Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



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domingo, 10 de marzo de 2013

Cómo el modelo chileno de pensiones cambió el mundo


Reproduzco a continuación un artículo de José Piñera, artífice del sistema chileno de pensiones, dedicado al análisis de las consecuencias que dicho modelo ha tenido en el país latinoamericano. El texto íntegro está disponible aquí.
Han pasado casi 30 años desde la reforma chilena del sistema de pensiones. Tres logros claves son incontestables:
1. A lo largo de ese período nadie se ha robado un peso del sistema, gracias a la multiplicidad de candados que contempló la reforma. Es importante subrayar que la Constitución chilena ha reforzado esa inviolabilidad de los depósitos introducidos por los trabajadores en su sistema de pensiones.
2. Los fondos son invertidos por empresas privadas altamente especializadas y con requerimientos estrictos de amplia diversificación han logrado una rentabilidad  promedio del 10,1% anual, por encima de la inflación, a lo largo de 26 años
3. El “sistema de AFP” (Administradores de Fondos de Pensiones) o “sistema de capitalización individual” ha sido crucial en el incremento de la inversión, la creación de un moderno mercado de capitales y el mayor crecimiento del país.
Es importante comprender que el error fundamental del sistema tradicional de reparto estatal fue haber roto la relación esencial entre las contribuciones y los beneficios, entre el esfuerzo y la recompensa. En efecto, a finales del siglo XIX, Otto von Bismarck, el llamado “canciller de hierro” de Prusia, creó un sistema de pensiones que prometía beneficios, pero que no acumulaba fondos para cumplir esas promesas sino que se basaba en cobrar impuestos a los trabajadores. Bajo un sistema bismarckiano, el aporte del trabajador está definido por una ley que establece el impuesto al trabajo, mientras que la pensión que obtendrá está definida por otras leyes que definen los beneficios. Las segundas son objeto de todo tipo de presiones por grupos organizados que tratan de obtener pensiones prematuras o privilegiadas. Cuando eso sucede en una sociedad, a nivel masivo y por mucho tiempo, el resultado final es un desastre porque siempre se trata de minimizar la contribución al sistema de pensiones y maximizar lo que se obtiene.
Debido a que los árbitros en el sistema de reparto estatal son políticos intentando ganar elecciones, se produce inevitablemente una inflación de promesas imposibles de cumplir, cuyos costes son postergados para que sean futuros gobiernos quienes se enfrenten a ellos. Como ha escrito el profesor Deepak Lal, “la creación de gigantescos estados redistributivos en Occidente ha tenido sorprendentes consecuencias no previstas, como la corrupción del debate público en la medida que los políticos luchan por comprar votos con dinero ajeno”.
Chile supo apartarse de este camino. El impacto de este nuevo sistema de pensiones ha ido mucho más lejos que los conocidos e impresionantes indicadores económicos del país. También ha significado una redistribución radical del poder del Estado hacia la sociedad civil y, al convertir a los trabajadores en propietarios individuales del capital del país, ha creado una atmósfera cultural y política más consistente con los postulados de una sociedad libre.
Unos 30 países de América Latina, Europa del Este y Asia Central ya han seguido este camino, 120 millones de trabajadores se han convertido en propietarios de capital, y este nuevo paradigma es parte central del debate en los países más desarrollados del mundo.
También recomiendo este artículo: Calcule su jubilación bajo el sistema chileno de pensiones

miércoles, 16 de enero de 2013

Gestión pública o privada de la sanidad, educación o pensiones


Dejo a continuación una serie de interesantes comentarios de Antonio España para reflexionar sobre la gestión pública o privada de la sanidad, educación , pensiones etc..:  


 James M. Buchanan lo vio muy claro, no se puede garantizar que políticos y burócratas sean seres puros, pero sí se puede limitar el daño que pueden hacer. Es decir,  no hay manera de garantizar que en lo público los gestores sean buenos. En lo privado tampoco, porque el error es humano, pero en lo privado, si no se satisface las necesidades de las personas las empresas quiebran y los malos gestores se van a la calle. En lo público, los políticos y los malos gestores no los echamos ni con agua caliente, porque el sistema favorece que se perpetúen en el cargo...


Por otro lado, no hay que olvidar que público = coacción y la coacción es justamente lo contrario a la libertad.   


Nadie garantiza que no haya golfos ni en uno ni en otro sitio, pero los golfos en lo público pueden hacer mucho más daño (1) porque lo hacen con el dinero de todos, obtenido mediante la fuerza o la amenaza de la fuerza y (2) porque no podemos sustraernos a sus acciones, precisamente por basarse lo público en la coacción y no en acuerdos voluntarios.


Desde el momento que otorgas a alguien la discrecionalidad de usar el fruto de tu esfuerzo según su mejor criterio, estás expuesto a que éste lo utilice en su propio interés, que puede o no ser coincidente con el tuyo.



P.d Suelen caer en el error los que defiende la gestión pública de que "  lo público tiene el objetivo de redistribuir el esfuerzo de todos de manera equitativa, los recursos que entre todos hemos generado: pensiones, sanidad, educación, etc... de manera que todo el mundo tenga una oportunidad independientemente de sus circunstancias personales" pero no saben que lo que distribuye realmente es la miseria y la pobreza entre todos. 


Eso de que la función del estado es redistribuir la riqueza es opinable. Quizás lo sea del estado socialista (con éxitos palpables en Corea del Norte, Cuba, Venezuela o la extinta URSS) pero de un estado liberal, desde luego.


