Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



Mostrando entradas con la etiqueta Inflación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inflación. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de enero de 2014

HISTORIA DE UN ALEMÁN

El texto que escribo a continuación narra, lo que vivió Sebastián Haffner en la hiperinflación Alemana de los años 20.( Esto se repite una y otra vez en la historia, por ejemplo en 2013 la inflación de Venezuela fue de casi un 50% mientras la bolsa de Venezuela subió casi un 500%).

"Todos los que tenían una cuenta de ahorro, una hipoteca o cualquier otro tipo de inversión vieron cómo éstas desaparecían de la noche a la mañana. Pronto dejó de importar si se trataba de una calderilla ahorrada o de un gran capital. Todo se esfumó. Muchos optaron rápidamente por otras inversiones para después darse cuenta de que aquello no conducía a nada. Enseguida estuvo claro que había ocurrido algo que echaba a perder el capital de todos y les hacía dirigir sus pensamientos hacia cosas mucho más urgentes.
El coste de la vida había comenzado a dispararse,  pues los comerciantes le pisaban los talones al dólar. Medio kilo de patatas, que el día anterior costaba todavía 50000 marcos, al día siguiente valía ya 100000; un sueldo de 65000 marcos traído a casa un viernes el martes siguiente no llegaba para comprar un paquete de cigarrillos.
¿Qué iba a ocurrir? La gente pronto encontró una isla donde ponerse a salvo: las acciones. Era la única forma de inversión que de algún modo podía aguantar aquella velocidad. No de forma regular ni todas en la misma medida, pero mas o menos lograban mantener el ritmo (poder adquisitivo). Así que uno iba y compraba acciones. Cualquier pequeño funcionario, cualquier empleado, cualquier trabajador por turnos se convirtió en accionista. Las compras diarias se sufragaban vendiendo acciones. Los días de cobro se producía un asalto generalizado de los bancos y las cotizaciones salían disparadas como cohetes hacia el cielo. La banca nadaba en la abundancia los bancos nuevos y desconocidos crecían como setas y hacían negocio rápidamente. La población entera devoraba el informe bursátil a diario.
Quienes peor lo pasaron fueron los viejos y los que vivían alejados de la realidad. Muchos fueron arrastrados a la mendicidad, otros tantos al suicidio.  A los jóvenes y a los mas espabilados les fue bien. De la noche a la mañana  se vieron libres, ricos e independientes".

lunes, 4 de marzo de 2013

Inflación

Imaginar que en vez de dinero público fiduciario ( el papel moneda impuestos por los gobiernos), nos hubieran dado libertad para usar el dinero privado por excelencia " el oro". Los resultados de las políticas inflacionistas de los gobiernos a través de su banco central es demoledor. La inflación es otro impuesto a los pobres del poder público.( ver gráficos en el enlace de abajo):
1.  El precio del petróleo en comparación con el oro se ha mantenido estable desde 1971. En cambio el dólar ha perdido el 98% de su poder adquisitivo en términos de petróleo frente al oro.
2.  La gasolina pagando en billetes no para de subir (en parte porque no paran de meterles impuestos), pero si hubiéramos tenido como moneda el oro ( dinero privado) en vez del dólar (o €uro) ,podríamos comprar 4 veces más o lo que es lo mismo, el litro de gasolina en 2013 nos saldría 4 veces más barato que en 1971.
3. Veamos una cesta de cereales ( 68kg de Maiz , 46 de trigo y 27 de soja), en los años 60 con una onza de oro se compraba casi 5 cestas, en la actualidad se compraría poco más 40 cestas. Es decir los alimentos serían 8 veces más baratos que en los años 60. ¿ A que en la actualidad los alimentos no son más baratos?. Pues eso.
Aquí tenéis la prueba que el encarecimiento de los productos ( a parte de las constantes subidas de impuestos) , no se debe a malvados especuladores o empresarios, sino a políticos ineptos dedicados a imprimir moneda ( dinero público de mierda fiduciario), para mantener sus chiringuitos, empobreciendo más y más al ciudadano.
¿ Pero todavía no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo público?.
http://a.yfrog.com/img171/7537/ctnp.jpg

domingo, 24 de febrero de 2013

Cidalandia. Un breve relato sobre el dinero y la riqueza


Un ejemplo de cómo la creación artificial de dinero público ( el papel moneda) y no el dinero privado ( oro), genera inflación y pobreza. En Argentina y Venezuela tienen una inflación del 30% por culpa de sus gobiernos, que no paran de darle a la maquina de crear moneda que está arruinando a su pueblo.

 Cidalandia. Un breve relato sobre el dinero y la riqueza 


Cicadilandia es una pequeña isla del pacífico. Favorecidos por un clima suave y agradable, sus habitantes viven una vida sencilla y tranquila, no muy distinta de la que se vive en muchas otras islas del archipiélago. Salvo por una cosa: usan los tapones de botella de plástico como moneda.

Nadie en la isla sabe a ciencia cierta cómo empezó su uso, pero el caso es que todo el mundo los usa. Son pequeños, no se estropean… y facilitan mucho la vida diaria de intercambios en la isla. Cuando Maynard, uno de los lugareños, quiere algo de comida puede conseguirla a cambio de unos cuantos tapones. Y él a su vez consigue los tapones con las caracolas de mar que recoge en los arrecifes, y que son muy apreciadas por los pescadores. Los mismos tapones le sirven también para conseguir algo de ropa de vez en cuando (no necesita mucha, pero es algo coqueto y le gustan los sombreros de hojas de palma), o para reparar su pequeña canoa cuando lo necesita (los arrecifes a veces son un poco traicioneros)…

En Cicadilandia había tapones de varios colores. Rojos, negros, naranjas… Pero los más preciados eran los azules. Había muy pocos, ¡y con un solo tapón azúl se podía comprar comida para una semana!

Un día mientras recogía caracolas, Maynard encontró un gigantesco cajón de madera flotando en el agua. Realmente era enorme, Maynard no había visto nada igual en su vida. Con gran esfuerzo logró arrastrarlo hasta un lugar escondido de la playa y lo abrió. Dentro había…miles de botellas de plástico. Miles literamente. Todas con… un tapón de plástico de color azúl celeste. Todos inmaculados, perfectos, sin ningún defecto.  Maynard se desmayó al contemplar tanta riqueza.

Cuando se despertó ya era de noche. Miró nervioso a su alrededor, por si alguien lo había visto. Una vez convencido de que seguía solo, meditó sobre qué hacer con el enorme tesoro. Y decidió que lo mejor era esconderlo. Su oficio de recolector de caracolas le permitía conocer bien toda la costa de la isla, que recorría a menudo buscando los mejores ejemplares. Recordó una amplia pero escondida caverna cerca de allí. Tenía grandes ventajas como escondite. El acceso desde tierra era imposible, porque formaba parte de los acantilados más altos de la isla. Y por mar también era muy difícil llegar a no ser que se conociera muy bien el camino, porque estaba rodeada de peligrosos arrecifes.

