que un activo es aquello que nos mete dinero en el bolsillo, nos remunera de alguna forma, o mejora nuestra situación económica en un futuro más o menos cercano, ya sea por el devengo de intereses, cánones, dividendos o rentas provenientes de alquileres. Inversamente, un pasivo es aquello que nos cuesta dinero: una hipoteca, cualquier bien que lleva asociados gastos recurrentes... Cada uno de nosotros somos libres de dar un destino u otro (adquirir activos o asumir pasivos) a cada centavo que tenemos en el bolsillo. Si optamos por lo segundo, pronto se encontrará uno inmerso en lo que Kiyosaki llama con una expresión ilustrativa “la carrera de la rata”.

Por el contrario, el autor defiende la construcción, en primer lugar, de una columna de activos lo más sólida posible. Lo que Kiyosaki pretende es: “hacer que el dinero trabaje para nosotros, y no nosotros para el dinero”. En el camino hasta la autonomía financiera, es preferible, por no decir necesario, convertirse en “el dueño de la empresa”, en lugar de ser un asalariado de ella. Para conseguirlo, existen varias vías, o se crea la empresa desde cero, o se adquieren acciones, que son un elemento clave de la construcción de la columna de activos.

¡Ojo con la compra de la casa!

Desde el punto de vista de Kiyosaki, la compra de una casa supone a los particulares la adquisición de un pasivo, pues en el mejor de los casos genera los gastos asociados a la propiedad y, en el peor, a ellos se añaden los propios de la hipoteca. Tampoco es seguro que el inmueble siempre conserve o aumente de valor pues el precio de los inmuebles también está sometido a los avatares del mercado.

Este es uno de los puntos que más conmoción y controversia produce entre los que han leído el libro, que, hasta ese momento, consideraban sus casas como el activo más importante que poseían. El autor advierte que inmovilizar una cantidad tan grande de dinero y asumir altos compromisos de pagos mensuales durante veinte o veinticinco años, es un error que puede alejarnos casi definitivamente de nuestro camino hacia la autonomía financiera.

Tercer paso: el camino hacia la riqueza, el interés compuesto y las ventajas fiscales

Construir la columna de activos requiere de una cierta disciplina. Hay que organizarse. En primer lugar, hay que suprimir todo tipo de gasto superfluo y, en segundo, procurar invertir de la forma más sensata posible. Conforme lo vayamos llevando a cabo observaremos cómo el “interés compuesto” comienza a operar a nuestro favor. El mismo interés que nos asfixia cuando compramos a crédito es el que remunera nuestros activos, si hemos sabido trabajar para crearlos.

Con el tiempo, si nuestro nivel de riqueza es suficiente, podremos acceder a una mejor fiscalidad empezando a deducir gastos antes de pagar los impuestos o soportando tipos marginales menores a través de alguna forma jurídica de conveniencia.

sábado, 7 de noviembre de 2009

La autoestima o el amor a sí mismo

Frase: Nadie ha sentido mayor bienestar del que es capaz de asumir o comprender.


Hoy voy hablar de otro tema apasionante ( aparte de la economía) y es la autoestima o el amor a sí mismo. ¿ Como la podemos definir? ¿ Es innato o se gana con el tiempo? ¿Porqué una mismas personas en la mismas condiciones se hunde y otra se vuelven mas fuertes? ¿ Que hacer para aumentarla? .Me vienen tantas preguntas para responder de este interesante tema que me llevaría escribir un libro para explicarlo a fondo, pero como esto es un artículo intentaré resumir al máximo mis ideas sobre este tema para que sirvan de apoyo y de guía y dejare fuentes para el que quiera profundizar en este tema mas.

Normalmente hemos asociado el amor a sí mismo con el egoísmo, y quizás sea la tradición judeocristiana la que más ha transmitido con firmeza la idea de que amarse a sí mismo es una demostración de egoísmo. Erich Fromm en su ensayo " El arte de amar"examina el aspecto psicológico del egoísmo y del amor a sí mismo. Rechaza la idea de que amar a los demás y amarse a sí mismo se excluye mutuamente, y Fromm pone como ejemplo la frase bíblica "Ama a tu prójimos como a ti mismo" y la argumenta de la siguente forma: el amor a sí mismo está inseparablemente ligado al amor a otro ser. En definitiva que sólo se puede llegar a amar a los demás si se parte del amor a uno mismo. Esta misma idea también lo afirma el psiquiatra Enrique Rojas en su libro " El amor inteligente" cuando dice :para estar con alguien primero hay que estar con uno mismo.

El ser humano es un ser racional y creativo como diría Huerta de Soto (el perro lleva haciendo lo mismo en lo ultimos 15 mil años y el ser humano no para de evolucionar a base de su creatividad), es lo que nos diferencia con el resto de los seres vivos, que podemos pensar, razonar, someternos a unas normas etcétera. Pero el hecho que seamos racionales no significa que todos nuestros pensamientos sean racionales, de hecho aunque no se lo crea la mayoría de nuestros pensamientos negativos suelen ser irracionales. Esos pensamientos negativos automáticos que se meten en nuestra mente como racionales junto a las circunstancias de la vida * 1, y sobre todo, las relaciones interpersonales que se mantienen con otras personas causan estragos sobre su autoconcepto, acabando en una desvalorización total de sí mismo. Es lamentable ver cómo algunas vidas no ven culminadas los objetivos por el abandono ante las dificultades, los problemas, los cansancios.... . ! Ojo con la elección de los amigos! Es una lástima observar cómo un licor precioso pierde su calidad al mezclarse con una pequeña suciedad, del mismo modo que un vino excelente deja su bouquet cuando se echan unas gotitas de agua.

Ya podemos dar una definición de autoestima: podríamos decir que es la clave de la felicidad porque es el filtro que media entre nosotros y la realidad. La autoestima es la piedra filosofal del saber vivir, la felicidad y el bienestar y es innato nace con nosotros. Pero repito las circunstancias de la vida puede llevarnos a perderla.

Dice el doctor Burns en su libro Sentirse Bien que la valoración basadas en logro es una pseudoestima, que puede darle satisfacción pero no la felicidad. Tampoco puede hacer valer su autoestima en su aspecto, talento, fama o fortuna , Marilyn Monroe, Mark Rothko, Freddie Prinz y una multitud de famosos víctimas del suicidio corroboran esta horrible verdad. Tampoco el amor, la aprobación, la amistad o la capacidad de mantener relaciones humanas íntimas afectuosas, puede añadir nada a su valor inherente. La gran mayoría de la personas deprimidas en realidad son muy amadas, pero eso no les ayuda en absoluto porque les falta la autoestima y el amor a sí mismas. En el fondo, sólo su propia sensación de autoestima determina la manera en que se sienten.

¿Cómo aumentar la autoestima?

Voy a explicar una forma de aumentar la autoestima, he dicho anteriormente que aunque somos seres racionales no siempre nuestros pensamientos son racionales, os voy a enseñar un método para racionalizar esos pensamientos negativos, es la llamada Terapia Cognitiva, del doctor Aaron T.. Beck profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pensilvania.

Consta de 3 principios:
1º El pensamiento ( las cogniciones) determinan nuestros estados de ánimo. Generalmente se relacionaba el estado de ánimo con la emoción. Me siento triste y entro en un estado de ánimo melancólico. Me siento alegre y entro en un estado de ánimo optimista. Me siento enfadado y entro en un estado de ánimo colérico. Pero ¿ sucede esto realmente así? No, sucede justamente al contrario. Es el pensamiento lo que genera la emoción y no a la inversa. Osea que para estar triste debo haber pensado antes algo triste, y que para estar alegre debo haber pensando antes algo alegre.

2º Detrás de un estado de ánimo deprimido se esconde un pensamiento negativo ( al que llamaremos irracional) que hace que nuestra interpretación del mundo nos parezca funesta.

3º Nuestro pensamientos negativos son consecuencia de una forma de pensar distorsionada.

Un ejemplo de un paciente que explica muy bien en que consiste esta terapia:

Dice: Mis emociones vienen provocadas por mis pensamientos. Cuando me siento mal es porque me estoy diciendo a mí mismo argumentos que me hacen sentir así. Hoy, por ejemplo, cuando venía hacia aquí me sentía bastante animado. Realmente tenía ganas de volver a charlar contigo. Mi estado de ánimo positivo se debía a las cosas que me decía, cosas como que me causaste muy buena impresión en la primera visita que mantuvimos y que quizá tu terapia tendría un buen resultado conmigo. En cambio, durante las horas previas a nuestra primera visita ocurrió todo lo contrario. Me sentía enfadado e irritable. De veras dudé en cancelar nuestra entrevista. Me decía que me sentía demasiado alterado para charlar con un desconocido por muy psicólogo que fuera, pero , en realidad, lo que me tenía de tan mal talante era el discurso negativo que había estado haciéndome desde la mañana. Desconfiaba de ti, de todos los psicólogos y de todas las terapias, y temía a no sé que descubrimientos extraños que harías de mi persona. Claro, ya lo entiendo, el mismo hecho, consultar a un psicólogo en este caso, interpretado de dos formas distintas, provocaron en mí dos reacciones emocionales opuestas. Por tanto, la clave está en mis pensamientos.Lo importante no es lo que me ocurre sino cómo interpreto lo que me ocurre. La esperanza surge aquí, ¿ no es cierto? Si mi malestar viene provocado por mis pensamientos, ello es cien veces mejor para mí que si viniera provocado por causas externas, porque el pensamiento es modificable, puedo intervenir en él, cincelarlo a mi medida para sentirme mejor.Además, la mayoría de los pensamientos negativos son autodestructivos porque vienen motivados por distorsiones cognitivas ( pensamientos irracionales). Ejemplo: cuando venía hacia aquí para entrevistarme contigo por primera vez, y venía con tan pocas ganas y de tan mal talante, me estaba provocando este estado de ánimo porque en lugar de esperar a ver qué sucedía, intentaba adelantarme a los acontecimientos. Claro, yo no tenía conciencia de que mi estilo de razonar era en realidad irracional, para mí las cosas eran tal y como las pensaba- aunque yo creía que eran así porque las sentía-.
Una vez enumerados los principios de lo que se basa la terapia cognitiva pasamos a explicar como racionalizar los pensamientos negativos. Debemos coger un folio y hacer tres columnas:

1º En la primera columna nos preguntaremos los siguiente: ¿ Cuándo y dónde empecé a sentirme así? y ¿ qué estaba pensando en ese momento?

