Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Los dividendos. Sí , por favor.


La Figura 9 muestra los dividendos en efectivo pagados, año tras año, por las empresas incluidas en el índice Standard & Poor’s 500 en los últimos 52 años. Utilizamos este índice puesto que tiene las mejores series de datos, pero cualquier otro índice mostraría resultados similares.
Pinchar en la imagen para verlo más grande o búsquelo aquí en las páginas 8 y 10.


Una inversión de 1 millón de dólares en 1960 pagaría algo más de 800.000 dólares en dividendos este año 2012 . La rentabilidad acumulada por dividendos, no reinvertida, es decir, transformada en efectivo y gastada cada año, habría sido ligeramente superior a 10 millones de dólares. El precio de mercado actual de las acciones adquiridas sería de 24 millones de dólares. Si los dividendos se hubieran reinvertido, la inversión original tendría un valor en torno a los 100 millones de dólares.

 Se trata, naturalmente, de la magia de la capitalización de los intereses, como todo el mundo sabe. Lo que nos llama poderosamente la atención en las figuras 9 y 10 son dos cuestiones que los inversores en renta variable harían bien en no olvidar: 

1. La enorme regularidad de los dividendos. Simplemente, crecen alrededor de un 5% al año, con una desviación muy pequeña. Esto pone coto a la idea de que la inversión en renta variable es “arriesgada”: ¿cuántas empresas conoce el inversor que hayan logrado, con regularidad, una rentabilidad
en efectivo como esa en los últimos 52 años?
2. El entorno altamente turbulento en el que se realizaron muchos de esos pagos. Tendemos a pensar que se trata del fin del mundo, teniendo en cuenta todos los problemas que sufre
la economía mundial hoy en día. Sin embargo, a tenor de los acontecimientos enumerados en la figura, se han producido en el pasado bastantes “cosas malas”: varias guerras entre árabes e israelíes, periodos de altísima inflación, profundas recesiones, rupturas de sistemas monetarios europeos, el peor colapso del mercado y de la economía real en tres generaciones, etc., etc. Y los dividendos siguieron pagándose, sin falta, pese a todos esos acontecimientos.
¿Será esta vez distinto? Es posible; nadie puede conocer el futuro. Y cuando decimos “nadie”, incluimos a los periodistas y autores con influencia: véase la figura 11.

El objetivo de cualquier inversor es el de incrementar su capital una vez transcurrido un plazo determinado. Estamos convencidos de que los propietarios de empresas tan diversas como Nestlé y Swatch, Occidental Petroleum y Apple, Potash Corporation y Zurich Insurance Group, echarán la vista atrás dentro de diez años y verán que su dinero al menos se habrá duplicado, con un riesgo real muy pequeño, independientemente de lo que hayan hecho los mercados durante ese tiempo.

En el largo plazo, los datos empíricos  demuestran que la mayoría de los dividendos de las empresas representan alrededor del  50%  de las ganancias que se puede  esperar al entrar en el mercado de valores.  En otras palabras, comprar  acciones  que proporcionen  dividendos sólidos, nos lleva a la mitad del camino de nuestro objetivo que es superar al mercado. Como gestores de activos, estamos a favor de asegurar ese punto de partida. El hecho de que el efecto de los dividendos  es más evidente en el largo plazo que en el corto plazo, lleva a que a menudo estos  sean infravalorados por los inversores de corto plazo. Esto lo explica también muchos estudios académicos que demuestran que las acciones con altos dividendos, consigue mayores rendimientos que las acciones con bajos dividendos o sin estos.

Más allá del efecto puramente financiero del dividendo. Nuestra experiencia nos dice que una política de dividendos sólida, profundamente arraigada es un buen indicador de la salud de la compañía a largo plazo y de la voluntad de la dirección de crear valor para los accionistas. Por otro lado, los dividendos son una herramienta mucho mejor para premiar a  los accionistas que las recompra de acciones. Esto es debido a que en general  las empresas no son buenas para invertir en sus propias acciones. Un estudio reciente de la consultora McKinsey mostró que el 77 por ciento de los accionistas serían mejor recompensados  por recibir dividendos trimestrales que ellos mismo puedan reinvertir en bolsa.
Un ejemplo práctico de esto lo vimos durante la crisis financiera. Cuando el miedo se impuso, la mayoría de los programas de recompra de acciones fueron cancelados,  pero en conjunto las empresas siguieron pagando dividendos.  Los accionistas que siguieron recibiendo dividendos,  podrían elegir si desean comprar la acción de la compañía más barata. Mientras los accionistas que han sufrido la cancelación de la recompra de acciones han perdido esta  oportunidad, quedándose su dinero en la cuenta bancaria de la compañía.

Fuente .SIA y Skagen


martes, 5 de abril de 2011

The Emerging Market Value Fund

The Emerging Market Value Fund

miércoles, 12 de agosto de 2009

Los dos modos en que un inversor puede ganar dinero

Los dos modos en que un inversor puede ganar dinero
Una persona que compra un activo
(acciones, bonos, activos
inmobiliarios, oro en lingote…) puede materializar los beneficios de
dos modos diferentes que no son exclusivos. Uno consiste
simplemente en vender de nuevo el activo a un precio superior. El
otro consiste en cobrar cualquiera de las “rentas” que el activo
genere
: dividendos en el caso de las acciones, intereres en el caso
de los bonos, arrendamientos en el caso de los activos
inmobiliarios y gastos respecto al oro. Pasado un tiempo, el
inversor puede vender el activo y los rendimientos totales serán
una combinación de las rentas logradas más, o menos, cualquier
diferencia en el precio. Denominaremos la primera parte de los
beneficios “rentas” y la segunda “apreciación”.
Un inversor en un “activo ilíquido”, es decir, un activo cuyo precio
no cambia a diario, como por ejemplo una fábrica, suele
concentrarse en las rentas y no en el precio de reventa potencial
del activo. Existen tres razones que explican este hecho: en primer
lugar, la apreciación solamente sucede cuando dicho inversor
vende la fábrica, lo que, probablemente, no suele plantearse con
frecuencia; en segundo lugar, en cualquier caso, nadie sabe cuál
será el “precio de mercado” diario de la fábrica, porque cada
fábrica es diferente, no se compra ni se vende todos los días y,
aunque se hiciera, el precio no se publica habitualmente; por
último, a lo largo del tiempo, la apreciación de un activo que
genera una renta está estrechamente correlacionada con las
rentas que genera realmente, de modo que, prestar atención a las
rentas supone atender al resto. Esto es, básicamente, lo que hace
la mayoría de propietarios de negocios. Para ellos, la rentabilidad
de la inversión es el importe real de las rentas cobradas, dividido
por el capital que tuvieron que invertir para ser el propietario del
negocio. La venta del negocio puede suceder o no suceder en
algún momento en el futuro, y el precio de reventa posiblemente
dependerá de lo rentable que sea.
No obstante, tan pronto como exista un “mercado líquido” para los
activos, es decir, actividad constante de compraventa, los
inversores comenzarán a olvidarse de las rentas que se supone
que producirá el activo, y se fijarán en los cambios de precio
diarios. Esto no es muy lógico; el hecho de que una parte del
negocio cotice en el mercado bursátil, por ejemplo, no altera la
naturaleza de dicho negocio de modo significativo. Sin embargo, sí
cambia la previsión del propietario: en lugar de preocuparse por
los beneficios de la empresa, el “inversor” consulta el precio de la
acción todos los días y estima un beneficio cuando el precio sube
y una pérdida cuando el precio baja.
Los precios diarios suben y bajan con mayor frecuencia que los
beneficios a largo plazo porque muchos inversores no intentan
adivinar cuáles serán los beneficios a largo plazo (los cuales, en
muchos casos, pueden valorarse aproximadamente con cierta
certeza), sino cuál será el precio de la acción a corto plazo. Esto
provoca una situación imposible en la que todo el mundo intenta
predecir el comportamiento del resto, lo que genera incluso una
mayor volatilidad hasta un punto en el que los precios pueden
perder su relación con los beneficios subyacentes.
Acabamos de afirmar que en muchos casos, los beneficios a largo plazo pueden estimarse con cierta certeza. En anteriores boletines informativos, hemos insistido en que, pese a que lo que nos
quieran hacer creer los medios empresariales, las condiciones
macroeconómicas (el comportamiento de la economía) solamente
suponen una diferencia modesta para los beneficios de las
empresas a lo largo del tiempo y, por tanto, no son un factor muy
importante para el inversor a largo plazo. ¿Seguimos manteniendo
esto tras todo lo sucedido en los últimos trimestres?
continúa aquí
http://s-i-a.ch/SIA/files/Newsletter/200907_LTIF_Newsletter_ES.pdf

