Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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miércoles, 12 de septiembre de 2012

Compra de deuda por el BCE: el golpe perfecto contra los ciudadanos europeos‏



“(1) el gobierno necesita dinero para financiar el déficit, (2) le pide al banco central que lo imprima para pagar sus deudas, (3) al haber más dinero en circulación, este pierde valor y suben los precios -aunque no todos a la vez ni la misma cantidad.”
“Precisamente por este motivo, a los gobernantes e intervencionistas de todas las épocas les ha atraído tanto la manipulación del dinero como fuente de ingresos.”

Seguramente han visto ustedes la película El Golpe (1973), un clásico del subgénero del cine de acción cuya trama gira en torno a un grupo de criminales de guante blanco que planean y ejecutan un intricado plan para cometer un robo o una estafa sin dejar rastro. En esta cinta, ambientada en los años de la Gran Depresión, dos estafadores profesionales, interpretados por Robert Redford y Paul Newman, timan a un capo gánster —y, por cierto, banquero—al son del inolvidable tema The Entertainer. Pues bien, si les impresionó la maestría con la que los timadores preparan y llevan a cabo su plan, sepan que eso no es nada comparado con el saqueo perpetrado por el Estado desde que se inventaron los bancos centrales y la política monetaria. El BCE, que no es una excepción, le ha dado el nombre de OMT a su próximo golpe.
La inflación como la estafa perfecta
En una escena de esa película se dice que para que el golpe tenga éxito, hay que mantener la confianza de la víctima aún después de limpiarlo, es decir, sin dejar que lo note. Y esa es la principal característica de la inflación, que, no dejando rastro y sin recurrir a los impopulares impuestos, permite a los gobiernos financiar la expansión del Estado a costa de la pérdida de valor de los ahorros de sus ciudadanos. No en vano, Ayn Rand calificó la inflación como el paradigma del crimen perfecto, y Mises la tachó de ser esencialmente antidemocrática.
De hecho, incluso defensores tan conspicuos de la intervención del estado en los asuntos privados mediante políticas de intervención monetaria admiten que es “un impuesto sin legislación” (Friedman), mediante el cual “los gobiernos pueden confiscar, secreta e inadvertidamente, una parte importante de la riqueza de sus conciudadanos” (Keynes). De forma muy simplificada, el procedimiento por el que opera es el siguiente: (1) el gobierno necesita dinero para financiar el déficit, (2) le pide al banco central que lo imprima para pagar sus deudas, (3) al haber más dinero en circulación, este pierde valor y suben los precios -aunque no todos a la vez ni la misma cantidad-.
Precisamente por este motivo, a los gobernantes e intervencionistas de todas las épocas les ha atraído tanto la manipulación del dinero como fuente de ingresos. Lo han venido haciendo desde los tiempos del Imperio Romano, cuando el dinero se basaba en un patrón metálico y se expropiaba parte del metal precioso contenido en las monedas para financiar guerras y campañas. El padre Juan de Mariana, escolástico español de la Escuela de Salamanca, denunció esta práctica en la obra que da título a este blog, y por ello fue encarcelado. Imagínense ustedes si los poderosos se lo toman en serio.
Con la aparición del papel moneda y, en especial, con la creación de los bancos centrales y el abandono del patrón oro, los gobiernos se liberaron de casi todas las trabas para crear dinero sin límite para financiarse fraudulentamente a costa de los ciudadanos, como muestran las gráficas que les incluyo. Prácticamente, los únicos que han opuesto resistencia a este expolio producido por las políticas monetarias son los economistas de la Escuela Austriaca, heredera de nuestra Escuela de Salamanca. 
Autores como MisesHayek, Rothbard o, en la actualidad, Huerta de Soto, han demostrado que dejar la creación de dinero al capricho de políticos y banqueros centrales obstaculiza y distorsiona los flujos de consumo e inversión, imposibilitando la asignación eficiente de los recursos, generando inestabilidad financiera, guerras de divisas, devaluaciones competitivas, expansión crediticia e inflación.
El programa de compra de deuda del BCE a la larga es inflacionario
En este sentido, la decisión del BCE del pasado jueves de llevar a cabo compras de deuda pública en el mercado secundario de estados miembros en dificultades, con el objetivo de manipular a la baja las primas de riesgo de esos países, es un claro ejemplo de lo que estamos hablando yun paso en la dirección opuesta a la recuperación. Ya habrán tenido ocasión de leer en El Confidencial (por ejemplo, aquí o aquí) y, en el resto de medios de comunicación, las principales características del programa llamado Outright Monetary Transactions (OMT), por lo que me limitaré a realizar algunas matizaciones sobre el mismo a la luz de lo comentado. Por cierto, si no han tenido ocasión de hacerlo, les recomiendo que no dejen de leer los comentarios de McCoyDaniel Lacalle y Kike Vázquez al respecto.
