Yo como particular,no podré valorar bien el balance de una compañía,no podré ganar nunca a los mejores gestores.Por eso concluí que lo más razonable es delegar esa responsabilidad y destinar todo mi esfuerzo a buscarlos(fondos VALUE).Soy un enamorado del VALUE INVESTING, por eso tengo la mayoría de mi patrimonio bajo el criterio de inversión value.
Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.
"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés
La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .
Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.
"Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle
Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto
Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.
¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?
sábado, 25 de enero de 2014
HISTORIA DE UN ALEMÁN
"Todos los que tenían una cuenta de ahorro, una hipoteca o cualquier otro tipo de inversión vieron cómo éstas desaparecían de la noche a la mañana. Pronto dejó de importar si se trataba de una calderilla ahorrada o de un gran capital. Todo se esfumó. Muchos optaron rápidamente por otras inversiones para después darse cuenta de que aquello no conducía a nada. Enseguida estuvo claro que había ocurrido algo que echaba a perder el capital de todos y les hacía dirigir sus pensamientos hacia cosas mucho más urgentes.
El coste de la vida había comenzado a dispararse, pues los comerciantes le pisaban los talones al dólar. Medio kilo de patatas, que el día anterior costaba todavía 50000 marcos, al día siguiente valía ya 100000; un sueldo de 65000 marcos traído a casa un viernes el martes siguiente no llegaba para comprar un paquete de cigarrillos.
¿Qué iba a ocurrir? La gente pronto encontró una isla donde ponerse a salvo: las acciones. Era la única forma de inversión que de algún modo podía aguantar aquella velocidad. No de forma regular ni todas en la misma medida, pero mas o menos lograban mantener el ritmo (poder adquisitivo). Así que uno iba y compraba acciones. Cualquier pequeño funcionario, cualquier empleado, cualquier trabajador por turnos se convirtió en accionista. Las compras diarias se sufragaban vendiendo acciones. Los días de cobro se producía un asalto generalizado de los bancos y las cotizaciones salían disparadas como cohetes hacia el cielo. La banca nadaba en la abundancia los bancos nuevos y desconocidos crecían como setas y hacían negocio rápidamente. La población entera devoraba el informe bursátil a diario.
Quienes peor lo pasaron fueron los viejos y los que vivían alejados de la realidad. Muchos fueron arrastrados a la mendicidad, otros tantos al suicidio. A los jóvenes y a los mas espabilados les fue bien. De la noche a la mañana se vieron libres, ricos e independientes".
lunes, 4 de marzo de 2013
Inflación
domingo, 24 de febrero de 2013
Cidalandia. Un breve relato sobre el dinero y la riqueza
Un ejemplo de cómo la creación artificial de dinero público ( el papel moneda) y no el dinero privado ( oro), genera inflación y pobreza. En Argentina y Venezuela tienen una inflación del 30% por culpa de sus gobiernos, que no paran de darle a la maquina de crear moneda que está arruinando a su pueblo.
Cidalandia. Un breve relato sobre el dinero y la riqueza
Cicadilandia es una pequeña isla del pacífico. Favorecidos por un clima suave y agradable, sus habitantes viven una vida sencilla y tranquila, no muy distinta de la que se vive en muchas otras islas del archipiélago. Salvo por una cosa: usan los tapones de botella de plástico como moneda.
Nadie en la isla sabe a ciencia cierta cómo empezó su uso, pero el caso es que todo el mundo los usa. Son pequeños, no se estropean… y facilitan mucho la vida diaria de intercambios en la isla. Cuando Maynard, uno de los lugareños, quiere algo de comida puede conseguirla a cambio de unos cuantos tapones. Y él a su vez consigue los tapones con las caracolas de mar que recoge en los arrecifes, y que son muy apreciadas por los pescadores. Los mismos tapones le sirven también para conseguir algo de ropa de vez en cuando (no necesita mucha, pero es algo coqueto y le gustan los sombreros de hojas de palma), o para reparar su pequeña canoa cuando lo necesita (los arrecifes a veces son un poco traicioneros)…
En Cicadilandia había tapones de varios colores. Rojos, negros, naranjas… Pero los más preciados eran los azules. Había muy pocos, ¡y con un solo tapón azúl se podía comprar comida para una semana!