viernes, 31 de julio de 2009

Reflexiones de los gestores de LTIF –SIA- Classic

Long Term investment Fund – CLASSIC sube actualmente un 42%
WALTER SCHERK 28 de julio de 2009
Hemos vivido un rally importante tanto de mercado como en muchos valores cíclicos.
No obstante, este rally tiene un claro componente de recuperación de los excesos bajistas de la segunda mitad del año pasado.
La parte positiva es que los anuncios de beneficios han salido en general en línea o
incluso mejores de lo esperado, pero lo importante es que en casi ningún caso han sidopeores de lo esperado, lo que ha dado alas al mercado.
Por el lado negativo, siguen viendo poco sólidos los “brotes verdes” que estamos
conociendo. La infraestructura económica sigue débil salvo en China.
Por otro lado, los precios ya descuentan bastante mejora, con lo que tras el rebote que hemos vivido las bolsas se encontrarían cerca de su valor razonable. Se están empezando a encontrar con valores cíclicos caros (para sus estándares). No obstante, el momentum de beneficios subyacentes de la cartera es sólido y se consolida al alza.

Ven perspectivas aceptables.

El exceso de capacidad del que nos vienen hablando últimamente sigue ahí y mantienen, por tanto, una visión escéptica sobre la situación económica en general.Empiezan a ver, no obstante, alguna excepción como en determinadas empresas de fibras textiles en China donde hablando con su management les comentan que se está suavizando este exceso de capacidad y que prevén estar al 100% de utilización al final de año.

También hay otra sorpresa agradable y es que se están encontrando con muchos
sectores que han conseguido mantener una cierta disciplina de mercado y pese a la
caída que han sufrido en ventas han conseguido mejoras en márgenes unitarios y
mantenimiento de cuota de mercado, por lo que tampoco han sufrido tanto como se
esperaba.

1 Reflexiones de los gestores de LTIF –SIA- Classic

Situación de la cartera

El beneficio por acción del fondo se ha estabilizado claramente por encima de los 25€
por acción. Cree que incluso podrían llegar a superar los 30€ a final de año. Eso
implicaría un 15% de TIR prevista para la cartera del fondo, con los precios actuales, que ya han experimentado subidas importantes.
Siguen comprando acciones dentro de los sectores de Reaseguro (porque no los siguen
viendo muy baratos) y Utilities.
En cambio, han dejado de comprar en Recursos Naturales pese a que les sigue
gustando lo relacionado con cobre, carbón y petróleo (pero no el gas). El peso de este sector en cartera se ha incrementado por el aumento que han tenido los precios de las acciones en cartera, no porque hayan incrementado las posiciones.
Siguen introduciendo paulatinamente valores GARP con tasas de reinversión interna
(Roce) altas. Dos ejemplos ya comentados en alguna ocasión son Inditex o Telefónica.
En comparación con el resto de valores de la cartera estos son más defensivos, con
perfil de riesgo bajo y PER de doble dígito (aún así la TIR esperada es de un 12%-13%),pero aportan estabilidad y calidad al conjunto. Ya tienen un 15% de la cartera en este tipo de valores. Recientemente han empezado a construir una posición más sólida en determinadas empresas farmacéuticas.
Parte del buen resultado del fondo en el año se debe a que están realizando un stock
picking muy activo, entrando y saliendo en valores según cómo evolucionan los precios.
Con respecto al posicionamiento geográfico irán incorporando cada vez más valores
asiáticos. En la actualidad mantienen un peso del 6% en Asia. Se muestran muy
contentos con la oficina de Singapur que está suministrando un buen número de ideas
nuevas de inversión.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Historia de tres inversores

A continuación saco unos extractos de una carta de los gestores españoles value José Carlos Jarillo y Walter Scherk (fundadores de la gestora SIA y gestores del fondo Long Term Classic, uno de los mejores fondos del 2007).

Historia de tres inversores

Para comprender la situación actual, recurramos a la historia de tres inversores: D. Privado, D. Público y D. Minorista.

D. Privado
no se considera realmente un inversor, sino un hombre de negocios. Posee una sociedad que registra unos ingresos de aproximadamente 10 millones de euros al año, a veces más, a veces menos. En un ejercicio con resultados muy malos, a principios de la década de 1990, llegó a registrar unas pérdidas de 1 millón de euros. Después de todos estos años, conoce bien su negocio, y está totalmente convencido de que, a pesar de la volatilidad natural, los beneficios son sostenibles a largo plazo. En este ejercicio tan complicado, tiene previsto ganar sus 10 millones de euros habituales. También está tomando medidas para asegurarse de no obtener unos ingresos inferiores a 9 millones de euros el próximo ejercicio, a pesar del enfriamiento global de la economía. Está seguro de que una vez que la situación se calme, en un año o dos, podrá volver a generar los beneficios habituales. No tiene ni idea de cuál es el valor de su sociedad, porque nunca ha pensado en venderla, y espera que su hija, que ya está trabajando con él, continúe al frente de la misma. Aunque es consciente de la confusión que reina actualmente en los mercados de valores, esta situación no parece preocuparle, porque nunca ha invertido en acciones, al pensar que ya tiene bastante con las suyas. Emplea todas sus fuerzas en mantener las relaciones con sus clientes actuales, en conseguir nuevos clientes, mejorar sus productos y reducir sus costes de cualquier modo que sea posible.

