Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



martes, 18 de octubre de 2011

Menos crecer y más ahorrar


¿Alguno de ustedes se ha planteado alguna vez, yendo en su coche cortos de combustible, si pisando el acelerador aumentan sus probabilidades de alcanzar la estación de servicio más próxima antes de quedarse sin gasolina? Esta es una idea intuitiva —es verdad que llegarían antes a la gasolinera— pero, convendrán conmigo, no necesariamente cierta, ya que lo que importa son los kilómetros que pueden recorrer con el combustible restante y no tanto el tiempo en el que los recorren. 
Es más, corriendo más no reduciremos la distancia a salvar pero seguro que vaciaremos antes el depósito, y es posible que nunca lleguemos. Pues bien, otro tanto ocurre en la economía si pensamos que el crecimiento es la única salida a la crisis. Empeñarnos en crecer, no sólo no anticipará el final de la depresión sino que seguramente nos alejará más aún del inicio de la recuperación.
Últimamente volvemos a escuchar voces que reclaman de los poderes públicos medidas de estímulo que compensen el nulo o negativo crecimiento del consumo e inversión privada. Creen esas voces que la cicatera contribución de las familias y empresas a la demanda agregada supone un serio riesgo de volver a la recesión y por eso piden al gobierno pisar el acelerador a fondo. No parece importarles que hace ya tiempo que se terminó el combustible y estamos haciendo como hizo Phileas Fogg con la “Enriqueta” en el último tramo de su viaje de 80 días: quemar todo lo que encontremos en el barco que pueda arder en la caldera.
Y es que, como dejó escrito el periodista norteamericano Henry Hazlitt*, «no existe en el mundo actual creencia más arraigada y contagiosa que la provocada por las inversiones estatales. Surge por doquier como la panacea de nuestras congojas económicas (...) El remedio es fácil. Basta que el gobierno gaste lo necesario para superar la “deficiencia”».
Desde luego, no se puede negar la buena fe de quienes piensan que el gobierno puede impulsar el desarrollo y crecimiento económico. Sin embargo, en la cabeza de todo buen intervencionista subyace la idea de que el estado está por encima del bien y del mal y, por tanto, puede desafiar las leyes del mercado e incluso de la física. De este modo, en su esquema mental, el gobierno puede gastar en sus programas de estímulo ciertas míticas riquezas —en palabras de Mises— que no necesitan ser aportadas por nadie, cual maná de los hebreos.
Pero los amantes de la intervención pública, con los keynesianos a la cabeza, pasan por alto una verdad de Perogrullo con frecuencia olvidada. A saber, que el estado no puede gastar ni invertir ni un euro que no haya obtenido previamente del ciudadano. Con su segunda derivada, que lo que el estado gasta o invierte —lo que se ve, como diría Bastiat—, lo deja de gastar e invertir el ciudadano —lo que no se ve.
Es decir, que la petición de que sea el gasto público el que compense la falta de consumo e inversión en la ecuación de la demanda agregada de un país, no es otra cosa que pretenderforzar al sufrido y vapuleado ciudadano a hacer algo que voluntariamente no quiere hacer. Porque el gobierno no tiene más medios para financiarse que (a) los impuestos, (b) la deuda pública —que son los impuestos del mañana— o (c) la manipulación de la moneda —también conocida como inflación, que es la forma más viciosa de tributar.