Un día mientras recogía caracolas, Maynard encontró un gigantesco cajón de madera flotando en el agua. Realmente era enorme, Maynard no había visto nada igual en su vida. Con gran esfuerzo logró arrastrarlo hasta un lugar escondido de la playa y lo abrió. Dentro había…miles de botellas de plástico. Miles literamente. Todas con… un tapón de plástico de color azúl celeste. Todos inmaculados, perfectos, sin ningún defecto. Maynard se desmayó al contemplar tanta riqueza.
Cuando se despertó ya era de noche. Miró nervioso a su alrededor, por si alguien lo había visto. Una vez convencido de que seguía solo, meditó sobre qué hacer con el enorme tesoro. Y decidió que lo mejor era esconderlo. Su oficio de recolector de caracolas le permitía conocer bien toda la costa de la isla, que recorría a menudo buscando los mejores ejemplares. Recordó una amplia pero escondida caverna cerca de allí. Tenía grandes ventajas como escondite. El acceso desde tierra era imposible, porque formaba parte de los acantilados más altos de la isla. Y por mar también era muy difícil llegar a no ser que se conociera muy bien el camino, porque estaba rodeada de peligrosos arrecifes.
Como la noche estaba completamente en calma era un momento ideal para llevar el gran cajón a la caverna y esconderlo para siempre. Así que Maynard arrastró de nuevo el enorme tesoro, esta vez con destino a la caverna secreta.
La vida de Maynard cambió por completo. ¡Ahora era rico! ¡Inmensamente rico! Tenía tantos tapones azules… Cada vez que necesitaba tapones, simplemente iba a la caverna y cogía unos cuantos.
Pero ¡ay! una noche hubo una gran tormenta. Las olas entraron con fuerza en la caverna, arrastraron el gran cajón de Maynard, y lo estrellaron una y otra vez contra las rocas, destrozándolo.
Sin que Maynard lo supiera, al día siguiente la playa principal de la isla estaba cubiertas de botellas de plástico…cada una con un precioso tapón azúl celeste. Los cicadilenses corrían recogiendo los tapones. Había tantos que llegaba para que todos tuvieran un buen montón de tapones. ¡Un maná caído del cielo! ¡Una bendición para la isla! Al principio Maynard se disgustó un poco, pero tenía buen corazón y se alegró porque todos sus conciudadanos ahora fueran también tan ricos como él.
Esa noche hubo una gran fiesta para celebrarlo. Todos estaban felices. Los mejores pescados se asaron, las mejores frutas se sirvieron, se brindó una y otra vez con los mejores licores de coco… La ocasión lo merecía. ¡Todos eran ricos! Las celebraciones parecían no tener fin. Día tras día se festejaba el regalo de la fortuna que había recibido la isla.
Pero un buen día ya no había más pescados que comer. Las frutas se habían terminado. No quedaban licores. Apenas quedaba nada.
Maynard quiso comprar algo de pescado. A fin de cuentas, tenía miles de tapones. Pero no logró encontrar pescados, nadie había ido a pescar. Tras mucho esfuerzo logró encontrar un pequeño puesto donde un pescador todavía tenía algunos pescados. Pero ¡menudo precio quiso cobrarle! ¡Varios centenares de tapones por un pescado! Maynard dijo que no, que se negaba a pagar tanto. Siguió buscando…pero no encontró nada. Volvió al puesto anterior solo para descubrir que ya se habían vendido todos los pescados, al desorbitante precio que no había querido pagar antes. Pero claro, todo el mundo en la isla tenía ya miles de tapones azules, así que todos podían pagar centenares por un pescado…
Hubo unos meses de mucha penuria en la isla. En las semanas de grandes celebraciones se había gastado tanta comida que se habían agotado todas las reservas. Los pescadores volvieron a pescar, los recolectores de fruta y coco a sus oficios, los sombrereros hacer sombreros y Maynard a recolectar caracolas. Pero había mucho en lo que trabajar para recomponer todas las reservas dilapidadas en las celebraciones.