Y aun asumiendo, a efectos dialécticos, que lo fuera, tiene el fracaso garantizado porque es científicamente imposible que el estado disponga de la información necesaria (que es subjetiva, dispersa, tácita, no articulable y en continua evolución) para planificar la sociedad desde arriba y lograr un reparto equitativo de los bienes. Aparte del problema de incentivos. Los fracasos, uno tras otro, seguramente son consecuencia de esta realidad.


Y, por último, vuelvo a insistir: público = coacción = ausencia de libertad. La coacción es contraria a la dignidad humana, en tanto que suplanta su voluntad con los deseos de otros. La coacción, legítima o no, institucional o espontánea, extirpa al ser humano de su bien más preciado, que es su persona. A mi esto me parece moralmente reprochable (por muy democráticamente que hayan sido elegidos los que coaccionan), pero es que además así es imposible coordinar una sociedad (a no ser que la coordinación consista en que todo el mundo se pliegue al criterio de una minoría).


Además de que es imposible que el estado valore el esfuerzo de cada uno como para redistribuir la riqueza de forma equitativa, porque si no se puede valorar es imposible que sea de forma equitativa.

P. d. De nosotros depende el que la gestión de la sanidad, educación, pensiones lo sigan llevando estos políticos corruptos o pasemos su gestión a la sociedad civil ( al pueblo) privatizándola y liberalizándola para que sea el ciudadano el que vele por la buena gestión de su dinero.  Recuerda: Público = coacción = ausencia de libertad= pobreza.  No te dejes manipular por las masas, ten actitud crítica.

domingo, 7 de octubre de 2012

Pensiones de jubilación y sistemas de reparto: ¿un fraude al ciudadano?


La crisis del llamado «Estado del bienestar» ha puesto el sistema público de pensiones en el punto de mira. ¿Qué probabilidad hay de que cobres una pensión cuando te jubiles? Y si llegas a cobrarla, ¿será suficiente? Además, para muchos expertos los sistemas de reparto, como el español, son un fraude, una auténtica estafa piramidal. ¿Es eso cierto?
Si alguna vez te has preguntado por el funcionamiento de los sistemas estatales de pensiones y los problemas que los aquejan, escucha esta Conversación en libertad de Luis Alberto Iglesias con Vicente Boceta —Técnico Comercial y Economista del Estado y director del Centro Diego de Covarrubias— y descubre:
  • El sistema de pensiones que existió en España antes del actual.
  • Por qué los sistemas de reparto tienden a quebrar.
  • Por qué perjudican a los trabajadores de rentas más bajas.
  • Qué alegan quienes los tachan de perversos y profundamente inmorales.
¿Qué te garantiza el actual sistema de reparto? Únicamente la promesa de que el estado te pagará una pensión cuando te jubiles. Nada más. Nadie sabe cuál será su cuantía ni durante cuánto tiempo la percibirás. ¿No sería más justo que al jubilarte recibieras todo el dinero que hubieras sido capaz de ahorrar a lo largo de tu vida laboral?
Para muchos economistas existe una alternativa: los sistemas individuales de ahorro por capitalización de rentas.
  • ¿En qué consisten y cuáles son sus ventajas?
  • ¿Cómo funciona el Sistema de 3 Pilares propuesto por el Banco Mundial?
  • ¿Habría personas que se quedarían sin pensión dentro de un sistema de esta clase?
Pese a ser mucho más justos y rentables, algunos sistemas de capitalización no están exentos de problemas, especialmente para los liberales. El principal: la obligatoriedad del ahorro. ¿Tiene derecho el Estado a obligarte a ahorrar para tu jubilación? Escucha este programa de Conversaciones en libertad y forma tu propia opinión.
Educación para la libertad es un proyecto que nace por creer que el conocimiento es la vacuna contra la ignorancia que vuelve a las sociedades presas fáciles de demagogos, totalitarismos e ideas incorrectas. Espero que disfrutes esta Conversación en libertad.
Un cordial saludo,
Luis Alberto Iglesias
Fuente
Juan Ramón Rallo - La crisis del sistema público de pensiones



Los chilenos tienen un sistema de pensiones privado de capitalización y mientras que aquí  estamos bajando la pensión allí cada año aumenta de media un 9,5%. Hay que decir que el sistema chileno es el sistema ideal que deberíamos tener para nuestro sistema de pensiones pero que no es del todo libre ya que El Estado le obliga a los chilenos ahorrar al menos el 10% de sus sueldos en fondos y lo ideal es que cada uno ahorrara lo que quiera y como quiera. Pero funciona muy bien llevan 30 años dando una rentabilidad media real anual del 9,5%(es decir descontado la inflación). Para que nos hagamos una idea, si el dinero medio que se le quita a un trabajador para la seguridad social que es de 6000€ al año lo hubiéramos invertido en un fondo de pensiones chileno durante 30 años, al jubilarse cada trabajador tendría en su fondos de pensiones 1 millón de euros. Comparemos eso con lo que tenemos aquí en España que es nada( sistema público de pensiones es igual a socializar la pobreza). Y si ese millón de euros sigue rentando al 9,5% que es aproximadamente la media histórica de la bolsa en más de los últimos 100 años ( descontando la inflación). Tendríamos una renta media anual de más de 95000€ al año.

