Un estudio hecho en los países nórdicos , demostró que las personas que invierten en bolsa no son los que más dinero tienen, sino lo más inteligentes.

"Por extraño y paradójico que le parezca: La renta variable es el activo-a largo plazo-más rentable y menos arriesgado".Francisco García Paramés

La clave en el mundo de las inversiones está en la PACIENCIA, como decía un inversor value "Más vale hacerse rico despacio que pobre rápidamente" .

Todo llega para quien sabe esperar.Nunca te des por vencido, las grandes cosas llevan tiempo.

‎ "Yo me fío más de cómo maneja la economía una familia que se juega el pan o un empresario, que se juega la ruina, que un grupo de señores que, cuando quiebran un país, se van a su casa, reciben seis cargos públicos o privados y se dedican a dar discursos."Daniel Lacalle

Los seres humanos observan que hoy en día las carreteras, los hospitales, las escuelas, el orden público, etc. etc., son proporcionados en gran (sino en exclusiva) medida por el estado, y como son muy necesarios, concluyen sin más análisis que el estado es también imprescindible. No se dan cuenta de que los recursos citados pueden producirse con mucha más calidad y de forma más eficiente, barata, y conforme con las cambiantes y variadas necesidades de cada persona, a travésdel orden espontáneo del mercado, la creatividad empresarial y la propiedad privada.Jesús Huerta de Soto

Comprar cuando la bolsa baja y vender cuando sube es difícil porque va en contra de la naturaleza humana: en los últimos 3.000 años, cuando el vecino de al lado salía corriendo o gritaba "fuego", ha resultado rentable salir corriendo también. De ahí que cuando la bolsa sube nos dan ganas de comprar, y cuando baja nos dan ganas de vender, por una simple cuestión de biología.

¿Pero es que no os dais cuenta que todas las injusticias y toda la corrupción proviene de lo "publico"?‏



miércoles, 8 de febrero de 2012

-THE SUPERINVESTORS OF GRAHAM AND DODDSVILLE.

The Superinvestors of Graham and Doddsville es un articulo de la revista de la Columbia Business Schoolbasado a su vez en una transcripción de una charla que tuvo lugar en la Universidad de Columbia en 1.984 conmemorando el quincuagésimo aniversario del libro escrito por Benjamín Graham y David L. Dodd “Security Analisis”.

El artículo se reproduce en muchos libros de Buffet y en ediciones de “El inversor Inteligente”. Como señala el editor, el ensayo de Buffet ofrece un fascinante estudio de cómo los discípulos de Graham han utilizado el estilo “value” para alcanzar un fenomenal éxito en el mercado de valores.

Michael Jensen profesor de la universidad de Rochester firme partidario por aquellas fechas, como buena parte del sector académico, de la teoría eficiente de los mercados, afirmaba que batir a los mercados es simplemente una cuestión de azar. Aceptando el desafío Buffet utiliza el azar como punto de arranque para refutar la teoría eficiente de los mercados y defender el “value investing”.

Me gustaría aclarar que la traducción que a continuación se expone y que utilizaré en el libro que actualmente estoy preparando, es una adaptación personal y no se corresponde ni a su sentido literal ni al texto original completo. El texto original en ingles puede consultarse aquí.





Buffet:

¿Buscar valores con un importante descuento (“margen de seguridad”) respecto a su valor, es a día de hoy (1984) una manera de abordar el mercado o por el contrario se trata de un sistema caduco?

Muchos de los sectores académicos consideran que se trata de un sistema pasado de moda. Argumentan que el mercado de valores es eficiente; esto es, que los precios de las acciones en cada momento ya reflejan todo lo que se conoce acerca de las expectativas de una empresa y sobre el estado de la economía. No hay acciones infravaloradas, argumentan estos teóricos, porque hay buenos analistas de acciones que utilizan toda la información disponible para garantizar indefectiblemente que los precios son los correctos. Los inversores que parecen superar al mercado año tras año lo consiguen porque tienen suerte. Si los precios reflejan toda la información disponible, este tipo de técnica de inversión debe ser descartada”, escriben algunos de los académicos.

Tal vez. Pero yo quiero referirme a un grupo de inversores que, año tras año, han superado el índice Standard & Poor's 500. La hipótesis acerca de si esto es, o no, pura casualidad merece por lo menos un examen más detenido. Es fundamental para valorar este análisis tener en cuenta el hecho de que estos inversores que han superado a los índices y posteriormente citaré, eran conocidos míos desde hace más de quince años y en su momento ya los había identificado como inversores superiores a la media.

Antes de comenzar este análisis, me gustaría que imaginéis un concurso nacional de lanzamiento de moneda al aire. Asumid que vamos a llegar hasta 225 millones de estadounidenses mañana por la mañana y les vamos a pedir, a todos, que apuesten un dólar. Los que acierten ganan un dólar que les pagaran los que no aciertan. Cada día los perdedores abandonan y al día siguiente las apuestas hechas por todos los ganadores se ponen de nuevo en marcha. Después de diez lanzamientos al aire tendremos, aproximadamente, 220,000 personas en EEUU que habrán acertado consecutivamente en los diez lanzamientos.

Este grupo probablemente empezará a sentirse un poco “crecido”. Es lo que tiene la naturaleza humana. Tratarán de ser modestos pero en las fiestas, ocasionalmente, señalaran a atractivos miembros del sexo opuesto su técnica y las maravillosas ideas que ellos aportan al campo de los lanzamientos de moneda. 

En otros diez días tendremos 215 personas que habrán acertado sus 20 lanzamientos de moneda de forma consecutiva y que en consecuencia, cada uno habrá convertido su dólar inicial en poco más de un millón de dólares. 225 millones de dólares se pierden, 225 millones de dólares se ganan. Para entonces, este grupo ganador “perderá la cabeza” .Probablemente escribirán libros sobre “Cómo convertí un dólar en millones en veinte días trabajando treinta segundos por la mañana”. Peor aún, probablemente empezarán a impartir seminarios por todo el país sobre eficiencia en el lanzamiento al aire de las monedas y a enfrentarse a escépticos profesores con, “¿ si no puede hacerse, por qué hay 215 de nosotros que lo hemos conseguido?”.

Pero entonces algún profesor de alguna escuela de negocios señalará que el resultado sería el mismo si en lugar de personas hubieran sido 225 orangutanes los que hubieran participado en el ejercicio. 215 orangutanes seleccionados al azar conseguirían los mismos 20 aciertos consecutivos.

Me gustaría argumentar, sin embargo, que hay algunas diferencias importantes en los ejemplos que voy a presentar.

Por un lado, si (a) Había 225 millones de orangutanes distribuidos más o menos entre la población de EE.UU; si (b) Si quedaron 215 ganadores después de veinte días; y si ( c) Si coincide que 40 de los orangutanes procedían de un único zoo en Omaha, se podría concluir con bastante seguridad que has dado con algo. En consecuencia, es probable que pidas al cuidador del zoo que te comente lo que les está dando de comer, si realizan ejercicios especiales, qué libros leen, y quién sabe qué más. 
Esto es, si te encontrases con cualquier otra concentración realmente extraordinaria de éxito, es posible que desees analizar si podrías identificar alguna característica inusual en ese grupo. Toda investigación científica sigue un patrón. Si se trata de analizar las posibles causas de un tipo raro de cáncer - por ejemplo 1500 casos en un año en EEUU- y se encuentra que 400 de ellos ocurren en algún pequeño pueblo minero en Montana, interesaría centrarse en el agua de allí, o el tipo de trabajo de los afectados, u otras variables. Está claro que no es azar que 400, de entre un grupo de 1500, procedan de un área pequeña. No se conocen necesariamente los factores que ocasionarían la enfermedad pero si se sabe dónde buscar.