2º En la segunda columna calificaremos el pensamiento irracional para ello el Doctor Burns tiene una lista de 10 pensamientos irracionales mas habituales que paso a enumerar:

TODO/NADA. La persona valora sus cualidades personales a partir de categorías absolutas: o es blanco o es negro. El pensamiento todo/nada es perfeccionista. Todo cuanto hace debe ser perfecto, de lo contrario piensa que ha fracasado. Ejemplo: todo me sale mal.

GENERALIZACIÓN EXCESIVA. La persona toma un acontecimiento negativo que le ha ocurrido puntualmente y lo generaliza, como si éste se tuviera que repetir siempre. Ejemplo: Nunca conseguiré que se fijen en mí.

FILTRO MENTAL.La persona, ante una situación cualquiera, focaliza toda su atención en un aspecto negativo y se olvida de los positivos. En consecuencia, acaba viendo la situación como si fuera absolutamente negativa. Ejemplo: Seguramente voy a suspender porque la redacción no me ha quedado del todo bien.

DESCALIFICACIÓN DE LO POSITIVO. La persona transforma las experiencias positivas o neutras en negativas. Atribuye a la casualidad todos los acontecimientos positivos que le suceden, y al castigo merecido los acontecimientos negativos.
Ejemplo: !En realidad el informe no está tan bien como dicen. Cualquiera lo hubiera hecho mejor que yo!.

CONCLUSIONES APRESURADAS. La persona tiende a llegar a conclusiones negativas sin que haya datos objetivos que las justifiquen.
Ejemplo: Seguro que le caigo fatal porque me dijo que me llamaría y no lo ha hecho (lectura del pensamiento).
No vale la pena que vaya a la fiesta porque ya sé que no me lo voy a pasar bien. ( Error del adivino).

Los otros cinco los enumero para no alargar mucho esto: magnificación/minización, razonamiento emocional, enunciaciones debería, etiquetación , personalización.

3º Por ultimo se trata de forma objetiva de racionalizar esos pensamientos negativos. No se trata de animarse racionalizando o diciendo cosas que no cree que sean objetivamente válidas. Si lo que escribe no es convincente y realista, no le ayudará en absoluto. Sino puedes racionalizar el pensamiento en ese instante, entonces olvídelo durante unos días y vuelva a él después.

Ejemplo de como sería una tabla:

1º columna:Ante un determinado hecho te dices, soy un desastre todo lo hago mal, soy un fracasado.
2º columna: Filtro mental, pensamiento todo/nada, descalificación de lo positivo, Magnificación, etiquetación.
3ºcolumna: Vamos calma. Todo lo ves de una forma pesimista porque estás deprimido. Es lógico. Pero el que veas las cosas así, no significa que sean realmente de esta manera. En realidad, es justo lo contrario. Y no eres un fracasado. Ha habido cosas que me han salido mejor que otras pero eso ocurre a todo el mundo. Si todas las personas nos fijáramos exclusivamente en lo malo que nos ocurre, entonces, todo el mundo, hasta la gente con más poder, podría lamentarse de ser un fracasado.

Fuentes para ampliar la formación en dicha materia:
Autor Raimon Gaja jaumeandreu, título : Bienestar, autoestima y felicidad . Editorial: debolsillo
Autor David D. Burns. Título: Sentirse Bien. editorial Paidós autoayuda
Autor Enrique Rojas. Título : Una teoría de la felicidad. editorial ciedossat

1* La vida tiene un fondo dramático porque es impredecible,la mejor de las vidas esta llena de fracasos, la muerte de un ser querido, la ruptura violenta de una pareja, el diagnóstico de una enfermedad, la perdida de un puesto de trabajo, etcétera van afectando a nuestro autoconcepto y autoestima, en esas situaciones el ser humano suele acudir a los instintos mas primarios para hacer mas llevadera una vida insoportable, y busca en el sexo , las drogas, el alcohol y sus hijos naturales emociones fuertes para hacer mas llevadera esa vida, pero ese camino lleno de emociones fuertes al principio harás que vaya perdiendo poco a poco tu libertad y te sientas cada vez mas dominado por un ser ferviente de deseo. La vida es muy pesada y la única de sobrellevarla es siendo mas constante que la vida misma, sin dejarte dominar . Mi filosofía es la de lanzar la piedra en la buena dirección y luego Dios dirá. Por eso para mí la felicidad es el sufrimiento superado con amor y vuelta a empezar, pero esto no es nada fácil en una sociedad que materialmente lo tiene todo pero que humanamente se encuentra perdida.

Parte III: Estudio sobre la adquisición , conservación y mantenimiento de riqueza

¿Cuántas cestas y cuántos huevos en cada cesta?

“No hay que poner todos los huevos en la misma cesta”. ¿Quién no ha escuchado este elemental principio de prudencia a la hora de invertir? La recomendación es muy buena, pero poco nos dice respecto a cuántas cestas es conveniente utilizar y cuántos huevos hemos de poner en cada cesta.

El multimillonario magnate del acero Andrew Carnegie recomendaba, para hacerse rico, “poner todos los huevos en la misma cesta y luego vigilarla día y noche”. Sin llegar a tales extremos, Warren Bufett desaconseja la diversificación si lo que se pretende es obtener rentabilidades sobresalientes. Cuanto más diversificas más te aproximas al promedio y el promedio no puede ser por definición sobresaliente. Así, suele decirse que quien utiliza esta forma de administrar el patrimonio, que trata de diversificar invirtiendo en todo y por todos lados, acaba teniendo más que una cartera de inversión un Arca de Noe con una pareja de cada especie.

Pero no todo es malo en la diversificación ni mucho menos. Una cartera de inversión adecuadamente diversificada evita que uno o dos fracasos particulares puedan dañar significativamente todo nuestro patrimonio. Además al suavizar el efecto de los vaivenes de empresas y sectores particulares acaba proporcionándonos mayor liquidez. Si necesitamos desinvertir una parte de nuestro patrimonio tendremos más opciones de evitar malvender por necesidad aquellos activos nuestros que en dicho momento estén infravalorados por el mercado.

¿Se nos plantea pues la cuestión de cómo conjugar ambos principios? El maestro Ben Graham nos dio la solución. Se trataría de incorporar el principio de calidad al de diversificación. O, dicho de otro modo, utilice varias cestas, pero fíjese bien en que las cestas son robustas, de excelente material y están muy bien vigiladas. Como decía Graham, diversificar en la lotería es ruinoso mientras que diversificar en la presumible excelencia es asegurar aún más la ganancia.

Tipos de inversores

Robert Kiyosaki plantea en su recomendable libro El cuadrante del flujo de dinero una clasificación de cómo son los inversores en función de su perfil de riesgo y su pericia inversora. En nuestro reciente estudio, Una Sociedad de Propietarios, abogamos por que las clases medias puedan alcanzar su independencia financiera de forma escalonada y sin grandes trastornos ni quebraderos de cabeza. Robert Kiyosaki es más radical.

Para Kiyosaki, hay cuatro cuadrantes desde los que se puede obtener un sustento económico: como empleados (E), autoempleados (A), dueños de negocios (D) y/o inversores (I). Esto, huelga decirlo, no tiene nada de radical. En cambio, su propuesta sobre cuáles son los cuadrantes estrella, aquellos en que debemos enfocarnos para obtener la libertad financiera, lo es algo más. Él habla de buscar con pasión y determinación los cuadrantes D e I. Y no le falta razón. Si somos realmente buenos manejándonos en estos dos cuadrantes, el flujo de ingresos tiene un potencial muy superior al que obtienen los empleados (A o E), aunque, al mismo tiempo, sean inversores (más modestos). Pese a todo, Kiyosaki nunca ha rehusado la necesidad de convertirse en E en los primeros pasos profesionales para adquirir el conocimiento de los negocios necesario con objeto de emprender aventuras más personales, ya sea creando un nuevo sistema de negocio, ya sea invirtiendo en empresas con buenos fundamentos. Hay que conocer el terreno sobre el que se pisa.

Con todo, nuestra propuesta de una sociedad de propietarios aspira a ser abrazada por buena parte de la clase media. Y hablando de perfiles de personas, cada uno con su formación, capacidades o compromisos, se torna más realista una alternativa que no suponga unos cambios muy traumáticos, con saltos al vacío sin red y metas difíciles de alcanzar para un gran sector de población.