Añadir que la pensión media en España de aquí a 35 años será de 900 euros, tan sólo 100 euros más que los actuales, descuenten el efecto inflacionario y pónganse a ahorrar/invertir si es que le dejan el estado.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Las cotizaciones sociales ya no alcanzan para pagar las pensiones


Llegados a este punto que los liberales alertábamos hace mucho, los ciudadanos deberían exigirle al gobierno un cambio de sistema: pasar del nefasto, empobrecedor sistena de reparto a la opción que sí garantizaría las pensiones de cada ciudadano individualmente sin depender de voluntades políticas ni en cuanto al monto de lo que se cobre, ni las condiciones entre las cuales la perversa ampliación de la edad de jubilación igual para todos. Este sistema que propone sólo el Partido de la Libertad en España se llama sistema de capitalización individualizada de las pensiones y ya se aplica en más de una treintena de países en distintas variantes incluída la propia Suecia que tanto fascina a los defensores del bienestar del estado, perdón del estado del bienestar.

http://www.libremercado.com/2012-09-26/las-cotizaciones-sociales-ya-no-alcanzan-para-pagar-las-pensiones-1276469570/ 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Pensiones públicas o privadas

El salario medio en España es del 20000€/ anuales, si invirtiéramos 6000€ al año que es el 30% que nos quita el Estado para las pensiones públicas ,en un plan de pensiones privado similar al Chileno con un rendimiento descontado la inflación del 5% ( como lleva el de Chile en los últimos 30 años) del año 2013 al 2050 ( jubilarse dentro de 37 años) acabaríamos con un pensión equivalente a 2500€ mensuales actuales y un patrimonio que dejaríamos a nuestros familiares de más de medio millón de euros. Eso es con un 5%, la media histórica real de la bolsa americana en 200 años es del 7%. ¿Os dai cuenta ahora de la magnitud del expolio del sistema público de pensiones? ¿Os imagináis si a nuestros herederos en vez de dejarle una pensión de cero le dejáramos una patrimonio de medio millón de euros que genera rentas crecientes de 2500€ mensuales? Eso se lo funde el sistema público. Termino con las previsión del sistema público de pensiones: actualmente la pensión media está en 800€ mensuales, se prevé que la pensión media en el año 2050 sea de 950€ al mes. Es decir en casi 40 años hemos aumentando la pensión en poco más de 100€ mensuales y no hemos generado riqueza, frente la pensión privada que generaría una pensión de 2500€ al mes y un patrimonio de 500000€ , generando riqueza ese dinero.

Más información  http://www.juandemariana.org/video/5570/juan/ramon/rallo/crisis/sistema/ 

Estudio de las pensiones privadas

lunes, 30 de julio de 2012

Eres idiota

El Estado de bienestar elimina la conexión entre libertad y responsabilidad que es esencial para el desarrollo humano.

Sí, eres idiota y tú sin saberlo. Eres idiota y por eso hay que "asegurarte" la sanidad, porque lo que no sabes es que te puedes poner malo y si te pones malo tienes que ir al médico. Además, te tienes que cuidar, hacerte revisiones y estar sano. Eres idiota y claro eso no lo sabes. Pero es que, si tus familiares se ponen enfermos no sabrás que hacer, no sabrás que existen los médicos y los hospitales y los medicamentos y por eso yo te los doy, me encargaré de que tengas todo eso y más, porque soy más listo que tú.

Además, tampoco sabes que hay que educarse. No sabes que hay que aprender a leer y escribir. Sobre todo si tus padres no tienen un papel enmarcado en la pared, entonces tú tampoco lo tendrás, serás un analfabeto toda la vida. Si no es por mí, no sabrías que hay que aprender lengua (la que yo te diga), matemáticas, física, química, geografía (la que yo te diga), historia (como yo quiera que la conozcas). Como de nuevo no sabes que existe el colegio o los profesores o las distintas materias, te lo daré. Posteriormente, querrás aprender algo más, pero no te preocupes porque sabes que eres idiota y por tanto crearé unas carreras para que pienses que te especializas en algo y puedas estar orgulloso de ti mismo, pero no olvides que todo me lo debes a mí.

Por último, no sabes que la gente se hace mayor, que no siempre serás joven y fuerte, porque siempre vives el momento, ya sabes, carpe diem. No vas a ahorrar, porque no ves más allá de hoy. No sabrás que hay momentos mejores y peores en la vida. No sabes que hay que intentar asegurarse un colchón para nuestra época anciana. Pero yo lo haré por ti, ahorraré por ti, porque sí sé lo que te conviene mejor que tú mismo.

Bueno, por ahora no te diré más, ya controlo tu salud, tu educación y tu futuro, por ahora eso es bastante, pero sí hay algo que sabes hacer muy bien y para lo que te he educado, recuerda, soy yo quien decido qué aprendes. Para lo que sí sirves es para votarme, para darme el poder sobre ti mismo. No, no es esclavitud, no la llamamos así, la llamamos, política social, política del bienestar. Eso sí, sólo votas bien si cada cuatro me votas a mí, no votes al otro, que aunque te diga lo mismo que yo, él sólo lo hará en su beneficio, yo sí soy un ángel en la tierra. Te daré las gracias de antemano, a ti y a todas las generaciones que lo seguirán haciendo.

Firmado...
Publicado por Israel Rodríguez Martín
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P.d Es justamente por lo que hay que ayudar a los mas necesitados por lo que hay que privatizar esos servicios.