Todo ello porque los consumidores —es decir, las personas— nos comportamos, como decíaMisescomo jerarcas egoístas, implacables, caprichosos y volubles. Y como tales, justo cuando la economía más necesita de nuestro afán consumista para crecer y salir de la crisis, no se nos ocurre otra cosa que ponernos a ahorrar y atesorar para devolver nuestras deudas y protegernos ante un futuro oscuro e incierto.
Y es que, lo que estamos experimentando en la actualidad es el proceso justamente inverso a la expansión crediticia de la fase de auge previa, artificialmente impulsada por gobiernos, bancos centrales y entidades financieras privadas, y que inevitablemente ha devenido en la depresión que sufrimos desde el 2007.
En este proceso, el desapalancamiento general del sector privado —el público, por el contrario no hace sino intentar incrementar su deuda— y la pérdida de valor de los activos en los balances de los bancos tienden a reducir la cantidad de dinero en circulación. Si esta contracción del crédito no está generando una deflación en toda regla, es porque se está viendo compensada por la ingente cantidad de dólares y euros que la Fed y el BCE están inyectando en la economía.
Aunque también podríamos decirlo al revés: si estamos viendo un incremento menos acusado de los precios de lo que correspondería a la irresponsable política monetaria de los bancos centrales, es porque los sucesivos quatitative easings, las compras de bonos y las facilidades de liquidez ilimitada a la banca, están siendo compensados por el desapalancamiento y el ahorro de familias y empresas privadas.
En todo caso, esta deflación inducida por la crisis e impulsada voluntariamente por los agentes privados, en ausencia de intervención estatal, facilita y acelera la liquidación de los proyectos de inversión erróneamente iniciados en la etapa expansiva del ciclo —p. ej. préstamos concedidos “alegremente”, compras de suelo sobrevalorado, construcción de aeropuertos sin aviones, despliegue de líneas de AVE sin pasajeros, etc. — y, por lo tanto,abre paso a la ansiada recuperación.
Pues a diferencia de la expansión crediticia previa, esta contracción es la reacción natural del mercado a los errores de inversión cometidos. Parece que, precisamente por eso, ha de ser combatida por los poderes públicos y así está ocurriendo, que la intervención estatal, la coacción sindical y la rigidez de los mercados —sobre todo, pero no sólo, del laboral—están impidiendo los reajustes necesarios a la recuperación.
Pero hemos de saber que el camino no es precisamente de rosas sino de espinos. Ycualquiera que diga que de ésta podemos salir sin hacer grandes sacrificios, o no dice la verdad o está haciendo campaña electoral. Al igual que no existe otro remedio para la resaca más que “dormir la mona —y desde luego, seguir bebiendo no es una alternativa válida—, no hay una solución a la crisis que no pase por hacer un importante sacrificio.
Porque en tanto no completemos el proceso de reajuste y eliminemos por completo el efecto de los créditos concedidos a proyectos de inversión que en la práctica han resultado ruinosos, no se iniciará la recuperación. Una vez cuadrados los balances de los bancos y culminado el proceso de desapalancamiento, el ahorro generado por los agentes podrá entonces dedicarse a impulsar la inversión en bienes de capital que, a la postre, generarán empleo y, ahora sí, crecimiento sano y genuino.
Por eso, quizás sea bueno regalarle a quien ocupe el Palacio de la Moncloa a partir del próximo 20-N el clásico portafotos con el lema “¡papá, no corras!
* Henry Hazlitt, Economía en una lección, Unión Editorial.