Lo que sí es claro es que el fin de adquirir cotas de independencia financiera a partir de la planificación de objetivos y presupuestos, así como por las ventajas de la capitalización compuesta, no está reñido con ningún perfil inversor. En función del conocimiento o pericia de cada uno de ellos, las metas u objetivos podrán ser más elevados, pero, cualitativamente, los pequeños inversores (clase media) serán los principales beneficiarios de abrazar la sociedad de propietarios, más que nada, porque en la actualidad no se están favoreciendo, como socios-accionistas, de la enorme creación capitalista.

Robert Kiyosaki nos habla de varios tipos de inversores en función del nivel de sofisticación:

  • Los meros ahorradores, que dejan su capital en cuentas corrientes, a plazo fijo o en algún fondo de inversión de baja revalorización y altos gastos de administración, ven cómo sus ahorros difícilmente consiguen mantener el ritmo de la inflación.
  • Inversores conservadores: dentro del primer grupo de inversores por orden de asunción de riesgo, aparece esta clase de inversor no muy sofisticado, pero que ve acrecentar su aportación de rentas patrimoniales con el solo hecho de indiciar su capitalización, a través de un fondo de inversión, al IBEX (en torno a un 10% nominal anual), siempre que dicho fondo no tenga unas comisiones muy elevadas. Al mismo tiempo, invierten en las llamadas blue chips, se dejan asesorar por expertos, etc.
  • Inversores más avanzados: superando los índices promedio en un par de puntos, aparecen inversores más sofisticados que analizan la evolución de los mercados, la legislación y cómo afecta a que determinados sectores empresariales florezcan o decaigan, o cómo ciertas medidas impositivas gravan sobre algunas formas de ahorro o inversión, qué valores tienen potencial de crecimiento, investigan los balances de las empresas y sus informes anuales, etc. Estos asumen algún riesgo superior, pero lo contrarrestan diversificando sus inversiones. Generalmente, consiguen tasas de revalorización más elevadas (a partir de un 12% nominal).
  • Inversores exitosos: Los inversores exitosos alcanzan revalorizaciones del 18-25% en adelante. Son personas realmente conocedoras del mundo financiero y empresarial. Efectúan inversiones más agresivas que los anteriores; a veces, de elevado riesgo, aunque reservan sólo un porcentaje de su capital para este tipo de inversión y tienden a no superarlo. Se exponen muy poco fiscalmente, por lo que dominan muy bien las leyes tributarias y cómo afectan a las herramientas de inversión que utilizan. Generalmente, crean corporaciones o sociedades familiares en las que funden sus ganancias.
  • Los socios capitalistas: por el contrario, estos son ya una “empresa” en sí misma, su labor fundamental es la búsqueda continua de oportunidades de negocio, tienen olfato para las inversiones en nuevas aventuras empresariales. Aportan parte de su capital, de su conocimiento financiero y empresarial, de cómo desarrollar un sistema empresarial y, al ayudar a la creación de nuevas empresas, se generan empleos, nuevos bienes y prosperidad. Ya vimos todo este proceso.

Como se viene avanzando, las clases medias pueden encajar sin mucho esfuerzo con el perfil conservador o más avanzado con objeto de lograr la independencia financiera. Les llevará más tiempo, pero menos noches sin dormir si es que no están realmente preparados para recibir su flujo de ingresos de un único cuadrante I o D.


Que el dinero trabaje por ti y no al revés

Robert Kiyosaki, cuyos libros están destinados principalmente a la promoción de la cultura financiera entre la población general, emplea una frase, en su libro Padre rico, Padre pobre, con la que nos conmina a “hacer que el dinero trabaje para nosotros, y no nosotros para el dinero”.

Gracias a su formación financiera, la oportuna vigilancia de su inversiones y la capitalización compuesta, su capital crece mientras ve un partido de fútbol. Juega al tenis y su dinero trabajaba para él; está dando un paseo por la playa y la rueda de la economía sigue girando; lee una novela y sus activos no cesan de producir..”
Raquel Merino

Esta frase no es baladí ni mucho menos y tiene una importancia notable al llevar implícito lo antagónico que es el esfuerzo que se ha de realizar para alcanzar retribuciones financieras que provienen de nuestro trabajo físico frente al que se exige en nuestras inversiones convenientemente realizadas (gracias a unos fundamentos financieros, cuando menos, básicos). No en vano, el título de toda esta sección es precisamente "que el dinero trabaje por ti".

Así pues, cuando alguien se encuentra en una ilusoria sensación de bonanza económica devenida por un estatus social elevado alcanzado a costa de gastos y más gastos (“carrera de la rata”), en realidad, está exponiendo al máximo, no sólo su situación financiera (no hay ninguna riqueza real) sino su vida personal. Este individuo, con su proceder, está sacrificando su salud física y su convivencia familiar al trabajar cada vez más duro, sin descanso, para obtener superiores rentas salariales con las que mantener su creciente nivel de vida.

Por el contrario, imaginemos a alguien financieramente responsable, que no ha expuesto nunca sus rentas salariales a mayor gloria de su imagen: ha trabajado, ha ganado dinero, ha ahorrado parte, ha invertido sensatamente otro tanto, ha buceado entre las alternativas más económicas para conformar su cesta de la compra, no se ha comprado una vivienda más allá de sus posibilidades o necesidades. Al contrario, en lugar de endeudarse enormemente con el precio de una casa fuera de órbita, adquiere una más modesta y aprovecha para comprar dos garajes (además de cualquier otros activos financieros o inmobiliarios que vaya configurando). Probablemente, estemos hablando de una persona que llegará a una edad relativamente temprana con una gran acumulación de capital y riqueza. Y sus activos han ido creciendo sin que su revalorización exija de sí un esfuerzo continuado.

Así, su dinero trabajaba para él, y no al revés, como sí sucede cuando anhelamos mejorar económicamente y nuestra única salida es trabajar más intensamente (como sucedía con nuestro personaje anterior): gracias a su formación financiera, la oportuna vigilancia de su inversiones y la capitalización compuesta, su capital crece mientras ve un partido de fútbol. Juega al tenis y su dinero trabajaba para él; está dando un paseo por la playa y la rueda de la economía sigue girando; lee una novela y sus activos no cesan de producir.

La gran ventaja es que las rentas patrimoniales, frente a las salariales, están desligadas de un esfuerzo netamente físico. Una vea invertidas, están desvinculadas de nuestro propio proceder más allá de la responsable vigilancia de aquellos mercados, países, compañías en que invertimos. Pero la economía y las empresas no dejan nunca de funcionar porque nosotros estemos tomándonos unas vacaciones o porque directamente nos hayamos retirado del mundo laboral.

martes, 3 de noviembre de 2009

Nos podríamos jubilar a los 50 cobrando 3000 euros mensuales


Por Juan Ramón Rallo
Nos podríamos jubilar a los 50 cobrando, sin pegar un palo al agua, 3.000 euros mensuales. Ése es el auténtico fraude de la Seguridad Social. El escenario que horroriza a los socialistas. La pesadilla de Marx: un mundo donde todos fuéramos capitalistas.

Decía Zapatero, en uno de esos delirantes discursos ante las Cortes donde arroja tanta palabrería socialista como su privilegiado cráneo le permite, que los defensores de las pensiones privadas tenían un serio problema tras el estallido de la crisis y el pinchazo de la bolsa. Frente a la inseguridad de un mercado de valores que en algunos momentos de marzo llegó a perder más de un 50% desde su valor máximo, el presidente del Gobierno español defendía la estabilidad y la solvencia de las pensiones públicas.

Bueno, pues ahí lo tiene. Conforme se incrementa el número de pensionistas y cae el de cotizantes, las "solventes" pensiones públicas lo van siendo cada vez menos; de momento, ya hemos suspendido las aportaciones a ese Fondo de Reserva que se creó precisamente para retrasar un poquito el reconocimiento del déficit en la Seguridad Social y hoy Bruselas nos recuerda por enésima vez que las reformas son urgentes si no queremos que el nivel de vida de nuestros pensionistas se hunda todavía más.

Por supuesto, Zapatero no tocará ni una coma de este sistema que se desmorona poco a poco. Total, cuando estalle él probablemente ya no dormirá en La Moncloa y estará cobrando una de esas generosas y privilegiadas pensiones vitalicias de 90.000 euros anuales que perciben los ex presidentes del Gobierno... por sus invaluables servicios prestados a la Nación, se supone.

Ahí no hay quiebra a la vista ninguna. Por muy ruinosa que sea la política económica de Zapatero siempre quedará algo que rapiñar para que nuestros políticos sigan viviendo a cuerpo de reyes, que al fin y al cabo es lo que soñaron con ser y en lo que se han convertido.

Pero no creamos que la peor parte del sistema público de pensiones es que esté condenado a la quiebra y que vaya a privar a nuestros mayores del pan con que comer. Aclarémoslo:
el sistema de pensiones ya está quebrado; lo está prácticamente desde el momento en que nació. Y lo está simple y llanamente porque sus activos son inferiores a los pasivos devengados. Eso es todo, que no es poco, pero no debería confundirse con que el sistema de pensiones vaya a suspender pagos. Tal escenario probablemente nunca acaecerá, por el simple motivo de que la Seguridad Social es uno de los pocos deudores que tiene la capacidad para reducir a discreción el montante de sus deudas. Cuando las cotizaciones no den para abonar las pensiones, simplemente se impondrá una reducción draconiana de las rentas de nuestros pensionistas y se acabaron los problemas. ¿Que las pensiones ya son una miseria? Pues espere a ver en qué las dejará Zapatero cuando llegue la hora de la verdad.