D. Público dirige una sociedad cuya actividad es prácticamente idéntica a la de D. Privado en cuanto a tamaño y rentabilidad. Hace unos años, hizo caso de lo que le aconsejó su banco y vendió el 30% de las acciones de la sociedad en la Bolsa. Además de recibir el efectivo derivado de la venta, y de tener que ver a algunos analistas en ocasiones, básicamente sigue dirigiendo la sociedad exactamente como lo había hecho hasta el momento de la venta. Al igual que D. Privado, espera obtener unos ingresos de 10 millones de euros este año (de los que, obviamente, únicamente le pertenecerán 7 millones de euros) y está luchando para obtener unos ingresos de 9 millones de euros, o como mínimo, 8 millones de euros, para el ejercicio próximo. Al igual que D. Privado, también está convencido de que volverá a su rentabilidad habitual tan pronto como cese la recesión. En enero, las acciones de la sociedad de D. Público cotizaban a 10 €, lo que suponía un valor total de 80 millones de euros para la sociedad. Con la acusada caída que han sufrido los mercados, el valor de las acciones en la actualidad es de 5 €, lo que hace que el valor de la sociedad sea de 40 millones de euros. Por lo tanto, la participación del 70% de D. Público en la sociedad tenía un valor de mercado de 56 millones de euros al comienzo del ejercicio y su valor de mercado actual es de 28 millones de euros.

D. Público, por lo tanto, ha “perdido” 28 millones de euros en la capitalización bursátil, pero ha ganado 5,25 millones de euros en los primeros nueve meses (su participación del 70% de los 7,5 millones de euros ganados por la sociedad en los primeros nueve meses de 2008). En cierta medida, D. Público no considera poseer en septiembre menos de lo que poseía en enero. De hecho, posee todos los activos que poseía entonces, más otros 5,25 millones de euros en el banco. Por lo que respecta a los precios de las acciones, no se muestra demasiado preocupado porque no tiene intención de vender y considera que cuando la situación se recupere, volverá a posicionarse en el punto en que se encontraba anteriormente. Sus fuerzas van destinadas a mantener un excelente nivel de relaciones con sus clientes actuales, conseguir nuevos clientes, mejorar sus productos y reducir sus costes de cualquier modo que sea posible.

En enero, D. Minorista compró algunas acciones de la sociedad de D. Público a un precio de 10 € por acción. Pensaba que una sociedad que gana 10 millones de euros de media al año sin demasiada volatilidad (había oscilado entre 7 y 12 millones de euros, registrando pérdidas tan solo un año hace mucho tiempo) era digna de un beneficio equivalente a un múltiplo de 8, lo que suponía una previsión de rentabilidad del 12,5% (el beneficio de 10 millones de euros sobre la capitalización bursátil de 80 millones de euros). A finales del mes de septiembre, recibió el extracto de cuenta. Lacónicamente ve que el valor de sus acciones, en ese momento, es de 5 €, por lo que ha perdido la mitad de su inversión en nueve meses. Desesperado, llama a su banco y ordena la venta de las acciones con carácter inmediato. Se venden al instante… y la persona que las compra no es otra que D. Público.

De esta manera podemos ver cómo estos tres inversores, que básicamente poseen los mismos activos, con la misma rentabilidad actual y prevista para el futuro, actúan (y piensan) de manera muy diferente. La única diferencia reside en la definición subjetiva de “ganar” o “perder” dinero. D. Privado y D. Público definen su propia rentabilidad personal en función de la rentabilidad de su sociedad. D. Minorista la define en función del precio por acción. En el momento en que realiza la venta, incurre en una pérdida del 50% de su inversión y renuncia a una previsión de rentabilidad futura de, tal vez, el 20% (el 25%, si tenemos en cuenta las cifras del ejemplo literalmente) anual para siempre. Lógicamente, la pérdida de D. Minorista se corresponde con la ganancia de otra persona: en este caso, D. Público.

D. Minorista, por supuesto, podría haber esperado a comprar sus acciones hasta el mes de septiembre. De ese modo, habría obtenido el doble de acciones por el mismo precio y habría duplicado la rentabilidad prevista de su inversión. Pero también podría haber comprado el décimo de lotería ganador y haber obtenido incluso un beneficio mayor (libre de impuestos, en algunos países). Es evidente que, en el mundo real, no se trata de un buen consejo.

En el mundo real, son muy pocos los inversores minoristas que ganan dinero en la bolsa a lo largo de sus vidas. Todas las plusvalías que acumulan, desaparecen en las caídas cíclicas que sufren los mercados cada cierto tiempo. Venden cuando los valores se encuentran próximos a los niveles más bajos y no vuelven a comprar hasta que están seguros de que “se ha llevado a cabo la corrección”, es decir, hasta que el valor de mercado es claramente más alto.

La sociedad gestora de fondos más importante del mundo es Fidelity Investments, con sede en Boston. Uno de sus fondos, denominado Magellan, obtuvo una rentabilidad fantástica a finales de la década de 1970 y durante la década de 1980: acumuló una rentabilidad anual del 15% en 15 años (lo que significa básicamente multiplicar por 16 su valor liquidativo por acción en ese periodo). En Estados Unidos, los inversores de fondos, por motivos fiscales, deben identificarse personalmente a la sociedad gestora de los fondos en los que invierten. Así pues, Fidelity sabe exactamente cuándo se convirtió en partícipe del Fondo cada uno de sus inversores y cuándo dejaron de serlo. Hace algunos años, utilizaba esta información para calcular cuáles habían sido las ganancias medias reales de sus inversores. La respuesta resultó ser un 5% anual.

Esto va en contra del sentido común: quienes invierten en algo que tiene un crecimiento anual del 15%, deberían obtener, de media, una rentabilidad anual del 15%, a pesar de los puntos de entrada y salida(no se tienen que tener en cuenta comisiones de ningún tipo, porque la rentabilidad del fondo se calcula después de las comisiones).

¿Cómo es posible que la media esté por debajo de este porcentaje? La respuesta, por supuesto, reside en una cuestión de tiempo: el fondo no obtuvo una rentabilidad del 15% todos los años, sino de media. Hubo años muy buenos y años malos. Y una gran mayoría de inversores empezaron a participar en el fondo cuando la rentabilidad era alta y vendieron cuando era baja. Desgraciadamente, se trata de un patrón universal.



Dos formas de invertir

Esta es la razón por la que, desde el lanzamiento de nuestros fondos hace siete años, siempre hemos hablado de dos formas de invertir: la negociación y la inversión estratégica. La estrategia de negociación guarda relación con los precios visibles y consiste en intentar comprar valores que vayan a subir de precio y venderlos antes de que baje su valor. Como hemos demostrado en algunas ocasiones, la estrategia puede ser extremadamente rentable: asi tomando tan solo 5 decisiones correctas en un periodo de 10 años, los inversores pueden multiplicar su inversión por 300.

El problema, según recoge el caso de Fidelity, es que es muy difícil poner en práctica esta estrategia. Los mercados son muy volátiles y la mayoría de las caídas repentinas no siempre van seguidas de una corrección apropiada, sino de un rebote. Diferenciar una de la otra de antemano requiere un alto nivel de conocimiento (o de suerte) con el que no siempre contamos. Y lo que es más grave: si se comete un error, no hay vuelta atrás.

