Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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domingo, 6 de enero de 2013

El bienestar del Estado...


No, no me he equivocado, en noviembre de este año, Juan Ramón Rallo publicaba un acertadísimo artículo titulado: “El bienestar del Estado”, en el que explicaba este “término”, y, sin ánimo de enmendarle la plana a Juan Rallo, a quien aprecio y tuve la ocasión de conocer, me gustaría apostillar... Pero vayamos por partes...
Recortar en Educación, Sanidad y Justicia en nuestro país sería el último paso en una supuesta “lista de recortes”, o por decirlo de otra manera, sería empezar la casa por el tejado, además habría que discutir largo y tendido el “cómo”, incluso algunos liberales menos puristas defienden que justicia y defensa podrían no privatizarse y educación y sanidad deberían funcionar subvencionando al usuario y no al productor -p.e. el cheque escolar-, incluso Juan Rallo, en su artículo, habla de prestar ayuda a aquellas personas de renta baja que no pudiesen costearse la educación, la sanidad o las pensiones en un mercado libre, pero ésta no es la cuestión de la que quiero hablar hoy.
Es una realidad aplastante que no se puede dar un giro de tal magnitud sin ocasionar una guerra en las calles como estamos viendo un día sí y otro también, debemos ser realistas... ¿quieren ustedes que el Estado sea proveedor de determinados “servicios”?, perfecto, partamos de esta premisa sin entrar en más detalles, y hablemos del... “Bienestar del Estado”.
Al calor de los años de burbuja hemos visto crecer paralelamente una burbuja de organismos y “mamandurrias” que, mientras la máquina funcionaba, a casi nadie le importaba, ni siquiera a la oposición, por aquello de la alternancia política y porque ellos también las tenían allá donde gobernaban. En tiempo de crisis, sobran -ya sobraban antes- pero claro, ¿quiénes están metidos en esas empresas, organismos y fundaciones públicas?: Políticos, políticos de toda índole, familiares de los mismos y amiguetes... y a ver quién es el guapo que mete la tijera ahí.
Porque, para ser sinceros, y al margen de Autonomías sí, Autonomías no, ¿No se podrían devolver unas cuantas competencias al Estado?, ¿No se puede echar el cierre a alguna empresa, fundación y organismo público?... ¿Prefiere usted cerrar el grifo a las 561 fundaciones en las que participan las comunidades autónomas, o quitar una plaza de maestro, de médico o que le metan una tasa judicial?... la respuesta es obvia desde el punto de vista del ciudadano, puestos a recortar, ¿por qué no empezamos a recortar en altos cargos, personal de confianza, coches oficiales y demás mamandurria de Ayuntamientos, Consejerías y Administración Central?... Supongo que la mayoría de ustedes, ciudadanos, estarían de acuerdo con estos recortes en la elefantiásica “estructura” de la Administración, pero son recortes que ningún miembro de ningún Gobierno, central, autonómico o local está dispuesto a hacer.
En este país, das una patada y te sale una fundación pública, con sus respectivos directores, consejeros, y personal de confianza, éste y otros gobiernos, han estado sembrando el país de este tipo de chiringuitos, en su propio beneficio, con el cuento de que todo lo que se hace con dinero público, todo lo que hace el Estado, es por su bien, por el Estado del Bienestar. El Estado no es tu amigo.
Buena parte de lo que se hace en pro del Estado del Bienestar, se dedica a financiar el Bienestar del Estado, entendido como toda esa monumental infraestructura creada ad hoc, muchos de esos organismos públicos no aportan nada al ciudadano, son una agencia de colocación para familiares y amigos, una “visa oro” pagada por todos ustedes, como decía Luis del Pino en un artículo que leí hace tiempo, si es usted amigo de algún político y no tiene un puesto en las más de 5.000 empresas públicas que existen en éste país, es que es usted idiota!
Y, porque una “imagen” vale más que mil palabras, también de un artículo de Luis del Pino (datos agosto 2012):
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Repasen, si quieren, a qué se dedican cada una de éstas 5.460 entidades, estoy convencida de que podríamos prescindir de muchas de ellas sin hacer mella en el Estado del Bienestar, el de ustedes, el de los que pagan estas entidades con sus impuestos, algún “roto” sí ocasionaríamos en el bienestar de algún político de turno, eso seguro.

Cuando le vuelvan a hablar del Estado del Bienestar recuerde que gran parte de lo invertido para crear esa “ilusión” sirve para financiar todo tipo de “proyectos”, que muchos sólo sirven al bienestar de unos pocos, colocar amiguetes e hinchar el ego de algún “honorable” de turno. Mucho me temo que no hay voluntad política de cambiar nada. Yo, si fuera la Troika, no me fiaría un pelo y firmaría un contrato leonino antes de soltar un solo euro -tal y como han hecho con el rescate financiero-  tenemos unos Ayuntamientos quebrados, unas comunidades Autónomas quebradas, un Estado quebrado y un sistema financiero quebrado y... seguimos con las mismas mamandurrias que nos han traído hasta aquí.

Si quieren seguir leyendo sobre el tema les recomiendo estos enlaces de Luis del Pino, titulados Estado S.A, consta de 5 partes, al margen de opiniones personales de Luis del Pino, pueden no compartirlas, los artículos están cargados de datos y mi intención al escribir no es la de adoctrinar a nadie... cada uno que se forme su opinión:



Estado, S.A. (III): Cataluña sociedad limitada


miércoles, 29 de agosto de 2012

El fin del Estado de Bienestar


El objetivo de todos los socialismos: La absoluta dependencia de la persona del estado... desde la cuna al ataud.
No dejéis de ver el vídeo.