Un año después la vida sí era ya de nuevo como antes... salvo que los tapones azules celeste ya no los usaba nadie. Bueno, solo los niños para jugar con ellos. Para los intercambios se usaban los negros, rojos, naranjas.
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miércoles, 12 de septiembre de 2012
Compra de deuda por el BCE: el golpe perfecto contra los ciudadanos europeos
“(1) el gobierno necesita dinero para financiar el déficit, (2) le pide al banco central que lo imprima para pagar sus deudas, (3) al haber más dinero en circulación, este pierde valor y suben los precios -aunque no todos a la vez ni la misma cantidad.”

jueves, 2 de agosto de 2012
Las economías occidentales no están mejorando su situación de endeudamiento.
Según Jamil Baz (GLG) a pesar de la profunda crisis en la que nos encontramos las principales economías occidentales siguen aumentando sus niveles de endeudamiento total, en lugar de reducirlos. La deuda total sobre PIB en occidente ha pasado del 381% en 2007 al 417% en 2011 y habría que reducirla en al menos un 150% del PIB para que se recuperaran ritmos saludables de crecimiento. En nuestra opinión la reducción de endeudamiento se conseguirá con políticas inflacionarias.
El sistema monetario actual está diseñado de forma que siempre haya una inflación subyacente; de hecho, el objetivo del BCE es situar la inflación en torno al 2% (actualmente España está en el 2,5%). Y la inflación, al reducir la capacidad adquisitiva del dinero, reduce el valor tanto de las deudas como de los ahorros. Por eso se dice que la inflación crea desigualdad: beneficia a deudores, perjudicando a ahorradores.
Así las cosas, el Estado, que es el mayor deudor y el que asimismo prorroga por más tiempo su deuda, se convierte así en el gran beneficiado por la inflación: el valor de su deuda generalmente se hará cada vez más pequeño; dicho de otro modo, la inflación irá contrarrestando el efecto “bola de nieve” del déficit. Entretanto, los ahorradores (generalmente las economías domésticas) reducen su riqueza por la inicua inflación.
Además, el aumento del gasto público provoca, a su vez, un crecimiento de la inflación (feed-back), pues al aumentar la demanda los precios tiran al alza.
En resumidas cuentas, en esta situación se produce un conflicto de intereses entre el Estado (que quiere más inflación para reducir el valor de su deuda) y el ciudadano (que detesta la subida general de los precios, pues pierde inicuamente nivel de vida).
Esto, en conjunto, perjudica gravemente al mercado. En primer lugar: dado que existen incentivos a la deuda y al consumo, el ahorro se estanca, lo que a su vez hace que el desarrollo tecnológico y la innovación se desacelere (porque las empresas más alejadas del consumo -desarrollo, investigación, industria, minería, etc.- tendrán menores beneficios relativos que las más próximas al consumo -tiendas, mayoristas, almacenes, etc.-). En segundo lugar: el peso del sector público crece en detrimento del sector privado, reduciéndose sobremanera la competitividad.
jueves, 22 de marzo de 2012
Cómo el Gobierno de los Estados Unidos expolió el dinero a sus ciudadanos
De esta forma, la verdadera moneda era ese dólar de plata, siendo los billetes simples pagarés canjeables por la cantidad de plata que se indicaba en el mismo. Más tarde, mediante el Acta de 1900 (Gold Standard Act) se definió el dolar con un valor de 25,8 granos de oro de 90% de pureza (1,67 gramos) emitiéndose también los correspondientes billetes certificados. El presidente Roosevelt declaró ilegales los certificados de oro el 17 de enero de 1934. En marzo de 1964, el Secretario del Tesoro suspendió el canje de los certificados de plata.
Por lo tanto, en el billete del 2003 el texto que mencionabamos ha desaparecido y con él la posibilidad del canje. ¿Cómo podemos llamar a esto? ¿Magia? ¡Ojala, pero la palabra que lo define es muchísimo más fea y a cualquiera de nosotros nos hubieran metido en la cárcel si se nos hubiera ocurrido hacer lo mismo. Cosas del poder de los Estados.