Como la noche estaba completamente en calma era un momento ideal para llevar el gran cajón a la caverna y esconderlo para siempre. Así que Maynard arrastró de nuevo el enorme tesoro, esta vez con destino a la caverna secreta.

La vida de Maynard cambió por completo. ¡Ahora era rico! ¡Inmensamente rico! Tenía tantos tapones azules… Cada vez que necesitaba tapones, simplemente iba a la caverna y cogía unos cuantos.

Pero ¡ay! una noche hubo una gran tormenta. Las olas entraron con fuerza en la caverna, arrastraron el gran cajón de Maynard, y lo estrellaron una y otra vez contra las rocas, destrozándolo.

Sin que Maynard lo supiera, al día siguiente la playa principal de la isla estaba cubiertas de botellas de plástico…cada una con un precioso tapón azúl celeste.  Los cicadilenses corrían recogiendo los tapones. Había tantos que llegaba para que todos tuvieran un buen montón de tapones. ¡Un maná caído del cielo! ¡Una bendición para la isla!  Al principio Maynard se disgustó un poco, pero tenía buen corazón y se alegró porque todos sus conciudadanos ahora fueran también tan ricos como él.

Esa noche hubo una gran fiesta para celebrarlo. Todos estaban felices. Los mejores pescados se asaron, las mejores frutas se sirvieron, se brindó una y otra vez con los mejores licores de coco… La ocasión lo merecía. ¡Todos eran ricos! Las celebraciones parecían no tener fin. Día tras día se festejaba el regalo de la fortuna que había recibido la isla.

Pero un buen día ya no había más pescados que comer. Las frutas se habían terminado. No quedaban licores. Apenas quedaba nada.

Maynard quiso comprar algo de pescado. A fin de cuentas, tenía miles de tapones. Pero no logró encontrar pescados, nadie había ido a pescar. Tras mucho esfuerzo logró encontrar un pequeño puesto donde un pescador todavía tenía algunos pescados. Pero ¡menudo precio quiso cobrarle! ¡Varios centenares de tapones por un pescado! Maynard dijo que no, que se negaba a pagar tanto. Siguió buscando…pero no encontró nada. Volvió al puesto anterior solo para descubrir que ya se habían vendido todos los pescados, al desorbitante precio que no había querido pagar antes. Pero claro, todo el mundo en la isla tenía ya miles de tapones azules, así que todos podían pagar centenares por un pescado…

Hubo unos meses de mucha penuria en la isla. En las semanas de grandes celebraciones se había gastado tanta comida que se habían agotado todas las reservas. Los pescadores volvieron a pescar, los recolectores de fruta y coco a sus oficios, los sombrereros hacer sombreros y Maynard a recolectar caracolas. Pero había mucho en lo que trabajar para recomponer todas las reservas dilapidadas en las celebraciones.

Un año después la vida sí era ya de nuevo como antes... salvo que los tapones azules celeste ya no los usaba nadie. Bueno, solo los niños para jugar con ellos. Para los intercambios se usaban los negros, rojos, naranjas.
Fuente


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Compra de deuda por el BCE: el golpe perfecto contra los ciudadanos europeos‏



“(1) el gobierno necesita dinero para financiar el déficit, (2) le pide al banco central que lo imprima para pagar sus deudas, (3) al haber más dinero en circulación, este pierde valor y suben los precios -aunque no todos a la vez ni la misma cantidad.”
“Precisamente por este motivo, a los gobernantes e intervencionistas de todas las épocas les ha atraído tanto la manipulación del dinero como fuente de ingresos.”