Al adoptar el método de inversión estratégica, los inversores pasamos por alto las fluctuaciones de los precios de las acciones y nos concentramos en comprar beneficios a precios bajos y en incrementar esos beneficios con el tiempo. Al final, los precios de las acciones siempre reflejan beneficios y su crecimiento. Esto es lo que hacemos en Strategic Investment Advisors. No tenemos en cuenta las fluctuaciones de los precios de las acciones (salvo para calibrar las previsiones de rentabilidad de nuestras acciones), pero observamos los beneficios constantemente. Los inversores en “sociedades”, como D. Privado y D. Público, que permanecen al lado de sus sociedades durante años, en lo bueno y en lo malo, tienden a retirarse en mejores condiciones que los inversores en “acciones”. En opinión de estos inversores, lo que resulta obvio que debe hacerse es comprar cuando los valores están baratos, y si quieren vender, esperan hasta que los mercados estén dispuestos a pagar un precio alto a cambio de sus beneficios futuros. Estamos convencidos de que la “mentalidad típica del minorista”, que supedita la rentabilidad al precio de las acciones, no le permite hacer fortuna a largo plazo, porque considera obvio comprar durante el ascenso y vender durante el descenso.



La rentabilidad de nuestros fondos

Volvamos a echar un vistazo a los beneficios de nuestros fondos, siguiendo las directrices de la historia anterior. A finales del mes de junio de 2007, el valor contable de nuestras acciones (todos sus activos a precios históricos menos sus deudas) ascendía a 201 €. Doce meses después (se trata de los últimos datos publicados por nuestras sociedades), este valor ascendía a 242 €.

Esto significa que cada acción del fondo había ganado 41 €, una vez deducidos todos los gastos, una cantidad ligeramente inferior a lo previsto al comienzo del ejercicio. En la última newsletter, explicamos los motivos por los que se produjo esa diferencia, aunque hicimos hincapié en el hecho de que esos beneficios equivalen a una rentabilidad del 10% durante el periodo. Prevemos ganar aproximadamente 45 € en 2009 y después, a partir de ese momento, obtener un incremento anual del 15%. Se trata de una tasa de rendimiento absolutamente asombrosa, dado el precio actual de nuestras acciones. No obstante, podemos hablar de esta tasa debido a la enorme desorganización que se está apoderando de los mercados justo en este momento. Los inversores no se equivocan al preguntarse cómo es posible ofrecer una previsión de rentabilidad tan alta. Sólo hay dos respuestas posibles: o los precios de las acciones están equivocados (la gente está vendiendo demasiado barato) o las estimaciones de beneficios están equivocadas.

Investiguemos para encontrar indicios de cualquiera de estas posibilidades.



Desorganización de los mercados

Evidentemente, no es ningún secreto que los mercados de valores han estado sometidos a una tensión extrema en los últimos meses. Parecen regirse más por el miedo que por un análisis racional. Por poner un ejemplo, la caída de su capitalización bursátil en los mercados estadounidenses el 29 de septiembre, cuando no prosperó el paquete de medidas de rescate por un importe de 700.000 millones de dólares, ascendió a 1.500.000 millones de dólares, dos veces la supuesta “pérdida” para el sistema. No pasa nada: el 30 de septiembre, los valores estadounidenses, aparentemente, valían 1.000.000 millones de dólares más. Contamos en nuestros fondos con acciones cuyo valor ha fluctuado en varios días más de un 20%. A los profesores de economía les gusta enseñar que los precios de mercado siempre reflejan las expectativas de beneficios futuros, pero los profesores de economía no tienen una gran trayectoria como inversores – ni siquiera los que han ganado el Premio Nóbel. En algunas ocasiones, vender (o comprar, ¿recuerda la burbuja de Internet?) no guarda relación alguna con los principios fundamentales: la gente vende (o compra) simplemente porque considera que el mercado seguirá cayendo (o subiendo).

Por supuesto, todas las burbujas (o “agujeros negros”, denominación que dábamos antes a estas “burbujas negativas”) tienen una pizca de verdad. Internet, de hecho, era una tecnología muy importante. Pero eso no justificaba que las acciones de Amazon.com valiesen más de 400 $ en 1999 (en la actualidad cotizan a 280 $, ajustados al desdoblamiento de acciones, nueve años después). Y se trata de una de las empresas “punto.com” con mayor éxito. Muchas, literalmente, pasaron a no valer nada. El pánico actual se debe a los problemas muy reales y perfectamente divulgados de los mercados financieros y a las expectativas razonables de que esos problemas se extiendan al mundo real, produciendo un enfriamiento de la economía. Pero al igual que las acciones de Internet eran excesivamente caras, las de nuestras empresas son excesivamente baratas. Hay un precio razonable para todo, ya sea alto o bajo, y los mercados siempre se pasan del objetivo.

Lo importante es que nada de esto afecta a D. Privado, y muy ligeramente a D. Público. Lo que les importa son los beneficios que obtendrán sus empresas este año, el siguiente, y los demás años. Al igual que le sucede a D. Privado, no nos preocupa “el mercado” ni “la economía”; nos preocupan nuestras empresas.



El concepto de margen de seguridad

Uno de los principales conceptos de Benjamin Graham fue el de “margen de seguridad”. No sabemos a ciencia cierta qué nos va a deparar el futuro, por lo que tiene sentido invertir únicamente en empresas que estén claramente infravaloradas. Si resulta que la realidad es peor de lo previsto, la inversión todavía será buena. Creemos que nuestras inversiones cuentan con un enorme margen de seguridad. A los precios actuales, el fondo debería registrar una rentabilidad anual del 20% para siempre, ya que tiene un ratio precio/beneficio normalizado de 5. Éste se calcula conforme a estimaciones de beneficios que consideramos conservadoras, utilizando, por ejemplo, precios para las materias primas que están muy por debajo del consenso. Pero supongamos que estamos muy equivocados y que se produce una terrible depresión económica; supongamos, además, que esa depresión se traduce en el caso de nuestras empresas, en términos medios, en un beneficio cero en el próximo ejercicio… Se daría entonces, ciertamente, una situación sin precedentes: muchas de nuestras empresas, como ya se ha
explicado, tienen elevados beneficios ya pactados en contrato y la peor caída media de beneficios en pasadas recesiones ha sido del 45%. Siendo aún más conservadores, supongamos que no se
obtienen beneficios en 2010: otro ejercicio de beneficio cero… Finalmente, la situación económica recupera la normalidad en 2011.

Si sucediera esto, el ratio verdadero precio/beneficio del fondo
resultaría ser 7 y no 5. Un ratio precio/beneficio permanente de 7 significa que, a los precios actuales, nuestras empresas tendrían una rentabilidad anual del 15% para siempre, en un escenario ridículamente catastrófico. Sinceramente, creemos que es una oportunidad única. El valor y el margen de error inherentes a nuestra cartera son difíciles de creer y esa es la razón por la que queremos darles algunos ejemplos específicos y daremos más en futuras presentaciones dirigidas a los inversores.