No, el sistema público de pensiones es un fraude con todas sus letras porque se ha convertido en uno de los mecanismos estatales más efectivos para la proletarización y el empobrecimiento de las sociedades capitalistas. Ningún economista que merezca tal calificativo pone en duda que a largo plazo la bolsa no es sólo el activo más rentable, sino también el menos arriesgado –incluso menos arriesgado en todos los sentidos que la deuda pública.
Invertir en bolsa es el vehículo más seguro para alcanzar la prosperidad individual y social: supone canalizar volúmenes ingentes de ahorro a las empresas punteras de una economía para que sigan innovando y capitalizándose. Las empresas se enriquecen y nosotros, como accionistas-propietarios de las mismas, logramos amasar una fortuna que nos habría sido imposible conseguir metiendo simplemente el dinero en el banco. Por darle sólo unas cifras: la media histórica de revalorización de la bolsa (entre 1929 y 1998) es del 7% anual (ya descontada la inflación). Esto significa que invirtiendo 3.000 euros anuales en bolsa, en 30 años alcanzaríamos un patrimonio de más de 300.000 euros, lo que a su vez nos permitiría lograr como media una renta anual de 21.000 euros. ¿Se imagina cómo vivirían nuestros pensionistas –y sus futuros herederos– si tuvieran en acciones un patrimonio de 300.000 euros y cobraran mensualmente unos 1.800 euros?

Bueno, pues sepa que la Seguridad Social le arrebata unos 5.000 euros anuales a un trabajador cuyo salario sea de 15.000 euros brutos. Dicho de otra manera, si invirtiéramos en el mercado de valores el dinero que nos quita cada año el sistema público de pensiones, aplicando la sencilla renta anterior, alcanzaríamos un patrimonio de 500.000 euros y una renta mensual de 3.000. ¡Y tan sólo en 30 años!


Nos podríamos jubilar a los 50 cobrando, sin pegar un palo al agua, 3.000 euros mensuales. Y para rematar, nuestras empresas –con todo el significado del término, porque serían de nuestra propiedad– serían más productivas, innovarían más, fabricarían bienes y servicios más baratos y de mayor calidad, y por consiguiente nuestros salarios también serían más elevados. Ése es el auténtico fraude de la Seguridad Social. Ése es el escenario, el de la sociedad de propietarios, que horroriza a los socialistas. La pesadilla de Marx: un mundo donde todos fuéramos capitalistas por ser los accionistas de las empresas en las que, si quisiéramos, estaríamos trabajando.

Juan Ramón Rallo es jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana, profesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores donde trata de analizar paso a paso las causas y las consecuencias de la crisis subprime.

jueves, 29 de octubre de 2009

CASO II de inversores que invirtieron a largo plazo

Frase:La paciencia es una copa amarga que sólo los fuertes pueden beber
Una estrategia de inversión a largo plazo correctamente llevada a la práctica proporciona buenos rendimientos, siempre en proporción al riesgo asumido, pero con excelentes relaciones entre rentabilidad, riesgo, costes de transacción y fiscales y coste de oportunidad (grado de dedicación necesario). En muchas ocasiones resulta sorprendentemente exitosa, sin embargo permanece desconocida e incomprendida. Ello se debe a que sus practicantes son gente silenciosa que huye de la fama y los foros públicos. La dinámica de seguimiento cotidiano, típica de foros y medios de comunicación especializados, es difícil de conciliar con una inversión de horizonte temporal amplio, donde la inmensa mayoría de los días no hay que hacer nada, sencillamente esperar.

El mundillo mediático (incluyendo foros bursátiles) está lleno de jugadores bursátiles, disfrazados de inversores o de especuladores, armando ruido y bulla, pero es raro que salga a la luz un auténtico inversor a largo plazo.

Hace unos años apareció en la prensa una curiosa noticia. Un policía municipal ya jubilado, soltero y sin hijos, falleció en 1998 dejando en su testamento el mandato de que su patrimonio se utilizara para hacer obras de beneficencia. El 'hobby' de este buen hombre era la bolsa, a la que se dedicó sobre todo después de jubilarse, por lo que la herencia estaba constituida por su vivienda habitual (bastante humilde) y la cartera de acciones reunida desde cero, con el dinero que iba ahorrando.

La sorpresa de los encargados de ejecutar el testamento fue mayúscula cuando constataron que el valor liquidativo de la cartera ascendía a casi 600 millones de pesetas( 3.600.000€). Su estrategia no era nada sofisticada, la describía como comprar valores seguros y 'sentarse' sobre ellos. Tampoco lo era la composición de la cartera: 24 valores de bolsa española correspondiendo las mayores participaciones a Unión Fenosa, Banco Santander y Telefónica.

Los relativamente modestos ahorros se habían multiplicado gracias a una combinación de factores típica de las estrategias de inversión a largo plazo. La 'magia del interés compuesto', es decir, que las rentabilidades se van calculando sobre bases cada vez mayores, por lo que la rentabilidad absoluta acumulada a lo largo del tiempo tiende a crecer de manera exponencial. La reinversión sistemática de las rentas obtenidas lo que genera rentas adicionales, que a su vez se reinvierten... otro proceso exponencial. La gestión correcta del riesgo, reflejada en la amplia diversificación y en la búsqueda de solidez. Y una dosis de buena suerte,al coincidir la etapa final, la más importante donde se concentra la mayor parte de la rentabilidad en cifras absolutas, con un ciclo alcista secular.

En definitiva, las 'cuatro G' de Kostolany', ideas (simples pero correctas), dinero (procedente de su compulsiva pasión por el ahorro), paciencia (aguantar los valores sin dejarse conmover por las caídas ni por las subidas) y suerte (aunque la suerte se busca, es difícil aprovechar un ciclo alcista si se está esperando a que 'las cosas se aclaren').

Llamar 'inversores' a quienes venden en cuanto ganan un 5 o un 10% y van acumulando una 'cartera de inversión a largo' con las acciones que empiezan a bajar y se sitúan de manera permanente por debajo del nivel de compra es no comprender, incluso insultar, a los verdaderos inversores.
Saludos

miércoles, 28 de octubre de 2009

Interesante artículo sobre la vivienda de Juan Ramón Rallo

¿Cuál es el precio justo de su piso?

Como sabe todo aquel que asistiera la semana pasada al Congreso sobre la Escuela de Salamanca organizado por el Instituto Juan de Mariana y el Mises Institute en el convento salmantino de San Estaban, puede que no sea del todo inteligente plantearse cuál es el precio justo de un inmueble. Al fin y al cabo, los escolásticos ya dejaron asentado que el precio justo era aquel que resultara de la libre negociación entre las partes.

Sin embargo, sí utilizaré un concepto análogo, el de precio razonable, para referirme al valor de los inmuebles. No porque crea –obviamente, no lo creo– que toda compraventa inmobiliaria deba efectuarse obligatoriamente a ese precio razonable, sino porque, como el adjetivo indica, sería prudente y sensato que el comprador lo tuviera en cuenta a la hora plantearse cualquier transacción.

Al fin y al cabo, toda compraventa de un inmueble implica una compraventa a lo largo del tiempo de bienes y servicios y, por consiguiente, podemos perfectamente comparar el precio que se está pagando por la propiedad del inmueble con el precio que se está pagando por los servicios que proporciona el inmueble (el alquiler). Piénselo de este modo: si lo que quiere es sólo vivir 60 años en un piso, tanto le da comprárselo que vivir alquilado durante 60 años. Y, por consiguiente, podemos comparar el precio del piso con el precio de 60 años de alquiler.

Otra cuestión es que no sólo quiera vivir en el piso, sino adquirir su propiedad como mecanismo de inversión. Pero esta decisión no va exactamente de la mano con la anterior: si bien es lógico que todo el mundo quiera vivir en un inmueble, no todo el mundo tiene por qué invertir su dinero en un inmueble, sobre todo si existen inversiones alternativas más rentables. ¿Qué prefiere? ¿Vivir 60 años en un inmueble y al final de su vida ser el propietario de un piso valorado en 300.000 euros, o vivir 60 años alquilado en un inmueble y al final de sus días tener un patrimonio bursátil valorado en un millón de euros? Lo lógico es que elija lo segundo, ya que con ese millón de euros podrá comprarse un piso de 300.000 euros y, aparte, le sobrarán 700.000.

Por este motivo, la decisión entre vivir de alquiler o adquirir un inmueble no es baladí. En ocasiones es mucho más barato alquilar un piso que comprarlo, con lo cual será razonable que accedamos a nuestro servicio de vivienda en el mercado de alquiler y que la cuantía que nos ahorremos la destinemos a invertir en otros activos más rentables que un inmueble.