Con condicionalidad o sin ella se monetizará deuda
En primer lugar, no importa cómo de insistente haya sido con lacondicionalidad el Presidente del BCE, Mario Draghi. Si vieron la rueda de prensa completa o han leído su transcripción (ver aquí, en inglés), quizás escucharon a algún periodista señalarle con ironía que de cada dos palabras, una era condicionalidad. Pues bien, la realidad es que con condicionalidad o sin ella, lo que hará el BCE es monetizar deuda.
Es decir, crear dinero de la nada para comprar letras y bonos del tesoro. Un proceso, el de imprimir que, como sabemos es inflacionario y redistributivo. Y dado que éste es mucho más rápido que implementar las reformas necesarias -basta con hacer un apunte contable-, el nuevo dinero estará circulando por el sistema económico bastante antes de que puedan verse los efectos beneficiosos de cualquier ajuste del gasto público. Es decir, el BCE tendrá que poner primero el dinero y fiarse luego de que los gobiernos socorridos hagan realmente los deberes. Y fíjense que Rajoy ya está siendo él mismo de nuevo y no aclara cuándo pedirá el rescate.
No se puede esterilizar sin límite la deuda monetizada
Me pueden decir ustedes que aunque sea cierto lo de monetizar, el impacto inflacionario estará neutralizado porque el BCE ha declarado que esterilizarátodas las compras de bonos. Esta esterilización significa que a la vez que el BCE imprime para comprar deuda, por otro lado recoge dinero del sistema y lopasa por la trituradora en la misma cantidad.
Por lo tanto, no importa lo que el BCE diga respecto de la esterilización, porque es físicamente imposible hacerlo ilimitadamente. Mientras que los bancos centrales tienen la capacidad para crear liquidez ad infinitum, para drenarla están limitados por la cantidad de dinero en circulación que, obviamente, no es infinita. Es decir, monetización ilimitada y completamente esterilizada son dos conceptos que no pueden ir juntos en la misma frase.
Contra esto se puede argumentar que aquello de ilimitado es una forma de hablar, que se trata sólo de enviar un mensaje contundente al mercado, que enseguida se subirá al carro y dejará de presionar la prima de riesgo uniéndose a las compras. Sobre este tema, les hablé en mi artículo este verano Las limitaciones del apoyo ilimitado del BCE (21/08/2012).
Teniendo en cuenta que el problema del Gobierno no es de liquidez, sino de solvencia, y que la deuda pública seguirá creciendo año tras año al ritmo al que se genera el déficit -varias decenas de miles de millones de euros anuales- por una buena temporada, ¿qué nos hace pensar que bajando artificialmente la prima de riesgo vaya a reducirse el importantísimo diferencial entre gastos e ingresos del estado? El propio Draghireconocía este hecho y por eso insistía tanto en las dos patas necesarias para que la medida tenga éxito: la monetaria y la fiscal.
Una vez que se arranca es muy difícil parar (sin perder dinero)
Y, finalmente, no importa que el Consejo de Gobierno del banco central amenace a los gobiernos de los estados miembros auxiliados con la suspensión inmediata de las compras de deuda si no cumplen con lacondicionalidad que se les imponga en su momento. Pues en el mismo instante en el que el BCE suspenda las OMTs por incumplimiento, las primas de riesgo se van a disparar de nuevo, siendo todo el esfuerzo realizado hasta el momento baldío. Peor aún, cargado de deuda soberana devaluada, el balance del banco central que sustenta al euro quedará bastante perjudicado.
Entonces, se preguntarán, ¿por qué el mercado reaccionó tan positivamente al anuncio del pasado jueves? Lo cierto es que la prima de riesgo cayó a cerca de 410 puntos y las bolsas de toda Europa y, en especial el Ibex, se dieron un festín -aunque ayer, tras la euforia, hubo una corrección a la baja- Pues bien, y volviendo al principio del post, así es como las grandes estafas funcionan. Primero se gana la confianza de la víctima y luego se comete el fraude. Y como en todo buen timo, la víctima no se da cuenta de que le han desplumado hasta que la banda está bien lejos. Y, como hemos visto, el programa de compra de deuda por el BCE tiene visos de ser el golpe perfecto contra los ciudadanos europeos.

www.elconfidencial.com/opinion/monetae-mutatione/2012/09/11/compra-de-deuda-por-el-bce-el-golpe-perfecto-contra-los-ciudadanos-europeos-9824/

jueves, 2 de agosto de 2012

Las economías occidentales no están mejorando su situación de endeudamiento.