domingo, 16 de octubre de 2011

El sistema bancario es basicamente una especie de concesion estatal.


El sistema bancario es basicamente una especie de concesion estatal. Como las escuelas concertadas por ejemplo.Los gobiernos teledirigen a los bancos y no al reves y por eso, al ser en el fondo entes publicos de gestion privada tiene los privilegios que tienen. Reserva fraccionaria, garantia de depositos y curso forzoso (sus apuntes electronicos valen igual que dinero para saldar todo tipo de deudas publicas y privadas). De hecho creo que si el sector bancario es de gestion privada y no lo realiza directamente el mismo Estado es porque al ser algo mejor la gestion el Estado ahorra dinero

¿Qué entendemos por riesgo en las inversiones?


Nos han mentido. Siempre lo han hecho y lo seguirán haciendo. Nos han mentido en las escuelas de negocio, en las entidades bancarias  y en las asesorías de inversión.  Desde siempre nos han inculcado que si queríamos tener más plusvalías debíamos asumir más riesgos. 
El riesgo no está en la volatilidad de las acciones en el corto plazo, el riesgo radica en no saber lo que uno hace, en no fijarnos un horizonte de inversión lo suficientemente amplio,  en no entender en qué estamos invirtiendo y en no evaluar correctamente el precio que pagamos en relación al auténtico valor de los activos que adquirimos.
A mi entender las acciones son los activos con menor riesgo -siempre a largo plazo- porque son los productos de inversión que más rentabilidad ofrecen. Así ha sido siempre y así seguirá siéndolo.  La historia, aunque no se repite, rima. Y las cuatro palabras más peligrosas en bolsa son pensar que "esta vez es diferente" .
Tras tres semanas consecutivas de subidas del Ibex35 y de los mercados internacionales  parece que el miedo se va diluyendo, ya se empieza a hablar de valores candidatos a OPA, ya se ve el horizonte del euro más despejado, ya se empiezan a evaluar los indicadores macroeconómicos con más optimismo.
No dudo de que es un buen momento para adquirir acciones, todavía a precios de saldo, pero se lo crea o no, el riesgo es mayor que hace 3 semanas, porque el potencial de revalorización de las acciones es, a día de hoy, menor.



Para mí el riesgo es no alcanzar los objetivos de rentabilidad que previamente nos hemos propuesto. Si alguien invierte en depósitos a un año o deuda del Estado y se conforma con ese 4 % de interés, está asumiendo pocos riesgos (por lo menos conscientemente) dado que su objetivo inicial se cumplirá. 

En cambio, para mí esa inversión es la más arriesgada de las inversiones. ¿Por qué? Porque mi objetivo de rentabilidad pasa por no perder poder adquisitivo y con ese 4 %, tras pagar mis impuestos y descontar la inflación real (no la oficial) no se cumplen mis perspectivas. 

El tener ciertos conocimientos, el analizar la historia económica de los últimos 100 años,  y algo de sentido común hace que yo vea riesgos donde el inversor habitual de la calle sólo ve seguridad.  Yo sé que no hay practicamente Estado que no se haya cargado su moneda en algún momento de su historia, y ese riesgo, comprando acciones de compañias que sepamos que van a seguir existiendo en los próximos años, es despreciable.

A mi personalmente me parece que tener compradas acciones que representan trozos de muy buenas empresas es la inversión más segura que hay. Yo este verano, lejos de asustarme por los acontecimientos, he aprovechado los buenos precios para comprar más y así hice tres compras al Bestinfond en los días 8, 9 y 10 de agosto de 2011, otras dos compras a mediados de septiembre y la última compra la hice el pasado 3 de octubre.

Pero para ahondar más en el tema de las inversiones seguras, voy a poner unos cuantos ejemplos de inversiones consideraras seguras por el común de los mortales:

1.- Depósitos bancarios. La gente lo considera la inversión más segura, pero vamos a repasarla un poco y veremos que en primer lugar nos da, pongamos un 3,5%, que tras tributar al 21% se nos queda en un 2,76%, esto no cubre siquiera la inflación, ni la real ni la oficial. Si el banco quiebra, teóricamente nos garantiza nuestro dinero el fondo de garantía de depósitos, hasta 100.000 euros por titular, pero que pasa si tenemos más de esa cantidad invertida, pues que la perdemos, y con los primeros 100.000 euros, que pasa, cuando nos los devuelven? Por que por ejemplo ahora están hablando de que el fondo de garantía de depósitos va a ser usado para recapitalizar los bancos. En definitiva lo que parece más seguro no lo es tanto. Como ya dijo Francisco García Paramés en la conferencia de inversores del año 2010, cuando vendió su casa y tuvo el dinero en Cajamadrid unos días, tenía mucho miedo hasta que lo invirtió en los fondos Bestinver.
  • "Estando en un fondo de inversión uno duerme más tranquilo y estás más protegido que si eres un depositante , además la ventaja del fondo es que invierte en activos reales, que están fuera del balance de los bancos, con la doble supervisión de la gestora y el depositario". Francisco García Paramés  ( el mejor inversor de Europa en la categoría de fondos value europeo , rentabilidad  media anual de su  fondo  bestinfond)en estos 18 años del 18%)

2.- Bonos patrióticos de la Generalidad Catalana.- Se emitieron hace unos meses y ahora van a emitir otros porque no tienen ni para pagar los intereses….., del capital ya ni hablamos. Hay que estar locos para comprar esos bonos.