Manuel Jesús Gonzalez escribió un libro que se titula del Estado de bienestar al bienestar con menos Estado.  El tema no es , que estemos de acuerdo que tiene que haber eduación, sanidad, pensiones etc... El tema es otro : Devolviendo la responsabilidad a la sociedad civil, podemos tener mejores pensiones, mejor sanidad con el mismo coste que tenemos ahora? : Esto es un estudio de teoría económica, que demuestra que con el conste que paga los trabajadores y el empresario por estos servicios que supera el 36% de su salario, puede tener garantizadas unas pensiones muchos mayores y una sanidad de mayor calidad. Luego es un tema de medios y no de fines.

Los funcionarios del Estado tiene un privilegio que no tienen el resto de los españoles, pueden elegir entre la sanidad pública y privada. Saben ustedes cuantos funcionarios eligen la sanidad privada. El 90% y saben cuantos trabajadores se pasaron al sistema privado de pensiones en Chile cuando se le dió la opción de elegir entre el privado y el público, más del 90%. . ¿ Por qué no damos esa opción al resto de los ciudadanos y que libremente eligan entre sanidad pública o privada, pensiones pública o privadas,? Y el que quiera se vaya a la sanidad privada , pague su coste y se le descuento de inmediato de su nómina.

¿ Por qué el Rey, Rajoy o Zapatero cuando se ponen malos van a la Ruber de Madrid ( sanidad privada y no al Gregorio Marañón ( hospital público)?
Tendríamos un estado de bienestar mucho mejor. Porque lo que hay ahora es una ilusión de pensar que todo es gratis, nos tienen infantilizado los políticos, el ciudadano dice tiene derecho a eso y luego se ha cortado el nexo entre la prestación y el coste. En términos de eficiencia estos servicios tienen un coste inmenso y los que salen perdiendo son aquellos más necesitados. Es precisamente por lo que tenemos que ayudar a los más necesitados por los que tenemos que devolver la responsabilidad del bienestar a la sociedad civil.



El sistema público de salud es enormemente costoso y, de hecho, muy caro si se compara con la provisión privada de este mismo servicio.

Les doy datos:

En concreto, el gasto público en Sanidad supera los 90.000 millones de euros, habiéndose más que duplicado a lo largo de la última década, lo cual supone un coste anual próximo a los 2.000 euros por habitante. Así pues, dicho servicio podrá ser muchas cosas pero, desde luego, no es "gratuito". Sanidad y educación, competencias transferidas a las comunidades autónomas, consumen, precisamente, la mayor parte del gasto regional, y junto a las pensiones –cuyo coste supera los 100.000 millones al año– son los tres pilares básicos del llamado Estado del Bienestar ( yo llamo esclavitud).


De hecho, no es la primera vez, ni será la última, que este sistema sufre sustanciales cambios a fin de garantizar su sostenibilidad en el tiempo. Hasta 1999, este servicio se financiaba con las cotizaciones sociales (Seguridad Social), y desde entonces se sufraga vía presupuestos (impuestos), lo cual pone de manifiesto su quiebra técnica. Sin embargo, tales reformas no han servido para mantener el modelo en pie, de forma que el Ejecutivo se plantea ahora aplicar el copago. Esta medida no es nueva, ya existe en los fármacos y, muy posiblemente, se extenderá a la provisión de ciertos servicios médicos de forma progresiva, creciente y continuada a lo largo de los próximos años. De hecho, muchos contribuyentes que han optado por contratar un seguro privado sufren en sus bolsillos el pernicioso efecto del doble-pago, al tener que costear igualmente la sanidad pública independientemente de si la usan o no.

Además, a la reiterada falacia de la "gratuidad" se le suman otros dos calificativos muy habituales en boca de los políticos, "universal" y "de calidad", que por mucho que se repitan no dejan de ser también falsos. En primer lugar, no todo el mundo tiene acceso a todos los servicios públicos sanitarios, existen importantes limitaciones, de ahí la necesidad de contar con una tarjeta sanitaria y un número de la Seguridad Social. Por otro, pese a que muchos coinciden en que la sanidad española es una de las mejores del mundo, la realidad es bien distinta si se atiende a la calidad de ciertos servicios y, sobre todo, a las abultadas listas de espera en materia de consultas, realización de pruebas y operaciones.

En Suiza el gobierno solo financia un 25% de los costes sanitarios (en Estados Unidos el gobierno paga casi el 50%). El gasto total en sanidad es similar al de los países con sistemas públicos. Los individuos están obligados a comprar seguro médico privado, que por ley incluye una cobertura básica. Las compañías compiten en precio y servicios, y muchos suizos se decantan por pólizas baratas con deducibles altos. El Estado subsidia a los más pobres (nadie paga más de un 10% de su renta por el seguro), y más de un tercio de la población contrata pólizas suplementarias. No hay listas de espera y los pacientes pueden elegir libremente el proveedor sanitario.

En Singapur el gasto total en sanidad es la mitad que el de España, y sus indicadores de salud son excelentes. Dos tercios de la financiación son privados. Los singapurenses disponen de cuentas de ahorro sanitarias individuales, financiadas con aportaciones obligatorias, a las que recurren para gastar cuando enferman. El Estado subsidia servicios básicos y paga la sanidad a las familias con menos recursos. Hay libertad de elección de proveedor y no existe lista de espera.