Seguramente han visto ustedes la película El Golpe (1973), un clásico del subgénero del cine de acción cuya trama gira en torno a un grupo de criminales de guante blanco que planean y ejecutan un intricado plan para cometer un robo o una estafa sin dejar rastro. En esta cinta, ambientada en los años de la Gran Depresión, dos estafadores profesionales, interpretados por Robert Redford y Paul Newman, timan a un capo gánster —y, por cierto, banquero—al son del inolvidable tema The Entertainer. Pues bien, si les impresionó la maestría con la que los timadores preparan y llevan a cabo su plan, sepan que eso no es nada comparado con el saqueo perpetrado por el Estado desde que se inventaron los bancos centrales y la política monetaria. El BCE, que no es una excepción, le ha dado el nombre de OMT a su próximo golpe.
La inflación como la estafa perfecta
En una escena de esa película se dice que para que el golpe tenga éxito, hay que mantener la confianza de la víctima aún después de limpiarlo, es decir, sin dejar que lo note. Y esa es la principal característica de la inflación, que, no dejando rastro y sin recurrir a los impopulares impuestos, permite a los gobiernos financiar la expansión del Estado a costa de la pérdida de valor de los ahorros de sus ciudadanos. No en vano, Ayn Rand calificó la inflación como el paradigma del crimen perfecto, y Mises la tachó de ser esencialmente antidemocrática.
De hecho, incluso defensores tan conspicuos de la intervención del estado en los asuntos privados mediante políticas de intervención monetaria admiten que es “un impuesto sin legislación” (Friedman), mediante el cual “los gobiernos pueden confiscar, secreta e inadvertidamente, una parte importante de la riqueza de sus conciudadanos” (Keynes). De forma muy simplificada, el procedimiento por el que opera es el siguiente: (1) el gobierno necesita dinero para financiar el déficit, (2) le pide al banco central que lo imprima para pagar sus deudas, (3) al haber más dinero en circulación, este pierde valor y suben los precios -aunque no todos a la vez ni la misma cantidad-.
Precisamente por este motivo, a los gobernantes e intervencionistas de todas las épocas les ha atraído tanto la manipulación del dinero como fuente de ingresos. Lo han venido haciendo desde los tiempos del Imperio Romano, cuando el dinero se basaba en un patrón metálico y se expropiaba parte del metal precioso contenido en las monedas para financiar guerras y campañas. El padre Juan de Mariana, escolástico español de la Escuela de Salamanca, denunció esta práctica en la obra que da título a este blog, y por ello fue encarcelado. Imagínense ustedes si los poderosos se lo toman en serio.
Con la aparición del papel moneda y, en especial, con la creación de los bancos centrales y el abandono del patrón oro, los gobiernos se liberaron de casi todas las trabas para crear dinero sin límite para financiarse fraudulentamente a costa de los ciudadanos, como muestran las gráficas que les incluyo. Prácticamente, los únicos que han opuesto resistencia a este expolio producido por las políticas monetarias son los economistas de la Escuela Austriaca, heredera de nuestra Escuela de Salamanca. 
Autores como MisesHayek, Rothbard o, en la actualidad, Huerta de Soto, han demostrado que dejar la creación de dinero al capricho de políticos y banqueros centrales obstaculiza y distorsiona los flujos de consumo e inversión, imposibilitando la asignación eficiente de los recursos, generando inestabilidad financiera, guerras de divisas, devaluaciones competitivas, expansión crediticia e inflación.
El programa de compra de deuda del BCE a la larga es inflacionario
En este sentido, la decisión del BCE del pasado jueves de llevar a cabo compras de deuda pública en el mercado secundario de estados miembros en dificultades, con el objetivo de manipular a la baja las primas de riesgo de esos países, es un claro ejemplo de lo que estamos hablando yun paso en la dirección opuesta a la recuperación. Ya habrán tenido ocasión de leer en El Confidencial (por ejemplo, aquí o aquí) y, en el resto de medios de comunicación, las principales características del programa llamado Outright Monetary Transactions (OMT), por lo que me limitaré a realizar algunas matizaciones sobre el mismo a la luz de lo comentado. Por cierto, si no han tenido ocasión de hacerlo, les recomiendo que no dejen de leer los comentarios de McCoyDaniel Lacalle y Kike Vázquez al respecto.
Con condicionalidad o sin ella se monetizará deuda
En primer lugar, no importa cómo de insistente haya sido con lacondicionalidad el Presidente del BCE, Mario Draghi. Si vieron la rueda de prensa completa o han leído su transcripción (ver aquí, en inglés), quizás escucharon a algún periodista señalarle con ironía que de cada dos palabras, una era condicionalidad. Pues bien, la realidad es que con condicionalidad o sin ella, lo que hará el BCE es monetizar deuda.
Es decir, crear dinero de la nada para comprar letras y bonos del tesoro. Un proceso, el de imprimir que, como sabemos es inflacionario y redistributivo. Y dado que éste es mucho más rápido que implementar las reformas necesarias -basta con hacer un apunte contable-, el nuevo dinero estará circulando por el sistema económico bastante antes de que puedan verse los efectos beneficiosos de cualquier ajuste del gasto público. Es decir, el BCE tendrá que poner primero el dinero y fiarse luego de que los gobiernos socorridos hagan realmente los deberes. Y fíjense que Rajoy ya está siendo él mismo de nuevo y no aclara cuándo pedirá el rescate.
No se puede esterilizar sin límite la deuda monetizada
Me pueden decir ustedes que aunque sea cierto lo de monetizar, el impacto inflacionario estará neutralizado porque el BCE ha declarado que esterilizarátodas las compras de bonos. Esta esterilización significa que a la vez que el BCE imprime para comprar deuda, por otro lado recoge dinero del sistema y lopasa por la trituradora en la misma cantidad.
Por lo tanto, no importa lo que el BCE diga respecto de la esterilización, porque es físicamente imposible hacerlo ilimitadamente. Mientras que los bancos centrales tienen la capacidad para crear liquidez ad infinitum, para drenarla están limitados por la cantidad de dinero en circulación que, obviamente, no es infinita. Es decir, monetización ilimitada y completamente esterilizada son dos conceptos que no pueden ir juntos en la misma frase.
Contra esto se puede argumentar que aquello de ilimitado es una forma de hablar, que se trata sólo de enviar un mensaje contundente al mercado, que enseguida se subirá al carro y dejará de presionar la prima de riesgo uniéndose a las compras. Sobre este tema, les hablé en mi artículo este verano Las limitaciones del apoyo ilimitado del BCE (21/08/2012).
Teniendo en cuenta que el problema del Gobierno no es de liquidez, sino de solvencia, y que la deuda pública seguirá creciendo año tras año al ritmo al que se genera el déficit -varias decenas de miles de millones de euros anuales- por una buena temporada, ¿qué nos hace pensar que bajando artificialmente la prima de riesgo vaya a reducirse el importantísimo diferencial entre gastos e ingresos del estado? El propio Draghireconocía este hecho y por eso insistía tanto en las dos patas necesarias para que la medida tenga éxito: la monetaria y la fiscal.
Una vez que se arranca es muy difícil parar (sin perder dinero)
Y, finalmente, no importa que el Consejo de Gobierno del banco central amenace a los gobiernos de los estados miembros auxiliados con la suspensión inmediata de las compras de deuda si no cumplen con lacondicionalidad que se les imponga en su momento. Pues en el mismo instante en el que el BCE suspenda las OMTs por incumplimiento, las primas de riesgo se van a disparar de nuevo, siendo todo el esfuerzo realizado hasta el momento baldío. Peor aún, cargado de deuda soberana devaluada, el balance del banco central que sustenta al euro quedará bastante perjudicado.
Entonces, se preguntarán, ¿por qué el mercado reaccionó tan positivamente al anuncio del pasado jueves? Lo cierto es que la prima de riesgo cayó a cerca de 410 puntos y las bolsas de toda Europa y, en especial el Ibex, se dieron un festín -aunque ayer, tras la euforia, hubo una corrección a la baja- Pues bien, y volviendo al principio del post, así es como las grandes estafas funcionan. Primero se gana la confianza de la víctima y luego se comete el fraude. Y como en todo buen timo, la víctima no se da cuenta de que le han desplumado hasta que la banda está bien lejos. Y, como hemos visto, el programa de compra de deuda por el BCE tiene visos de ser el golpe perfecto contra los ciudadanos europeos.

www.elconfidencial.com/opinion/monetae-mutatione/2012/09/11/compra-de-deuda-por-el-bce-el-golpe-perfecto-contra-los-ciudadanos-europeos-9824/

jueves, 2 de agosto de 2012

Las economías occidentales no están mejorando su situación de endeudamiento.

El Gobierno nos roba mediante los impuestos y mediante la inflación. Pero, como dice nuestro sabio Roy Miller, "es la persona que no ahorra [e invierte] la que tiene que preocuparse por la inflación". Si quienes ahorran y obtienen una atractiva rentabilidad sobre su inversión pueden verse con el agua al cuello por culpa de la inflación, ¿qué no le sucederá a quien ni ahorre ni invierta?.

Según Jamil Baz (GLG) a pesar de la profunda crisis en la que nos encontramos las principales economías occidentales siguen aumentando sus niveles de endeudamiento total, en lugar de reducirlos. La deuda total sobre PIB en occidente ha pasado del 381% en 2007 al 417% en 2011 y habría que reducirla en al menos un 150% del PIB para que se recuperaran ritmos saludables de crecimiento. En nuestra opinión la reducción de endeudamiento se conseguirá con políticas inflacionarias.


El sistema monetario actual está diseñado de forma que siempre haya una inflación subyacente; de hecho, el objetivo del BCE es situar la inflación en torno al 2% (actualmente España está en el 2,5%). Y la inflación, al reducir la capacidad adquisitiva del dinero, reduce el valor tanto de las deudas como de los ahorros. Por eso se dice que la inflación crea desigualdad: beneficia a deudores, perjudicando a ahorradores.