3.- Bonos del estado.- Si estos son de España, Italia, Portugal o Irlanda, corren un serio riesgo de no ser cobrados ni principal ni intereses, si son de Grecia ya es dinero perdido por lo menos el 50% que la quita que se prevé.

Si los bonos son de Alemania, nos darán un 1,5% de interés, tras impuestos se queda en nada. Si los bonos son de Suiza, nos darán la extraordinaria rentabilidad de un -0,2% anual, unos cuatro puntos por debajo de la inflación, lo único a lo que aspiramos en este último caso es a preservar el capital.

Si los bonos son de Alemania, nos darán un 1,5% de interés, tras impuestos se queda en nada. Si los bonos son de Suiza, nos darán la extraordinaria rentabilidad de un -0,2% anual, unos cuatro puntos por debajo de la inflación, lo único a lo que aspiramos en este último caso es a preservar el capital.

Más en este video: http://www.youtube.com/watch?v=uy1qbeL94hQ

  • La cultura es la estética de la inteligencia, por eso la cultura da libertad.

Saludos a todos.    

martes, 11 de octubre de 2011

Camino hacia la insolvencia y más allá


Por Juan Ramón Rallo
Fase 1 (2002-2007): los bancos privados, empujados por los bajísimos tipos de interés de los bancos centrales, expanden de manera desproporcionada el crédito y llenan sus balances de la archiconocida basura de préstamos al ladrillo europeo y estadounidense. ¿Resultado? Colapso del sistema bancario y posterior ronda de rescates estatales para estabilizar el sistema de cobros y pagos.
Fase 2 (2008-2011): esos mismos bancos privados y centrales, sin haber saneado del todo sus malas inversiones anteriores y todavía a medio capitalizar, comienzan a financiar los enormes déficits públicos de los Estados que les han rescatado (déficits que, salvo excepciones como la irlandesa, no traían causa en el rescate de la banca, sino en esa mala ideología económica llamada keynesianismo). ¿Resultado? Los déficits públicos no consiguen impulsar el crecimiento sostenible, por cuanto sólo contribuyen a retrasar la reestructuración de la economía privada, y esos Estados amenazan con suspender pagos y con llevarse por delante a los bancos que fueron objeto de su milmillonario rescate previo.
No será necesario que diga que estamos a punto de concluir esa segunda fase: la quiebra de Grecia ya se antoja inevitable debido al rechazo de su Gobierno a enajenar los 300.000 millones de euros de activos que posee en cartera, y Francia ve que su sistema bancario, enormemente expuesto a los pasivos helenos, se tambalea. Pero no son los únicos: los bancos y cajas españoles, cuando todavía no han digerido ni mucho menos sus impagados créditos a promotores, se encuentran con que sus tenencias de deuda pública española y portuguesa se hallan seriamente depreciadas y en riesgo cierto de sufrir una quita. La diferencia es que Francia todavía tendría algún margen para volver a recapitalizar a su banca, pero nosotros, como es obvio, ya no poseeríamos semejante opción (el quebrado no puede rescatarse a sí mismo): deberíamos recurrir a la caridad de nuestros acreedores europeos o directamente salir del euro.
Sorprende, pues, que en medio de esta crítica coyuntura, en la que la supervivencia misma de la moneda única está en juego, todavía sean legión quienes consideren que éste no es el momento de la austeridad y de cuadrar las cuentas, sino más bien el de seguir colocándole nuestra deuda pública a la banca privada o, en su caso, al Banco Central Europeo. Hacia la insolvencia y más allá, parecen gritar. Mas volvamos a lo básico: una crisis derivada del exceso de deuda privada no se soluciona añadiendo al explosivo cóctel ingentes cantidades de deuda pública; unos bancos insolventes no se sanean llenando sus balances de nuevos activos tóxicos; la inversión a largo plazo necesaria para reestructurar nuestras economías no se incentiva ni subiendo impuestos ni creando las condiciones para salir forzados del euro mediante una devaluación de caballo. Al revés, necesitábamos amasar un enorme volumen de ahorro para amortizar deuda e invertir en nuevos modelos de negocio, pero nuestros Gobiernos se lo han zampado en sobredimensionar su gasto.
En definitiva, la fase 1 de la crisis fue causada por la expansión crediticia generada un sistema financiero intervenido y privilegiado hasta las cejas. La fase 2, potencialmente mucho más devastadora, la han causado directamente nuestros manirrotos gobernantes. Y, cómo no, los keynesianos aplaudieron entonces y aplauden ahora todas estas ruinosas políticas financieras: sus bajos tipos de interés para impulsar el crecimiento generaron a partir de 2002 la orgía crediticia de la burbuja y sus déficits públicos para sacarnos de la recesión están abocándonos al abismo de la depresión . ¿Quién dijo libre mercado?