¿Por qué no se exploran estas alternativas? ¿Por qué este afán por justificar lo injustificable?

Por desgracia, la revisión en profundidad que necesita el Estado del Bienestar español sigue sin plantearse. Todas las medidas propuestas van destinadas a mantener, al precio que sea preciso, la provisión pública de servicios, como la sanidad, la educación o las pensiones, que son ofertados por el sector privado de forma mucho más barata, eficiente y rentable para los usuarios, sin que ello importe lo más mínimo a los políticos. Así pues, tendremos sanidad "gratuita" por mucho tiempo. Vayan preparando sus bolsillos...

Saludos y libertad



sábado, 19 de febrero de 2011

¿Que queréis pensiones públicas= más pobreza o privadas= más riqueza?


Hay numerosos estudios realizados sobre cuánto podría ganar un ciudadano si capitalizara (invirtiera) lo que le quita cada año la Seguridad Social. Quizás uno de los más completos y claro sea el que realizó hace unos años el Instituto Juan de Mariana (Juan Ramón Rallo, Raquel Merino y Philipp Bagus).


Los autores cogieron dos supuestos: un trabajador con el sueldo medio y otro con el salario mínimo interprofesional. Supusieron que cada uno de ellos aportaba al Ibex 35 lo mismo que a la Seguridad Social (y reinvertía beneficios, por supuesto). Incluso, para aquéllos que aleguen que el sistema también debe cubrir a los más necesitados (discapacitados, gente que no ha podido cotizar, etc...), hacen el cálculo suponiendo que el 25% de lo acumulado va a parar a un fondo común para cubrir estas necesidades.


Las conclusiones a las que llegaron no pueden ser más demoledoras para el sistema público en vigor. Un trabajador medio que hubiera entrado al mercado laboral con 25 años en 1992 podría jubilarse en 2012 con una pensión de, aproximadamente, 2.169 euros. Y quitando ese 25% de fondo común (un porcentaje mayor del que seguramente sería necesario), aún le quedarían 1.627 euros al mes.


Pero no sólo este trabajador, más o menos favorecido, que cobra el sueldo medio podría jubilarse dignamente a una edad más temprana que con el sistema público. Alguien que hubiese cobrado sólo el salario mínimo interprofesional también podría retirarse con 45 años y cobrar unos 780 euros al mes (una cantidad baja, pero en línea con la pensión media actual, próxima a los 870 euros al mes).


Y si en vez de jubilarse con 45 años lo hacen con 55 (tras treinta años trabajando), las cantidades se disparan. Frente a estas cifras, más de la mitad de los pensionistas españoles cobran menos de 800 euros a los 65 años. Y sin ningún capital acumulado que poder legar a sus descendientes en caso de fallecimiento.


Porque hay que tener en cuenta que esa pensión sería la renta del capital acumulado. Y ese capital sería importantísimo, cercano al millón de euros en algunos casos. Es decir, que los españoles serían más ricos, estarían más tranquilos ante su futuro y podrían dejar a sus hijos una herencia mucho más importante. Con el sistema actual, si un trabajador muere con 65 años, todo lo que ha cotizado se evapora; con un sistema de capitalización, se lo quedarían sus herederos.


Evidentemente, no serían los ricos, que ya tienen sus propios planes privados, los que se beneficiarían de esto, sino las clases medias y los más pobres, que dispondrían de unas pagas dignas y podrían jubilarse mucho antes. Pero claro, entonces no estarían en manos de sus políticos, que cada mes les recuerdan que el dinero de sus pensiones sale de los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno controla.


Está claro que los sinvergüenzas de los políticos gobiernan en contra y a espaldas del pueblo. Ellos viven en su mundo y a los demás que le den morcilla. Chilen llevan 30 años con unas pensiones privadas que crecen de media un 9% y esta generando unas rentas que harán que en la próxima generación supere a España en renta per cápita. Tiene un paro del 8% y creciendo entre el 5 al 7%.
más información : http://www.juandemariana.org/pdf/061116sociedad_propietarios.pdf 
http://www.scribd.com/doc/41994134/Value-Inverstors-Legendarios

jueves, 27 de enero de 2011

Los frutos podridos de las pensiones públicas



Juan Ramón Rallo

&quote&quoteEl resultado de los sistemas públicos de reparto es trabajar más y cobrar menos; el socialismo en su más clara expresión. El resultado de los sistemas privados de capitalización, trabajar menos y cobrar más; el capitalismo en su más clara expresión.