Enlace relacionado:
What Has Government Done to the Dollar? - DollarDaze (Mike Hewitt)
Fuente
lunes, 19 de marzo de 2012
¿Es la inflación un aumento general en los precios?
Si la inflación es sólo un aumento general en los precios como dice el pensamiento popular, entonces ¿por qué se considera como una mala noticia? ¿Qué tipo de daño produce?
Los economistas de la corriente principal mantienen que la inflación causa compras especulativas, lo que genera derroche. La inflación, mantienen, también erosiona las rentas reales de los pensionistas y gente de bajas rentas, y causa una mala asignación de recursos. La inflación, se dice, también socava el crecimiento económico real.
¿Por qué debería un aumento general en los precios perjudicar a algunos grupos de gente y no a otros? ¿O cómo lleva la inflación a la mala asignación de recursos? ¿Por qué debería un aumento general en los precios debilitar el crecimiento económico real? Asimismo, si la inflación se genera por diversos factores como el desempleo y la actividad económica, entonces sin duda es sólo un síntoma y por tanto no causa nada de esto.
Para averiguar qué es la inflación, tenemos que establecer su definición. Pero para establecer la definición de inflación, tenemos que establecer cómo apareció este fenómeno. Tenemos que remontarnos a su origen histórico.
La esencia de la inflación
La inflación se origina cuando el gobernante de un país, como un rey, fuerza a sus ciudadanos a darle todas sus monedas de oro bajo el pretexto de que una nueva moneda de oro va a reemplazar a la vieja. En el proceso, el rey falsificaría el contenido de las monedas de oro mezclándolas con algún otro metal y devolviendo monedas de oro diluido a los ciudadanos. Sobre esto, Rothbard escribió:
Lo más habitual es que el metal se fundiera y reacuñaran todas las monedas del reino, dando a los súbditos a cambio la misma cantidad de “libras” o “marcos”, pero de menos peso. Las onzas sobrantes de oro o plata se las embolsaba el rey y las usaba para pagar sus gastos.
A causa de la dilución de las monedas de oro, el gobernante puede ahora acuñar un mayor número de monedas y embolsarse para su propio uso las monedas extra acuñadas. Lo que ahora pasaba por ser una moneda de oro puro era en realidad una moneda de oro diluido.
El aumento en el número de monedas producido por la dilución de las monedas de oro es inflación. Como resultado del aumento en el número de monedas que se disfrazan como monedas de oro puro, ahora suben los precios en términos de monedas (se intercambian más monedas por una cantidad dada de bienes).
Advirtamos que lo que tenemos aquí es una inflación de monedas, es decir, una expansión de monedas. Debido a la inflación, el gobernante puede realizar intercambios algo a cambio de nada (puede realizar una acción de desviar recursos de los ciudadanos a sí mismo). Advirtamos también que el aumento en los precios en términos de monedas se produce debido a la inflación de monedas. Observemos sin embargo que es el aumento en monedas producido por la dilución de las monedas de oro lo que permite aquí el desvío de recursos al gobernante y no un aumento en los precios como tal.
Bajo el patrón oro, la técnica de abusar del medio de intercambio se hizo mucho más sofisticada a través de la emisión de papel moneda no respaldado por oro. Por tanto, la inflación significa un aumento en el número de recibos de oro, porque los recibos que no están respaldados por oro quedan confundidos con los verdaderos representantes de la verdadera moneda, el oro.
El tenedor de recibos no respaldados puede ahora dedicarse a intercambiar nada por algo. Como consecuencia del aumento en el número de recibos (inflación de recibos) ahora tenemos asimismo un aumento general en los precios. Observemos que el aumento en los precios se produce aquí a causa del aumento en los recibos en papel que no están respaldados por oro. Asimismo, lo que tenemos es una situación en la que los emisores de recibos no respaldados en papel desvían bienes reales a sí mismos sin hacer ninguna contribución a la producción de bienes.