Warren Buffet siempre ha tenido como lema: “asústate cuando todo el mundo se muestre codicioso y sé codicioso cuando todo el mundo se muestre asustado”. Creemos que estamos ante una época para ser “codiciosos”. ¿Puede caer más el valor liquidativo de nuestros fondos? Seguramente. Una vez que los precios dejan de responder a los principios fundamentales, puede pasar cualquier cosa, como bien refleja el ejemplo de la burbuja de Internet. Pero la realidad siempre se reafirma, como muchos inversores de Internet pronto descubrieron. En aquel momento, se dijo que “el único riesgo era que no invirtieran en uno”. Bueno, creemos que esta afirmación se puede aplicar en gran medida a las circunstancias actuales.

viernes, 31 de octubre de 2008

Análisis de la situación y perspectivas de futuro

Por Walter gestor de Sia la situación actual de las bolsas hay tres formas de leer lo que está pasando en los mercados:
1. Racionalizar las caídas mirando hacia atrás, a la historia
: tomando lo que ha pasado en los últimos 60 años (desde el año 50, inclusive), viendo periodos completos de 12 meses (no años naturales), tenemos que remontarnos al año 74 para encontrar una caída comparable a la actual. En aquella ocasión los mercados (S&P 500) cayeron un 40%. La caída actual, hasta lo que llevamos del mes de octubre desde noviembre de 2007, ha superado dicho nivel y es la mayor caída de las bolsas en los últimos 60 años. Y si tenemos en cuenta lo que está pasando tan sólo desde comienzos del 2008, apenas 10 meses, el recorte de los mercados es francamente tremendo.
Después del fuerte descenso en el año 74, hubo una gran recuperación. A lo largo de la historia, a caídas fuertes les han seguido fuertes subidas, mientras que a caídas menos fuertes también les siguen subidas más moderadas.
2. “Lo que se nos viene encima”: desde el punto de vista bancario, las medidas adoptadas por los Gobiernos y los Bancos Centrales parecen ir por el buen camino y parece que la posibilidad de que el sistema financiero colapse se ha alejado definitivamente tras la ampliación de las garantías y la pseudonacionalización demuchísimos bancos. Por tanto, descarta una situación de colapso financiero como la que ocurrió en el 29.
Ahora, los temores se han trasladado hacia lo que va a suceder con la economía real. Ante esto, los sectores que más han sufrido han sido las commodities y los sectores más cíclicos, que han visto cómo sus cotizaciones se han desplomado más allá de la mitad. Una vez que éstas ya han sufrido un fuerte castigo, el mercado se centra ahora en las compañías a las que más les pueda afectar el incremento de la mora, la caída de la demanda y la debilidad en el poder de fijación de precios.
Por ejemplo, ayer vimos cómo muchas compañías aseguradoras sufrían caídas en sus cotizaciones. El mercado está penalizando a las que tienen mucho activo y a las que pueden sufrir por el incremento de la mora. El temor sobre el colapso del
sistema financiero ha dejado paso a los temores sobre una severa recesión a nivel mundial. En China, una de las claves de la inversión, la demanda no está fuerte.
Debemos asumir, por tanto, que el mercado ya ha caído mucho, pero que además nos enfrentamos a un escenario de severa recesión.
A nivel mundial, se espera debilidad y rebaja de los beneficios empresariales (las expectativas de beneficios se han reducido a la mitad). Aún así, el PER del S&P500,
con este nuevo escenario de beneficios esperados, pasa de 10x a 20x (los earnings se han reducido de 90 a 40), con lo que el PER “normalizado” se mantiene alto a pesar de las caídas en las cotizaciones.
Lo positivo de este escenario, además de que ya han bajado mucho los precios, es que tenemos por delante un escenario de baja inflación y bajos tipos de interés que justificarían niveles de PER altos. Un PER 20x con escenario de inflación y tipos bajos, tampoco es tan grave, teniendo en cuenta que estamos tratando con “bottom earnings”.
3. Fusión de los dos anteriores escenarios: ante un mercado eficiente, es lógico que los precios hayan caído en la medida en que se va conociendo nueva información (“tanto empeora la situación, tanto caes”) y las nuevas expectativas se han ido incorporando a los precios. Sin estar muy de acuerdo con esta hipótesis, puede encontrar argumentos para justificarla.
¿Cuál es la posibilidad de un rebote fuerte en los mercados?
No lo creo. Su escenario más probable es el de un estancamiento volátil, con cierta calma en el mercado que permita un rebote más adelante. Lo ve más en U que en V, al igual que ve el escenario de recuperación económica más en U que en V.
En algunos casos, los precios están realmente tirados, y casi se atreve a afirmar que ya no pueden caer más. Empiezan a detectar “suelos”. No obstante, admite que les ha sorprendido la ferocidad y la rapidez de las caídas.
Lo que deberíamos ver es un estancamiento de las cotizaciones en la medida en que el
mercado se vaya encontrando a sí mismo, que pasa por que:
• El stock inmobiliario empiece a venderse
• Los bancos comiencen a prestarse entre sí
• Los precios de las materias primas ya no caigan más
Uno de los posibles catalizadores puede ser la actividad corporativa, liderada por empresas con balances fuertes adquiriendo otras más pequeñas. Dado el atractivo actual de muchos precios, podrá haber este tipo de movimientos corporativos. Admite que la situación bancaria continúa siendo complicada y los bancos no prestan dinero.
Pero comenta el caso que acaba de producirse de la OPA sobre Revus Energy
(operadora petrolífera del Mar del Norte) con una prima del 140%.
Para los inversores, nos encontramos ante una situación muy confusa, porque hay valores muy baratos, pero, por otro lado, las perspectivas económicas son muy malas y complicadas.
Hay compañías que ahora están cotizando por debajo del valor de su caja.
Compañías como Iberdrola y Gas Natural (ahora a PER 8x), llevan implícita una TIR del 12%, lo que es una barbaridad dado el escenario de tipos que veremos, en el entorno del 3%-4%.
Perspectivas de futuro
Ven dos escenarios respecto a la futura evolución del precio de las acciones, pero descartan en cualquier caso, una recesión en V.
Escenario optimista: Que esto se pare aquí, con lo que los precios dejarían de caer de forma indiscriminada y comenzarían a recuperarse poco a poco en los próximos meses.
Escenario pesimista: Que la sangría actual se pare un poco, pero que se agrave más adelante en la medida en que los datos macro vengan a confirmar que el escenario de desaceleración es mucho más grave de lo esperado. No otorgan la mayor probabilidad a este escenario, pero tampoco se puede descartar.
¿Cuánto de estos escenarios está ya puesto en los precios de las acciones?
Creen que el escenario de recesión en U ya está en los precios. En su caso, el castigo a las cotizaciones de las compañías cíclicas ha sido brutal, y en condiciones normales, significaría que ya está descontada la recesión. Además, el repunte de la volatilidad, con el índice VIX por encima del 70%, indica que el mercado está valorando el peor de los escenarios. También ha influido de manera brutal el desapalancamiento forzoso.

miércoles, 2 de julio de 2008

Resumen de la conferencia de Abante y SIA del 1 de julio de 2008 sobre “la inversión estratégica hoy”