Así las cosas, el Estado, que es el mayor deudor y el que asimismo prorroga por más tiempo su deuda, se convierte así en el gran beneficiado por la inflación: el valor de su deuda generalmente se hará cada vez más pequeño; dicho de otro modo, la inflación irá contrarrestando el efecto “bola de nieve” del déficit. Entretanto, los ahorradores (generalmente las economías domésticas) reducen su riqueza por la inicua inflación.

Además, el aumento del gasto público provoca, a su vez, un crecimiento de la inflación (feed-back), pues al aumentar la demanda los precios tiran al alza.

En resumidas cuentas, en esta situación se produce un conflicto de intereses entre el Estado (que quiere más inflación para reducir el valor de su deuda) y el ciudadano (que detesta la subida general de los precios, pues pierde inicuamente nivel de vida).


Esto, en conjunto, perjudica gravemente al mercado. En primer lugar: dado que existen incentivos a la deuda y al consumo, el ahorro se estanca, lo que a su vez hace que el desarrollo tecnológico y la innovación se desacelere (porque las empresas más alejadas del consumo -desarrollo, investigación, industria, minería, etc.- tendrán menores beneficios relativos que las más próximas al consumo -tiendas, mayoristas, almacenes, etc.-). En segundo lugar: el peso del sector público crece en detrimento del sector privado, reduciéndose sobremanera la competitividad.

jueves, 22 de marzo de 2012

Cómo el Gobierno de los Estados Unidos expolió el dinero a sus ciudadanos

En la imagen podemos ver dos billetes de un dólar. Uno de 1957 (arriba) y otro de 2003. ¿Ven la diferencia?
(hacer click para aumentar)
En el billete de 1957 aparece en la parte superior el texto "silver certificate" (certificado en plata) seguido de "this certifies that there is on deposit in the treasury of the united states of America" (éste certifica que se encuentra depositado [1 dólar] en el Tesoro de los Estados Unidos de America) y en la parte inferior "in silver payable to the bearer on demand" (abonable en plata al portador cuando lo demande) . Es decir, que el billete podía ser canjeado por una cantidad de plata en cualquier momento que su poseedor quisiera, pues dicha cantidad del metal precioso estaba físicamente depositada en el Tesoro del los Estado Unidos.

El Acta de Acuñación de 1792 definió al dólar con un valor de 371,25 granos de plata fina (unos 24,06 gramos). Mediante esta medida, los recién nacidos Estados Unidos de América adoptaban un patrón plata. Este dólar fue creado teniendo como patrón el Real de a 8 español, una moneda también de plata (27,47 gramos). Así, el texto del Acta indicaba:

“DOLLAR or UNIT – each to be of de value of a Spanish milled dollar as the same is now in current, and to contain three hundred and seventy one grains an four sixteenth parts of a grain of pure, or four hundred and sixteen grains of standard silver”

“DÓLAR o UNIDAD – cuyo valor será el de un dólar español acuñado igual al que actualmente está en circulación, y contendrá trescientos setenta y un granos y cuatro dieciseisavos de grano de plata fina, o cuatrocientos dieciséis granos de plata estándar”



De esta forma, la verdadera moneda era ese dólar de plata, siendo los billetes simples pagarés canjeables por la cantidad de plata que se indicaba en el mismo. Más tarde, mediante el Acta de 1900 (Gold Standard Act) se definió el dolar con un valor de 25,8 granos de oro de 90% de pureza (1,67 gramos) emitiéndose también los correspondientes billetes certificados. El presidente Roosevelt declaró ilegales los certificados de oro el 17 de enero de 1934. En marzo de 1964, el Secretario del Tesoro suspendió el canje de los certificados de plata.

Por lo tanto, en el billete del 2003 el texto que mencionabamos ha desaparecido y con él la posibilidad del canje. ¿Cómo podemos llamar a esto? ¿Magia? ¡Ojala, pero la palabra que lo define es muchísimo más fea y a cualquiera de nosotros nos hubieran metido en la cárcel si se nos hubiera ocurrido hacer lo mismo. Cosas del poder de los Estados.


Enlace relacionado:
What Has Government Done to the Dollar? - DollarDaze (Mike Hewitt)

Fuente

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Es la inflación un aumento general en los precios?

Hay una unanimidad casi completa entre economistas y diversos comentaristas en que la inflación es un aumento general en los precios de los bienes y servicios. A partir de esto se establece que cualquier cosa que contribuya a aumentar los precios pone en marcha la inflación. Una caída en el desempleo o un aumento en la actividad económica se ve como un generador potencial de inflación. Otros generadores, como los aumentos en los precios de las materias primas o en los salarios de los trabajadores, también se consideran como amenazas potenciales.

Si la inflación es sólo un aumento general en los precios como dice el pensamiento popular, entonces ¿por qué se considera como una mala noticia? ¿Qué tipo de daño produce?

Los economistas de la corriente principal mantienen que la inflación causa compras especulativas, lo que genera derroche. La inflación, mantienen, también erosiona las rentas reales de los pensionistas y gente de bajas rentas, y causa una mala asignación de recursos. La inflación, se dice, también socava el crecimiento económico real.

¿Por qué debería un aumento general en los precios perjudicar a algunos grupos de gente y no a otros? ¿O cómo lleva la inflación a la mala asignación de recursos? ¿Por qué debería un aumento general en los precios debilitar el crecimiento económico real? Asimismo, si la inflación se genera por diversos factores como el desempleo y la actividad económica, entonces sin duda es sólo un síntoma y por tanto no causa nada de esto.

Para averiguar qué es la inflación, tenemos que establecer su definición. Pero para establecer la definición de inflación, tenemos que establecer cómo apareció este fenómeno. Tenemos que remontarnos a su origen histórico.

La esencia de la inflación
La inflación se origina cuando el gobernante de un país, como un rey, fuerza a sus ciudadanos a darle todas sus monedas de oro bajo el pretexto de que una nueva moneda de oro va a reemplazar a la vieja. En el proceso, el rey falsificaría el contenido de las monedas de oro mezclándolas con algún otro metal y devolviendo monedas de oro diluido a los ciudadanos. Sobre esto, Rothbard escribió:

Lo más habitual es que el metal se fundiera y reacuñaran todas las monedas del reino, dando a los súbditos a cambio la misma cantidad de “libras” o “marcos”, pero de menos peso. Las onzas sobrantes de oro o plata se las embolsaba el rey y las usaba para pagar sus gastos.
A causa de la dilución de las monedas de oro, el gobernante puede ahora acuñar un mayor número de monedas y embolsarse para su propio uso las monedas extra acuñadas. Lo que ahora pasaba por ser una moneda de oro puro era en realidad una moneda de oro diluido.

El aumento en el número de monedas producido por la dilución de las monedas de oro es inflación. Como resultado del aumento en el número de monedas que se disfrazan como monedas de oro puro, ahora suben los precios en términos de monedas (se intercambian más monedas por una cantidad dada de bienes).