En el mundo moderno, el dinero ya no es oro, sino papel moneda: en este caso, la inflación es aumento en las existencias de papel moneda.
Observemos que no decimos, como dicen los monetaristas, que el aumento en la oferta monetaria cause inflación. Lo que decimos es que la inflación es el aumento en la oferta monetaria.
Advirtamos que los aumentos en la oferta monetaria ponen en marcha un intercambio de nada por algo. Desvían fondos reales de los generadores de riqueza hacia los tenedores del dinero recién creado. Esto es lo que pone en marcha la mala asignación de recursos, no los aumentos en los precios como tales.
Las rentas reales de los generadores de riqueza caen, no por los aumentos generales en los precios, sino por los aumentos en la oferta monetaria. Cuando se expande la moneda, es decir, se crea “de la nada”, lo tenedores del dinero recién creado pueden desviar bienes a sí mismos sin hacer ninguna contribución a la producción de bienes.
Como consecuencia, los generadores de riqueza que han contribuido a la producción de bienes descubren que el poder adquisitivo de su dinero ha caído, porque ahora quedan menos bienes en total: no pueden ejercitar enteramente sus derechos sobre bienes finales, porque estos bienes no existen.
Una vez que los generadores de riqueza tienen menos recursos reales a su disposición, esto evidentemente va a dañar la formación de riqueza real. Como consecuencia, el crecimiento económico real se va a encontrar bajo presión.
Los aumentos generales de precios, que siguen a los aumentos en la oferta monetaria, sólo apuntan a una erosión de la riqueza real. Sin embargo, los aumentos de los precios por sí mismos no causan esta erosión.
Igualmente es la inflación monetaria, y no el aumento en los precios, lo que erosiona las rentas reales de pensionistas y perceptores de rentas bajas. Por lo general, son los últimos receptores del dinero, siendo llamados a a menudo “grupos de renta fija”.
Según Rothbard:
Sufridores particulares serán los que dependan de contratos en dinero fijo, contratos hechos en los días anteriores al aumento inflacionista en los precios. Beneficiarios de seguros de vida y rentistas, personas jubiladas que viven de pensiones, terratenientes con arrendamientos de largo plazo, bonistas y otros acreedores, los que tengan efectivo, todos sufrirán en peso de la inflación. Serán los que se vean “gravados”.
¿Puede aparecer inflación sin que cambien los precios?
En igualdad de condiciones, si para una existencia concreta de bienes se produce un aumento en la oferta monetaria, esto significaría que se va a intercambiar más dinero por una existencia concreta de bienes. Luego evidentemente el poder adquisitivo del dinero va a caer, es decir, los precios de los bienes van a aumentar (más dinero por unidad de un bien). En este caso, el aumento general de precios se asocia con la inflación, es decir, aumentos en papel moneda.
Pero consideremos ahora el siguiente caso: el ritmo de creación de dinero está en la misma línea del crecimiento de los bienes. Por consiguiente, los precios de los bienes no cambian de media. ¿Tenemos aquí inflación o no? Para la mayoría de los economistas, si un aumento en la oferta monetaria se corresponde exactamente con el aumento en la producción de bienes, esto está bien, porque no ha tenido lugar ningún aumento general de precios y por tanto no ha aparecido inflación. Creemos que esta forma de pensar es falsa: ha habido inflación, es decir, ha aumentado la oferta monetaria. El aumento no puede deshacerse con el correspondiente aumento en la producción de bienes y servicios.
Por ejemplo, una vez un rey ha creado más monedas de oro diluido que disfraza como monedas de oro puro es ahora capaz de intercambiar nada por algo independientemente del crecimiento de la producción de bienes. Independientemente de lo que esté haciendo la producción de bienes, el rey se dedica ahora a un intercambio de nada por algo, es decir, desviando recursos a sí mismo no pagando nada a cambio. El desvío es posible por el aumento en el número de monedas producido por la dilución de las monedas de oro, es decir, la inflación de monedas.