viernes, 7 de octubre de 2011

Acabemos con la reserva fraccionaria


¿Qué les parecería a ustedes si le piden a un amigo suyo que les deje una plaza de garaje para guardar su coche y éste aprovechara para montar unrentacar con su coche y el de otros amigos incautos, alquilándolos los ratos que ustedes no hacen uso de él? Pues eso es exactamente lo que hacen bancos y cajas con el dinero que depositan en sus cuentas corrientes gracias al privilegio que a ellos, y sólo a ellos, les concede el poder político. Y de esto es de lo que quisiera hablarles: de la reserva fraccionaria y de los problemas que origina.
Porque el problema fundamental de nuestro sistema financiero no es que unos gestores más o menos capaces hayan arriesgado el dinero de sus accionistas invirtiéndolo en préstamos que, una vez estallado la burbuja y entrado la economía en crisis, es dudoso que vayan a recuperarse en la vida. Si ello fuera así, bastaría con liquidar las empresas quebradas y sin visos de recuperar su viabilidad. Los accionistas y los acreedores habrían perdido el dinero invertido, sí pero, ¿acaso no tienen riesgo todas las inversiones? Díganme una inversión sin riesgo que allí pondré mis ahorros -y, por favor, no me digan que la deuda pública-.
La cuestión es que lo que han arriesgado los gestores de bancos y, sobre todo, de esas cajas de ahorros semipúblicas de nuestro sistema  financiero —aquel que fue de la champions en los días de vino y rosas— no es el dinero invertido conscientemente por los accionistas y bonistas de estas entidades, sino el que han depositado en sus cuentas corrientes los señores clientes, ajenos al hecho de que el dinero de sus nóminas, según lo ingresaban en la ventanilla de su banco o caja, salía en dirección a un promotor en forma de préstamo hipotecario. Eso era antes, porque hoy en día ese mismo dinero va a títulos de deuda pública o, más recientemente, a préstamos al FROB para recapitalizar cajas de ahorro en apuros.
Y el problema entonces no es sólo de accionistas y acreedores, sino de muchas familias que, sin ser conscientes de que su dinero estaba siendo arriesgado en operaciones de crédito más o menos estudiadas, pueden verse de la noche a la mañana sin blanca si su banco o caja quiebra. Y todo ello por culpa de la reserva fraccionaria.
¿Qué es la reserva fraccionaria?
Expresado de manera muy simplificada, el sistema de reserva fraccionariaes el que permite a las entidades financieras dedicar a inversiones y préstamos el dinero que sus clientes depositan en sus cuentas corrientes, estando obligados únicamente a mantener una fracción de los mismos a modo de reservas mínimas para atender las disposiciones de efectivo de sus depositantes. Esta fracción es la que comúnmente se conoce como coeficiente de cajaEn la zona euro la fija el BCE desde 1999 y en la actualidad es tan bajo como un 2%.
No cabe duda de que se trata de un privilegio fruto de la alianza secular entre el estado y los bancos y cajas merced al cual éstos pueden incurrir en apropiación indebida, conducta tipificada en el artículo 252 del Código Penal, sin ser por ello perseguidos: «los que en perjuicio de otro se apropiaren o distrajeren dinero, efectos, valores o cualquier otra cosa mueble o activo patrimonial que hayan recibido en depósito, comisión o administración, o por otro título que produzca obligación de entregarlos o devolverlos».
El que los gestores de una entidad puedan dormir por las noches con tan sólo un 2% de los depósitos de sus clientes en caja se debe a que, por la ley de los grandes números, es muy poco probable que sus clientes demanden de forma simultánea una cantidad total superior a esa fracción. Y si puntualmente lo hacen, siempre pueden acudir a otros bancos, al mercado interbancario o, en última instancia, al banco central, para obtener temporalmente la liquidez necesaria. En todo caso, si todo marcha bien, al día siguiente habrá nuevos ingresos de sus clientes en sus cuentas corrientes que contribuyan a restituir la normalidad —y así poder devolver el préstamo a corto plazo.