El Gobierno nos roba mediante los impuestos y mediante la inflación. Pero, como dice nuestro sabio Roy Miller, "es la persona que no ahorra [e invierte] la que tiene que preocuparse por la inflación". Si quienes ahorran y obtienen una atractiva rentabilidad sobre su inversión pueden verse con el agua al cuello por culpa de la inflación, ¿qué no le sucederá a quien ni ahorre ni invierta?.

Según Jamil Baz (GLG) a pesar de la profunda crisis en la que nos encontramos las principales economías occidentales siguen aumentando sus niveles de endeudamiento total, en lugar de reducirlos. La deuda total sobre PIB en occidente ha pasado del 381% en 2007 al 417% en 2011 y habría que reducirla en al menos un 150% del PIB para que se recuperaran ritmos saludables de crecimiento. En nuestra opinión la reducción de endeudamiento se conseguirá con políticas inflacionarias.


El sistema monetario actual está diseñado de forma que siempre haya una inflación subyacente; de hecho, el objetivo del BCE es situar la inflación en torno al 2% (actualmente España está en el 2,5%). Y la inflación, al reducir la capacidad adquisitiva del dinero, reduce el valor tanto de las deudas como de los ahorros. Por eso se dice que la inflación crea desigualdad: beneficia a deudores, perjudicando a ahorradores.



Así las cosas, el Estado, que es el mayor deudor y el que asimismo prorroga por más tiempo su deuda, se convierte así en el gran beneficiado por la inflación: el valor de su deuda generalmente se hará cada vez más pequeño; dicho de otro modo, la inflación irá contrarrestando el efecto “bola de nieve” del déficit. Entretanto, los ahorradores (generalmente las economías domésticas) reducen su riqueza por la inicua inflación.

Además, el aumento del gasto público provoca, a su vez, un crecimiento de la inflación (feed-back), pues al aumentar la demanda los precios tiran al alza.

En resumidas cuentas, en esta situación se produce un conflicto de intereses entre el Estado (que quiere más inflación para reducir el valor de su deuda) y el ciudadano (que detesta la subida general de los precios, pues pierde inicuamente nivel de vida).


Esto, en conjunto, perjudica gravemente al mercado. En primer lugar: dado que existen incentivos a la deuda y al consumo, el ahorro se estanca, lo que a su vez hace que el desarrollo tecnológico y la innovación se desacelere (porque las empresas más alejadas del consumo -desarrollo, investigación, industria, minería, etc.- tendrán menores beneficios relativos que las más próximas al consumo -tiendas, mayoristas, almacenes, etc.-). En segundo lugar: el peso del sector público crece en detrimento del sector privado, reduciéndose sobremanera la competitividad.

jueves, 28 de abril de 2011

Endeudamiento mórbido


Juan Ramón Rallo

&quote&quoteAl endeudamiento se lo premia con inflación, tipos de interés artificialmente bajos, rescates indiscriminados y tributación amigable. Idénticos clavos con los que se sepulta al ahorro.

Capitalismo viene de capital. Si falla o se engarrota lo segundo, falla o se engarrota lo primero. Inexorable destino de quien consume y no repone, de quien saquea el presente sin proveer para el futuro. La deuda, anticipar la satisfacción de nuestras necesidades, es adictiva: proporciona un placer inmediato muy por encima del que podríamos (y deberíamos) permitirnos; el ahorro, retrasar la satisfacción de nuestras necesidades, es doloroso: requiere de la espartana disciplina de la austeridad, impropia en estos tiempos modernos donde todos tenemos "derecho" a todo por obra y gracia del Estado providente y benefactor.
Podemos fijarnos en Estados Unidos, pero semejante tendencia está bastante más acusada en Europa. Lo mismo da. Una sociedad que premia el endeudamiento y castiga el ahorro es una sociedad que lógicamente tendrá progresivamente más deuda y menos ahorro: es decir, más obligaciones a devolver una renta futura para cuya generación se cuenta con menores medios.
Mas, ¿qué esperar? Al endeudamiento se lo premia con inflación, tipos de interés artificialmente bajos, rescates indiscriminados y tributación amigable. Idénticos clavos con los que se sepulta al ahorro: la inflación erosiona el valor de nuestros patrimonios, los tipos de interés bajos castran su rendimiento, los rescates o las amnistías de los deudores se ceban con el expolio de los acreedores y la sangrante tributación de plusvalías, dividendos, riqueza o beneficios afean su recompensa.
A riesgo de simplificar, pocos elementos ilustran mejor esa desatada ofensiva contra el ahorro y esa desacomplejada promoción del endeudamiento que el definitivo abandono del patrón oro por parte de Estados Unidos. Vean, si no, qué ha sucedido con la tasa de ahorro neta sobre el PIB desde que en 1973 Nixon decidiera enterrar definitivamente Bretton Woods: la capacidad de la economía estadounidense para generar nuevos bienes de capital tras reponer los ya existentes se ha ido desplomando, hasta el punto de que durante esta crisis se ha vuelto negativa (es decir, el ahorro nacional es insuficiente para conservar todas las inversiones ya realizadas bajo el paraguas del brioso endeudamiento previo).
Tendencia paralela a esa explosión del endeudamiento de las últimas tres décadas, coincidente con el fin de los altísimos tipos de interés que Paul Volcker tuvo que colocar a finales de los 70 y principios de los 80 para evitar la desmonetización del dólar en favor del oro:
El sueño de todo keynesiano –la eutanasia de facto del rentista– y la pesadilla de todo economista con dos dedos de frente. A la vista de la evolución del ahorro y del endeudamiento durante las últimas cuatro décadas, ya puede suponer qué grupo ha predominado en la academia y, sobre todo, en el Gobierno.
Juan Ramón Rallo es doctor en Economía y jefe de opinión de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter o en su página web personal.