El caso sueco 2012-08-28
El Estado del Bienestar y la crisis
Mauricio Rojas
Todos entendieron que el Estado del Bienestar se había transformado en su peor enemigo. Se debía poner fin a su desmesura y devolver al sector privado y a la sociedad civil su papel clave en el desarrollo del país.

Hace unos veinte años se derrumbó el célebre Estado del Bienestar sueco. Tres decenios de expansión estatal sin precedentes habían conducido a un Megaestado que gastaba casi dos terceras partes del PIB. Una enorme economía planificada había colocado al sector privado y a la sociedad civil a una situación cada vez más precaria. Los elevadísimos impuestos y los generosos subsidios habían reducido el incentivo al trabajo. Los ciudadanos se habían visto transformados en súbditos de un poderoso Estado que se había asignado la misión de planificarles la vida. En suma, el programa socialdemócrata clásico se había realizado de manera plena y el país terminó derrumbándose: era insostenible tanto económica como moralmente.
Ningún otro Estado democrático había alcanzado un tamaño y un poder semejantes. Por eso Suecia vivió a principios de los años 90 situaciones por las que atravesaron otros países un par de décadas después. La raíz de la crisis europea actual, con su epicentro en el sur del continente, es la misma: un Estado populista que durante los años de expansión promete el oro y el moro a la ciudadanía y que en cuanto cambia la coyuntura económica pone rumbo a la quiebra.
En la Europa meridional todo ocurrió con una rapidez y un desenfreno notables, y las consecuencias están a la vista. Un auge económico artificial –con base en el crédito barato y abundante de la época de euforia que siguió a la adopción del euro– dio pie a una fuerte expansión de los Estados del Bienestar. Se trataba de alcanzar rápidamente los países del norte del continente mediante la erección de grandes sociedades de los derechos que pronto se harían tan barrocamente fastuosas como lo fueron las inversiones en infraestructuras o el consumo privado. El carrusel de inversiones públicas y reformas sociales no parecía tener fin. El Estado parecía disponer de una varita mágica capaz de asegurar el eterno bienestar a unos ciudadanos cada vez más encantados con la situación. Fueron unos años de ensueño en los que el temperamento latino sin duda puso lo suyo para que en pocos años se cometieran los excesos que tardaron décadas en cometer los norteños.
Para salir del atolladero, Suecia debió emprender una serie de reformas notables que redujeron el tamaño del Estado y cambiaron profundamente su estructura. Con decisión, los suecos se pusieron a la tarea de desmontar el vasto sistema de economía planificada por el Estado que estaba asfixiándolos. Austeridad, rebaja de impuestos (sobre todo al trabajo), desregulación, colaboración público-privada, competencia, libertad de elección: estas fueron las claves del nuevo modelo sueco, cuyo éxito ha sido extraordinario: Suecia dejó atrás la profunda crisis de los 90 y ahora es uno de los países estrella de la Europa desarrollada: sin déficit público, su crecimiento en el segundo trimestre de 2012 cuadruplicó al de Alemania.
Todo esto requirió de un gran realismo y la consecución de acuerdos nacionales que aseguraran la continuidad del cambio. Fue un gran mérito tanto de la socialdemocracia como de los partidos del centroderecha. Pero también de los sindicatos y la patronal. Todos entendieron que el Estado del Bienestar se había transformado en su peor enemigo. Se debía poner fin a su desmesura y devolver al sector privado y a la sociedad civil su papel clave en el desarrollo del país. Por eso el nivel de conflictividad social ha sido llamativamente bajo durante estas dos décadas de profundas reformas. Suecia se unió, apretó los dientes y se puso a buscar soluciones. En otras palabras: la crisis se superó de una manera muy sueca. De su historia, caracterizada por la búsqueda del diálogo y la paz social, pero también por un pragmatismo que tanto debe a esos inviernos tan duros, que no perdonan, surgió ese espíritu de comunidad y realismo que salvó al país de caer en la negación de la realidad, la autodestrucción y la lucha de todos contra todos en defensa de los privilegios de cada cual, tan frecuentes en países como Grecia o España.
El capital cultural no es algo baladí; de hecho, es lo que en gran medida decide qué tipo de reflejos culturales se manifiestan en situaciones de crisis. El capital cultural debe desempeñar un papel central en la lucha por salir de la profunda crisis económica y moral a que nos ha llevado el Estado del Bienestar, con sus fallos estructurales, sus excesos y su ilusionismo político. Para pueblos menos realistas que el sueco será incomparablemente más difícil despertar del sueño populista del Estado del Bienestar y las sociedades de los derechos. Esos pueblos, de hecho, corren el riesgo cierto de acabar sumidos en una interminable pesadilla. Mauricio Rojas, exparlamentario sueco
bibliotecademauriciorojas.wordpress.com
http://www.libertaddigital.com/opinion/mauricio-rojas/el-estado-del-bienestar-y-la-crisis-65387/
Os remito el formidable video del autor que sobre este tema expuso en la conferencia del julio pasado en la VII Universidad de Verano en Lanzarote

La crisis del estado del bienestar: http://www.juandemariana.org/video/5524/mauricio/rojas/crisis/estado/bienestar/