El problema es cuando la cosa no marcha bien y las inversiones y préstamos, realizados con más criterio político que de negocio, no les han ido bien a las cajas de ahorros,  el resto de bancos se niegan a ofrecerles liquidez —se cierra el interbancario— y no son capaces de captar nuevos depósitos por muy alto que sea el tipo de interés ofrecido. Es entonces cuando al banco central se le acaba la paciencia e interviene: recapitaliza las entidades—que es un eufemismo para no confesar que las nacionaliza— y sustituye a sus gestores. Todo para evitar el mal mayor, ese fenómeno altamente improbable pero de altísimo impacto que es el temido y destructivo pánico bancario —el cisne negro en terminología de Nassim Nicholas Taleb.
Los efectos expansivos del crédito de la reserva fraccionaria
Pero aparte de ser un fraude, legitimado por el estado, pero fraude al fin y al cabo, la reserva fraccionaria interfiere gravemente en el mercado de dinero y de crédito, siendo una de las principales causas de los ciclos económicos de boom y depresión.
Esto lo explica excelentemente el profesor Huerta de Soto en su libro Dinero, crédito bancario y ciclos económicos. En esencia, los bancos y cajas actuando dentro del sistema financiero y operando con reserva fraccionaria, puedenmultiplicar, en forma de créditos respaldados por nuevos medios fiduciarios, varias veces los depósitos iniciales de sus clientes. Todo ello partiendo de la nada.
Esta multiplicación de los depósitos es equivalente a la emisión de billetes de banco sin respaldo porque los depósitos a la vista son, a todos los efectos, sustitutos monetarios perfectos: los utilizamos a diario para que nos ingresen la nómina, para domiciliar recibos varios, para pagar con nuestra tarjeta de débito, o para extender talones. Dicho en plata, equivale a la falsificación de moneda pero sin consecuencias penales por obra y gracia del privilegio comentado.
Cuánto se multiplican dependerá del coeficiente de caja vigente, pero para hacernos una idea, si el coeficiente fuera del 10% se podría multiplicar hasta por 9 veces. Ni la impresora más veloz de la Casa de la Moneda es capaz de generar tanto dinero con tanta eficiencia.
Las consecuencias perniciosas de la reserva fraccionaria
La reserva fraccionaria origina, pues, la concesión de préstamos que no están soportados por el ahorro —recuerden que el ahorro es lo que hay disponible para prestar/invertir— de modo que esta expansión artificial del crédito nos lleva de nuevo a falsas estimaciones sobre los recursos realmente disponibles, induciendo errores de inversión generalizados.
Cuando se descubren los errores cometidos, sucede justo el proceso inverso a la multiplicación. (1) La liquidación de inversiones y devolución de los préstamos, (2) el incremento de la morosidad y los créditos impagados, (3) la mayor prudencia de los bancos a la hora de prestar y (4) la retirada de fondos de los depositantes, que prefieren mantener una mayor parte de su dinero fuera del sistema bancario, actuarán justo en sentido inverso,revirtiendo la expansión previa y produciendo una deflación contra la que nuestras autoridades monetarias llevan ya para cuatro años luchando con tanto denuedo como poco éxito.
En definitiva, si en mi último artículo criticaba la manipulación del dinero por parte del poder político por generar graves distorsiones en la economía real, no puedo sino criticar el sistema de reserva fraccionaria y proponer su abolición —si bien de forma gradual y controlada— para evitar crisis venideras.