Robert Kiyosaki, por ejemplo, repite continuamente que la compra de la primera vivienda no es una inversión, sino un gasto. Estoy tentado a pensar que, en general, tiene razón. Por desgracia, la mayoría de la gente desarrolla cierto apego emocional hacia la vivienda en propiedad, lo que le lleva a pagar precios absurdamente elevados que lastran su prosperidad futura. Ahorrar e invertir son dos actividades que resultan tanto más provechosas cuanto más pronto se hagan (1.000 euros a un tipo de interés del 10% se transforman en 6.700 al cabo de 20 años, pero en 17.500 al cabo de 30, o en 45.000 al cabo de 40), y precisamente lo que hacen los sobreprecios que se pagan con gusto por las viviendas en propiedad es lastrar enormemente la renta de la que se dispone durante los primeros años de vida laboral.

Ver artículo completo aquí: http://revista.libertaddigital.com/cual-es-el-precio-justo-de-su-piso-1276237111.html

martes, 27 de octubre de 2009

Compro acciones de Telefónica

He comprado 100 acciones de TEF a 18,94€ que con la comisión se queda en un precio medio de 19,03€, el próximo 11 de Noviembre TELEFONICA pagará un dividendo de 0,50 € por acción con cargo a los resultados de 2009.

Los otros 0,65 € con cargo a los beneficios de 2009 los pagará sobre el 11 de Mayo del año que viene, con lo que completará los 1,15 € correspondientes al año 2009.

Análisis:
El escenario de dividendo anunciado por Telefónica es el siguiente :

2009.........................1,15 € /acción
2010.........................1,40 € /acción

2011..........................No ha concretado. Estaría entre 1,55 y 1,60 € /acción.

2012.........................1,75 €/acción como mínimo

Con este escenario comprando en el entorno de 19 € y manteniendo, se garantiza una alta rentabilidad vía dividendo este año del 7.03%, con independencia de que la Bolsa suba o baje.
En 2012 el dividendo mínimo anunciado ( 1,75 € ) , comprando acciones al precio actual, sería de más del 9% anual.

El flujo de caja libre esperado es superior a 40.000 millones de euros para el periodo.

Nivel de deuda “cómodo”. Creo que mantener un objetivo en el ratio de “Deuda Neta / OIBDA” que se sitúe entre 2 y 2,5, es un ratio que no debe de darle problemas a la compañía.

la “duración” de la deuda, la cual es de 6,6 años, y que no tendrán problemas de financiación.

Prevén crecer anualmente entre el 1 y el 4% en ingresos. De ahí que saben que se deben centrar bien en los costes y en los gastos de la compañía.

Los ratios de eficiencia son buenos y superan en líneas generales a los de la competencia.

Grandes oportunidades se abren para Telefónica en Latinoamérica, sobre todo en Brasil. Sin duda que será el motor de la compañía en este nuevo periodo.

Lo mejor de todo, el dividendo y la seguridad que creo que da la compañía de mantenerlo por lo menos en el 1,40 que han “prometido” para el año que viene. Haciendo una valoración por dividendo [D1/(k-g)] de Telefónica tomando el dividendo de 1,40 euros (D1), descontándolo al 9% (k) y con un crecimiento de 1,5% (g) la acción de Telefónica valdría 17,50 euros. Creo que esta valoración es muy conservadora y que sería un suelo muy importante para la compañía. Si en cambio tomas el dividendo en 1,60 euros, la valoración de la acción se situaría en 20 euros.

En definitiva, dejando de lado estas valoraciones por dividendo tan simples o sencillas ya que podemos cambiar la “k”, la “g” o el “D1″ a nuestro “gusto”, mi opinión personal, la cual puede estar equivocada, es que creo que tener acciones de Telefónica por el entorno de los 19 euros, con una rentabilidad por dividendo del 7%, con una alta seguridad de tenerla en los próximos años y viendo la situación de liderazgo de la compañía con unas cuentas “fuertes” (financieramente hablando) es una muy buena alternativa y una buena decisión de inversión a medio-largo plazo. Si además, las acciones las tienes compradas todavía más abajo, lo que hace que el dividendo para ti sea aun mayor, todavía mejor.

Saludos

Parte II :Estudio sobre adquisición, conservación e incremento de la riqueza y el patrimonio.

1.La Riqueza

En primer lugar, consideramos clave dejar sentado que el éxito de cualquier tipo de inversión, bien sea en el mercado financiero o inmobiliario, la propia constitución de una empresa o en cualquiera de otro tipo, depende necesariamente de la existencia de un entorno económico estable y proclive a la creación de empresas y a fomentar la creatividad individual. Este entorno, como se comprueba históricamente, genera un crecimiento económico del que los individuos particulares se benefician en muchas variantes: cantidad y calidad del trabajo; mayor disponibilidad de productos y servicios en el mercado a un mejor precio; mayor crecimiento empresarial y aprovechamiento del mismo por parte del público general a través de las inversiones particulares que estos realizan.

El objetivo de este gran bloque es hacer una clara conexión entre tres elementos básicos que han de conjugarse en la creación de riqueza para una nación:

2.Paso a Paso

Prepararse para invertir es un proceso que va más allá de la mera disposición de un montante sobrante de dinero (ahorro) y su colocación con mayor o menor éxito en algún activo financiero o inmobiliario. La inversión es una parte de un todo mucho más grande, y que atañe de lleno al individuo y sus aspiraciones. La seguridad económica, es decir, no atravesar contratiempos económicos a lo largo de la vida de un individuo o familia, es más, vivir holgadamente, es una meta mucho más amplia que incluye a uno de los medios que nos sirven para alcanzarla: las inversiones.

La seguridad o independencia económica se obtienen por medio de unas inversiones acertadas considerándolo como una carrera de largo plazo. Pero para que estas sean acertadas, precisamos de otros elementos muy valiosos y totalmente imprescindibles.

  • La planificación financiera responde, entre otras, a cuestiones como estas: cómo presupuestamos nuestros ingresos y gastos, cómo consumimos inteligentemente, cómo obtenemos nuestras rentas, qué plazos nos damos para alcanzar objetivos financieros cada vez más consolidados, etc. Esto resulta clave para obtener unos resultados financieros de partida buenos, unos hábitos y mentalización idóneos para empezar a realizar inversiones más elevadas.
  • A medida que aumentan ahorro, inversión, mentalización y pericia, podremos conseguir que el dinero trabaje para sí mismo (y para nosotros). Es decir, que dispongamos de nuestras habituales rentas dedicadas al consumo normal, y rentas de activos que a su vez alimenten nuevas inversiones. En definitiva, que la bolsa de activos nutra nuevos activos.
  • Como carrera de fondo, finalmente se atisban los preparativos o planes de retiro, que asimismo habrán de estar considerados en las fases anteriores.

CASO I de inversores que invirtieron a largo plazo

Pondré a partir de ahora una serie de casos de inversores unos conocidos y otros anónimos que invirtieron en bolsa a largo plazo. Todos tienen en común que invirtieron a largo plazo, uno con mas riesgo pues solo invirtieron en una compañía e incluso se endeudaron para entrar, y otros diversificaron mas.
Recomiendo la diversificación a pesar de que se gane menos pues de lo que se trata es de dormir tranquilo, y disfrutar de la vida sin estar tampoco obsesionados con adquirir la independencia financiera.

Me escribe un hombre sobre su inversión y me dice lo siguiente: "Yo tengo acciones de Telefónica desde 1983. Los dividendos y lo que ahorro lo invierto sistemáticamente en nuevas acciones, sin vender nada. Ahora tengo 33.400 acciones de Telefónicas( con un dividendo de 1,40€ por acción me genera 46670€ al año de dividendos y tiene intención de llegar a 1,75€ por acción en 2011) y sigo comprando para dejarselas a mis hijos." Sus reglas son las siguientes:
No especular.
No vender para comprar.
Mantener en epocas malas y seguir comprando.

Como ven en menos de una sola generación se puede llegar a la independencia financiera, de hecho si se empieza joven y se aprovecha el vivir en el hogar de los padres durante los primeros años se podría llegar a la independencia financiera en edades muy tempranas con 40 años de edad, tras unos 15-20 años de inversión.

Frase: "Dale un pez a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá toda su vida".

Proverbio chino
Saludos

lunes, 26 de octubre de 2009

Envilecimiento de la moneda

Por Juan José Mora Villalón


Uno de los fenómenos económicos que más atención suele recibir por parte de la prensa es el de la inflación. Aunque suele presentarse muchas veces como uno de los precios que inevitablemente hay que pagar por el desarrollo económico lo cierto es que su historia es bastante antigua. Así, ya en época del emperador Nerón se tiene constancia de su existencia.
Para hacer frente a los crecientes gastos del ejército y la administración pública, Nerón decidió alterar el contenido del denario y el áureo. Así, en el año 64 fijó el contenido de plata del denario en 3,4 gramos, frente a los 3,90 que tenía anteriormente, y el contenido del áureo bajó de 8 gramos de oro a 7,3. En lugar de financiar el aumento del gasto con un aumento de impuestos, se optó por envilecer la moneda, lo que en el fondo no deja de ser un impuesto indirecto a la moneda.

Se pudo observar cómo los precios de los bienes subieron tras dicho envilecimiento, y que irónicamente, la recaudación no aumentó especialmente. Esto fue debido a que los ciudadanos romanos prefirieron atesorar las monedas antiguas, al tener un contenido en metales preciosos superior, realizando sus pagos en las nuevas, incluidos, lógicamente, los impuestos. Este proceso de envilecimiento de la moneda fue continuando a lo largo del tiempo, y en el siglo III, el denario apenas tenía un 2% de la plata original, lo que se reflejó en los precios, que experimentaron una subida del 15.000% durante dicho siglo, llegando a pagarse parte del salario de los legionarios en especie precisamente por el poco valor de la moneda.