Puede aplicarse la misma lógica a la inflación de papel moneda. El intercambio de nada por algo que pone en marcha la expansión de dinero creado de la “nada” no puede deshacerse por un aumento en la producción de bienes. El aumento en la oferta monetaria (es decir, el aumento de la inflación) va a poner en marcha todos los efectos colaterales negativos que tiene la impresión de dinero, incluyendo la amenaza del ciclo de auge y declive, independientemente de aumento en la producción de bienes.
Según Rothbard:
El hecho de que los precios generales fueran más o menos estables durante la década de 1920 decía a la mayoría de los economistas que no había amenaza inflacionista y por tanto los acontecimientos de la gran depresión les pillaron completamente desprevenidos.
¿Causa inflación un aumento en el dinero metálico?
Supongamos ahora que en un patrón oro, a causa de un aumento en la producción de oro, ha aumentado la oferta de dinero (es decir, de oro). Consecuentemente, ha tenido lugar un aumento general en los precios de los bienes. ¿Deberíamos calificar este aumento como inflación? Según algunos estudiosos del patrón oro, un aumento en la oferta de oro genera distorsiones similares de las del dinero creado de la nada.
Empecemos con una economía de trueque. El minero John produce diez onzas de oro. La razón por la que busca oro es porque cree que hay un mercado para él. El oro contribuye al bienestar de individuos. Intercambia sus diez onzas de oro por distintos bienes, como patatas y tomates.
Ahora la gente ha descubierto que el oro, aparte de ser útil en joyería, también lo es en algunas otras aplicaciones. Ahora asignan mucho más valor de intercambio al oro que antes. Consecuentemente, el minero John puede intercambiar sus diez onzas de oro por más patatas y tomates.
¿Deberíamos condenar esto como malo porque ahora John está desviando más recursos a sí mismo? No, lo que pasa con el minero John es sólo lo que pasa continuamente en el mercado. Con el paso del tiempo, la gente asigna mayor importancia a algunos bienes y disminuye la de otros. Algunos bienes se consideran ahora más importantes que otros para apoyar las vidas y el bienestar de la gente.
Ahora la gente ha descubierto que el oro es útil para otro uso: para servir como medio de intercambio. Por consiguiente, aumenta aún más el precio del oro en términos de tomates y patatas. Ahora el oro se demanda primordialmente como medio de intercambio: la demanda de otros servicios del oro, como ornamentos, es ahora más baja que antes.
Advirtamos sin embargo que el oro es parte del total de la riqueza real y mejora la vida y el bienestar de la gente. Veamos qué pasa si John aumenta la producción de oro.
Uno de los atributos para elegir el oro como medio de intercambio es que es relativamente escaso. Esto significa que un productor de oro que haya intercambiado este bien por oro espera que el poder adquisitivo de su trabajo se mantenga con el tiempo guardando el oro.
Si por alguna razón hay un gran aumento en la producción de oro y persiste esta tendencia, el valor de intercambio del oro estará sujeto a un declive persistente frente a otros bienes, en igualdad de condiciones. Bajo esas condiciones, la gente probablemente abandone el oro como medio de intercambio y busque otro material para desempeñar este rol.
A medida que empieza a aumentar la oferta de oro, disminuye su rol como medio de intercambio, mientras que su demanda para otros usos probablemente se mantenga o aumente. Así que en este sentido, el aumento en la producción de oro se añade al total de la riqueza real.
Cuando el minero John intercambia oro por bienes se dedica a un intercambio de algo por algo. Está intercambiando riqueza por riqueza. Advirtamos también que no se produjo un aumento en la oferta de oro a causa de una acción de dilución del oro, sino a causa de un aumento en la producción de oro.
Comparemos todo esto con la impresión de recibos de oro, es decir, recibos que no están respaldados al 100% por oro. Esto genera una base para consumir sin hacer ninguna contribución al total de la riqueza real. Los certificados vacíos ponen en marcha un intercambio de nada por algo, lo que a su vez lleva a la mala asignación de recursos y a ciclos de auge y declive.