Huerta de Soto se afilia al P-Lib | P-Lib | Partido de la Libertad Individual


El Partido de la Libertad Individual (P-Lib) anuncia con entusiasmo la comunicación recibida del Profesor Jesús Huerta de Soto, en la que manifiesta su decisión de afiliarse, junto a su compromiso de captación de firmas para la presentación de nuestra candidatura y la autorización expresa a hacer público su compromiso con el P-Lib.
La extraordinaria importancia de la incorporación a nuestras filas del Profesor Huerta de Soto, exponente máximo de la Escuela Austriaca de Economía en el momento actual, es un acicate para seguir creciendo y organizándonos en toda España. Contar con un apoyo de esta magnitud va a representar para nosotros un antes y un después en la construcción de nuestro movimiento de autodefensa de los individuos frente al Hiperestado.
Gracias de corazón y bienvenido a su partido, Profesor.

Carta del profesor aquí
El Profesor-Huerta-de-Soto se afilia al P-Lilb

jueves, 6 de octubre de 2011

Consecuencias que tendría para España abandonar el Euro

Ayer colgué un comentario sobre un informe de banco suizo UBS, en el que se calculaba el efecto sobre el PIB de España si abandonara el Euro, que establecía una caída del PIB del 44,5%, lo que nos dejaría con una renta per cápita inferior a la mayoría de países del este de Europa,  en base a los siguientes factores:
1)Efecto de la devaluación del (50%-60%)…………………...+9% PIB
2)Subida de los tipos de interés de entre 12%-15%….……-16% PIB
3)Salida de la UE y aumento de aranceles a las export……..-7,5%PIB
4)Encarecimiento del deuda exterior………………………......-30% PIB
   Fallida de toda la banca y nacionalización
   Eliminación de la libre circulación de capitales
   Bloque de depósitos “corralito”

Y pienso que tendría que ser objeto de un mayor análisis para ver si los datos son realistas:
1) Efecto de la devaluación del (50%-60%) +9% PIB, aunque puede parecer poco para una devaluación tan grande, hay que tener en cuenta que esto produciría un incremento de entre el 100%-150% del precio del petróleo.

Y como nuestro país es muy dependiente del precio de la energía y nuestro mercado laboral es muy rígido, al estar la mayoría de salarios indexados con la inflación. Esto produciría una fuerte inflación que neutralizaría la mayor parte de la devaluación, con lo que al final puede suceder que el tipo de cambio real se termine devaluando menos del 10%, lo que explicaría un efecto moderado sobre el incremento del PIB.

2) Subida de los tipos de interés de entre (12%-15%) -16% PIB. Lo que es evidente es que estos tipos de interés ya se pagaban cuando existía la peseta, porque los inversores tenían que incorporar el riesgo de cambio, para que si las expectativas de devaluación, más el riesgo de impago se situaba entre (8%-11%) y el tipo de interés de Alemania en el 4%, la rentabilidad fuera la misma.