domingo, 15 de febrero de 2009

Aprendamos de China

El gran error de las economías occidentales
se ha basado en que el crecimiento de la economía es debido al consumo, cuanto más consumo más crecimiento. No solo se consume lo que se tiene, haciendo una tasa de ahorro nula, sino que se ha consumido muchísimo más de lo que no se tiene, ejemplo, compras masivas de viviendas por parte de la población durante estos años, lo que ha creado una tasa muy negativa y endeudamiento excesivo que ha llevado a esta crisis.Osea que se ha hipotecado el crecimiento sano de 25 años en 10 años. Hasta que no se vaya quitando la deuda y esto tardará muchos años, no saldremos de la crisis.

La compra de activos tóxicos por parte de los gobiernos solo es una forma de trasladar la deuda de las empresas a los Estados, pero la deuda sigue estando ahí, no se ha quitado, es por tanto, que eso no soluciona la crisis, Simplemente se traslada y se diluye entre la parte que tiene gran deuda (empresas) a la que tenía gran liquidez (Estado).(*1)

Si se produjera un efecto riqueza la deuda se iría reducciendo en gran medida, que es el análisis donde han fracasado rotundamente todos los bancos al dar créditos porque esperaban que la riqueza seguiría por muchos años más, pero ocurre todo lo contrario que el efecto pobreza y recesión ha venido con fuerza, provocando un grave deterioro en que la deuda se vuelve en impagada y se crea un activo tóxico.

Deberían de haberse fijado en basarse en un crecimiento basado en el ahorro, tendría la economía mucha más solvencia.

Son las ambiciones de los gobernantes y su nula comprensión de la economía la que ha producido esta grave crisis, ellos observaban que el consumo produce grandes ingresos de dinero vía impuestos y han llegado a dominar a los bancos centrales (que deberían ser independientes de los gobernantes) para que produjeran el gran consumo teniendo el precio del dinero regalado a muy baja tasa de tipos de interés durante demasiado tiempo prolongado, es lo que ha creado que el consumo se disparara insosteniblemente vía endeudamiento con tasas de ahorro negativas como nunca se habían visto antes. Fueron los bancos los intermediadores de que este proceso se produjera y se trasladó a la economía civil mediante la construcción.

Los gobernantes siguen haciendo una política de consumo y se basan su arreglo de la economía en ello, quieren que los bancos sigan dando créditos, es lo que han estado acostumbrados muchos años, y no se dan cuenta que la deuda lo que tiene que hacer es reducirse, no producir más deuda.

Desde que empezó la crisis se ha reducido la deuda en el 12%, niveles todavía muy escasos para que se produzca una estabilidad económica, ya que esta crisis empezó con unas tasas como nunca se habían conocido antes.

La ambición de tantos poderosos han llevado al desastre económico actual.

Debemos copiar de la economía China donde alli las deudas son casi inexistentes. Lo Chinos le tienen pánico a endeudarse y sus tasas de ahorro superan el 50% de sus ingresos anuales. Pero también sus gobernantes municipales odian las deudas y son muy pocos los que tiene déficit.
Se ha sustituido la reduccíon de las exportaciones por un incremento de la demanda interna entre un 5 a 6% y esperan crecer entorno al 8%.
China tirará de la economía mundial en los próximos 20 años.

Saludos
(*1) Veasé los errores que las autoridades políticas de Japón( que nosotros estamos copiando)cometieron a finales de los años 80 y princios de los 90 y las consecuencias en este artículo:
http://www.juandemariana.org/comentario/3097/leccion/japon/