Advirtamos que lo que tenemos aquí es una inflación de monedas, es decir, una expansión de monedas. Debido a la inflación, el gobernante puede realizar intercambios algo a cambio de nada (puede realizar una acción de desviar recursos de los ciudadanos a sí mismo). Advirtamos también que el aumento en los precios en términos de monedas se produce debido a la inflación de monedas. Observemos sin embargo que es el aumento en monedas producido por la dilución de las monedas de oro lo que permite aquí el desvío de recursos al gobernante y no un aumento en los precios como tal.

Bajo el patrón oro, la técnica de abusar del medio de intercambio se hizo mucho más sofisticada a través de la emisión de papel moneda no respaldado por oro. Por tanto, la inflación significa un aumento en el número de recibos de oro, porque los recibos que no están respaldados por oro quedan confundidos con los verdaderos representantes de la verdadera moneda, el oro.

El tenedor de recibos no respaldados puede ahora dedicarse a intercambiar nada por algo. Como consecuencia del aumento en el número de recibos (inflación de recibos) ahora tenemos asimismo un aumento general en los precios. Observemos que el aumento en los precios se produce aquí a causa del aumento en los recibos en papel que no están respaldados por oro. Asimismo, lo que tenemos es una situación en la que los emisores de recibos no respaldados en papel desvían bienes reales a sí mismos sin hacer ninguna contribución a la producción de bienes.

En el mundo moderno, el dinero ya no es oro, sino papel moneda: en este caso, la inflación es aumento en las existencias de papel moneda.

Observemos que no decimos, como dicen los monetaristas, que el aumento en la oferta monetaria cause inflación. Lo que decimos es que la inflación es el aumento en la oferta monetaria.

Advirtamos que los aumentos en la oferta monetaria ponen en marcha un intercambio de nada por algo. Desvían fondos reales de los generadores de riqueza hacia los tenedores del dinero recién creado. Esto es lo que pone en marcha la mala asignación de recursos, no los aumentos en los precios como tales.

Las rentas reales de los generadores de riqueza caen, no por los aumentos generales en los precios, sino por los aumentos en la oferta monetaria. Cuando se expande la moneda, es decir, se crea “de la nada”, lo tenedores del dinero recién creado pueden desviar bienes a sí mismos sin hacer ninguna contribución a la producción de bienes.

Como consecuencia, los generadores de riqueza que han contribuido a la producción de bienes descubren que el poder adquisitivo de su dinero ha caído, porque ahora quedan menos bienes en total: no pueden ejercitar enteramente sus derechos sobre bienes finales, porque estos bienes no existen.

Una vez que los generadores de riqueza tienen menos recursos reales a su disposición, esto evidentemente va a dañar la formación de riqueza real. Como consecuencia, el crecimiento económico real se va a encontrar bajo presión.
Los aumentos generales de precios, que siguen a los aumentos en la oferta monetaria, sólo apuntan a una erosión de la riqueza real. Sin embargo, los aumentos de los precios por sí mismos no causan esta erosión.

Igualmente es la inflación monetaria, y no el aumento en los precios, lo que erosiona las rentas reales de pensionistas y perceptores de rentas bajas. Por lo general, son los últimos receptores del dinero, siendo llamados a a menudo “grupos de renta fija”.

Según Rothbard:


Sufridores particulares serán los que dependan de contratos en dinero fijo, contratos hechos en los días anteriores al aumento inflacionista en los precios. Beneficiarios de seguros de vida y rentistas, personas jubiladas que viven de pensiones, terratenientes con arrendamientos de largo plazo, bonistas y otros acreedores, los que tengan efectivo, todos sufrirán en peso de la inflación. Serán los que se vean “gravados”.
¿Puede aparecer inflación sin que cambien los precios?
En igualdad de condiciones, si para una existencia concreta de bienes se produce un aumento en la oferta monetaria, esto significaría que se va a intercambiar más dinero por una existencia concreta de bienes. Luego evidentemente el poder adquisitivo del dinero va a caer, es decir, los precios de los bienes van a aumentar (más dinero por unidad de un bien). En este caso, el aumento general de precios se asocia con la inflación, es decir, aumentos en papel moneda.

Pero consideremos ahora el siguiente caso: el ritmo de creación de dinero está en la misma línea del crecimiento de los bienes. Por consiguiente, los precios de los bienes no cambian de media. ¿Tenemos aquí inflación o no? Para la mayoría de los economistas, si un aumento en la oferta monetaria se corresponde exactamente con el aumento en la producción de bienes, esto está bien, porque no ha tenido lugar ningún aumento general de precios y por tanto no ha aparecido inflación. Creemos que esta forma de pensar es falsa: ha habido inflación, es decir, ha aumentado la oferta monetaria. El aumento no puede deshacerse con el correspondiente aumento en la producción de bienes y servicios.

Por ejemplo, una vez un rey ha creado más monedas de oro diluido que disfraza como monedas de oro puro es ahora capaz de intercambiar nada por algo independientemente del crecimiento de la producción de bienes. Independientemente de lo que esté haciendo la producción de bienes, el rey se dedica ahora a un intercambio de nada por algo, es decir, desviando recursos a sí mismo no pagando nada a cambio. El desvío es posible por el aumento en el número de monedas producido por la dilución de las monedas de oro, es decir, la inflación de monedas.

Puede aplicarse la misma lógica a la inflación de papel moneda. El intercambio de nada por algo que pone en marcha la expansión de dinero creado de la “nada” no puede deshacerse por un aumento en la producción de bienes. El aumento en la oferta monetaria (es decir, el aumento de la inflación) va a poner en marcha todos los efectos colaterales negativos que tiene la impresión de dinero, incluyendo la amenaza del ciclo de auge y declive, independientemente de aumento en la producción de bienes.

Según Rothbard:

El hecho de que los precios generales fueran más o menos estables durante la década de 1920 decía a la mayoría de los economistas que no había amenaza inflacionista y por tanto los acontecimientos de la gran depresión les pillaron completamente desprevenidos.
¿Causa inflación un aumento en el dinero metálico?
Supongamos ahora que en un patrón oro, a causa de un aumento en la producción de oro, ha aumentado la oferta de dinero (es decir, de oro). Consecuentemente, ha tenido lugar un aumento general en los precios de los bienes. ¿Deberíamos calificar este aumento como inflación? Según algunos estudiosos del patrón oro, un aumento en la oferta de oro genera distorsiones similares de las del dinero creado de la nada.

Empecemos con una economía de trueque. El minero John produce diez onzas de oro. La razón por la que busca oro es porque cree que hay un mercado para él. El oro contribuye al bienestar de individuos. Intercambia sus diez onzas de oro por distintos bienes, como patatas y tomates.

Ahora la gente ha descubierto que el oro, aparte de ser útil en joyería, también lo es en algunas otras aplicaciones. Ahora asignan mucho más valor de intercambio al oro que antes. Consecuentemente, el minero John puede intercambiar sus diez onzas de oro por más patatas y tomates.