Ver el artículo completo aquí: http://juandemariana.org/comentario/4111/alteracion/moneda/

*Envilecimiento: Depreciación de un moneda, o reducción del valor de un producto financiero.


En este artículo Juan José pone ejemplos de porque con el envilecimiento de la moneda se dispara la inflación, de ahí que los austriacos quieran volver al patrón oro.
saludos

Parte I: Estudio sobre adquisición, conservación e incremento de la riqueza y el patrimonio.

A partir de ahora publicaré una serie de artículos interesantes que Raquel Merino expuso en la extinguida web "webinversor", los recupero por ser muy importantes para todo aquel que quiera aprender a ser independientes financieramente:

1. Muchas familias no adquieren seguridad e independencia económica debido a la ausencia de una cultura financiera y económica suficiente, que actúa como barrera. Debido a una mala formación de nuestra enseñanza, el ciudadano de a pie vive separado de las posibilidades que la planificación financiera y el sistema de libre empresa le ofrecen como socio-accionista de empresas prósperas, arrendador de inmuebles o mero consumidor inteligente con libertad para elegir.

2. En este estudio voy a dar a conocer esa cultura financiera de forma sencilla. Anudándonos de los más grandes expertos en la materia como George Clason, Robert Kiyosaki, Meter Lynch, Ludwig von Mises etc..;

3. En definitiva, pretendemos que la cultura financiera esté al alcance de la mayor parte de la población. Con ello cualquier familia de clase media estará en condiciones de percibir, palpar y beneficiarse del alto rendimiento económico que es posible obtener a lo largo de la vida planificando racionalmente ingresos y gastos y realizando inversiones de manera periódica y con miras en el largo plazo. Estas ganancias han de considerarse no sólo como la obtención de una salud financiera aseada o boyante, sino como la posibilidad real de ganar nuestra seguridad e independencia financieras a una edad relativamente temprana al objeto de satisfacer todas aquellas inquietudes que nos producen mayor felicidad personal o familiar.

4. Conocer cómo invertir nuestro dinero está al alcance de cualquiera y el principal responsable del destino de nuestros ahorros somos nosotros mismos, tal y como hacemos cuando tomamos las riendas de nuestras vidas en el momento de decidir nuestros estudios, nuestra profesión o nuestro hogar. El esfuerzo no es muy grande y los beneficios grandiosos. Vale la pena, compruébenlo.



miércoles, 14 de octubre de 2009

¿dónde ha ido a parar el dinero que teníamos antes de que estallara la crisis?

Interesante artículo de Juan Ramón Rallo

Durante años, nuestras economías vivieron un falso auge crediticio promovido por los bancos centrales y el resto del sistema bancario. Y digo falso porque si bien toda inversión a largo plazo debe estar financiada con ahorro a largo, los préstamos a largo que concedían los bancos (por ejemplo, hipotecas) sólo lo estaban con deuda a muy corto plazo (depósitos a la vista).

Como resultado, en un primer momento los agentes económicos comenzaron a acometer inversiones que, aun siendo poco rentables, les permitían pagar los tipos de interés artificialmente bajos que les exigían los bancos. No es que estas inversiones fueran realmente rentables, pero lo parecían debido al crédito irrealmente barato que proporcionaban los bancos. El resultado fue una economía con mucha deuda y un aparato productivo adaptado para satisfacer las necesidades de unos agentes que deberían haber seguido teniendo acceso a grandes cantidades de crédito artificialmente barato.

Pero, obviamente, no podemos endeudarnos sin límite, así que cuando las familias, las empresas y los bancos decidieron que no seguirían incrementando su endeudamiento, por muy barato que se lo ofrecieran, el castillo de naipes se derrumbó.

En estos momentos, los agentes económicos están tratando de reducir su endeudamiento –y para ello consumen e invierten menos– y de reconvertir el aparato productivo sobre la base de un patrón menos dependiente de un crédito irrealmente barato. Dicho de otra manera: las mismas fábricas que hace tres años estaban a pleno funcionamiento hoy son incapaces de vender su mercancía a unas familias que ya no quieren (y no pueden) endeudarse más.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Lo que hace el ahorro+investigación

Llevo años invertido en una empresa como Zeltia, es una farmacéutica gallega a la vanguardia de la investigación en temas como el cáncer, el alzehimer, y todo sus productos son sacados del mar.

En este tiempo he tenido alegrías y tristezas con esta compañía pero el depositar parte de mis ahorros en esta compañía no sólo lo hacía por intereses económicos sino por ayudar con parte de mis ahorros aunque sea un granito de arena a la investigación en temas tan importantes como son estas enfermedades. Ni que decir tiene que sacar un producto nuevo al mercado lleva su tiempo, de hecho entre que se empieza hasta que se pone al mercado un fármaco puede tardarse de 15 a 20 años y el coste elevado alrededor de 500 millones de € llevará gastado Zeltia en este medicamento.

Pues bien hoy es un día grande no solo para los accionistas que tenemos acciones de zeltia , sino para el avance de la investigación y de la salud pues la EMEA ( Agencia Europea del Medicamento) ha aprobado el medicamento Yondelis destinado al Cáncer de Ovarios, por lo que con esta aprobación se mejora la salud de millones de mujeres que al año se le diagnostican esta enfermedad.

Con ello quiero destacar la importancia del ahorro para el progreso humano y de la inversión, como puede ayudar a mejorar nuestra salud y también claro esta nuestro nivel económico.

Ahora daré datos económicos que con la aprobación de dicho medicamento supondrá para la compañía y repercutirá en sus accionistas:
Zeltia actualmente vale en bolsa entre unos 400 a 500 millones de euros, con el fármaco contra el cáncer de sacoma de tejidos Blandos que se aprobó en 2007 se espera que llege a unos beneficios por ventas anuales entorno a 100 millones de €/año en 2010, ahora con la aprobación del mismo tratamiento para el cáncer de ovarios ( mucho mas numeroso) se prevé unos ingresos anuales que llegaran a los 300 millones de €/año para el 2012, con lo que el crecimiento de la compañía para los próximos años esta garantizado y por consiguiente la revalorización de sus acciones, ( y no olvidar que tiene muchos fármacos en fases muy avanzadas).

Por lo tanto el progreso económico que realiza las empresas con la investigación+ cultura financiera= hace que nuestra calidad de vida mejore considerablemente.
"Galicia, a través de Zeltia, recibió ayer un espaldarazo al esfuerzo realizado en I+D+i. Europa le ha dado luz verde a la comercialización del Yondelis para el cáncer de ovario.Zeltia nunca tuvo apoyo gubernamental, y, sin embargo, sirve de ejemplo al cambio de modelo productivo que hay que acometer."
A continuación dejo el comunicado de la compañía Zeltia al órgano regulador de la bolsa:

Comisión Nacional del Mercado de Valores
Att. Director del Area de Mercados
C/ Miguel Ángel 11, 1º
28010 Madrid
Madrid, de 25 de septiembre de 2009

Muy Sres. Nuestros:

ZELTIA, S.A., de conformidad con lo establecido en el artículo 82 de la Ley del Mercado de Valores, procede por medio del presente escrito a comunicar el siguiente HECHO RELEVANTE:
“PHARMA MAR, S.A. ha sido informada por la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) que su Comité Evaluador de Productos Medicinales de Uso Humano (CHMP) ha emitido por consenso una Opinión positiva recomendando la concesión de la autorización de comercialización de Yondelis® (trabectedina) administrado con
CAELYX® (doxorubicina liposomal pegilada) para el tratamiento del cáncer de ovario recurrente platino-sensible en la Unión Europea.Yondelis será ahora propuesto para aprobación final por la Comisión Europea en la indicación señalada y la autorización de comercialización podría ser otorgada próximamente. “
Sin otro particular les saluda atentamente, Jose María Fernández Sousa-Faro
Presidente del Consejo de Administración Zeltia, S.A.

PD. Me da pena de nuestro sistema educativo, no se le enseña nada de cultura financiera a nuestros jovenes y lo único que saben es invertir es inmuebles ( con el enorme coste que puede llevar y riesgo invertir a 20 o 30 años con altas tasas de endeudamiento e interés si se pierde el trabajo) o tierras de olivo o hacerse funcionario( una sociedad donde la mayoría de sus jovenes quieren hacerse funcionario mal futuro tiene, no se fomenta el espíritu emprendedor y la investigación). En cambio no se le enseña la verdad, lo que realmente genera la riqueza en la sociedad es el esfuerzo de muchos ingenieros, físicos, médicos, químicos ..... etc que se encuentran en laboratorios,despachos de las empresas investigando durante muchas horas y años para hacernos mejorar nuestra vida, y por ignorancia el ciudadano medio no se puede beneficiar de ese beneficio. Por eso frente a ello, yo propongo la sociedad de propietarios propone obtener rentas cada vez mayores e independientes del trabajo, obtenidas del progreso económico de las empresas a través de la compra de acciones, con la inversión de lo que ahorramos( sin tener que endeudarnos como hacemos para adquirir una vivienda), con lo que en 15 o 25 años(dependiendo de nuestra capacidad de ahorro y de la reducción de impuestos) se podría obtener suficientes rentas no provenientes del trabajo como para dejar de trabaja o reducir la jornada laboral y dedicarla a la familia, amigos o a trabajos mas gratificantes para sentirnos más autorealizados, que es el último eslabón de la pirámide de Maslow.
Aquí dejo el estudio económico realizado por profesores de economía de la universidad Rey Juan Carlos I de Madrid para aquellos que quieran profundizar en la materia, es lo que llevo yo haciendo desde hace años, por eso la importancia de hacerlo cuando antes mejor, y enseñarle a los hijos de la importancia del ahorro + inversión :http://www.juandemariana.org/pdf/061116sociedad_propietarios.pdf
Saludos

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Quinto Boletín de Coyuntura Económica del IJM.