En cuanto al impacto sobre el PIB sería importante porque el valor de las inversiones depende de su capitalización y no es lo mismo capitalizarlas al 4% que al 14%, lo que comportaría una pérdida importante del valor de las acciones e inmuebles. Que a su vez afectaría a la demanda agregada, por el efecto pobreza y, a esto tendríamos que unirle el efecto sobre la contracción del crédito y la reducción de la renta disponible, que produciría el aumento de los tipos de interés.

Si se critica los efectos contractivos sobre la demanda de un aumento de 0,5% del tipo de interés que ha hecho el BCE, imaginaros un aumento de 10%.

A esto tendríamos que unirle que, cuando se produce una devaluación, el tipo de interés tiene que ser mayor para frenar la inflación que produce la devaluación, por lo que pienso que con el 15% aún se quedan cortos y algunos expertos hablan de tipos de más del 20%.

3) Salida de la UE y aumento de aranceles a las exportaciones a la UE, -7,5% PIB. Este punto es en el que lo tengo menos claro, porque aunque la salida del Euro obliga a abandonar la UE, no pienso que fueran tan bestias de además de abandonar el Euro, le obligaran a abandonar la UE.

4) Encarecimiento del deuda exterior, fallida de toda la banca y nacionalización, eliminación de la libre circulación de capitales y bloque de depósitos “corralito”, -30% PIB.

La fallida de la banca sería inevitable, porque no podrían repercutir el aumento de los costes financieros y si los repercute, los que harían fallida serían los clientes, porque una hipoteca a 30 años si se incrementa el tipo de interés del 3% al 13%, las cuotas se incrementarían en un 162% y, si antes del aumento eran el 40% de la renta disponible, después del aumento serian el 104%.

El corralito también sería inevitable para frenar la fuga de capitales, porque la devaluación no se produciría de forma simultánea, sino de forma sucesiva y, dependería de la fuga de capitales, cuando mayor sea la fuga, mayor seria la devaluación.

Actualmente ya se está produciendo fuga de capitales en Grecia, que es compensada por el BCE pero, si salimos de Euro, el recurso al BCE quedaría cortado, con lo que se tendría que intentar retener la mayor cantidad de dinero en los bancos españoles.

Como podéis ver, las consecuencias serían catastróficas y difíciles de soportar, por lo que pienso que es mejor conseguir esta devaluación del 10% con devaluación interna, hacer reformas para que tengamos un mercado laboral, tan flexible como los del norte de Europa, reformar el sistema financiero y demostrar a Alemania que somos capaces de estar en una moneda fuerte para que nos ayuden, porque de lo contrario, el que pueda, es mejor que empiece a hacer las maletas.

Nota: aparte, la salida del Euro no evitaría los recortes en el estado del bienestar y podría suponer que no se lleven a cabo las reformas, con lo que nuestra constante pérdida de competitividad  que nos lleva esta atrofiada economía que tenemos, se mantenga durante más años. La presión de los mercados y de Alemania es la última esperanza de que se hagan las reformas, de la misma forma que “países como Finlandia o Suecia hicieron profundas reformas económicas en los años noventa, justo después de sufrir recesiones catastróficas” Xavier Sala-i-Martín.   
          
El principal peligro de la salida del Euro, es que retrasaría las reformas, porque con las devaluaciones, podríamos aumentar la competitividad, sin hacer las reformas.   

sábado, 1 de octubre de 2011

¿DONDE INVERTIR VALUE EN USA? THE YACKTMAN


- THE YACKTMAN.- El Yacktman Fund, ha empezado a comercializarse en Europa, y concretamente en Inversis Banco ya me han confirmado que se puede comprar. Invertir en un fondo de inversión sometido a la normativa española nos permitiría en un momento dado poder traspasar la inversión a otros fondos sin tributar, con lo que esos dineros no gastados en pagar impuestos seguirían trabajando para nosotros.
Comparativa Fondos Value 11 Años