Recordemos que un aumento en la oferta de oro extraído no lleva a la mala asignación de recursos, es decir, a un empleo de recursos contrario al verdadero mercado libre, que refleja las preferencias más urgentes de los consumidores. Advirtamos de nuevo que el número monedas aquí aumentadas no se debe a la dilución de las monedas de oro, sino que es consecuencia de un aumento en la producción de oro, es decir, de riqueza real. Frente al tenedor de dinero creado de la nada, el generador de riqueza (el productor de oro) apoya sus propias actividades. No se dedica al desvío de recursos reales de otros generadores de riqueza por medio de dinero vacío. Consecuentemente, no le va a dañar ninguna disminución en la cantidad de dinero creado de la nada. (Advirtamos que una disminución en el dinero creado de la nada reduciría el desvío de recursos a actividades que aparecieron a la espalda del dinero creado de la nada).
Conclusión
Contrariamente a la definición popular, la inflación no es un aumento general en los precios, sino un aumento en el dinero “creado de la nada”. La inflación es un acto de malversación. En un patrón oro, la inflación es un aumento en recibos no respaldados por dinero en oro. En un patrón papel, la inflación es un aumento en la oferta de papel moneda. Los aumentos generales en los precios, por lo general, se producen debido al aumento del dinero. El daño que la mayoría de la gente atribuye a los aumentos en los precios se debe en realidad a los aumentos en la oferta de dinero creado de la nada. Por tanto, las políticas que tratan de combatir la inflación sin identificar qué es ésta empeoran mucho las cosas. Cuando la inflación se ve como un aumento general en los precios, todo lo que contribuya al aumento de los precios se califica como inflacionista. Ya no son el banco central y la banca de reserva fraccionaria las fuentes de inflación, sino varias otras causas. En este marco, no sólo el banco central no tiene nada que ver con la inflación: por el contrario, se considera al banco como un luchador contra la inflación.
Sobre este asunto, Mises escribía:
Para evitar ser acusado de las nefastas consecuencias de la inflación, el gobierno y sus secuaces recurren a un truco semántico. Tratan de cambiar el significado de los términos. Llaman “inflación” a la consecuencia inevitable de la inflación, es decir, al aumento en los precios. Ansían relegar al olvido el hecho de que este aumento se produce por un incremento en la cantidad de dinero y sustitutivos del dinero. Nunca mencionan este incremento. Atribuyen la responsabilidad del aumento del coste de la vida a los negocios. Es un caso clásico de ladrón gritando “¡Al ladrón!” El gobierno, que produjo la inflación multiplicando la oferta de dinero, incrimina a los fabricantes y comerciantes y disfruta del papel de ser un defensor de los precios bajos.
Recomiendo este artículo también.
Fuente
domingo, 4 de marzo de 2012
La inflación es un impuesto
Tratan de cambiar el significado de los términos. Llaman “inflación” a la consecuencia inevitable de la inflación, es decir, al aumento en los precios.
Ansían relegar al olvido el hecho de que este aumento se produce por un incremento en la cantidad de dinero y sustitutivos del dinero. Nunca mencionan este incremento.
Atribuyen la responsabilidad del aumento del coste de la vida a los negocios.
Es un caso clásico de ladrón gritando “¡Al ladrón!” El gobierno, que produjo la inflación multiplicando la oferta de dinero, incrimina a los fabricantes y comerciantes y disfruta del papel de ser un defensor de los precios bajos. Ludwig von Mises
Ronald Reagan una vez pronunció la célebre frase de que la inflación es un impuesto, pero la mayoría de los estadounidenses, por desgracia, en realidad no comprenden de lo que estaba hablando. Si el pueblo norteamericano realmente entendiese lo que la inflación estaba haciendo, estarían gritando fuertemente para acabar con la política monetaria. La inflación es un impuesto especialmente insidioso porque no es sólo un impuesto sobre tus ingresos durante un año. Es un impuesto permanente sobre cada dólar que posees. A medida que pones tu dinero en el banco, constantemente está perdiendo valor. Con el tiempo, los efectos de la inflación pueden ser absolutamente devastadores. Por ejemplo, si pones 100 dólares en el banco en 1970, los mismos dólares hoy en día sólo tendrían un 17 por ciento del poder de compra que tenían en aquel entonces. En esencia, se vieron afectados por un “impuesto inflacionario” del 83 por ciento y lo único que hiciste fue dejar tu dinero en el banco. Entonces, ¿quién es el responsable de esto? Bueno, la Reserva Federal controla la política monetaria en los Estados Unidos. Esto es una locura, y tiene que parar.