Ayer asistí a la conferencia de los gestores de SIA Walter Scherk , Jose Carlos Jarillo que dieron en Madrid y en ella nos hablo de lo siguiente:
1º En cuanto ¿en que invertir?. Para ellos no solo debemos comprar cosas baratas sino que genere beneficios. Nos hablo de los siguientes activos
La inversión en inmuebles: Actualmente se encuentra cotizando a un PER de 26 , por lo que esta sobrevalorada, su PER medio es de 19 en España y su PER mínimo es de 13.Pues para ellos la vivienda deberá corregir entre un 20 al 40% para llegar a su PER medio y sería una buena compra si bajara entre un 30 a 50% porque estaríamos por debajo de su PER medio. Por lo tanto toca esperar a que baje.
La inversión en Bonos y renta fija: No es mal momento para la inversión en renta fija para los próximos 2 años ya que todo indica que los tipos subirán. Actualmente encontramos productos bastantes atractivos, pero debemos fijarnos bien que no estés contaminados ósea, que sepamos donde metemos el dinero, quien lo gestiona para no llevarnos algún susto luego.
La inversión en Bolsa: Todo los indicadores nos dicen que no es quizás el mejor momento para invertir en bolsa. Ellos recomienda meter en bolsa de forma espaciada en el tiempo ( cada 1 o 2 meses por ejemplo). Pero hace esta pregunta a los posibles partícipes de sus fondos. ¿ Estaría dispuesto a asumir un 25% de caída de sus inversión en bolsa en un año, para a cambio obtener un 15% de rentabilidad media anual( no garantizado)en 5 años? Si contesta afirmativamente, entonces le recomienda que invierta en bolsa, si contesta negativamente , le recomienda la renta fija.
Ellos nos dicen, que el ser humano sabía cazar “Mamuts”, pero es un mal inversor, pues cuando usted va al supermercado y ve que baja las patatas, la fruta, o en una tienda la ropa, lo que suele hacer es aprovechar esas caídas de precio ( rebajas) para comprar mas. Pues Bien en Bolsa el ser humano se comporta al revés de lo que es lógico vendiendo cuando todo esta mas barato y comprando cuando todo esta mas caro, y es justamente en los momentos de caídas cuando deberíamos aprovechar para comprar mas barato y no para vender. Pero se suele hacer por desgracia lo contrario. Nos puso el ejemplo de un fondo que había obtenido en EEUU durante XX años una rentabilidad media del 16-17% pero la rentabilidad media de los partícipes era solo del 4% y es que como dije antes solían vender sus participaciones cuando bajaba el fondo( no soportaban ver caer en 12 meses su inversión un 25%) y comprar cuando ya esta sobrevalorado.
También nos habló de que no necesariamente la volatilidad tiene riesgo, y puede ser un aliado para el inversor de largo plazo. Si conocemos bien la empresa, y creemos que va a seguir manteniendo sus beneficios, debemos utilizar las posibles caídas que suele arrastrar un mercado bajista para comprar más, porque al final el precio reflejará su valor. Por lo tanto para el inversor de largo plazo su aliado es la volatilidad y las caídas, que las suele aprovechar para comprar más barato.
En cuanto al petróleo, no nos dijo hasta cuando podría subir, ya que es impredecible pero que seguramente seguirá subiendo por lo siguiente:
1. La demanda de petróleo esta creciendo a un ritmo anual del 10% mientras la oferta solo al 1%, esto seguirá elevando los precios hasta que se destruya la demanda por los precios elevados y se ajuste con la oferta. Un ejemplo: en EEUU hay 80 coches cada 100 habitantes, en Alemania unos 55 coches cada 100 habitantes y en China creciendo al 10-9% y con una población superior a los 1200 millones de personas, solo existe 4 coches por cada 100 habitantes.
2. Los pozos de petróleo del Golfo Pérsico, Mar del Norte, Rusia esta perdiendo un 10% cada año de su capacidad ( no son ilimitados) esto lleva a que la humanidad busque petróleo cada vez en lugares mas difíciles y por tanto el coste se dispare. Hay que tener en cuenta que el Fisco se suele llevar en impuestos para el Estado en EEUU y Reino Unido el 40-50% y en Africa , Sudamérica y Rusia del 80-90% del precio del barril del petróleo y que por debajo de 100-120 dólares muchas empresas petroleras no le interesa sacar petróleo porque no le paga los costes y lo que hacen en esas circunstancias es dejar de extraer para que el precio suba.
3. La humanidad debe buscar alternativas al petróleo y seguramente lo hará cuando llegué su momento, porque el crecimiento es imparable, el hablo de centrales nucleares y coches eléctricos como ejemplo. La media del parque automovilístico es de una duración de 15 años en España, por lo que es un proceso lento, que llevaría sus años de adaptación.

En cuanto a la frase que mas me gusto de la conferencia es esta: “La educación es cara pero la ignorancia mas”
Saludos

jueves, 19 de junio de 2008

Recomiendo la asistencia a esta conferencia en Madrid

El próximo 1 de julio en el Hotel Silken Puerta América de Madrid asistiré a la Conferencia: "La Inversión estratégica hoy:Oportunidad y Largo plazo" . En este acto Walter Scherk y José Carlos Jarillo, gestores de SIA Funds, expondrán su estilo tan particular de gestión que les ha convertido en una de las gestoras más destacadas por rentabilidad en los últimos años( entre los 10 mejores fondos del mundo de los ultimos 6 años). En el acto hablará primero Santiago Satrústegui, nuestro Consejero Delegado y, posteriormente, ellos dos. Sé que puede ser una buenísima oportunidad para que conozcais mejor tanto a Abante como a estos brillantes gestores, que nos darán una charla académica de la situación económica actual.

Tanto Walter como José Carlos tienen una amplia experiencia financiera. José Carlos Jarillo es doctorado y profesor de la universidad de Harvard y autor de varios libros relacionados con la estrategia corporativa e internacional. Por otro lado, Walter Scherck ha sido director de la gestora de Ahorro Corporación y actualmente imparte charlas en el IESE.
Saludos