Hay formas de buscar el origen de estas “rarezas” que son distintas que la puramente geográfica. Además del aspecto geográfico existe lo que llamo el origen intelectual. Encontrar un desproporcionado número de aciertos al lanzar una moneda al aire en el mundo de la inversión y que un alto número de ellos proceda de un pequeño “pueblo intelectual” que podría llamarse GRAHAM Y DODDSVILLE, no puede explicar que una concentración tan significativa de ganadores tenga su origen en la suerte. 

Ahora supongamos que vives en una sociedad fuertemente patriarcal y cada familia en EEUU está compuesta por diez miembros. Si asumimos que la cultura patriarcal en ese pueblo era tan fuerte que cada miembro de una familia se identificaba con lo que decía el padre, al final del periodo de veinte días, tendrías 215 ganadores, pero te darías cuenta que proceden solamente de 21,5 familias puesto que todos los miembros de una familia han actuado siguiendo los dictados marcados por el padre.

Algunos ingenuos pueden decir que los aciertos se deben a un importante factor hereditario, pero esta cuestión sería irrelevante porque simplemente significaría que realmente no tenías 215 ganadores individuales, sino más bien 21,5 familias distribuidas al azar y dirigidas por su respectivo patriarca que son los que realmente serían los ganadores.

En este grupo de inversores de éxito (“familia”) que quiero considerar, ha habido un patriarca intelectual común, Ben Graham. Pero en este caso “los hijos” que abandonan la casa de este patriarca intelectual han encaminado “sus lanzamientos” de una manera muy distinta unos de otros. Han ido a diferentes lugares y compraron y vendieron diferentes acciones. Sin embargo han tenido, en su conjunto, un historial que simplemente no puede explicarse por razón de la suerte o del azar. El éxito conjunto no puede explicarse por el hecho de que todos ellos están realizando los lanzamientos de forma idéntica porque un líder les estuviera indicando, exactamente, como hacerlo.

El patriarca simplemente se ha limitado a establecer el esquema intelectual en la toma de decisiones pero cada estudiante ha decidido aplicar la teoría a su manera.

El esquema de pensamiento común de los seguidores de Graham-and Doddsville es éste; buscan discrepancias entre el valor total de un negocio y el precio en el mercado. Esencialmente aprovechan esas discrepancias ignorando la teoría del mercado eficiente o si las acciones se compraron el lunes o jueves, o si es enero o julio, etc...

Cuando los hombres de negocios compran empresas -que es justamente lo que están haciendo los seguidores de Graham & Dodd a través de acciones- dudo que se decidan a comprar en función del día de la semana o el mes. Si a la hora de comprar un negocio completo no se hace ninguna diferencia en si está siendo comprado un lunes o un viernes, me desconcierta como los académicos invierten tiempo y esfuerzo en analizar si existe alguna diferencia cuando lo que se compra son acciones , es decir parte de ese negocio. 

Los inversores que siguen a Graham y Dodd, huelga decir, no entran a discutir “la beta”, patrones de precios o la covarianza de los rendimientos entre los valores. Esas son cuestiones que no les interesan lo mas mínimo, es más, muchos de ellos tendrían problemas hasta para definir esos conceptos.

Los seguidores de Graham & Dodd se centran simplemente en dos variables; precio y valor.

Siempre me ha parecido extraordinario que existan multitud de estudios sobre el comportamiento de los precios y el volumen, materia de los chartistas. ¿Podéis imaginar comprar un negocio completo simplemente porque su precio ha subido la semana pasada y la anterior?

La razón de que muchos estudios se realicen sobre las variables de precio y volumen, es que ahora, en la era de los ordenadores, se dispone de un sin fin de datos sobre ellos. Pero dichos estudios no tienen utilidad alguna; es simplemente que los datos están ahí y los académicos han trabajado duro para aprender a manejarlos. Una vez que estas habilidades son adquiridas, parece “un pecado” no usarlos, incluso si el uso no tiene utilidad o todavía peor, si su uso es contraproducente. Como dijo un amigo, a un hombre con un martillo, todo le parece un clavo”.

A continuación Buffet realiza un repaso en la rentabilidad obtenida por los compañeros que trabajaron con él entre 1954 y 1956 en Graham-Newman Corporation y otros colegas conocidos. El análisis se refiere a datos obtenidos por ellos en diferentes periodos entre 1957 y 1984. y se nombra a inversores legendarios como Walter Shloss, Tom Knapp (Tweedy Browne Partners), Bill Ruane (Sequoia Fund), o Charlie Munger.


Buffet aclara que :

“…entre ellos apenas hubo duplicidad en sus carteras, unos tenían carteras muy concentradas como Munger y otros como Shloss muy diversificadas. Pero todos tienen un punto en común; seleccionar las acciones basándose en las discrepancias entre valor y precio.

Unos con formación económica y otros como Munger o Rick Guerin, sin ella”.



Además destaca Buffet:

“…es muy importante entender que este grupo ha asumido un riesgo mucho menor que la media, en muchos casos durante años en los que el mercado tuvo un comportamiento muy malo. 

Aunque entre ellos difieren en el estilo, todos mentalmente, actúan como si estuvieran comprando negocios, no comprando las acciones. Algunos de ellos, en ocasiones, han comprado el negocio en su totalidad pero a menudo simplemente se han limitado a comprar pequeñas partes de un negocio a través de acciones. Lo destacable es que su actitud, ya sea comprando la totalidad o una pequeña parte de un negocio, es siempre la misma; todos aprovechan la diferencia entre el precio del mercado y su valor intrínseco.

Estoy convencido de que hay mucha ineficiencia en el mercado. Todos estos inversores, seguidores de Graham and Doddsville, lo que han hecho es explotar con éxito las diferencias entre precio y valor.

En “value investing” si compras un billete de dólar por 60 centavos, es más arriesgado que si lo compras por 40 centavos, pero paradójicamente la expectativa de recompensa es mayor en el último caso. Cuanto mayor es el potencial de revalorización en la cartera de valores, menor será el riesgo existente”.



A continuación utiliza como ejemplo para explicar porque al comprar más barato el riesgo disminuye, a la Compañía The Washington Company:

“Con una valoración estimada de 400 millones de dólares, la empresa se vendía en el mercado en 1974 por 80 millones. Si la hubiéramos comprado por ese precio y posteriormente baja hasta 40 millones de dólares, su beta hubiera aumentado. A la gente que piensa en la beta como medida de riesgo y teniendo en cuenta que la beta habrá aumentado al bajar el precio, esa beta les llevará a la conclusión de que la acción tiene más riesgo si se compra a 40 millones que si se hace a 80 millones. Esto es realmente Alicia en el País de las Maravillas. Nunca he sido capaz de averiguar la razón por la cual es más arriesgado comprar 400 millones en propiedades por 40 millones de dólares que hacerlo por 80 millones de dólares.

Pero para que todo esto funcione es necesario tener los conocimientos necesarios para ser capaz de estimar la valoración del negocio y a continuación aplicar lo que Ben Graham llama tener un margen de seguridad. No trates de comprar negocios que valen 83 millones de dólares por 80 millones de dólares. Tienes que darte un gran margen. Cuando construyes un puente insistes en que pueda aguantar 30.000 libras cuando realmente solo van a pasar camiones de 10.000 libras. Ese mismo principio funciona también en la inversión.”