Los habrá que, tras la enésima suspensión de pagos del sistema público de pensiones –que no otra cosa significa esta quita impuesta por el Gobierno a los acreedores de la Seguridad Social, es decir, a todos nosotros–, todavía sigan diciendo que lo público funciona mejor que lo privado y que el altruista principio de solidaridad intergeneracional es preferible al egoísta principio de capitalización individual.
No voy a extenderme en repetir todos los argumentos que muestran a las claras la indiscutible superioridad de las pensiones privadas sobre las públicas. Simplemente daré unas cifras muy fáciles de entender: tras la reforma, una persona que durante 38,5 años aporte al sistema público una cotización media de 6.000 euros al año (la implícita en un sueldo medio de 21.000 euros) percibirá al jubilarse una pensión aproximada de 1.750 euros al mes. En cambio, en un sistema privado, esa misma persona, logrando una rentabilidad anual media después de inflación del 4%, percibiría una pensión de 1.800 euros al mes... y habría amasado un patrimonio de 560.000 euros.
¿Acaso, pensarán, un 4% de revalorización anual de nuestro patrimonio constituye un objetivo inalcanzable? No debería: el mercado de valores, por mero piloto automático,se ha revalorizado como media en los últimos 200 años un 7% después de la inflación; y los fondos de pensiones chilenos, bien gestionados a diferencia de la inmensa mayoría de los españoles, han logrado una rentabilidad media anual del 9% durante los últimos 30 años.
¿Que como viviría una persona habiendo invertido 6.000 euros –la cotización media a la Seguridad Social– durante 38,5 años al 7%? Pues con pensiones de 4.000 euros al mes y un patrimonio de 1,2 millones de euros. No es necesario que hagamos un ejercicio especulativo: el 7% es lo que habría logrado cualquier persona de invertir el equivalente a 6.000 euros al año en cualquier índice de la bolsa española desde 1974.
Parafraseando a Marx con respecto a la tasa de plusvalía –a ver si de este modo la izquierda retrógrada lo entiende–, esos 1,2 millones de euros "expresan el grado de explotación de los trabajadores por el sistema público de la Seguridad Social". Hoy, conviene recordarlo una vez más: el resultado de los sistemas públicos de reparto es trabajar más y cobrar menos; el socialismo en su más clara expresión. El resultado de los sistemas privados de capitalización, trabajar menos y cobrar más; el capitalismo en su más clara expresión. ¿Comprenden ahora por qué los políticos españoles no permiten, como en Chile, que cada uno elija el sistema que prefiera?
Juan Ramón Rallo es jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Marianaprofesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y de ISEAD y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores, galardonado con el Premio Libre Empresa 2010.

domingo, 17 de octubre de 2010

la tendencia a largo plazo de los valores bursátiles

En lo referente a las pensiones, consideras que el mercado ofrece mejores oportunidades y perspectivas a largo plazo. Sin embargo periódicamente hay crisis que rebajan los valores. ¿Es la tendencia a largo plazo de los valores bursátiles suficientemente estable para que podamos confiar en ella, a la hora de invertir nuestros ahorros para la jubilación?

No hay un período de 20 años en los últimos dos siglos en los que la bolsa haya perdido valor. Por tanto sí, a largo plazo es una inversión tremendamente segura, más que la renta fija ya sea en momentos de inflación o de deflación. Jeremy Siegel calculó que la rentabilidad media anual del S&P 500 entre 1927 y el año 2000 fue del 7% en términos reales; es decir, un período muy largo de un índice muy representativo muestra que, aun con una gran depresión, una guerra mundial, un crecimiento desproporcionado del intervencionismo estatal y casi una quiebra del sistema monetario internacional, la media anual de revaloración bursátil es elevadísima. Invirtiendo 2.000 euros anuales durante 40 años a una media del 7% obtendríamos un patrimonio final de 400.000 euros: es decir, habríamos multiplicado nuestro capital aportado (80.000 euros) por 5. El 7% anual sobre 400.000 euros permitiría sufragar una pensión mensual media de unos 2.300 euros. Es decir, con apenas un ahorro de 2.000 euros anuales (menos de la mitad que lo que pagamos ahora de media a la Seguridad Social para obtener pensiones misérrimas) obtenemos al cabo de 40 años una pensión mensual de 2.300 euros más un patrimonio de 400.000.

Mucha gente se queja de que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, adagio que sostengo para empresas individuales. Pero para el conjunto del mercado y a largo plazo es difícil estar de acuerdo con esa afirmación. Nuestras economías pueden crecer –libertadas de la carga del intervencionismo estatal– perfectamente a una media del 2%-3% anual y de lo que estamos hablando es de cuánto se revalorizan cada año una selección de las empresas punteras de ese país (los índices bursátiles). No es descabellado pensar en que estas empresas se expandan como media un 7% anual en términos reales, máxime si tenemos en cuenta que la capitalización de todo el brutal ahorro que ahora se pierde por los sumideros del sistema de reparto nos permitiría incrementar notablemente nuestra riqueza y nuestras posibilidades de crecimiento.
fuente

sábado, 11 de septiembre de 2010

La alternativa liberal


Juan Ramón Rallo

&quote&quoteEso es lo que queremos los liberales: una sociedad de propietarios con pensiones más altas y vidas laborales más breves. Es el socialismo, no el capitalismo, quien ha empobrecido a las masas con su insostenible, carísimo e ineficiente Estado de Bienestar.