miércoles, 16 de abril de 2008

Conference Call : Long Term investment Fund – CLASSIC

Conference Call : Long Term investment Fund – CLASSIC
WALTER SHERCK

11 de abril de 2008
Análisis del entorno económico
Indudable el enfriamiento de la economía estadounidense, pero está teniendo
repercusiones mixtas:
􀂃 En Europa: afectado el sector exportador, por lo que hay que ser muy selectivo con
las compañías. Sólo consideran valores de altísima categoría.
􀂃 En Asia: Efecto pequeño. Lo han testado con su propia experiencia en los dos viajes
que han hecho a Shangai y Hong-Kong. Ven bien las empresas asiáticas y las chinas,
en particular. Su sensación es que la desaceleración de la economía USA no les está
afectando demasiado.
Ponen varios ejemplos en los que se ve el efecto en una y otra zona:
􀂃 Margen de refino: sigue muy fuerte en Asia, mientras que se muestra débil en EEUU.
􀂃 Estado de la banca: Tomando como referencia bancos ingleses, hay una gran
diferencia entre bancos ingleses que operan en UK (por ejemplo, HBOS), que están
sufriendo muchísimo, frente a bancos ingleses que operan en Asia (como STANDARD
CHARTERED), que se muestra muy fuerte.
􀂃 Sector químico: en Asia se mantiene fuerte, aunque con tendencia a la reducción de
márgenes, frente a la debilidad que muestran estas compañías en Europa y Estados
Unidos.
􀂃 Sector inmobiliario: Absolutamente deprimido en EEUU, lo estará también en
Europa, mientras que en Asia se encuentra “semi-tocado”.
Por todo ello, concluyen que Asia está capeando bastante bien el temporal. Algo distinto es cómo están reaccionando los precios de las acciones.
La exposición de Asia al ciclo americano se estima en un 10% del PIB, con lo que el
impacto en crecimiento supondrá, para China, por ejemplo, pasar del 12% al 7%, lo que
sigue siendo un crecimiento sólido. En el caso de India, pasará de crecer al 9% a crecer al 6%. Es decir, el crecimiento en Asia será menor, pero no esperan frenazo.
La demanda de metales y recursos energéticos de los países asiáticos sigue siendo muy
fuerte, lo que se traduce en un elevado incremento de los precios de estos bienes.
El precio del cobre crece a una tasa de doble dígito, debido tanto a la rigidez de la oferta como a la fortaleza de la demanda de China.
También el precio del mineral de hierro ha crecido mucho (doble dígito) por problemas de oferta, que han llevado a los principales productores, como Brasil y Australia, a renegociar los precios al alza entre un 60% y un 75%.
Lo mismo ocurre con el carbón. El coque ha incrementado su precio en un 200%, y el
carbón térmico ha pasado de USD50 a USD125. En este caso, el problema es de exceso
de demanda, ya que oferta, hay. Por ejemplo, en China se han visto obligados a parar
algunas centrales térmicas por falta de carbón, pero la demanda eléctrica no para de subir.
Como conclusión, afirman que es innegable la ralentización de la economía americana, y que ésta está teniendo diferente impacto en las distintas áreas geográficas.
El impacto en el propio mercado estadounidense también está siendo parcial. Ha sido y
sigue siendo muy fuerte en el mercado interno, especialmente, en los sectores inmobiliario y financiero. Por el contrario, no está afectando al sector exterior, ya que las empresas exportadoras se están comportando razonablemente bien, apoyadas por la debilidad del dólar.

Composición actual de la cartera (LTIF CLASSIC)
La cartera no ha sufrido grandes cambios en las últimas semanas.
El PER medio de la cartera es de 6 veces, que es muy atractivo frente al PER 18x al que cotiza el mercado americano (el cálculo que hacen los gestores de SIA ajusta los
beneficios del sector financiero) o el PER 12x de la bolsa europea.
􀂃 Sector financiero: No tienen apenas exposición a este sector, que les parece el más
problemático. Tan sólo mantienen un 0,5% en el banco inglés HBOS (tienen una put a
4,5 libras/acción) y un 1,5% en la también inglesa inmobiliaria BARRAT.
El sector financiero sigue sin parecerles especialmente barato, a pesar de los fuertes recortes en las cotizaciones, una vez ajustadas las provisiones por mora.
􀂃 Sector industrial: lo ven muy atractivo y apuestan por valores de compañías fabricantes de máquina-herramienta, bombas para centrales nucleares y acereras.
􀂃 Minas: Sigue entre sus apuestas en cartera. Ven atractivos todos los minerales,excepto el zinc. Son conscientes de que algunas acciones empiezan a estar caras, pero aún ven valor en el sector. Han apostado por carbones.
􀂃 Seguros: los mantienen en cartera, ya que no ven problemas más allá de los que ya han transmitido al mercado, y piensan que están viviendo una etapa más “soft” en los precios, después del castigo sufrido por la crisis subprime.
No obstante, creen, más que nunca, que en un entorno como el actual, es muy
importante comprar barato.
􀂃 Sector energético: hicieron algunas apuestas en compañías relacionadas con la extracción de petróleo que mantienen aún en cartera. Ven un entorno de precios elevados del petróleo, consolidándose por encima de los 100 dólares por barril, ya que es un recurso escaso y los costes del proceso de obtención de los componentes refinados son muy elevados. Cualquier proyecto o empresa que se dedique a actividades que formen parte de la cadena de producción de derivados del petróleo no resultaría rentable con precios del crudo por debajo de los 100 dólares.
Su lectura sobre el impacto en las tasas de inflación de occidente de la carestía de los precios del petróleo y las materias primas es de moderación, ya que el petróleo, el carbón y el gas pesan un 10% del PIB mundial, mientras que el peso de las demás
materias primas es muy reducido.
Nuevas ideas de inversión
Como anticiparon el mes pasado, han incorporado a la cartera alguna compañía de
energías renovables, ya que es un sector que les gusta, pero siguen sin verlo barato. Lo ven muy bien como concepto y aceptablemente bien como precio.
Una nota sobre el LTIF ALPHA
Son conscientes de que la cobertura del fondo ALPHA no ha funcionado todo lo bien que
debería haberlo hecho, por las dificultades que presenta la cobertura de ciertas áreas geográficas a las que tienen exposición. Han combinado diferentes estrategias de cobertura, entre ellas, la de vender volatilidad en algunos momentos, pero en conjunto creen que la estrategia ha sido poco eficiente. Una vez realizado este diagnóstico, creen que mejorará su eficiencia en el futuro.

sábado, 8 de marzo de 2008

El fondo Long Term Investment Fund Classic, valor en estado puro

Hoy os quiero hablar de unos de los fondos que he suscrito hace poco con Abante. ( solo se puede contratar con la gestora Abante para los particulares).Este fondo tiene un sistema de inversión en valor similar a los de Bestinver. Como quiero una cartera diversificada , y no quiero tener todos los huevos en la misma cesta( teniendo diversos fondos de diversas gestoras, acciones...) y partiendo siempre que la renta variable es mas rentable y segura a largo plazo, que la renta fija he decidido entrar en este fondo.
Este fondo no lo conocía hasta hace poco, cuando fui a la conferencia de Bestinver como cliente que soy de ellos,alli le preguntaron a Francisco García Paramés para diversificar nuestras inversiones donde entraría, el nos hablo de los fondos de SIA, gestionados por el español(nacido en Barcelona)Walter Scherk y que solo se puede contratar por la gestora Abante.
Este fondo ha conseguido estar entre el 10% de los fondos mas rentables del mundo durante estos últimos 5 años(solo superado por algun fondo Chino). Si miramos sus rentabilidades por encima del 29% es para asustarse: En 2002 -7,4%, 2003 tuvo rentabilidad del 44,3%,en 2004 del 28%, 2005 del 42,8%,2006 del 27,6%, 2007 del 42,5%.
El fondo Long Term Investment Fund Classic, se trata de un fondo de renta variable global, que invierte preferentemente en compañías de pequeña y mediana capitalización, esta muy diversificado por sectores y geográficamente ( quizás se diferencia del fondo Internacional de Bestinver que el Classic,está mas expuestos en otros continentes,frente un inversión mayoritariamente centrada en Europa por los gestores de Bestinver).
La filosofía de inversión es la misma que Bestinver " Value Investing", que como alguno ya sabrá consiste en comprar no solo acciones baratas, sino comprar acciones que presentan una infravaloración del precio respecto de los beneficios futuros.
Estos gestores se suelen centrar en empresas poco seguidas por los analistas, y se concentra en sectores cíclicos.
Suele presentar una gran volatilidad este fondo,(ya que no tiene cobertura como si lo tiene otro fondo de ellos llamado Alpha, es similar al classic pero con cobertura, ósea que cuando la bolsa sube, subirá mas el Classic y menos el Alpha, y cuando la bolsa baja bajará menos el Alpha y mas el Classic).
La inversión mínima es de 1000€ y una comisión del 1,5.
Web de la gestoras Abante, donde os informará mas de estos fondos ( Classic y Alpha): http://www.abanteasesores.com/ltif/
Podeis también acudir a este foro, en el que se habla de este fondo en:http://foros.recoletos.es/foros-expansion/thread.jspa?threadID=110891&start=0&tstart=0
http://foros.recoletos.es/foros-expansion/servlet/JiveServlet/download/214-110891-1436601-36865/Presentación%20Abante%2010ene07.pdf
Saludos

martes, 4 de marzo de 2008

¿ Que es invertir?