Buffet concluye explicando las razones por las que pone a disposición de los demás sus conocimientos y experiencias:

“Algunas personas con visión muy comercial pueden preguntarse porque escribo este artículo. Atrayendo a muchas personas al estilo “value” necesariamente se estrecharán los márgenes entre precio y valor. 

Únicamente puedo decir que el “secreto” ha estado ahí fuera durante 50 años (ahora serían 75 años), desde que Ben Graham y Dave Dodd escribieron “Security Analysis”, sin embargo no he visto una tendencia hacia el estilo “value” de inversión en mis 35 años de actividad. Parece que existe alguna perversa característica en el ser humano por la que le gusta complicar las cosas.

En cualquier caso el mundo académico se ha apartado durante los últimos 30 años de la enseñanza del “value investing” . Es probable que continúe de esa manera”.



Han pasado otros 25 años y definitivamente el verdadero “value investing” ha seguido prosperando y batiendo sistemáticamente al mercado.

Como ejemplo de inversores “value” que en los últimos años, con diferentes aproximaciones, han batido claramente al mercado,



Los mejores de la “década perdida” según Mornignstar.

Fuente: Morningstar
De 1-1- 2000 a 16-11-2009
Índice de referencia
Bruce Berkowitz
+13,02%
-0,39%
Jean Marie Eveillard
+12,5%
-0,88%
Donald Yachtman
+11,97%
-0,39%
Charlie Dreifuss
+11,98%
-0,39%


Otros grandes gestores.

Fuente : Gurufocus
De 1-1- 2000 a 31-12-2009
Índice de referencia
Martin Whitman
+10,3%
-8,1%
Robert Rodriguez
+12,4%
-8,1%
Warren Buffet
+12,2%
-8,1%
Cristopher Brown
+4,7%
-8,1%




Incluso en España

Fuente Bestinver
De 30-10-2001 a 30-10-2010
Índice de referencia
Bestinfond
+14,5%
-3,8%
Best. Internacional
+9%
-2,2%



Para los que piensen que superar al mercado por 15 o 20 puntos de media durante 10 años no es para tanto, les aconsejo que se pongan unos números en una hoja de cálculo y mediten la diferencia.

Afortunadamente para los que creemos en este modelo de inversión las cosas no han cambiado demasiado en los últimos 25 años ni entre los inversores ni en el mundo académico. Según Wikipedia en un estudio realizado en el año 2004 de 23.000 documentos elaborados en el ámbito universitario solo hay 20 referencias a alguna publicación relacionada con Warren Buffet, sin duda el mejor inversor en acciones (y probablemente empresario) de las últimas generaciones.

Muchos en ese mundo lo siguen considerando una pura cuestión de suerte.

Pero ya lo dijo Buffet en 1984 y los datos anteriores confirman que sus manifestaciones se encuentran plenamente vigentes:
“los barcos navegarán alrededor del mundo, pero los partidarios de que la tierra es plana continuarán floreciendo. Mientras, en el mercado, seguirán existiendo amplias discrepancias entre precio y valor, y quienes lean a Graham & Dodd continuarán prosperando".
Fuente

Inversión activa vs Inversión pasiva

Definitivamente los ETF están de moda. Son el producto del momento.

No voy a centrarme en explicar en que consisten porque existen multitud de blogs y paginas que ya lo hacen. Lo que me interesa es analizar la inversión “pasiva” a través de ETFS o Fondos Índice frente a la gestión activa realizada mediante gestión de carteras personalizadas, Fondos de autor y Hedge Funds.

Sin duda es imprescindible citar a John Bogle, uno de los personajes que más ha contribuido a difundir la gestión pasiva mediante fondos y ETFS a través de su gestora Vanguard y promotor del “Sistema Bogle” (para conocer más puedes ver El inversor inteligente y Morningstar ) .

Aparentemente, al menos si tomamos las medias de rentabilidad de los mercados bursátiles, resulta complicado hallar puntos débiles en una cartera compuesta por productos indexados, ya sean de forma global o por sectores, debido a que la cruda realidad es que a medio y largo plazo muy pocos gestores e inversores superan, después de comisiones, al mercado en su conjunto.

Pero los ha habido, los hay y los habrá. Yo los conozco, algunos personalmente, y seguro que el lector también. Es como la vida misma; diariamente se constituyen cientos de empresas, solo algunas sobresalen, la mayoría deambulan y otras cierran. Con las empresas cotizadas, sus directivos y los gestores que las compran y venden ocurre exactamente lo mismo.

Lo que verdaderamente subyace en la inversión indexada y sus defensores, una vez más, es lateoría de la eficiencia de los mercados (insisto en recomendar la lectura de The Superinvestors of Graham and Doodsville) pero esta vez incidiendo muy especialmente en la importancia de las comisiones, que la tiene, pero en sus justos términos.

La pregunta que yo me hago es ¿dejaría mi futuro financiero en manos de un ETF indexado, incluso con una estrategia basada en dividendos que en principio encaja en mi personalidad, como el VIG o el SDY? La respuesta es no.

De igual forma, si pudiera invertir un euro en cada sociedad que diariamente se inscribe en el Registro Mercantil no lo haría, incluso si discriminara solo entre aquellas que reúnen unos determinados requisitos. La principal razón por la cual no lo haría radica en que realmente no tendría la seguridad de que todo lo que estoy comprando es de calidad y de que además, todo, lo estoy adquiriendo al precio correcto. Simplemente me acercaría, más o menos, a la media y eso puede resultar suficiente si realmente no tuviera ni idea de como se valoran determinadas empresas, pero cuando uno conoce el valor (que no el precio) de determinadas empresas o confía en alguien que es capaz de determinarlo, no debe conformarse con la media.

En pura teoría todas las empresas cuando inician su andadura tiene las mismas probabilidades de sobresalir pero es únicamente teoría. De igual forma cuando en Septiembre se inicia la liga de fútbol todos los equipos parten de cero y cualquiera puede ganar, pero el sentido común y la historia nos enseña que en una competición larga (otra cuestión diferente son competiciones a uno o dos partidos) hay una serie de equipos con más probabilidades que otros de lograr el triunfo final. Además suelen ser casi siempre los mismos.

En mi opinión el trabajo de un inversor medio debe consistir no tanto en seleccionar activos cuyo valor no conoce sino en buscar los gestores adecuados, de igual forma que un empresario busca los ejecutivos adecuados para su empresa sin considerar el salario como el aspecto más importante para su elección. Lo que verdaderamente interesa es que creen valor.

Recientemente leí una entrevista a un programador que a mediados de los 90 trabajó en Yahoo y Google. Por aquel entonces Yahoo era mucho más fuerte, una empresa consolidada, mientras que Google iniciaba su andadura. Según él, la diferencia entre ambas compañías, al menos en la última etapa de los 90 consistió en que Google contrataba a los mejores programadores, a los más creativos, a los más brillantes. Por el contrario en Yahoo se conformaban con “la media”. La evolución de ambas compañías lo dice todo.

El trabajo del inversor medio debe consistir en buscar un buen gestor cuyos intereses y los suyos estén, además, perfectamente alineados. Para ello la mejor garantía, además de la aptitud del gestor, radica en que el propio gestor tenga la mayor parte de su patrimonio invertido en el fondo o ETF que gestiona. Son datos que las gestoras deberían publicar de forma permanente.

Con esa premisa, quizás sea mucho pedir pero me resisto a admitir que todos los gestores son iguales. Como en cualquier otro ámbito de la vida se trata de buscar y seleccionar a los que verdaderamente aportan valor y que además como dicen los anglosajones prediquen el “put your money where your mouth is”. ¿Por qué renunciar a las mejores empresas, a los mejores gestores y conformarnos con la media?