La delirante retórica marxista ha calado tan hondo en nuestra sociedad que suele asociarse el liberalismo con la defensa de los intereses de los ricos capitalistas a costa de los desarrapados proletarios o del expoliado medio ambiente. Así, no es extraño asociar las posiciones liberales con la defensa de reducir el gasto en sanidad o en educación, con la de abaratar el despido, con la de abolir las regulaciones de discriminación positiva, con la supresión de las subvenciones a la cultura o, también, con la de elevar la edad de jubilación.
La izquierda y los intervencionistas de todos los pelajes rápidamente sacan buen provecho de ello: "Es que los liberales queréis una sanidad y una educación de mala calidad para poder privatizarla y que sólo los más ricos puedan costeársela; es que queréis que los empresarios despidan a los obreros para incrementar sus beneficios; es que queréis que las minorías sean discriminadas por el hombre blanco dominante; es que queréis analfabetizar a las masas para que no puedan emanciparse y luchar por sus derechos; es que queréis que los proletarios trabajen más años para poderlos explotar durante más tiempo".
Por demagogo y ruin que sea este ejercicio de difamación, ha terminado calando en la sociedad. Los liberales no hemos sabido decir alto y claro que lo que queremos es unaeducación y una sanidad de elevadísima calidad y al precio más reducido posible y de ahí que queramos privatizarlas; que lo que queremos no es un despido barato, sino libre, porque el despido impuesto por el Estado puede actuar de barrera de entrada a la hora de crear empleo; que no queremos que se discrimine de manera absurda y prejuiciosa, sino que demandamos libertad para discriminar entre las discriminaciones lógicas y positivas (que yo no pueda jugar de pívot en la NBA) y las discriminciones irracionales que tienden a castigarse en un mercado libre; que si no queremos subvenciones a la cultura es porque tienden a empobrecerla y convertirla en propaganda estatista, al contrario de lo que sucede cuando se la deja a la filantropía privada; y, por último, que no queremos que la gente se jubile a los 67 ó 70, sino a los 50, a los 45 o, si fuere posible, a los 35 y con la renta más alta posible. Por todo eso y porque seríamos más libres, que no es poco.
En este sentido, el caso de las pensiones es simplemente sangrante. Cuando un liberal defiende que la edad de jubilación en el sistema público debe elevarse a los 67 o a los 70 lo hace como una desagradable constatación de la realidad –"la estafa piramidal de la Seguridad Social no da para más"– y no porque disfrute viendo cómo el Estado nos roba cada día con mayor descaro.
La verdadera alternativa liberal es el sistema de capitalización, esto es, ahorrar e invertir (que no especular) una parte de nuestra renta en activos que proporcionen rendimiento, idealmente el mercado bursátil. Décadas de estatismo y de pensiones públicas nos han terminado acostumbrando a unas rentas tan raquíticas que parece imposible que una persona pueda jubilarse a los 45 años con una pensión media que duplique, al menos, la actual pública.
Pero no, sólo hay que mirar lo que nos arrebata mes a mes el Estado y cuánto se ha revalorizado la bolsa para comprobar que la alternativa es y ha sido posible: el Estado le quita cada mes un tercio de su sueldo sin que usted llegue a verlo reflejado en nómina; ese tercio de su sueldo va destinado en su práctica totalidad a financiar el sistema público de pensiones (y no la sanidad, que se financia vía impuestos como el IRPF); usted podría haber invertido ese tercio de su sueldo sin merma alguna en su nivel de vida presente; la inversión más rentable del sistema capitalista es por lógica la bolsa, donde cotizan títulos que dan propiedad a una parte de las empresas punteras de una sociedad; en el último siglo, la bolsa se ha revalorizado de media un 7% anual en términos reales (descontada la inflación); los bancos centrales no tienen nada que ver con esta expansión, si acaso la entorpecen y la frenan con su inducción a generalizar malas inversiones que consumen y despilfarran capital; es cierto que la bolsa es muy volátil a corto plazo (puede caer hasta un 60% en un año), pero a un plazo de 15 años –que es un horizonte razonable para capitalizar una pensión– se convierte en el activo más seguro y menos volátil; el resultado de capitalizar el tercio no percibido de nuestros sueldos a un 7% anual de media durante toda nuestra vida laboral nos proporciona unos patrimonios inmensos y unas pensiones que en muchos casos triplican las más generosas actuales.
Eso es lo que queremos los liberales: una sociedad de propietarios. Pensiones más altas y vidas laborales más breves. Es más, muchos ni siquiera queremos que los bancos gestionen las pensiones privadas, pues abogamos por que cada uno administre su propia cartera bursátil o, en el peor de los casos, la invierta en un fondo que replique el índice (ETF). No es necesario buscarle cinco pies al gato ni tratar de encontrar intereses espurios. Las cosas son como son y basta hacer el cálculo retrospectivo. Es y ha sido el socialismo, no el capitalismo, el que ha empobrecido el nivel de vida de las masas con su insostenible, carísimo e ineficiente Estado del Bienestar; es y ha sido el socialismo quien debe responsabilizarse de la ruina de su modelo y quien tiene ahora la pelota en su tejado.
No caigamos, otra vez, en su trampa populista. Que no nos hayamos aprovechado hasta ahora de los frutos de la libertad no significa que estén podridos, sino que nos han hecho creer que lo están para que otros, los políticos, puedan zampárselos bien frescos a nuestras costillas.
Juan Ramón Rallo es jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Marianaprofesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores, galardonado con el Premio Libre Empresa 2010.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Pensiones: sistema de reparto o de capitalización individual

El sistema de pensiones actual (o sistema “de reparto”) no resiste una comparación con el sistema de capitalización personalizada para la jubilación.  Aquí puedes visualizar rápidamente las consecuencias de cada sistema sobre cada una de las cuestiones enunciadas.

martes, 3 de noviembre de 2009

Nos podríamos jubilar a los 50 cobrando 3000 euros mensuales


Por Juan Ramón Rallo
Nos podríamos jubilar a los 50 cobrando, sin pegar un palo al agua, 3.000 euros mensuales. Ése es el auténtico fraude de la Seguridad Social. El escenario que horroriza a los socialistas. La pesadilla de Marx: un mundo donde todos fuéramos capitalistas.