¿Deberíamos condenar esto como malo porque ahora John está desviando más recursos a sí mismo? No, lo que pasa con el minero John es sólo lo que pasa continuamente en el mercado. Con el paso del tiempo, la gente asigna mayor importancia a algunos bienes y disminuye la de otros. Algunos bienes se consideran ahora más importantes que otros para apoyar las vidas y el bienestar de la gente.

Ahora la gente ha descubierto que el oro es útil para otro uso: para servir como medio de intercambio. Por consiguiente, aumenta aún más el precio del oro en términos de tomates y patatas. Ahora el oro se demanda primordialmente como medio de intercambio: la demanda de otros servicios del oro, como ornamentos, es ahora más baja que antes.

Advirtamos sin embargo que el oro es parte del total de la riqueza real y mejora la vida y el bienestar de la gente. Veamos qué pasa si John aumenta la producción de oro.

Uno de los atributos para elegir el oro como medio de intercambio es que es relativamente escaso. Esto significa que un productor de oro que haya intercambiado este bien por oro espera que el poder adquisitivo de su trabajo se mantenga con el tiempo guardando el oro.

Si por alguna razón hay un gran aumento en la producción de oro y persiste esta tendencia, el valor de intercambio del oro estará sujeto a un declive persistente frente a otros bienes, en igualdad de condiciones. Bajo esas condiciones, la gente probablemente abandone el oro como medio de intercambio y busque otro material para desempeñar este rol.
A medida que empieza a aumentar la oferta de oro, disminuye su rol como medio de intercambio, mientras que su demanda para otros usos probablemente se mantenga o aumente. Así que en este sentido, el aumento en la producción de oro se añade al total de la riqueza real.

Cuando el minero John intercambia oro por bienes se dedica a un intercambio de algo por algo. Está intercambiando riqueza por riqueza. Advirtamos también que no se produjo un aumento en la oferta de oro a causa de una acción de dilución del oro, sino a causa de un aumento en la producción de oro.

Comparemos todo esto con la impresión de recibos de oro, es decir, recibos que no están respaldados al 100% por oro. Esto genera una base para consumir sin hacer ninguna contribución al total de la riqueza real. Los certificados vacíos ponen en marcha un intercambio de nada por algo, lo que a su vez lleva a la mala asignación de recursos y a ciclos de auge y declive.

Recordemos que un aumento en la oferta de oro extraído no lleva a la mala asignación de recursos, es decir, a un empleo de recursos contrario al verdadero mercado libre, que refleja las preferencias más urgentes de los consumidores. Advirtamos de nuevo que el número monedas aquí aumentadas no se debe a la dilución de las monedas de oro, sino que es consecuencia de un aumento en la producción de oro, es decir, de riqueza real. Frente al tenedor de dinero creado de la nada, el generador de riqueza (el productor de oro) apoya sus propias actividades. No se dedica al desvío de recursos reales de otros generadores de riqueza por medio de dinero vacío. Consecuentemente, no le va a dañar ninguna disminución en la cantidad de dinero creado de la nada. (Advirtamos que una disminución en el dinero creado de la nada reduciría el desvío de recursos a actividades que aparecieron a la espalda del dinero creado de la nada).

Conclusión
Contrariamente a la definición popular, la inflación no es un aumento general en los precios, sino un aumento en el dinero “creado de la nada”. La inflación es un acto de malversación. En un patrón oro, la inflación es un aumento en recibos no respaldados por dinero en oro. En un patrón papel, la inflación es un aumento en la oferta de papel moneda. Los aumentos generales en los precios, por lo general, se producen debido al aumento del dinero. El daño que la mayoría de la gente atribuye a los aumentos en los precios se debe en realidad a los aumentos en la oferta de dinero creado de la nada. Por tanto, las políticas que tratan de combatir la inflación sin identificar qué es ésta empeoran mucho las cosas. Cuando la inflación se ve como un aumento general en los precios, todo lo que contribuya al aumento de los precios se califica como inflacionista. Ya no son el banco central y la banca de reserva fraccionaria las fuentes de inflación, sino varias otras causas. En este marco, no sólo el banco central no tiene nada que ver con la inflación: por el contrario, se considera al banco como un luchador contra la inflación.

Sobre este asunto, Mises escribía:

Para evitar ser acusado de las nefastas consecuencias de la inflación, el gobierno y sus secuaces recurren a un truco semántico. Tratan de cambiar el significado de los términos. Llaman “inflación” a la consecuencia inevitable de la inflación, es decir, al aumento en los precios. Ansían relegar al olvido el hecho de que este aumento se produce por un incremento en la cantidad de dinero y sustitutivos del dinero. Nunca mencionan este incremento. Atribuyen la responsabilidad del aumento del coste de la vida a los negocios. Es un caso clásico de ladrón gritando “¡Al ladrón!” El gobierno, que produjo la inflación multiplicando la oferta de dinero, incrimina a los fabricantes y comerciantes y disfruta del papel de ser un defensor de los precios bajos.

Recomiendo este artículo también.

Fuente 

domingo, 4 de marzo de 2012

La inflación es un impuesto

Para evitar ser acusado de las nefastas consecuencias de la inflación, el gobierno y sus secuaces recurren a un truco semántico. 
Tratan de cambiar el significado de los términos. Llaman “inflación” a la consecuencia inevitable de la inflación, es decir, al aumento en los precios. 
Ansían relegar al olvido el hecho de que este aumento se produce por un incremento en la cantidad de dinero y sustitutivos del dinero. Nunca mencionan este incremento. 
Atribuyen la responsabilidad del aumento del coste de la vida a los negocios. 
Es un caso clásico de ladrón gritando “¡Al ladrón!” El gobierno, que produjo la inflación multiplicando la oferta de dinero, incrimina a los fabricantes y comerciantes y disfruta del papel de ser un defensor de los precios bajos. Ludwig von Mises


Ronald Reagan una vez pronunció la célebre frase de que la inflación es un impuesto, pero la mayoría de los estadounidenses, por desgracia, en realidad no comprenden de lo que estaba hablando. Si el pueblo norteamericano realmente entendiese lo que la inflación estaba haciendo, estarían gritando fuertemente para acabar con la política monetaria. La inflación es un impuesto especialmente insidioso porque no es sólo un impuesto sobre tus ingresos durante un año. Es un impuesto permanente sobre cada dólar que posees. A medida que pones tu dinero en el banco, constantemente está perdiendo valor. Con el tiempo, los efectos de la inflación pueden ser absolutamente devastadores. Por ejemplo, si pones 100 dólares en el banco en 1970, los mismos dólares hoy en día sólo tendrían un 17 por ciento del poder de compra que tenían en aquel entonces. En esencia, se vieron afectados por un “impuesto inflacionario” del 83 por ciento y lo único que hiciste fue dejar tu dinero en el banco. Entonces, ¿quién es el responsable de esto? Bueno, la Reserva Federal controla la política monetaria en los Estados Unidos. Esto es una locura, y tiene que parar.