Si se consigue dar con uno o varios de esos gestores la rentabilidad, después de comisiones, que se puede obtener con un buen fondo y especialmente con uno que pueda invertir libremente es bastante superior a la media, sobretodo en tiempos difíciles. En el largo plazo unos pocos puntos de diferencia es mucho y cubren con holgura las mayores comisiones que merecidamente cobra un buen gestor siempre y cuando la estructura de comisiones sea de “win-win” para el gestor y sus inversores.

La verdad es que a pesar de todo lo anterior y de cierta ETF manía que actualmente padecemos reconozco que si tuviera que entrar en un mercado “a ciegas”, si estuviera obligado a hacerlo (afortunadamente, de momento, no es así) lo haría a través de algún producto indexado.

Lo que me resulta más difícil de comprender son los productos indexados pero que se encuentran referenciados a un sector o con una estrategia determinada. Con ellos me da la impresión de “quedarme a medias”, es una especie de “quiero y no puedo”. Siento que en lugar de seleccionar cuidadosamente el gestor o realizar el adecuado “stock picking” lo que estaría haciendo es un “ETF picking” y la verdad, para seleccionar un ETF con una estrategia determinada que puede contener fácilmente 150 ,200 o incluso 400 empresas ¿no es mejor ir a un Hedge Fund libre o al menos a un gestor que dentro de las limitaciones legales se concentre únicamente en las mejores empresas?

Como suele decir Bruce Berkowitz (gestor de la década según Morningstar) “¿por qué debo invertir en mi mejor idea número treinta si lo puedo hacer en la segunda”?

Uno de los problemas, en mi opinión, de los productos referenciados a un sector o a una estrategia determinada es que se encuentran obligados a comprar la mayoría de las empresas de un sector determinado, o todas las que encajan en unos parámetros previamente definidos en sus estatutos, y eso incluye empresas buenas, regulares y malas. Determinadas empresas se compran por el simple hecho de pertenecer a un índice o grupo con total independencia de su calidad y precio. Ese es el motivo por el cual los ETFs centrados por ejemplo en empresas con dividendos presenten, en ocasiones, una importante volatilidad en cuanto a la distribución de dividendos que no solo no aumentan ,sino que disminuyen. En un portafolio bien gestionado que por ejemplo haya evitado el sector financiero no tiene porque disminuir el dividendo y de hecho no ha ocurrido.

ETFs como el VIG sino recuerdo mal, únicamente y por citar dos de sus requisitos, invierten en empresas norteamericanas y que aumentan el dividendo. Con estas condiciones quedarían fuera, por ejemplo, empresas tan interesantes como Philip Morris, Nestle, Diageo, Unilever, BAT....por no ser norteamericanas o KFT que debido a la compra de Cadbury este año no ha aumentado el dividendo. Por el contrario seguro que entre sus 150-200 empresas, varias van a recortar o eliminar el dividendo como ya ocurrió en 2009 con las del sector financiero.

Otro importante problema como ya he comentado en múltiples ocasiones estriba en que el éxito de este negocio pasa necesariamente por comprar las empresas correctas pero al precio correcto; dos cuestiones absolutamente inseparables que no pueden darse la una sin la otra. Un inversor, si compra hoy un determinado ETF que suponiendo, lo cual es mucho suponer, que únicamente contiene las empresas correctas, debería además cuestionarse ¿están todas al precio correcto? Por citar un ejemplo simplificando al máximo; si hoy compro un ETF cuya estrategia son las empresas de bebidas estaré comprando simultáneamente CocaCola y Pepsi , sin duda dos magnificas empresas, pero ¿están las dos al precio correcto? la respuesta es no. Hoy Pepsi es comprable (con algunos matices) y CocaCola no. Si compras las dos, te llevas la media, que no está mal, pero se puede mejorar si conoces las empresas y recuerdo, una vez más, que en cuestiones de rentabilidad unos pocos puntos, a largo plazo suponen mucho dinero.

Ya he hablado muchas veces acerca del interés compuesto pero para que su efecto juegue con toda su potencia, además del tiempo, es necesario que la tasa de retorno sea alta. En tasas bajas de rentabilidad la diferencia por ejemplo de un punto porcentual entre un fondo u otro no es demasiado significativa a largo plazo pero si hablamos de retornos del diez o doce por ciento, un par de puntos porcentuales genera mucha diferencia en la rentabilidad final.

Por ello un inversor que busque retornos del seis o siete por ciento a través de un producto indexado, en mi opinión, debería buscar la excelencia y tratar de conseguir rentabilidades mayores (y probablemente con menos riesgo). Conformarse con la inversión pasiva puede suponer un gran coste de oportunidad. En mi opinión inversiones con retornos esperados inferiores al 12% a un plazo estimado de 5 años no merecen la pena, es preferible dejarlas pasar. La diferencia entre un ocho y un doce por ciento a largo plazo es gigantesca.

Pero quizás lo que menos me gusta de la inversión pasiva es la falsa sensación de seguridadque aporta. Cuando las cosas se pongan feas, que se pondrán, el mero hecho de estar en un ETF con 200 o 400 empresas ¿le generará al inversor la suficiente seguridad como para aguantar una caída del 40%, una reducción del dividendo e incluso la confianza necesaria para, llegado el caso, promediar a la baja? Sinceramente, lo dudo por una razón muy sencilla; para aguantar esa presión es necesario una gran convicción en lo que uno hace y cuando se compra un índice o una parte de él, esa convicción no se tiene entre otras cosas porque ese producto referenciado al índice contendrá empresas (o incluso sectores) cuya viabilidad en esos duros momentos será cuestionada y las dudas en el mercado se pagan muy caras.

Los mejores gestores siempre intentan evitar a inversores que se salen apresuradamente cuando se producen grandes caídas. Pues bien a pesar de que a menudo se trate de fondos muy “value”, donde se insiste en el largo plazo, se fijan comisiones de reembolso...siempre hay grandes salidas. Lo repite hasta la saciedad Seth Klarman y lo ha reconocido recientemente Parames. Si en ese tipo de fondos hay “manos débiles” que salen en las bajadas, no digamos en uno indexado. Me temo que muchos de los “inversores indexados”, en caso de grandes bajadas de los índices, saldrán tumultuosamente, reajustaran sus carteras buscando liquidez, “seguridad” o nuevas estrategias debido, fundamentalmente, a que no conocen bien lo que realmente están haciendo. Las consecuencias de salir en un mal momento son catastróficas siendo la principal razón por la que muchos inversores, aun terminando el índice en positivo, acaban cosechando perdidas.

Pero incluso siendo capaz de mantener la inversión (cosa que dudo en la mayoría de los casos) voy más allá; la media, en ocasiones puede resultar muy cruel. Ya he comentado las consecuencias de “conformarse” con la media y la diferencia que a largo plazo puede suponer, en la rentabilidad final, como consecuencia del efecto del interés compuesto sobre todo en tasas superiores al siete u ocho por ciento. Ni que decir tiene que si el retorno medio del índice es negativo el resultado durante largos periodos será pésimo.

Invertir en la media puede funcionar aceptablemente pero se debe tener claro que la seguridad no es a largo plazo sino a muy, pero que muy largo plazo.