El sistema de la Reserva Federal está diseñado para hacer que el suministro de dinero de EE.UU. se expanda indefinidamente.
Y eso es exactamente lo que ha sucedido desde 1913.
Pero cuando la oferta monetaria se expande, las consecuencias son muy graves.
Cada vez se crea más dinero, los dólares que tú y yo ya poseemos pierden cada vez más valor, porque ahora hay más dólares que pueden comprar la misma cantidad de bienes y servicios.
En este momento, el gobierno de EE.UU. dice que la tasa anual de inflación es de alrededor de un 2 por ciento. Aquellos de vosotros que tenéis que comprar alimentos y gas de manera regular os daréis cuenta de la broma que es esto.
Afortunadamente, también hay otros por ahí que hacen un seguimiento de estas estadísticas. De acuerdo con John Williams, de shadowstats.com, si la inflación se midiese de la misma manera que se hacía en 1980, la tasa anual de inflación sería más del 10 por ciento en estos momentos.
Pero vamos a usar los manipulados números del gobierno por un momento. Usando los números adulterados, lo que la inflación ha hecho a todos nosotros sigue siendo absolutamente horrible. Sólo echa un vistazo a la tabla de abajo. Esto es el por qué la Reserva Federal se creó. Fue diseñada para ampliar constantemente la oferta de dinero y crear una inflación que no termina nunca…
sábado, 17 de diciembre de 2011
Les presento a su peor enemigo: la inflación
Hace 25 años, un periódico costaba 60 pesetas, unos 36 céntimos de euro; a día de hoy se han triplicado sus precios.

jueves, 5 de mayo de 2011
El salario real de los españoles sólo avanza 8 euros anuales desde 2000
El Gobierno nos roba mediante los impuestos y mediante la inflación.Es la persona que no ahorra [e invierte] la que tiene que preocuparse por la inflación". Si quienes ahorran y obtienen una atractiva rentabilidad sobre su inversión pueden verse con el agua al cuello por culpa de la inflación, ¿qué no le sucederá a quien ni ahorre ni invierta?.
La diferencia parece residir en el modelo productivo. España basó durante años su fuerte crecimiento en elementos cuantitativos: más de siete millones de nuevos empleos en sectores de mano de obra intensiva; y una explosión de las inversiones en capital físico. Dejando de lado los cualitativos: la calidad del empleo y la productividad.
Un desfase
La gestación de la burbuja inmobiliaria en España estuvo acompañada de otra burbuja en el mercado laboral. Éste incorporó a un ingente número de personas en sectores de mano de obra intensiva. Durante este proceso, los costes laborales nominales crecieron un 17% más que en Alemania y un 10% más que en el euro.
Mientras tanto, la productividad total de los factores estuvo en tasas negativas. Los economistas ven en ello un círculo perverso, ya que los avances en el crecimiento del PIB se logran gracias a elementos cuantitavitos –más trabajo e inversión– y no cualitativos –más productividad y competitividad exterior–.
Los organismos internacionales sugieren a España la necesidad de contener la evolución de los salarios y romper el modelo por el cual las mejoras retributivas se ligan al IPC. Otros economistas, alertan de la necesidad de recortar el nivel de los salarios para que las empresas españolas ganen competitividad.
Las familias son finalmente las víctimas de todo este proceso: la burbuja en la formación de los salarios nominales no se ha traducido en ganancias reales del poder de compra. El mercado laboral se ha ajustado con la crisis en cantidad, expulsando a millones de personas, y no en calidad, esto es, revisando la formación de los salarios.



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