El sistema de la Reserva Federal está diseñado para hacer que el suministro de dinero de EE.UU. se expanda indefinidamente.

Y eso es exactamente lo que ha sucedido desde 1913.

Pero cuando la oferta monetaria se expande, las consecuencias son muy graves.

Cada vez se crea más dinero, los dólares que tú y yo ya poseemos pierden cada vez más valor, porque ahora hay más dólares que pueden comprar la misma cantidad de bienes y servicios.

En este momento, el gobierno de EE.UU. dice que la tasa anual de inflación es de alrededor de un 2 por ciento. Aquellos de vosotros que tenéis que comprar alimentos y gas de manera regular os daréis cuenta de la broma que es esto.

Afortunadamente, también hay otros por ahí que hacen un seguimiento de estas estadísticas. De acuerdo con John Williams, de shadowstats.com, si la inflación se midiese de la misma manera que se hacía en 1980, la tasa anual de inflación sería más del 10 por ciento en estos momentos.

Pero vamos a usar los manipulados números del gobierno por un momento. Usando los números adulterados, lo que la inflación ha hecho a todos nosotros sigue siendo absolutamente horrible. Sólo echa un vistazo a la tabla de abajo. Esto es el por qué la Reserva Federal se creó. Fue diseñada para ampliar constantemente la oferta de dinero y crear una inflación que no termina nunca…
La mayoría de nosotros hemos estado viviendo en un ambiente inflacionario durante tanto tiempo que incluso hemos llegado a aceptarlo como algo normal.

La mayoría de los estadounidenses creen que los precios están destinados a subir durante el paso del tiempo.

Por desgracia, hemos entrado en una era en que los precios están subiendo mucho más rápido que los salarios. Los presupuestos familiares se están restringiendo más y más al tiempo que el impuesto de la inflación nos sigue pasando factura más y más en todas nuestras compras.

Recuerdo los días en los que podía entrar en el supermercado y comprar una bolsa grande de patatas fritas de la marca potato chips por 99 centavos.

Recuerdo los días en que podía comprar todos los alimentos que necesitaba durante una semana entera por solo 20 dólares.

Por desgracia, esos días han quedado atrás.

¿Has ido al supermercado últimamente?

Cuando voy al supermercado estos días casi me da la sensación de que alguien me va a pedir que pida un crédito.

Cuando llego a la caja casi me da la sensación de que el cajero me va a preguntar si quiero pagar con un brazo o con una pierna.

Pero la comida no es la única cosa que va en aumento. Las facturas de electricidad en los Estados Unidos han aumentado más rápido que la tasa de inflación general durante cinco años consecutivos. Hay millones de familias estadounidenses que mantienen la calefacción muy, muy baja en este invierno en un intento de no pagar tanto.

La atención médica es otra cosa que se ha convertido en ridículamente cara. Durante el gobierno de Obama, los costos del seguro médico de los trabajadores han aumentado en un 23 por ciento.

¿Has incrementado tu sueldo en un 23 por ciento?

Por supuesto, todos sabemos lo que está sucediendo con el precio de la gasolina. El precio promedio de un galón de gasolina en los Estados Unidos es ahora de 3,72 dólares. Se ha incrementado en más del 90 por ciento desde que Barack Obama asumió la presidencia.

Es por eso que muchos economistas se enfadan cuando la Reserva Federal comienza a imprimir dinero como si no existiera el mañana. La inflación es un impuesto muy cruel para la mayoría de las familias estadounidenses. Destruye sus riquezas y destruye el poder adquisitivo de sus salarios.

Por desgracia, esto siempre es lo que sucede cuando una sociedad adopta la moneda fiduciaria. Nuestros dólares son sólo pedazos de papel que no están respaldados por absolutamente nada. Cuantas más hojas de papel se imprimen, el valor de estos trozos de papel que ya existen disminuye.

Esta es una de las razones por las que hay tanta gente por ahí hablando de “dinero real”, como el oro y la plata. A diferencia de la moneda fiduciaria, los metales preciosos tienden a mantener el valor en un periodo muy largo de tiempo.

Por ejemplo, te puede costar tres veces más con moneda Americana el comprar un galón de gasolina en el 2012 como te costaba en 1990.

Sin embargo, una onza de plata en realidad te permite comprar más gasolina hoy en día que no en aquel entonces.

En 1990, la onza de plata te permitía comprar cerca de 4 galones de gasolina. Hoy en día, te permite comprar más de 8 galones de gasolina.

Hablamos de valor sostenible.

Vemos el mismo tipo de cosa que pasa con el oro.

Cuando Barack Obama llegó al poder, una onza de oro se compraba por cerca de $850. Hoy la onza de oro vale más de $1700 por onza.

No es que el oro se esté convirtiendo en mucho más valioso. Es sólo que el dólar de EE.UU. está perdiendo valor de manera continuada.

¿Entonces por qué no el gobierno de EE.UU. y la Reserva Federal dejan de inundar nuestra economía con más papel moneda?

Esta es una pregunta muy buena.

Lamentablemente, nuestros líderes parecen tener una adicción sin fin al papel moneda y el pueblo estadounidense no está exigiendo el cambio.

El miércoles, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dijo al Congreso que la Reserva Federal podría tener que implementar aún más medidas de estímulo con el fin de ayudar a la economía.

Por supuesto, esa frase es una absoluta locura teniendo en cuenta lo que Bernanke y sus compañeros ya han hecho a la base monetaria en los últimos años…
Afortunadamente, la gran mayoría de ese dinero todavía está atrapado en el sistema financiero. Si todo ese dinero saliese a la calle, la inflación sería mucho peor.

Aquellos de vosotros que pensáis que la subida de la bolsa es una señal de “recuperación económica” deberíais daros cuenta de que el mercado ha sido alimentado por enormes cantidades de falso dinero de la Reserva Federal. El hecho de que el número de dólares que circulan haya aumentado no significa que las cosas estén mejorando.

Hay mucho más que todo esto, por supuesto, pero lo que es importante para el hombre y la mujer de la calle es el hecho de que cuando la Reserva Federal aumenta la oferta de dinero es, en realidad, un impuesto sobre todos nosotros y hace que todos nosotros seamos más pobres.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Les presento a su peor enemigo: la inflación

Hace 25 años, un periódico costaba 60 pesetas, unos 36 céntimos de euro; a día de hoy se han triplicado sus precios.