Boletín completo: http://www.juandemariana.org/pdf/090914-tercer-trimestre-2008.pdf

Conclusiones del Boletín

A lo largo de todo el boletín hemos tratado de mostrar que la estrategia financiera de endeudarse a corto plazo e invertir a largo ha sido la principal causante de las actuales fluctuaciones económicas. Los agentes económicos van empeorando su liquidez y, con este empeoramiento, distorsionan la estructura productiva de la economía, forzando una necesidad de reconversión que lleva a la quiebra a los agentes más ilíquidos. En esta crisis, la iliquidez se concentraba sobre todo en el sector financiero, que se ha visto sometido tanto a una creciente sequedad del crédito a corto plazo que le permitiera refinanciar sus deudas como a un aumento de los impagos que han minado su solvencia. Ante la más que cierta posibilidad de que grandes partes del sistema financiero quebraran, los gobiernos y los bancos centrales de todo el mundo iniciaron una frenética escalada en sus intervenciones, consistente en recapitalizar la banca y extender tanto crédito como fuera posible. Ninguna medida ha logrado evitar la crisis, ya que su origen no se encuentra ni en una caída de la demanda ni en una súbita contracción de la oferta monetaria. Estos dos fenómenos en los que tanto enfatizan keynesianos y monetaristas no son más que una consecuencia de las malas inversiones previas que se produjeron en la economía y de la necesidad de corregirlas. De ahí que los agentes económicos hayan comenzado a construir sus posiciones de liquidez y de solvencia –enajenando a descuento las inversiones menos rentables para amortizar su deuda y permitir que éstas se recoloquen en otras partes de la estructura productiva– pese a la limitada recapitalización pública y al crédito barato ofrecido por los bancos centrales. Mientras los agentes no se consideren lo suficientemente solventes y desapalancados y mientras los precios relativos no se hayan ajustado para volver a generar oportunidades de ganancia, resulta ilusorio pensar que tomarán crédito para volver a endeudar, por muy barato que se lo ofrezcan. La intervención de gobiernos y bancos centrales podría haber tenido su sentido para lograr una especie de reestructuración ordenada de las malas inversiones, esto es, para tratar de contener una fuga hacia la liquidez y la calidad de los activos que forzara una liquidación forzosa y a pérdidas de los mismos. Pero lo que se ha hecho dista bastante de haber inyectado transitoriamente liquidez en el sistema. Los gobiernos han tendido a recapitalizar de manera indiscriminada a las entidades con problemas, sin preguntarse por la calidad de los activos con los que contaban, y los bancos centrales no han podido evitar la tentación de invertir a largo plazo los fondos que les entregaban los bancos comerciales a corto plazo. Por este motivo, no sólo se ha producido un inexorable estancamiento económico, en el que el hundimiento de la demanda de crédito no ha ido ligado a una reestructuración lo suficientemente rápida de la economía, sino que los riesgos siguen sin despejarse del horizonte. 112 | P á g i n a Por un lado, las masivas emisiones de deuda pública necesarias para financiar el rescate bancario han agravado las consecuencias de la restricción crediticia, al dejar sin fondos prestables a los demandantes marginales de crédito. Aunque estos programas no ponen en jaque la solvencia de la mayoría de Estados (aunque sí de algunos, como sucede con Islandia) sí dificultan el acceso al crédito por parte de una parte de la economía real (justo lo contrario del lema con el que se vendió a la ciudadanía), lo que al final termina traduciéndose en cotosos planes públicos de estímulo de la demanda que sí pueden afectar a la solvencia de muchos Estados, generando un claro problema de inflación. Por otro, la inversión a largo plazo de los saldos de tesorería que la banca comercial ha atesorado en los bancos centrales supone un incremento de las tensiones inflacionistas bastante considerable. No tanto porque haya aumentado de alguna manera la “oferta monetaria”, sino por el mayor descalce que han ido asumiendo los bancos centrales y muy especialmente la Reserva Federal. Así pues, aunque las fuerzas deflacionistas derivadas de la contracción crediticia y el proceso de desapalancamiento continúen su curso, lo cierto es que se empiezan a atinar riesgos inflacionistas en el horizonte. En su conjunto, las Administraciones Públicas se han visto desbordadas por los acontecimientos, tanto por carecer de una buena teoría económica que les ayude a comprender las consecuencias de sus decisiones –la teoría austriaca del ciclo económico– como por un posible desinterés en tomar medidas efectivas que acarreen un elevado coste político. El problema es que con ello sólo han retrasado el proceso de ajuste, favorecido el consumo de capital y colocado en serio peligro a sus monedas nacionales. Ni mucho menos cabe tildar de exitosa y afortunada su gestión de la crisis: ni cuando se estaba inflando el crédito ni cuando finalmente se ha contraído. Durante la fase de expansión crediticia deberían haberse preocupado por subir los tipos de interés para enfriar la burbuja y evitar que prosiguiera el descalce de plazos. Durante los inicios de la crisis deberían haber adoptado energéticas políticas fiscales –consistentes en reducir impuestos y gasto público– y estructurales –liberalización de los mercados. Y, por último, tras la quiebra de Lehman y el pánico financiero generado, deberían haber dado tanto peso como fuera posible a la concreción de soluciones de mercado y sólo de manera residual haber proporcionado liquidez contra activos muy concretos y de calidad (tanto por lo que respecta a los planes de rescate como a los bancos centrales). Ninguna de estas cosas se hizo en su momento y la crisis no ha dejado de degenerar hasta que se ha acercado a un cierto fondo que, no obstante, las políticas de expansión del gasto público desatadas en 2009 podrían seguir agravando. Políticos y economistas deberían aprender que sus políticas económicas sólo atacan algunos síntomas de la crisis a un coste demasiado elevado. Mientras no asimilen este extremo, la población seguirá padeciendo su incompetencia.
Saludos

martes, 18 de agosto de 2009

Lecciones de mi abuelo para invertir en bolsa

Este artículo del blog de Juan Sainz me ha parecido muy interesante para publicarlo y de paso pongo la dirección de su blog para que visitéis sus intereresantes artículos http://juanst.com/2009/07/31/lecciones-de-mi-abuelo/

Entender los mercados financieros y los movimientos de las Bolsas creo que puede llegar a ser tan fácil o tan difícil como queramos. Me explico.

Cuando hablo de “entender a las Bolsas”, no quiero decir que sepamos explicar por qué se ha movido un determinado índice en un determinado momento o por qué sube o baja una acción. Me refiero a que tenemos que saber que las Bolsas en ocasiones se mueven debido a factores que desconocemos o que se nos “escapan”, es decir, que se mueven por factores incontrolables para nosotros.

Muchas veces nos encontramos ante movimientos que son muy difíciles de explicar y casi mejor no hacerlo ya que seguro que la razón que se dé para explicarlos, no sea la razón verdadera y real. El hecho es que en multitud de ocasiones las Bolsas se mueven y no sabemos por qué aunque muchos sí que crean saberlo.

Por ejemplo, explicar el “rally” vivido en Bolsa durante el último mes puede ser tan fácil o tan difícil como queramos. Basta con decir que ha subido todo porque anteriormente las acciones habían caído demasiado, o decir que como el “miedo” ha caído y por tanto las primas de riesgos se han reducido, las valoraciones de las empresas sólo por este hecho han subido. También podemos hacer un análisis muy complejo y muy técnico dando explicaciones “coherentes” o “ininteligibles” pero dando una justificación a los movimientos de las acciones y una sensación de saber qué ha ocurrido. El tema es que todo esto lo decimos hoy y no hace un mes. Que a más de uno y de dos, seguro que esta subida les ha “pillado” por sorpresa.

A lo que voy, y lo que quería decir con este post, es que hace 3 meses aproximadamente, mi abuelo me dio una lección de cómo había que estar en los mercados y me demostró que no se necesita mucho para entender a la Bolsa. Pero todo sin ponerse medallas y sin querer demostrar nada a nadie.

Por situarnos, decir que mi abuelo tiene más de 90 años y también decir que tiene mucho dinero invertido en Bolsa.

Pues cuando su cartera, la cual está compuesta por acciones tipo TEF, BBVA, SAN, caía aproximadamente un 50% respecto a cómo la tenía un año antes, hablé con él y lejos de verle preocupado, le noté muy tranquilo. Llevará unos 70 años invirtiendo en Bolsa y ha visto mucho. Que esta crisis es de las peores que ha vivido, si no la peor, eso es seguro, pero que no le ha temblado el pulso y que no se ha preocupado porque su cartera cayera tanto, también.