Prácticamente desde 1998, un inversor norteamericano que hubiera mantenido su dinero en el banco habrá obtenido la misma rentabilidad que un fondo indexado al Dow Jones. En los últimos diez años (la década perdida) la rentabilidad de los índices en USA ha sido prácticamente cero. Mientras y por citar a gestores por todos conocidos como Bruce Berkowitz, Donald Yachtman o en España Bestinver han obtenido rentabilidades compuestas cercanas e incluso superiores al 10% después de comisiones y en mi opinión con mucho menos riesgo que la inversión indexada. El Nikkei continúa por debajo de los niveles de 1984. El nivel del Dow Jones (ajustado con la inflación) de 1904 no se recupero hasta 1954 y el nivel alcanzado en 1967-68 no se volvió a recuperar prácticamente hasta 1990. Recientemente lo hemos vuelto a ver a niveles del siglo pasado. Respecto a la bolsa española se acaba de publicar que se encuentra, realmente, aniveles de 1974.

Personalmente y porque soy muy conservador, la inversión referenciada a índices o parte de los mismos me parece demasiado arriesgada. No puedo asumir que durante 15, 20 años o incluso más el índice no se mueva. Se me habrá “pasado el arroz”. Un inversor puede perder durante meses incluso algún año pero lo que no puede permitirse es perder una década y las inversiones indexadas lo han hecho. Seguro que volverá a ocurrir.

Sistemas más o menos fijos, establecidos con criterios genéricos en cuanto a la distribución y reajuste de carteras, como el sistema Bogle, aunque evidentemente son preferibles a comprar y vender sin ningún criterio no optimizan las oportunidades que nos brinda, ocasionalmente, Mr Market a través de eso que tanto nos gusta a los “inversores de valor” llamado volatilidad y que muchos confunden con riesgo.

En función del valor que determinados activos presentan en un momento histórico puede que estar invertido en acciones un 60% (por decir una cifra) sea muy poco o a la inversa y de verdad no creo que dependa de la edad de cada uno sino más bien del gap existente entre el valor y el precio. De igual forma hay ocasiones en las que se presenta una oportunidad histórica de concentrarse extraordinariamente en unas pocas empresas como ocurrió con Coca-Cola a principios de 2009 o en determinados sectores y normalmente no implica mayor riesgo sino todo lo contrario.

Claro que como decía Phil Fisher quizás el problema estriba en que en el mundo de la inversión muchos conocen el precio de todos los activos pero pocos el valor de alguno.

Desde luego mi criterio de inversión y gestión es diferente. Soy comprador de empresas y como tal me resisto a comprar todo lo que cotiza dentro de un índice, sector o subsector por el mero hecho de pertenecer a él, porque con toda seguridad ese producto contiene bueno, regular y malo.

Personalmente si no confío en una empresa lo suficiente como para arriesgar todo mi dinero, concluyo que simplemente no merece la pena arriesgar nada y es preferible dejarla pasar. Los que conocen mi blog saben que desde el primer día en la parte superior derecha, además de la máxima de Buffet: El mercado está para servirte y no para guiarte hay otras dos reglas que algunos dicen que el mismo Warren las tiene impresas en su oficina y deberían esculpirse con letras de bronce:

1) No perder dinero.
2) No olvidar la regla 1.


Si eres de los que te encuentras más cómodo pensando que de cada 100 veces o de cada 100 empresas te conformas con acertar 60 y eso te acerca a la media global dándote una ligera ventaja lo respeto pero no lo comparto porque lo considero poco eficiente y sobretodo muy arriesgado. Esos sistemas tienen un gran riesgo añadido; como en el producto hay “ bastante malo”, si además entras en el momento equivocado igual te quedas solo con la parte mala del fondo y tendrías que empezar a promediar a la baja para acercarte a la media. Muy complicado y arriesgado. Confiar y conocer al detalle 400 empresas me parece una tarea demasiado compleja incluso para un gran equipo de análisis. Es como “un gran zoo donde ninguno de los animales está bien atendido”.

En mi opinión un inversor inteligente, en última instancia, debería preguntarse: ¿Si existiera un ETF VIG y otro llamado ETF VIG FOCUS con el doble de comisiones (centrado por ejemplo en las 25 mejores ideas de los mismos gestores y con absoluta libertad para reducir el número de empresas o ampliarlo) donde preferiría estar invertido? Si la respuesta es en el “FOCUS” me parece bastante evidente que el lugar idóneo del inversor no es un ETF sino un HedgeFund. Si por el contrario prefiere estar en un fondo de 200 empresas parece claro que un buen ETF no es un mal sitio para invertir a muy largo plazo.

Graham solía decir que “cuanto más se aproxime la inversión a la forma de hacer negocios, más inteligente es la inversión”. El dinero en el mundo financiero, exactamente igual que en el mundo empresarial, ajeno a la bolsa, se hace en unas pocas empresas bien vigiladas y controladas. No conozco ningún empresario que haya hecho fortuna participando en 200 empresas. Salvando las distancias, en mi opinión ese no es el camino para obtener mayores rentabilidades y aunque no abunden, existen “millonarios en la puerta de al lado”. Al fin y al cabo como dice Charlie Munger:“Las personas inteligentes apuestan fuerte cuando se les brinda una verdadera oportunidad y el resto del tiempo no hacen nada. Es así de simple”. O de forma más sencilla: "Move only when you have an advantage".

Con parecido criterio recientemente Parames en Cityware comentó: “Hemos aprendido lecciones de la crisis. Ahora tenemos un porfolio más concentrado. Ponemos más énfasis en la calidad”

En ocasiones merece la pena pagar las mayores comisiones que cobra un buen gestor (alguien que seleccione las empresas correctas al precio correcto) porque probablemente un buen ETF batirá a muy largo plazo ligeramente a los índices pero está demasiado limitado y encorsetado como para obtener retornos absolutos con regularidad, especialmente en tiempos difíciles.

Lo que finalmente interesa, con independencia de las comisiones, es cuanto se lleva el inversor al bolsillo. Si en un plazo largo se lleva una cantidad superior a la media, será porque el gestor ha conseguido un retorno absoluto mayor. Si además el gestor se lleva una buena comisión es porque se lo merece, pero hay que tener una cosa muy clara; no lo ha ganado de ellos, lo ha ganado con ellos.

Con un buen análisis (ciencia) y la mentalidad adecuada (arte) se puede hacer mucho mejor que la media.


Fuente del artículo

domingo, 5 de febrero de 2012

Fernando Bernad gestor de Bestinver visita Morningstar.

Javier Sáenz de Cenzano entrevista a Fernando Bernad, gestor de Bestinver Asset Management junto a Francisco García Paramés y Álvaro Guzmán de Lázaro. Los productos que gestiona este equipo cuentan con el Morningstar Analyst Rating Gold. Bernad nos explica las claves del rendimiento de los fondos de la firma española durante este último año, así como su posicionamiento actual. También nos comenta cómo se comportarían sus fondos en un escenario catastrofista y nos habla sobre el Bestinver Grandes Compañías, el nuevo fondo que acaba de lanzar Bestinver AM. No se pierda esta oportunidad de conocer mejor los fondos de Bestinver escuchando a uno de sus gestores.
Vídeo aquí

martes, 31 de enero de 2012

domingo, 29 de enero de 2012

La capitalización compuesta:La importancia del tiempo a la hora de ahorrar e invertir.

Imagine a dos gemelos que a los 22 años deciden ponerse a ahorrar. El primero, efectivamente, lo hace e invierte en un fondo 2.000 euros cada año durante seis, el y luego deja de hacer nuevas aportaciones; el segundo se echa para atrás, no empieza a ahorrar y a invertir hasta los 29 años y, a partir de entonces, invierte 2.000 euros al año durante 37. Si los dos invierten su dinero en el mismo fondo –de una rentabilidad anual del 12%–, ¿quién cree usted que tendrá más dinero a los 65 años, el que invirtió 12.000 euros durante seis años o el que invirtió 64.000 euros durante 37 años? Sorpresa: a los 65 años ambos tendrán 1,2 millones de euros. Por tanto, no pierda un segundo más o dentro de unos años se arrepentirá..

viernes, 27 de enero de 2012

¿Dónde están más seguros los ahorros en caso de quiebra de un país?