PABLO J. VÁZQUEZ 
Les presento a su peor enemigo: la inflación. Supongamos que usted no se fía de los bancos, y decide dejar todos sus ahorros en un cajón de la mesilla o encima de un falso techo durante todo un año. Supongamos además, que los ingresos de este año han coincidido con sus gastos, por lo que su ahorro ha sido nulo. Resultado: usted será más pobre al final de año.
¿Cuánto más pobre? Pues, precisamente, en un porcentaje equivalente a la tasa de inflación de ese año. Si usted tenía ahorrado 100.000 euros y la inflación ha sido del 3%, ya sabe que habrá perdido 3.000 euros.... Entendámonos, no es que hayan desaparecido por la humedad del falso techo 3.000 euros y sólo le queden 97.000. No, no. Usted sigue teniendo los 100.000, pero debería tener 103.000 si lo que quiere es mantener su poder adquisitivo.
Otra forma de verlo: si usted dispone, a comienzos de año, únicamente de 1.000 euros para comprar un televisor de ese importe y decide retrasar la compra hasta final de año, ya sabe lo ocurrirá si el precio del televisor sube, pero sus ahorros no... ¡Pues que se queda sin tele!
Curiosa la forma del Consorcio Regional de Transportes de Madrid de celebrar su 25º aniversario (1986-2011). Han editado un folleto en el que se recuerda cómo fueron esos inicios. Fotos de 1986 contrastadas con fotos actuales, noticias de entonces y una muy interesante comparativa de precios. Veamos la tabla:
Sin duda, ya sabe dónde quiero centrar su atención. Un periódico, por aquel entonces, costaba al cambio unos 36 céntimos de euro. Vamos, que con el euro con veinte que le cuesta hoy un periódico se iba a un quiosco de 1986 y se compraba el mismo periódico... y el Marca y el As de regalo. Y lo mismo, claro está, con el billete de autobús, la barra de pan o el botellín de cerveza.
Moraleja: en los próximos años cuente con un escenario similar. Dinero no invertido, dinero que pierde poder adquisitivo. Según datos del propio Instituto Nacional de Estadística (INE), el indicador adelantado del IPC en Noviembre se ha situado en el 2,9%, por lo que para este año 2011, los Reyes Magos nos traerán una inflación anual en torno a ese 3% que les comentaba al principio.
Un consejo: póngase a cubierto. ¿Dónde? Tal vez ¿la Bolsa? Yo no lo dudaría.
Pablo J. Vázquez es Doctor en Economía y especialista en Value Investing. Puedes seguirle en Twitter

jueves, 5 de mayo de 2011

El salario real de los españoles sólo avanza 8 euros anuales desde 2000

La inflación ha engullido el 85% de las mejoras retributivas de los asalariados. El sueldo medio mensual prácticamente es el mismo que hace diez años.


El Gobierno nos roba mediante los impuestos y mediante la inflación.Es la persona que no ahorra [e invierte] la que tiene que preocuparse por la inflación". Si quienes ahorran y obtienen una atractiva rentabilidad sobre su inversión pueden verse con el agua al cuello por culpa de la inflación, ¿qué no le sucederá a quien ni ahorre ni invierta?.



El mayor periodo de dinamismo de la economía española se truncó de forma dramática con una recesión. Y el balance para muchas familias no es nada bueno. Éstas no sólo sufren ahora de lleno el paro, sino un estancamiento casi total de su poder de compra.
El salario medio real en España, esto es, una vez descontado el efecto de la inflación, apenas creció un 6,15% entre 2000 y 2010: desde los 1.335 euros mensuales hasta los 1.417 euros. O lo que es lo mismo, cada año, los asalariados sólo incrementaron en 8 euros más de media su retribución mensual real, el resto de la subida nominal de los sueldos la engulló la espiral de precios: un 85% del total se anuló con el IPC.
En Madrid, ocho euros ya no dan siquiera para comprar el Metrobus de 10 viajes. Y en cualquier estación de servicio, no podrían pagar más de seis litros de gasolina. El poder de compra de los asalariados apenas ha mejorado en la última década. Con la diferencia de que, tras un periodo de fuerte expansión del crédito, la deuda de los hogares es bastante más abultada que en 2000. Como también es más gravoso el desempleo, que afecta al 20% de la población en edad de trabajar; y la carga fiscal, después de la subida de las recientes subidas del IVA y los Impuestos Especiales.
[foto de la noticia]
La pregunta que surge a todo esto es recurrente: ¿Son altos los salarios en España? Algunos economistas de la talla del Nobel Paul Krugman han argumentado que la economía nacional, a falta de los instrumentos comunes de la política monetaria, deberá emprender una “devaluación competitiva”. Esto es, recortar los costes laborales para cosechar mejoras en la productividad y en la competitividad exterior. La idea que subyace es que, aunque el poder adquisitivo de los trabajadores sea prácticamente el mismo que hace diez años, fabricar un bien o desarrollar un servicio sí que es bastante más caro que en 2000.
Los salarios nominales acumulan un repunte del 40,5%. Si se incluyen otros elementos que influyen en el coste de las empresas, el balance para España también es negativo: sus costes laborales unitarios se han disparado un 33% en la última década, frente al 0% de Alemania o el 7% de Austria, según datos de Eurostat. Una brecha que, a todas luces, se traduce en una pérdida de competitividad.
El FMI, la OCDE o Bruselas insisten en que este problema parte del sistema de formación de los salarios en España, vinculados históricamente a la evolución de la inflación y no de la productividad. Cuestión que está sobre la mesa de negociación de los convenios colectivos entre patronal y sindicatos.
La diferencia parece residir en el modelo productivo. España basó durante años su fuerte crecimiento en elementos cuantitativos: más de siete millones de nuevos empleos en sectores de mano de obra intensiva; y una explosión de las inversiones en capital físico. Dejando de lado los cualitativos: la calidad del empleo y la productividad.
Resulta llamativo que el repunte de la productividad reciente se haya producido gracias a la destrucción brutal de puestos de trabajo. Es decir, debido a un ajuste brutal del número de actores del mercado y no por un incremento de las unidad o el valor de lo producido por éstos.
Algunas claves de este proceso
Un desfase
La gestación de la burbuja inmobiliaria en España estuvo acompañada de otra burbuja en el mercado laboral. Éste incorporó a un ingente número de personas en sectores de mano de obra intensiva. Durante este proceso, los costes laborales nominales crecieron un 17% más que en Alemania y un 10% más que en el euro.
Capital y trabajo
Mientras tanto, la productividad total de los factores estuvo en tasas negativas. Los economistas ven en ello un círculo perverso, ya que los avances en el crecimiento del PIB se logran gracias a elementos cuantitavitos –más trabajo e inversión– y no cualitativos –más productividad y competitividad exterior–.
Devaluación competitiva
Los organismos internacionales sugieren a España la necesidad de contener la evolución de los salarios y romper el modelo por el cual las mejoras retributivas se ligan al IPC. Otros economistas, alertan de la necesidad de recortar el nivel de los salarios para que las empresas españolas ganen competitividad.
La víctima
Las familias son finalmente las víctimas de todo este proceso: la burbuja en la formación de los salarios nominales no se ha traducido en ganancias reales del poder de compra. El mercado laboral se ha ajustado con la crisis en cantidad, expulsando a millones de personas, y no en calidad, esto es, revisando la formación de los salarios.
fuente: expansión