Hola, cuando fui a la conferencia de Bestinver , Francisco García Paramés nos dijo, que sino tuviera el dinero en la gestora Bestinver que el dirige, lo tendría con Walter Scherk de la gestora SIA http://www.s-i-a.ch/SIA/management.php?LangID=1. He estado mirando quienes son, y tiene el mismo sistema de inversión en valor que los de Bestinver solo que su fondo internacional en vez de estar tan expuesto a Europa como lo está el de Bestinver, los de SIA están mas expuestos a Asia, invierten en compañías de medianas y pequeña capitalizacion etc....,.

Pero lo que quiero compartir con vosotros es su último newsletter de diciembre 2007 que podeis encontrar entero en esta dirección:
http://www.s-i-a.ch/SIA/files/Newsletter/200712_Newsletter_ES.pdf. De esta newsletter que recomiendo su lectura, quiero resaltar su articulo ¿que es invetir? , que a continuación os lo pongo aqui:

Si nos basamos en la mayor parte de los informes sobre inversión de los bancos y de los agentes de valores, una adecuada inversión consiste, primero, en analizar el panorama económico general para, seguidamente, decidir dónde destinarla y, finalmente, colocar el capital de la forma más adecuada: en sociedades "cíclicas" si se piensa que la economía se va a expandir; en sectores "defensivos" si muestra síntoma de debilitamiento; o simplemente en dinero o renta fija si se
piensa que el comportamiento de la economía va a ser muy malo.
Consecuentemente, los inversores pueden "preservar su capital" no invirtiéndolo en acciones cuando el precio de las acciones cae. Todo eso suena sumamente razonable, pero es una pena que no funcione.
En primer lugar, nadie sabe cómo va a evolucionar la economía, especialmente cuando cambia de ciclo. La mayor parte de los modelos econométricos, tanto de informáticos como humanos,básicamente extrapolan las tendencias pasadas, lo que tiene sentido dado que la economía no varía tanto de un día, mes o año al siguiente. El problema radica, por supuesto, en que, de cuando en cuando, pasa de positiva a negativa, o viceversa, lo que resulta sumamente difícil de averiguar. Todo el mundo se pone muy nervioso, por ejemplo, si el informe mensual de creación de puestos de trabajo en EE.UU. se sitúa por encima o por debajo de las expectativas. Tienden a situarse entre unos miles y 100.000. Pero la economía de EE.UU. cuenta con más de 100 millones de puestos de trabajo. Lo que ocurra un determinado mes es realmente irrelevante,además de que los sistemas de cuantificación están poco depurados y de que los datos casi siempre sufren ajustes importantes en los meses siguientes (cuando, por cierto, ya nadie está interesado en ellos). En su conjunto, se ha demostrado una y otra vez que la exactitud de las previsiones económicas no es mayor que la simple presunción de que las tendencias seguirán sin modificaciones (que es lo que hacen a largo plazo).
Y, lo que resulta incluso más importante, el panorama general no importa tanto. En la mayor parte de las sociedades, los beneficios no se ven considerablemente afectados por los altibajos de la economía general. Por muchas razones: la diferencia de la actividad económica general entre un año brillante y un año de recesión es inferior al 5% en un país desarrollado y un poco más elevada en un país en desarrollo. En segundo lugar, muchas sociedades se encuentran diversificadas, no sólo en términos de productos sino, lo que es más importante, geográficamente. En tercer lugar, las empresas cuentan con muchos instrumentos con los que reaccionar ante las circunstancias concretas del mercado. Por eso, es muy importante resaltar que si los beneficios de una compañía descienden un 20% un determinado año y se recuperan posteriormente, su valor intrínseco descenderá mucho menos, dado que el valor de una empresa depende de la totalidad de sus beneficios futuros y no tan sólo de los del año siguiente.
Pero los precios de las acciones cambian considerablemente en función del temor o del
entusiasmo de los inversores. Se ha demostrado que la volatilidad de los precios de las acciones es tres veces superior a la de los beneficios subyacentes. Los mercados se ven impulsados a exagerar los extremos, lo que provoca que los errores en cuanto al tiempo o momento resulten especialmente caros. Eso nos lleva al tercer punto: el enorme coste que representa en la práctica "adivinar los mercados".
Es muy natural que los inversores que ven caer sus acciones un 20% en poco tiempo piensen que, si hubieran vendido antes de la caída y hubieran comprado después de la caída, serían más ricos. Desde luego,tendrían razón.
Un inversor podría haber multiplicado su inversión inicial por trescientos en 10 años tomando sólo cinco decisiones acertadas. Se trata de un hecho. Sin embargo, también puede ocurrir lo contrario: un puñado de decisiones erróneas (invertir en el punto álgido de una burbuja,conservar el efectivo cuando el mercado despega) provocará el resultado opuesto. Y,asumámoslo, en el momento en que sea evidente que nos encontramos en recesión..., las acciones ya habrán caído, normalmente más de lo que debieran haberlo hecho, y entonces es el momento de comprar, no de vender.
Acertar con la sincronización del mercado no es tan sólo muy difícil; realmente, no es necesario si los inversores buscan rentabilidades sólidas y exentas de riesgos. El inversor que invirtiera 1.000 $ en el índice S&P 500 al comienzo de cada año entre 1987 y 2006 habría terminado ese año con 70.928 $ si hubiera reinvertido todos los dividendos. Pero ahora viene la parte interesante: si el inversor hubiera tenido la suerte de aprovechar el mejor momento para invertir (el precio más bajo del año) cada año, el total habría sido de 73.380 $. Si el inversor hubiera elegido sistemáticamente el peor momento posible (el punto más caro del año), el resultado sería no obstante de 61.797 $. Además, el riesgo de no haber participado en el mercado, de esperar ese mítico "punto de acceso", es enorme: uno simplemente precisa no invertir el 5% de los días de negociación en que los mercados suben realmente (lo que, a propósito, tiende a ocurrir cuando todo parece desfavorable) para perder más de la mitad de las rentabilidades a largo plazo posibles. Como suele decirse, la clave para hacer dinero como inversor a largo plazo no es "tomarle el tiempo al mercado" sino "pasar tiempo en el mercado".

Para las inversiones en bolsa es bueno recordar lo que decía el legendario Jesse L. Livermore " saber esperar fue lo que siempre me hizo ganar dinero, no mi forma de especular".
Saludos