Hablando con él sobre lo “duras” que estaban siendo las caídas de las acciones, me dijo: “Juan, no te preocupes. Esto pasará y las acciones recuperarán. Las buenas empresas saldrán adelante. Esto son ciclos.” Le respondí, que para eso se necesitará esperar algún que otro año. Y me contestó. “Claro. Podrán ser 2 ó 4 ó 7, pero no te preocupes”.

Me fui impactado. La cartera de mi abuelo había caído mucho, pero mucho, y el no estaba preocupado. En ningún momento me dijo lo de “si hubiera vendido hace un año, tendría casi el doble de lo que tengo hoy”. Es decir, sabe que no venderá en máximos. Además me hablaba de plazos de recuperación de las acciones de 2, 4 ó 7 años teniendo más de 90 años!!

En definitiva, mi abuelo no te dirá que Telefónica tiene tal ratio, tal PER, que el EBITDA ha caído y por eso las acciones han caído, etc, etc. Mi abuelo sabe qué es la Bolsa. Sabe que en muchas ocasiones sube “sin razón” o sin razones “lógicas” y lo mismo cuando cae. Sabe que los movimientos pueden ser más que espectaculares en el corto plazo y que pueden destrozarte una cartera. Y lo mejor, sabe que puede perder dinero.

Con esto saco alguna que otra conclusión sobre qué significa invertir en Bolsa y “entender” a los mercados financieros. Para conseguirlo:

Invierte dinero que no te importe perder. Es difícil que no te importe perder, pero sé consciente que puedes perder dinero y que si te puede quitar el sueño, mejor que no inviertas en Bolsa. Cuando hablo de invertir en Bolsa, hablo de comprar acciones “puras y duras”. Mi abuelo, tiene la suerte de tener dinero y poder permitirse el “lujo” de perder parte de él. Pero lo mejor, es que no sufre por ello. No es cuestión de tener mucho o muchísimo dinero. Si tienes 6.000 euros y sufres si pierdes 2.000, mejor que no inviertas. Si tienes 6 millones de euros y sufres si pierdes dos millones, lo mismo. Pero si no tienes dinero, o lo necesitas, no hagas locuras e inviertas a corto plazo en Bolsa.
Se consciente que habrá muchas cosas que no entiendas y que por tanto podrás ver subidas espectaculares y caídas terroríficas. No le des muchas vueltas. Esto pasa. Las buenas empresas en su mayoría aguantan las crisis y salen de ellas. Sufriendo como es lógico, pero salen y sus acciones se recuperarán.
Se consciente que existen los ciclos pero que adivinarlos es muy difícil o mejor dicho, casi imposible. Para estar en Bolsa necesitas tiempo.
Se prudente. No saques “pecho” cuando aciertes y veas que tu cartera ha subida un 20% ó un 30% en 6 meses, porque a lo mejor otros 6 meses después tu cartera es la mitad de lo que es hoy.
Analizar las empresas y los movimientos de las acciones es importante, pero más importante es saber que la Bolsa es “especial”. En el fútbol cuando un equipo de segunda división gana a todo un Real Madrid o Barcelona se suele decir “El fútbol es así”; pues en Bolsa podríamos decir “La Bolsa es así” cuando analizas, haces bien tu trabajo, te asesoran bien, etc, etc, pero tus acciones caen y caen. A veces ocurren cosas poco probables, pero ocurren. Estate preparado para ver casi todo o todo lo que puedas imaginar… y lo que no puedas imaginar también.

viernes, 14 de agosto de 2009

Recomiendo este libro de Eugen Von Böhm-Bawerk, Ensayos de teoría económica, Vol. I de sus Obras Completas

Böhm-Bawerk es uno de los más grandes economistas de todos los tiempos pero en España aún es bastante desconocido. A él se debe la teoría del capital y la mejor crítica a la teoría de la explotación de Marx. Resumiendo mucho, Böhm-Bawerk entiende que el progreso va ligado indisolublemente al ahorro y posterior inversión. Se percató de que para aumentar la producción es preciso alargar las estructuras de producción.

Esto se entiende mejor si nos imaginamos a Robinson Crusoe solo en una isla.
Con sus manos puede coger algunas bayas y cocos pero si dedica medio día a fabricarse un palo podrá aumentar su consumo de frutas ya que es más eficiente recogiéndolas. Es evidente que para ello ha tenido que dejar de consumir durante un tiempo y vivir del ahorro para poder crear un bien de capital (el palo). De esta idea aparentemente simple salió la crítica a Marx.

Al contrario de lo que el autor de “El Capital” consideraba, el empresario no explota al trabajador porque las mercancías no se valoran por el coste de producirlas sino por lo que la gente esté dispuesta a pagar por ellas. Además, el empresario restringe sus gastos en bienes de consumo, ahorra dinero e invierte sus fondos en la adquisición y alquiler de factores productivos a los cuales paga ahora con vistas a poder vender los productos que fabriquen. Así que les adelanta el dinero a los trabajadores mucho antes de que las mercancías se coloquen en el mercado. Por esa diferencia de tiempo se queda con un interés, el llamado beneficio capitalista, porque no es lo mismo 100 pts hoy que la misma cantidad mañana. Se explica ese interés por la preferencia temporal: el individuo valora más el pan ahora que dentro de tres meses debido a que trata de satisfacer sus necesidades lo antes posible. De modo que el empresario le da un salario al trabajador aun no sabiendo si va a conseguir vender todo su stock y librándole de ese riesgo a aquél.

Una vez introducido someramente algunas de las ideas de Böhm-Bawerk, es hora de que comentemos el libro que tenemos entre manos. En esta obra se recogen algunos ensayos sobre la ciencia económica. En el primero de ellos “Nuestra tarea” ( 1892) se plantea que la teoría debe ser capaz de explicar los efectos a largo plazo, “lo que no se ve” lo llama él siguiendo a Bastiat. En el siguiente discute la opinión de Brentano de que la economía clásica erró porque “operaba con hombres abstractos” (p.149). Sucintamente Böhm-Bawerk le espeta que no se le puede reprochar a los economistas clásicos que se fijaran “sólo en las semejanzas más patentes y descuidaran los matices más sutiles” ( p.153). En “Economía histórica y Economía teórica” (uno de los ensayos más interesantes del libro), apunta el debate que sostuvieron su maestro Menger y él contra Schmoller, fundador de la Escuela Histórica Alemana.

Schmoller y sus seguidores defendían la imposibilidad de las ciencias sociales teóricas para captar lo único y lo irrepetible. Por eso apostaban por una investigación histórica de los distintos acontecimientos para llegar inductivamente a las series típicas de los fenómenos, a sus relaciones y causas. Con lo que estaban seguros de que la ciencia económica no podría explicar acontecimientos en general bajo unas condiciones porque cada época y lugar tenía una historia distinta ya que las categorías económicas son categorías históricamente limitadas.

Menger empezó el debate sugiriendo que las ciencias teóricas buscan comprender la realidad dado que sin marcos teóricos no es posible explicar los fenómenos. Al contrario que Schmoller, tanto Menger como Böhm-Bawerk entendían que los conceptos colectivistas como Estado o Nación no eran entes distintos de los individuos que los componen. Por esto, la Escuela Austríaca de Menger y Böhm-Bawerk metodológicamente estudia al individuo que actúa. Otra de las características de esta escuela es que han sido capaces de ver que las instituciones sociales son el resultado espontáneo de miles de individuos cooperando y resultado de su interactuar, resultados no deliberados pero si intencionales que al acumularse dieron lugar al mercado, al dinero, al derecho...

Y ahora saltamos del debate sobre metodología al último ensayo, dejando de lado el cuarto y quinto, ¿Poder o ley económica?. Böhm-Bawerk argumenta que no puede entenderse que los fenómenos económicos no se desenvuelvan en un entorno normativo porque sin ejecutividad de los contratos, por ejemplo, ¿cómo sería posible que se hiciesen negocios?. Pero hay un peligro de choque entre la economía y el derecho cuando se dictan decretos y reglamentos que interfieren en la libre interacción que se da en el mercado. Aún así, siempre acaban triunfando las leyes económicas. Si no, como ejemplo, recuerden que pese a que los estupefacientes estén prohibidos hay un vasto mercado negro. Y a Böhm-Bawerk no se le pasa por alto que esas regulaciones anti-económicas traen consecuencias perversas.

Así, cuando el Gobierno fija un salario mínimo deja fuera del mercado a los trabajadores cuya productividad marginal es inferior a dicho sueldo o crea escasez cuando congela los alquileres, ya que a los arrendadores no les es rentable arrendar a dichos precios... Quizá la parte más jugosa de este ensayo sea su análisis de los sindicatos. Se pregunta si la satisfacción de sus “demandas sociales” puede durar. Si un aumento de salario que piden respondiera a un incremento de la productividad entonces sería lógico pero en caso contrario, lo único que se consigue es incrementar los costes laborales y en consecuencia conseguir que los empresarios tengan que despedir a trabajadores o no contratar más al tiempo que se defienden de tales medidas adquiriendo maquinaria que supla la mano de obra humana.

Un libro importante. Pero para los que tanto análisis de la ciencia económica les aburra pueden leer directamente el último ensayo o bien calar antes “La conclusión del sistema marxiano”, que al ser más breve y crítico da buena cuenta de la talla de Böhm-Bawerk (también acaba de ser publicado por Unión Editorial).

Eugen Von Böhm-Bawerk, Ensayos de teoría económica, Vol. I de sus Obras Completas. Unión Editorial.317 páginas.