Al hilo de lo que hemos comentado en ocasiones anteriores, nos parece muy interesante compartir el siguiente informe elaborado por la firma de asesoramiento financiero Gestiohna.

Matizar que estamos descartando cualquier escenario de “catástrofe total”, pues creemos se están tomando las medidas pertinentes para cuanto menos tener a punto los mecanismos de protección suficientes para evitar que la quiebra de algún país pueda acabar produciendo un efecto en cadena. De todos modos, si creemos fundamental estructurar las carteras (independientemente del perfil de las mismas) siguiendo las premisas de protección, liquidez y preservación de capital.

La posible reestructuración de la deuda griega ha vuelto a despertar los miedos de los ahorradores. Otra vez los inversores se preguntan si están o no seguros sus ahorros e inversiones y cuáles son los activos más seguros en caso de que un país o estado caiga en default o decrete un corralito.

Lo cierto es que muchos ciudadanos no son conscientes realmente de los riesgos que llevan asociados sus inversiones, o sin ir más lejos, de dónde se encuentran invertidos sus ahorros. Para evitar sorpresas desagradables, el cliente no debe dejarse guiar sólo por la recomendación del instrumento financiero (depósitos, acciones, estructurados, etc.) que le ofrezcan en una entidad sin saber lo que está comprando. De hecho, construir una cartera con los productos de moda es un error muy frecuente entre los inversores. Para muestra, un botón: actualmente, por ejemplo, muchas entidades financieras han estado y siguen emitiendo participaciones preferentes entre sus clientes, pero estos no suelen tener conciencia del elevado riesgo que conlleva, un riesgo que no debe, en absoluto, pasarse por alto.

A continuación incluimos una tabla con los activos más seguros y que menos se pueden ver perjudicados si se decreta un corralito en un estado acuciado por las deudas y el déficit:

Notas previas:

·        La columna Precio indica la dirección más probable del precio del activo determinado en caso de corralito financiero. El símbolo “+” indicaría que el precio debería subir y “–“ que debería bajar).

·        La columna Riesgo indica los riesgos más importantes a los que está expuesto el activo en cuestión: cuantificables (mercado, cotización), no cuantificables (liquidez o disponibilidad del dinero). En caso de corralito financiero y elevadas dosis de nerviosismo, los riesgos no cuantificables son más importantes si cabe que los cuantificables.

(TABLA-1)


Una vez entendida la tabla, en caso de corralito financiero, deberemos estar invertidos en aquellos activos cuyo precio suba y el riesgo no cuantificable sea mínimo. Son los señalados en la tabla siguiente:

(TABLA-2)

Por último, una vez elegidos los activos, elegiremos el formato o el vehículo para invertir en cada uno de ellos. Sin duda, el mejor vehículo en caso de corralito para invertir en letras, divisas refugio y oro, es, desde nuestro punto de vista, el fondo de inversión ya que no existe riesgo de contrapartida.

EL MITO DE LOS DEPÓSITOS Y CUENTAS CORRIENTES

Debemos deshacer el mito de que “lo más seguro son las cuentas corrientes y los depósitos de bancos y cajas” y, como podremos comprobar más adelante, fijarnos más en productos como los fondos de inversión. Es de vital importancia contar con un asesor independiente que conozca íntegramente los productos que recomienda y que ayude a controlar las emociones en momentos de pánico y a poner en perspectiva cómo afectan las distintas noticias del sector a la situación particular de cada cliente. Hay que estudiar y jerarquizar los gastos, revisar las fuentes de ingresos y el crecimiento de los mismos y, por eso, antes de decidir invertir se debe planificar. No es lo mismo ahorrar para la jubilación que para pagar los estudios de un hijo.

Lo que muchos inversores ignoran es el riesgo de los depósitos o los plazos fijos, que no se percibe pero existe, y siempre ha existido: el riesgo de contraparte (que la otra parte no cumpla lo acordado por motivos de solvencia) o que quiebre la entidad en la que depositamos nuestros ahorros.

El motivo es sencillo: salvo que se hunda el sistema, los españoles tienen garantizado, hasta 100.000€, el importe invertido en cuentas y depósitos. No obstante, si una gran masa de clientes pidiera el reintegro de su dinero, esta cantidad deja de tener validez puesto que las arcas del Fondo de Garantía de Depósitos tienen 6.500 millones de euros frente a 1,1 billones de euros pertenecientes a familias y empresas, que hay actualmente en cuentas corrientes y depósitos a plazo en España.

Pero, incluso, descartando la posibilidad de pánico, conviene otra vez recordar que acabar en el Fondo de Garantía no es ningún “chollo” ya que puede pasar mucho tiempo hasta que recuperemos nuestro dinero (la rapidez operativa no es, precisamente, lo que caracteriza a la Administración) y, además, olvídese de los intereses que le prometió la entidad quebrada.

Y aquí encontramos, desde nuestro punto de vista, la ventaja fundamental de los fondos de inversión, además de las conocidas de mejor tratamiento fiscal y total disponibilidad del dinero: el patrimonio gestionado en fondos de inversión es siempre propiedad del partícipe puesto que no se encuentra en el balance de ningún banco o caja mientras está invertido, al contrario de lo que pasa si optamos por un depósito. O lo que es lo mismo: si una entidad bancaria quiebra, el dinero de nuestros depósitos se esfuma, mientras que el invertido en fondos de inversión, al ser propiedad del partícipe, no se ve afectado por la quiebra.

Aclarado esto, cierto es que existe el fondo de garantía de depósitos, que evita que fluya el pánico pero, como en todas las medidas de urgencia, existen muchas variables por definir: ¿en qué plazo recuperaría el dinero depositado?, ¿el Estado pagaría los intereses de demora? O, sin ir más lejos, ¿va a haber dinero en las arcas del Estado para devolver a todos los depositantes sus cantidades invertidas después de los enormes déficits en los que están incurriendo para salvaguardar las economías en su conjunto?

En un principio, los fondos registrados/domiciliados fuera de España (en el caso de Luxemburgo, serían aquellos cuyo código ISIN empiece por LU), podrían ser una solución a nivel de protección en caso de corralito. El problema podría venir en que al haber sido contratados a través de un comercializador español (cualquier entidad financiera que opere en España y supervisada por tanto por el Banco de España), en caso de corralito, el gobierno podría decretar la paralización de todas las inversiones, es decir, si bien no debería perderse el dinero ni su valoración, probablemente se congelaría cualquier posibilidad de reembolso total.

De todos modos habría que ver la posibilidad en tal caso de traspasar dicho fondo, al igual que cualquier otro valor internacional, a otra entidad extranjera..., aunque veo difícil que el BdE y el gobierno permitieran cualquier tipo de fuga de capitales...
La solución sería abrir cuenta directamente en dichos países, teniendo en cuenta, eso si, el coste de movilización del dinero a Luxemburgo, por ejemplo. De todos modos, antes de precipitarse y adoptar decisiones de las que pudiéramos acabar arrepintiéndonos, lo consecuente sería pedir asesoramiento y consejo profesional al respecto. Pues cada caso puede tener su casuística diferente.