Decía Zapatero, en uno de esos delirantes discursos ante las Cortes donde arroja tanta palabrería socialista como su privilegiado cráneo le permite, que los defensores de las pensiones privadas tenían un serio problema tras el estallido de la crisis y el pinchazo de la bolsa. Frente a la inseguridad de un mercado de valores que en algunos momentos de marzo llegó a perder más de un 50% desde su valor máximo, el presidente del Gobierno español defendía la estabilidad y la solvencia de las pensiones públicas.

Bueno, pues ahí lo tiene. Conforme se incrementa el número de pensionistas y cae el de cotizantes, las "solventes" pensiones públicas lo van siendo cada vez menos; de momento, ya hemos suspendido las aportaciones a ese Fondo de Reserva que se creó precisamente para retrasar un poquito el reconocimiento del déficit en la Seguridad Social y hoy Bruselas nos recuerda por enésima vez que las reformas son urgentes si no queremos que el nivel de vida de nuestros pensionistas se hunda todavía más.

Por supuesto, Zapatero no tocará ni una coma de este sistema que se desmorona poco a poco. Total, cuando estalle él probablemente ya no dormirá en La Moncloa y estará cobrando una de esas generosas y privilegiadas pensiones vitalicias de 90.000 euros anuales que perciben los ex presidentes del Gobierno... por sus invaluables servicios prestados a la Nación, se supone.

Ahí no hay quiebra a la vista ninguna. Por muy ruinosa que sea la política económica de Zapatero siempre quedará algo que rapiñar para que nuestros políticos sigan viviendo a cuerpo de reyes, que al fin y al cabo es lo que soñaron con ser y en lo que se han convertido.

Pero no creamos que la peor parte del sistema público de pensiones es que esté condenado a la quiebra y que vaya a privar a nuestros mayores del pan con que comer. Aclarémoslo:
el sistema de pensiones ya está quebrado; lo está prácticamente desde el momento en que nació. Y lo está simple y llanamente porque sus activos son inferiores a los pasivos devengados. Eso es todo, que no es poco, pero no debería confundirse con que el sistema de pensiones vaya a suspender pagos. Tal escenario probablemente nunca acaecerá, por el simple motivo de que la Seguridad Social es uno de los pocos deudores que tiene la capacidad para reducir a discreción el montante de sus deudas. Cuando las cotizaciones no den para abonar las pensiones, simplemente se impondrá una reducción draconiana de las rentas de nuestros pensionistas y se acabaron los problemas. ¿Que las pensiones ya son una miseria? Pues espere a ver en qué las dejará Zapatero cuando llegue la hora de la verdad.

No, el sistema público de pensiones es un fraude con todas sus letras porque se ha convertido en uno de los mecanismos estatales más efectivos para la proletarización y el empobrecimiento de las sociedades capitalistas. Ningún economista que merezca tal calificativo pone en duda que a largo plazo la bolsa no es sólo el activo más rentable, sino también el menos arriesgado –incluso menos arriesgado en todos los sentidos que la deuda pública.
Invertir en bolsa es el vehículo más seguro para alcanzar la prosperidad individual y social: supone canalizar volúmenes ingentes de ahorro a las empresas punteras de una economía para que sigan innovando y capitalizándose. Las empresas se enriquecen y nosotros, como accionistas-propietarios de las mismas, logramos amasar una fortuna que nos habría sido imposible conseguir metiendo simplemente el dinero en el banco. Por darle sólo unas cifras: la media histórica de revalorización de la bolsa (entre 1929 y 1998) es del 7% anual (ya descontada la inflación). Esto significa que invirtiendo 3.000 euros anuales en bolsa, en 30 años alcanzaríamos un patrimonio de más de 300.000 euros, lo que a su vez nos permitiría lograr como media una renta anual de 21.000 euros. ¿Se imagina cómo vivirían nuestros pensionistas –y sus futuros herederos– si tuvieran en acciones un patrimonio de 300.000 euros y cobraran mensualmente unos 1.800 euros?

Bueno, pues sepa que la Seguridad Social le arrebata unos 5.000 euros anuales a un trabajador cuyo salario sea de 15.000 euros brutos. Dicho de otra manera, si invirtiéramos en el mercado de valores el dinero que nos quita cada año el sistema público de pensiones, aplicando la sencilla renta anterior, alcanzaríamos un patrimonio de 500.000 euros y una renta mensual de 3.000. ¡Y tan sólo en 30 años!


Nos podríamos jubilar a los 50 cobrando, sin pegar un palo al agua, 3.000 euros mensuales. Y para rematar, nuestras empresas –con todo el significado del término, porque serían de nuestra propiedad– serían más productivas, innovarían más, fabricarían bienes y servicios más baratos y de mayor calidad, y por consiguiente nuestros salarios también serían más elevados. Ése es el auténtico fraude de la Seguridad Social. Ése es el escenario, el de la sociedad de propietarios, que horroriza a los socialistas. La pesadilla de Marx: un mundo donde todos fuéramos capitalistas por ser los accionistas de las empresas en las que, si quisiéramos, estaríamos trabajando.

Juan Ramón Rallo es jefe de opinión de Libertad Digital, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana, profesor de economía en la Universidad Rey Juan Carlos y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado. Ha escrito, junto con Carlos Rodríguez Braun, el libro Una crisis y cinco errores donde trata de analizar paso a paso las causas y las consecuencias de la crisis subprime.