P.D !Ojo! aclarar que a corto plazo la renta variable si tendría alto riesgo de caída pero luego sería el mejor lugar para recuperar el poder adquisitivo. Ejemplo: Analizando la quiebra del sistema argentino se observa que el inversor en bonos del estado argentino durante el año 2001 perdió el 70% de su ahorro y no lo ha vuelto a recuperar, mientras que el inversor de renta variable, inicialmente perdió un 60% en ese mismo año para luego no sólo recuperarse rápidamente , sino multiplicar por 9 su inversión en tan sólo 5 años. El bono argentino sigue aproximadamente en el mismo precio que marcó en el primer momento de la crisis.Mas ejemplos aquí Página 12 y 13 






Otro artículo recomendado: Si España saliera del Euro, ¿que españoles lo pasaría peor y quienes mejor? 

miércoles, 25 de enero de 2012

Si su bisabuelo hubiera invertido en bolsa en 1900...

La bolsa siempre gana.  A muy largo plazo, por supuesto. Este es el principal resumen del informe anual que Credit Suisse realiza sobre la evolución de la renta variable, los bonos del Tesoro y los depósitos desde 1900 hasta la actualidad.
Esto ha ocurrido así en los diecinueve países seleccionados, independientemente de guerras, depresiones y dictadurasUna vez descontada la inflaciónsi hubieran llegado a sus manos 1.000 dólares invertidos en 1900 en un índice mundial de bolsas, hoy tendría 375.000 dólares.
Si la inversión la hubiera hecho en bonos del Tesoro, tendría 6.100 dólares. ¿Y en depósitos? 2.900 dólares. El periodo en que sale peor parada la inversión en renta variable respecto a los bonos va de 2001 a 2010, que se mantuvo en 2011. Aunque el informe no alcanza a contarlo, en 2011 la inversión en el T-Bond estadounidense a 10 años obtuvo una rentabilidad del 30% (la rentabilidad se comporta de forma inversa al precio).
El informe confirma que el peso del mundo anglosajón en las bolsas no ha cambiado en 110 años. Estados Unidos y el Reino Unido representaban la mitad del mercado de renta variable en 1900. Igual que ahora. Simplemente, el peso ha variado a favor de los americanos. España, que no aparecía en 1900, es hoy la decimoquinta bolsa del mundo en capitalización. Japón y las potencias europeas se mantienen entre los principales mercados y en 2010 confirman su presencia como plazas fuertes Canadá y Australia. Este país y Suráfrica (ver gráfico) son los dos que mejores rentabilidades han ofrecido a los inversores. En ambos casos, las empresas mineras representan alrededor de una cuarta parte de sus bolsas.
A finales de los setenta, España era uno de los países con uno de los peores comportamientos bursátiles de la historia. La consolidación de la democracia originó una edad dorada de las inversiones en bolsa que han permitido que un supuesto euro invertido en 1900 hoy valiera 48,7, con una rentabilidad anual del 3,6%.
En 1980 tenía un valor de 2,47. Teniendo en cuenta la inflación, el euro de 1900 valdría hoy 26.297.  Comparado con la evolución de la renta variable, los bonos del Tesoro se han multiplicado por 4,1 y la rentabilidad que ofrecen los depósitos un 1,5.
Tras las dos caídas sufridas en 2010 (-17,43%) y 2011 (-13,11%), los inversores del siglo XXI tienen razones  para mirar con escepticismo la historia. Un euro invertido en bolsa española el 2 de enero de 2000 valdría en la actualidad 0,73 céntimos. La década no ha sido para recordar. Pero, si tenemos en cuenta qué ha ocurrido con la evolución del Ibex 35 desde su inicio el 14 de enero de 1992, los resultados son otros. La rentabilidad nominal ha aumentado  un 215%, que tras descontar el 83,1%  de inflación acumulada hasta diciembre de 2011, se queda en un 131,9%. Sólo la inversión en vivienda, incluyendo la corrección de estos últimos años, supera la revalorización de las acciones. El ladrillo sigue vivo.
¿Quiere esto decir algo para el futuro? A aquellos inversores que van a dormir pensando en cuánto han caído sus valores ese día habría que entrenarles a ser más pacientes. Si el sistema aprende a corregirse tras estos años de toboganes -esta es la esencia del capitalismo- y las personas, empresas y los gobiernos creemos y apostamos por un progreso sostenible y civilizado de nuestro planeta, las inversiones en bolsa mantendrán una tendencia siempre alcista a diez, veinte y treinta años vista. Naturalmente, la edad y situación económica del inversor cuenta lo suficiente para que pueda ser flexible y haga los deberes para que una mala racha, como la que estamos viviendo desde el año 2000, no le haga más daño.
Vivimos un periodo donde se pone en tela de juicio hasta la inversión más segura, lo que ha quedado demostrado al pagarse intereses negativos por los bonos alemanes. El miedo a no perder atenaza a pequeños ahorradores y grandes patrimonios. Pero no hemos vivido situaciones como los cierres  bancarios de Estados Unidos de 1932 y 1933 ni las economías occidentales caerán un 10%. Aunque muchos piensen que la bolsa es lo más parecido a un casino, a largo plazo no es así.

lunes, 23 de enero de 2012

Un curso que cambió mi vida

Hace un tiempo que hice el curso de Jesus Huerta de Soto, de hecho lo repaso constantemente. Ha habido un antes y un después en mi vida gracias a don Jesús y a ese curso que hice por internet. Nunca llegué a imaginar lo importante que era saber de economía. La mayoría de la gente no tiene ni idea de economía, y lo que es peor, tienen malas ideas que explican, en gran parte el mundo, en que vivimos. Para evadirme de esta lacra social, me refugio en Juan ramón, Jesús huerta, Rodriguez Braun, y toda la escuela austriaca.

Dice D. Jesús "Las opiniones expresadas en los medios de comunicación están un 99% equivocadas".
La verdad es que desde que estoy estudiando economía (aunque sea a ritmo de caracol) tengo ese "Complejo de Casandra" .
No sé que maldición es peor; vivir en la ignorancia o "sufrir" el conocimiento de la verdad y la repulsa de mi entorno... jajjjaja
Curso completo lo puedes ver gratis aquí
Saludos

domingo, 22 de enero de 2012

SUPONGAMOS QUE HEMOS CONSEGUIDO LA INDEPENDENCIA FINANCIERA ¿ CÓMO LA GESTIONARÍAMOS?

Defino independencia financiera como aquel momento donde el inversor es capaz de sacar de sus inversiones( activos) rentas iguales o superiores a su sueldo actual, con lo que puede optar por dejar de trabajar o reducir la jornada laboral para dedicarse más a lo que quiere ( familia, amigos, nuevos proyectos)o cambiar de trabajo etc.. si quiere.



La rentabilidad media de la bolsa en los últimos 200 años es del 10% aproximadamente.


Lo que recomiendo para no ver reducido considerablemente sus ahorros por tener varios años bajistas( en un ciclo bajista) y para que siga creciendo nuestros ahorros es sacar una renta anual del 5% del total que se tenga en cada momento.( El ejemplo está sacado de la rentabilidad histórica de un fondo índice del 10% de rentabilidad similar a la rentabilidad de la bolsa en los últimos 200 años , ni que decir tiene que las rentabilidades de fondos value con rentabilidades del 15 al 20% supondría revalorizaciones mucho mayores de nuestro patrimonio y por lo tanto a la larga de mayores rentas).


Ejemplo: si tengo 500000€ en 2012 sacaría el 5% que son 25000€ de renta. Si en 2013 la bolsa ha subido y tengo 600000€ sacaría el 5% de esa cantidad que es una renta para el año de 30000€. Si en 2014 la bolsa baja y mis ahorros se van a 300000€ sacaría el 5% de esa cantidad= me daría una renta anual de 15000€.


A continuación dejo un gráfico con el mismo ejemplo sacando el 5% del dinero invertido pero en vez de 500000 euros tener 1000000€ pero el resultado sería el mismo en la gráfica.


Sacado del libro W. Bernstein, The Intelligent Asset Allocator. Nos pone un gráfico como ejemplo de un inversor que tuviera 1 millón de euros y sacara el 5% durante 1965 a 1995.


Ojo a los resultados se representan a continuación. La cartera sólo de acciones es la línea más gruesa, y la más delgada es la cartera con menos acciones ( depósitos en el banco, bonos, letras de tesoro, etc..). Cómo se ve a largo plazo, la cartera de acciones no sólo permite obtener rentas más elevadas, sino que también permite que nuestras rentas crezcan. Mientras una cartera de sólo Bonos, la rentas tienden a reducirse y el patrimonio apenas aumenta. De ahí que el sistema Bogle sólo lo vea útil para personas que no vayan a estar más de 10 años  invertidos, ya que yo, soy partidario de fondos value.

Espero que haya sido de vuestro interés. Tenedlo en cuenta para vuestros planes de retiro. Un saludo y feliz domingo :)


Saludos

jueves, 19 de enero de 2012

Ver las cosas con perspectiva ayuda a no cometer errores de inversión.

Invertir en momentos de incertidumbre

La magnitud de las turbulencias que han vivido recientemente los mercados ha pesado ciertamente sobre la confianza de los inversores y a muchos los ha dejado con dudas sobre la inversión en Bolsa. Sin embargo, la volatilidad en los mercados no es un fenómeno nuevo y aunque muchas crisis han dejado una huella indeleble en las mentes de los inversores particulares, pocos son los que recuerdan que después de cada crisis los 
mercados tienden a recuperar sus niveles anteriores en un periodo relativamente corto. Bajo estas líneas vamos a recordar cuál es el patrón de las rentabilidades a largo plazo de las Bolsas y la importancia de ceñirse a principios de inversión ampliamente contrastados.  

ES SÓLO OTRA CRISIS EN LOS MERCADOS  

Hundimientos de divisas, ataques terroristas, quiebras de fondos de inversión libre... muchas son las crisis que han afectado a las Bolsas durante el último siglo. Muchos recordarán perfectamente la crisis financiera asiática de 1997, la burbuja puntocom en 1999 y las pérdidas provocadas por los ataques terroristas de 2001. No pocos inversores siguen sufriendo las consecuencias de la crisis crediticia de 2008 y la posterior recesión mundial.
A los mercados no les gusta la incertidumbre y a menudo reaccionan excesivamente ante los acontecimientos. El cortoplacismo que define psicológicamente a los mercados supone a menudo que los inversores reaccionan ante los acontecimientos poniéndose en el peor de los casos. Si a ello le añadimos el espíritu gregario que también caracteriza el comportamiento de los inversores, el resultado puede ser una enorme disparidad entre las valoraciones bursátiles y la riqueza neta de las empresas que presentan dichas valoraciones.
Los inversores caen en lo mismo una y otra vez: no ven las crisis con perspectiva. Fijarse en lo que ha sucedido un poco más allá de la historia más inmediata puede enseñarles muchas lecciones. Por muy desagradables que sean los desplomes de los mercados, la historia demuestra que si bien las Bolsas reaccionan con fuerza ante grandes acontecimientos, suelen retomar la senda alcista en un espacio de tiempo muy corto.

EN POCAS PALABRAS 

  •  La volatilidad de los mercados está minando de nuevo la confianza de los inversores, que se enfrentan a mayores incertidumbres en relación con el euro, la disposición de EE.UU. para detener la escalada de su déficit público y la capacidad de China para sobreponerse a estas dificultades que vienen del exterior.
  •  Las crisis no son situaciones nuevas en los mercados. Muchas son las que se han sucedido y todas han dejado lecciones que aprender.
  • Las crisis en los mercados brindan también valiosas lecciones a los inversores. Ante la incertidumbre sobre las consecuencias para sus activos, muchos optan por vender sus inversiones en momentos que suelen ser los peores para tomar esas importantes decisiones.
  •  No desviarse del plan trazado y mirar con perspectiva las crisis del pasado y la evolución a largo plazo de las Bolsas es vital para que los esfuerzos de creación de riqueza tengan éxito.


A LARGO PLAZO, LA DISCIPLINA DA FRUTO  

Como hemos visto, los mercados se mueven en ciclos. En periodos cortos, los mercados pueden ser más volátiles y generar un amplio espectro de rentabilidades positivas y negativas. Sin embargo, cuanto más tiempo se mantenga la inversión, mayor es la probabilidad de que dicha inversión genere una rentabilidad positiva. Como se muestra en el gráfico que figura debajo, la inversión en renta variable mundial en periodos de 12 años o más no ha generado rentabilidades negativas. 



Comprensiblemente, puede resultar difícil invertir con confianza cuando los mercados son volátiles. Sin embargo, no hay que dejar que los movimientos a corto plazo de los mercados alteren la disciplina de inversión. Mantener la calma y adoptar un enfoque de inversión sistemático y disciplinado podría ayudar a capear la volatilidad y ofrecer la oportunidad de comprar activos de calidad a precios más atractivos que los que registraban cuando los mercados estaban más altos.

TIEMPO EN EL MERCADO, NO LOS TIEMPOS DEL MERCADO  
Resulta extremadamente difícil predecir cuándo es tiempo de entrar en el mercado o salir de él. La velocidad a la que los mercados reaccionan ante las noticias significa que las cotizaciones ya han absorbido el impacto de los acontecimientos. Cuando los mercados se giran, lo hacen deprisa. Los que intentan encontrar el mejor momento para entrar y salir podrían terminar perdiéndose el rebote. El gráfico que figura debajo ilustra el efecto que sufre un inversor en Bolsa estadounidense que se pierde las rentabilidades del mercado en los mejores días de los últimos 10 años. Perderse sólo los 10 mejores días del mercado desde 2001 dejará una cartera en territorio negativo.







EL VALOR DE LOS DIVIDENDOS 

Cuando las cosas van bien y la Bolsa sube con fuerza, las rentabilidades adicionales que ofrecen los dividendos pueden considerarse como poco más que testimoniales. Sin embargo, cuando los mercados dan muestras de debilidad, la rentabilidad adicional que genera el dividendo se convierte en una parte valiosa de la rentabilidad total. El efecto de los dividendos se amplifica con el tiempo debido al efecto de capitalización derivado de la reinversión de dividendos. Por ejemplo, 1.000 dólares invertidos en la Bolsa asiática durante los últimos diez años habrían crecido hasta un total de 2.138 dólares en septiembre de 2011. Pero si se hubieran reinvertido los dividendos, esa cantidad se situaría en 2.789 dólares: ¡un 30% más!

Los dividendos también pueden ser más predecibles que los beneficios empresariales y las cotizaciones, ya que muchas empresas generalmente se esfuerzan por mantener su política de dividendo incluso cuando sus beneficios caen temporalmente.
Conclusión :Nos encontramos en un inicio de 2012  que nos presenta un PER de 9,84 para el IBEX y del 11,81 para el DAX. Niveles históricamente bajos si los comparamos con la media. Por eso de cara a los próximos años nos encontramos en un buen momento para invetir.










miércoles, 18 de enero de 2012

Acusacion Contra La Reserva Federal. M.N. Rothbard

Acusacion Contra La Reserva Federal. M.N. Rothbard